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Los Cañavate

In document Dipualba (página 118-124)

3. Cuantificación de hidalgos en Albacete entre 1550 y 1650

4.3. Los Cañavate

El linaje de los Alcañavate (que desde fines del siglo XVI y a lo largo del XVII pasarán a denominarse “Cañavate”) empezó a brillar entre la oligarquía de Albacete en el reinado de los Reyes Católicos (Pretel Marín, 2001). Jorge de Alcañavate, posible hermano de un Manuel de Alcañava- te chinchillano que se titulaba “hidalgo”, aparece en Albacete en el último cuarto del siglo XVI. Posible sobrino de este es Juan de (Al)Cañavate de la Cueva, hijo de Mari Sánchez de Alcañavate y de su segundo esposo, Francisco Jiménez, el cual adquirió de manera poco clara la mitad de la Cueva de Juan Navarro, una rica heredad cercana a Chinchilla que era del primer marido de su madre, el hidalgo Carlos Muñoz (Pretel Marín, 2001). Este Juan de Cañavate, nacido en torno a la primera década del siglo XVI, casó con la hija de Hernán Núñez, importante patricio chin- chillano y fue regidor de la villa de Albacete en dos ocasiones en el tercer cuarto del siglo, viviendo aquí con su mujer y familia. En 1547 Juan de Cañavate de la Cueva aparece en los libros de Bautismo de la parroquial de San Juan como padrino de Pedro, hijo de Juan de Cañavate y de Ana de Munera, y se dice de él que es alcaide de Chinchilla. Entre 1548 y 1567 Juan de Cañavate de la Cueva y su mujer Doña Juana bautizaron en Albacete varios hijos: Ana (3 de diciembre de 1548), Juana (22 de octubre de 1550), Manuel (22 de marzo de 1552), Alonso (3 de marzo de 1554), María (3 de abril de 1566) y Juan (31 de julio de 1567, apadrinado por Andrés de Cantos y Doña María de Cantos).

Hay después un paréntesis en que los Cañavate de la Cueva despare- cen de la escena municipal albaceteña. Como único dato, consignar que Gonzalo de Saavedra, hidalgo que desempeñó varios oficios municipales en el tercer cuarto del siglo XVI, casó a su hija Catalina de Saavedra Ruiz con Pedro Aparicio de Cantos, regidor del concejo (Córcoles Jiménez, 2002b), y cuando esta falleció, ya viuda, en 1599, dejó a su única hija y

heredera Mariana de Cantos, aún menor de edad, bajo la tutela de un tal Francisco de Alcañavate.

Antes de 1611 volvemos a encontrar a Don Juan de Cañavate de la Cueva (seguramente nieto del anterior, pues en el registro militar de 1641 se dice que era de 55 años de edad, por lo que habría nacido en torno a 1586) como regidor en Albacete, oficio que ejercerá sin interrupción hasta 1645. Es posible que fuera hijo de Juan de Cañavate de la Cueva y Doña Francisca de Cañavate, que aparecen como matrimonio en torno a 1588 en Albacete y bautizan un hijo llamado Francisco en junio de 1590;

lo que sí es seguro (porque él mismo lo afirma en una escritura acerca de una capellanía) es que era sobrino del capitán Francisco de Cañavate, casado con Doña Isabel de Robres, de una de las familias más influyen- tes en la vecina ciudad de Chinchilla. Poseían una capilla propia en la iglesia parroquial de San Juan, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Concepción.

Sin embargo, lo que parece claro es que en toda esta época y hasta el primer tercio del siglo XVII no fueron tenidos por hidalgos en Albace- te106, pues fue ante el ayuntamiento del 24 de diciembre de 1629 cuando se presentó con un Privilegio Real en que se mandaba tenerle por hijo- dalgo, como descendiente del capitán Juan del Cañavate de la Cueva, a quien el Emperador dio privilegio de hidalgo. En cumplimiento del mismo, se le mandó quitar del padrón de los pecheros y ponerle en el de los hijosdalgo, notificándolo a los regateros, carniceros y redileros, sin ninguna oposición (en el ayuntamiento estaba presente el corregidor, por entonces Don Juan de Vega Almorox). Por tanto, cuando empezó su regimiento, antes de 1611, no era tenido por hidalgo. En el ayuntamiento para la elección de oficios del año siguiente (29 de septiembre de 1630) ya se le nombró alcalde de hermandad por los hijosdalgo, y en 1632 obtuvo Real Cédula para poder ser “electo en el [oficio] de alcalde hordinario de la dicha uilla y otros qualesquier della y ussarlo aquel año con tanto que el

106 De hecho, Juan de Alcañabate de la Cueva es uno de los pleiteantes con el concejo de Alba- cete por su hidalguía, concretamente en 1539, cuando ya ha fallecido su padre Francisco Jiménez, según los datos recogidos por Moreno Trujillo, 1984.

que os cupiere la suerte no tengais por rraçon del dicho offiçio de rregidor boto en el dicho ayuntamiento [...]”107, lo que fue admitido sin oposición por el resto de capitulares (Córcoles Jiménez, 2008). Haciendo uso de tal privilegio, fue alcalde ordinario en tres ocasiones y ejerció otros oficios de tipo hacendístico (Ver Tabla III).

A menudo enfrentado al también hidalgo y todopoderoso alférez mayor, Don Juan Carrasco, Don Juan de Cañavate de la Cueva fue du- rante la primera mitad del siglo XVII uno de los regidores con mayor estabilidad en el oficio. Denunció ante la Real Chancillería de Granada las irregularidades en las elecciones de oficios que cometía Don Juan Carrasco apoyado en la pasividad o decidida parcialidad de los corre- gidores y logró en varias ocasiones que acudieran a las elecciones es- cribanos receptores como garantes del respeto a la legalidad (Córcoles Jiménez, 2008). Debía de ser hombre a la vez letrado108 y de armas tomar, colérico y dispuesto a tomarse la justicia por su mano, ya que en 1639 tenemos noticia de un pleito de Don Juan de Cañavate de la Cueva y su hijo con un tal Juan González Mencía, vecino de Chinchilla y arren- dador de la Cueva de Juan Navarro, al que al parecer en medio de una discusión padre e hijo dispararon un escopetazo, hirieron en la cabeza y maltrataron de palabra llamándole “ladron borracho cornudo y otras co- sas [...]”109. Como se produjeron disparos en la pendencia, el corregidor Don Alonso de Navarra y Cárcamo intervino en la causa; pero al final tras la mediación de algunas personas influyentes, el suegro del herido dio una escritura apartándose de la querella (posiblemente a cambio de alguna compensación económica, aunque este extremo no se menciona en la escritura). Mientras estuvieron presos por esta causa, padre e hijo no permanecieron en la cárcel de la villa, sino en la casa del cabildo con dos guardias, y el corregidor les permitió marcharse a su propia casa bajo fianza de Don Gabriel Núñez de Barrionuevo (otro regidor y alcalde ma-

107 Ayuntamiento del 11 de diciembre de 1632. A.H.P. Albacete, Sección. Municipios (Alba- cete), Libro 74, f. 144a.

108 Firmaba las escrituras con una letra y rúbrica muy elaboradas.

109 Escritura dada el 19 de febrero de 1639. A.H.P. Albacete, Sección Protocolos (Albacete), Legajo 10B, Escribano Miguel de San Juan, Expediente 6, f. 40a – r.

yor de rondas, seguramente pariente suyo), quien se obligó a devolverlos a la cárcel cuando se lo mandase el corregidor u otro juez competente, pagando si huían 500 ducados por cada uno (Córcoles Jiménez, 2008).

Ni el padre ni el hijo manifestaron tanta fiereza y valor con ocasión de las levas de hidalgos de los años cuarenta, en la que ambos (como otros hidalgos que hemos visto) se excusaron de ir a cambio de una contribu- ción de 1.400 reales110.

Entre 1616 y 1636 Don Juan de Cañavate de la Cueva tuvo ocho hijos en su matrimonio con Doña María de Espinosa, de los que sólo llega- ron a la edad adulta dos: el primer varón, llamado como él (bautizado el 26 de enero de 1616, el que hemos visto implicado en la pendencia), y una hija llamada María, nacida en 1619; ambos llevaban el apellido Saavedra detrás del Cañavate de la Cueva. Con el hijo tuvo también sus enfrentamientos pues en 1643 hay noticia de la venida de un receptor de la Real Chancillería de Granada para las probanzas de un pleito en el que el hijo reclamaba alimentos al padre111; si aceptamos como ciertas las alegaciones que el hijo hizo para evitar una leva de hidalgos para el ejército, era ciego del ojo derecho, tenía una pierna quebrada y padecía varias enfermedades.

La cantidad que el concejo de Albacete asignó en 1633 en concepto de alcabala a Don Juan de Cañavate de la Cueva es moderada (30 reales) lo que podría ser congruente con el hecho de que tuviese buena par- te de sus propiedades y hacienda en la vecina Chinchilla. Para 1652 la cantidad es menor, pero ya se reparte entre padre e hijo (14 y 20 reales respectivamente, aunque en el caso del hijo no debía de ser vecino de Albacete, ya que se hace constar que el impuesto se carga a la “hacienda”, Ver Tabla V).

110 1639, Abril 3, Albacete. A.H.P. Albacete, Sección Protocolos (Albacete), Legajo 6, Escriba- no Luis de Castro, Expediente 1, f. 155a.

111 1643, Agosto 12, Albacete. A.H.P. Albacete, Sección Protocolos (Albacete), Legajo 7A, Escribano Luis de Castro, Expediente 4, f. 169a.

La hija contrajo matrimonio en 1641 con Don Fernando Núñez Ro- bres, hijo del homónimo alférez mayor de Chinchilla; en la escritura de concertación dada entre los padres de los futuros esposos se afirma que la unión se había acordado “por ser cosa tan acertada a los oxos de todos y auer de por medio de las unas y otras partes las calidades tan yguales como es notorio”112.

112 Escritura dada el 11 de mayo de 1641. A.H.P. Albacete, Sección Protocolos (Albacete), Legajo 11, Escribano Miguel de San Juan, Expediente 1, f. 149a – r. El padre, Fernando Núñez Robres, había ganado la ejecutoria de hidalguía en 1567. Ver en AYLLÓN GUTIÉRREZ (2014).

4.4. Los Carrasco y sus relaciones. Un esforzado

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