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CAPÍTULO II. EL FENÓMENO DE LA SEGREGACIÓN Y SUS DIVERSAS

2.4 Autosegregación

La autosegregación, fue de los primeros enfoques de análisis para el estudio de este fenómeno, en este caso se hace referencia a la capacidad o decisión que tienen el individuo o familias, para decidir su punto optimo de localización espacial, de acuerdo a su ingreso, gustos, preferencias o creencias. De esta forma “autosegregación” forma parte de la capacidad de un determinado grupo de excluirse de un escenario urbano no deseado, a otro donde pueda encontrar diversas ventajas como la cercanía a las zonas urbanas con alguna característica especial como la cercanía a lugares de comercio y servicios o alguna ventaja natural por ejemplo lagos, bosques etc., también incide el hecho de querer alejarse de los grupos socioeconómicos diferentes, dando preferencia encontrar un ambiente con personas de características similares.

En el ejemplo de la escuela socioecológica de Chicago, los grupos de mayor ingreso deciden alejarse del viejo centro urbano, debido a que este presenta diversos problemas de descomposición social o la exposición a interactuar con los otros grupos socioeconómicos, aquellos con los que no se desea tener convivencia. Halbwachs en 1933 explica la formación del black belt, el cinturón de población negra en Chicago, que era el detonante para que las clases blancas se separaran de los negros:

“Así se ha producido un fenómeno curioso: cuando los negros tenían éxito en poner un pie en algunas casas (después de negociaciones secretas con uno o varios propietarios en los que el deseo de ganar estaba por encima de los prejuicios), entonces, en toda la calle, sobre una longitud de 4 ó 5 km, algunas veces de 7 ó de 8 km, las casas se vaciaban, los apartamentos se convertían en lugares vacantes, los blancos desaparecían, cediendo el lugar a los recién llegados (Reis,2004:226)”.

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En aquel entonces la intolerancia racial por parte de la población blanca de Estados Unidos, se demostraba en esa forma, los blancos preferían abandonar su lugar de origen antes que convivir con personas que no eran iguales a ellos. De esta manera la autosegregación era determinada por la convicción de los individuos de no compartir el espacio con gente de color.

Para el caso de los estudios sobre la ciudad latinoamericana actual, el factor racial no es un elemento determinante, que conlleve a las familias a ejercer la capacidad propia para desplazarse a otra zona habitacional, por el hecho de que algún un grupo racial no sea del agrado de la familia o individuo. Sin embargo el contexto latinoamericano, ofrece una nueva modalidad de autosegregación (vista como la decisión personal de los individuos o familias a elegir su lugar de residencia), estos reducidos casos corresponden a los grupos de mayor ingreso o elites. Este enfoque de autosegregación no era muy abordado, debido a que en la mayor parte de los estudios se hace énfasis en los grupos de menor ingreso, aquellos que no tienen la flexibilidad de elegir y son subordinados a las leyes del mercado.

En cualquier caso los grupos de mayor ingreso tomaran la decisión de desplazarse a las afueras de la ciudad, con el objetivo de disfrutar de una serie de satisfactores diversos, por ejemplo: Un espacio residencial de mayor tamaño a un menor precio, en algunos casos influye el hecho de poder disfrutar de zonas ecológicas con la satisfacción de estar alejado del bullicio urbano, al menos hasta que el proceso de expansión de la ciudad, lo permita.

3.4. 1 La autosegregación en Latinoamérica: La comunidad cerrada

El enfoque de la autosegregación, ha dado lugar a una serie de estudios que cobran relevancia en años recientes, se trata de las “gated communities” también conocidas como comunidad cerrada. Al respecto es necesario señalar que aunque este fenómeno particular, no es el objetivo principal de esta tesis, ya que este tema requeriría de de una investigación concreta. Si es importante dejar en claro que reconocemos la existencia de este patrón como componente de la segregación, su existencia esta ampliamente documentada en América Latina como se describe a continuación.

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La comunidad cerrada, se trata de un nuevo tipo oferta que el sector inmobiliario pone a disposición de aquellos segmentos que pueden pagar, por el privilegio de vivir en una comunidad, protegida con accesos, rejas o murallas, que conviertes a sus habitantes en miembros de un escenario independiente, de los sucesos y problemas que ocurra al exterior de la comunidad . Las características específicas que asumen las áreas residenciales segregadas tienen que ver “la incorporación de murallas y cierres perimetrales, como forma de garantizan la autoexclusión, lo que es señalado como la ciudadela fortificada (Marengo2004:173)”.

En otras palabras la decisión consiste en estar dispuesto a asumir un costo económico, a cambio convivir en su mayoría con otras familias de clase alta o ingreso similar, la mayor parte de las veces una vez que se accede a este espacio, su habitantes comparten una serie de atributos que los hace similares, como educación, valores, expectativas. Además permite mantenerse alejado de los vicios y problemas que existen fuera de las murallas por ejemplo:

robo, secuestro, drogadicción, etcétera. Es así como al menos en el interior de este espacio, permea un ambiente de pertenencia a un escenario socialmente deseable.

Para el caso de América Latina, el sistema económico es un gran condicionante que permite comprender la configuración de los diversos grupos socioeconómicos, que logran acceder a estas comunidades. De esta forma el libre mercado, que agiliza el proceso globalizador propicia lo que Svampa (2004:55) denomina una: nueva cartografía social, que muestra una franja reducida de ganadores, representados por las élites planificadoras, los sectores gerenciales y profesionales.

Diversos estudios sobre México, Argentina, Uruguay Chile, Brasil, señalan que en años recientes se consolidaron y multiplicaron los condominios, fraccionamientos o comunidades cercadas, donde aparte de que se busca la autosegregación, en base a elementos mencionados anteriormente. También surgen como respuesta a la necesidad de resguardo ante la creciente inseguridad en algunos de los anteriores países de esta manera los barrios cerrados crean espacios separados por paredes, vallas perimetrales y tecnologías de seguridad. Sus habitantes tienden a no circular a pie o interactuar en áreas comunes; estos nuevos espacios de la segregación espacial pueden ser considerados como enclaves fortificados (Caldeira, 2000:213)

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