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CAPÍTULO 3. ENFOQUE METODOLÓGICO Y RECURSOS DE INFORMACIÓN

3.1 Área de estudio

3.1.2. Características físicas

La zona costera mexicana del Mar Caribe se extiende desde Cabo Catoche hasta Xcalak. Los suelos en esta zona están formados por calizas coralíferas postpliocénicas del Pleistoceno superior y sedimentos de carbonato del Holoceno, susceptibles a la erosión hídrica. En

31 comparación con la Sonda de Campeche, es bastante estrecha y homogénea y se sitúa frente a cuencas oceánicas profundas separadas por un sistema de crestas paralelas. En la porción más cercana a la costa, a menos de 10 km mar adentro, presenta una barrera arrecifal discontinua localizada desde Cancún hasta Xcalak, la cual proporciona características particulares a toda la costa. La Isla de Cozumel y Banco Chinchorro son dos de los más importantes complejos arrecifales coralinos fuera de línea costera. Debido a su ubicación en el extremo Sureste de la península de Yucatán, la historia geológica de la Reserva se inicia con la formación de masas rocosas constituidas de calizas que datan del Mesozoico de la época Cretácica, época en la que ocurrieron una serie de movimientos sucesivos de levantamiento y hundimiento, que resultaron en la formación de la Plataforma Yucateca (Cabrera, 1998).

Según algunos autores, el origen de Cozumel y de Banco Chinchorro debe de ser semejante (Garduño, 1988). La laguna arrecifal de Banco Chinchorro está sometida a un proceso activo de relleno por sedimentos procedentes del Margen Oriental. El substrato de los cayos es de rocas calizas sedimentarias que conforman suelos de tipo litoral, representados por depósitos de arena fina y gruesa, constituidos principalmente por fragmentos de coral, algas calcáreas, espículas de equinodermos, moluscos, ostrácodos, briozoarios y esponjas. En Cayo Centro existe otro tipo de substrato formado por suelos de tipo lacustre, localizados en las lagunas interiores someras comunicadas con el mar por canales sujetos a la influencia de la marea. Los sedimentos son principalmente lodos finos y arena. El mismo tipo de substrato se presenta en la laguna interior de Cayo Norte.

Banco Chinchorro se apoya sobre una cordillera submarina, originada por fallas naturales y sobre la que también se localizan las Islas Turneffe en Belice, las cuales se originaron con la lenta subsidencia de la placa cárstica en el Cretácico e inicios del Terciario (Dillon y Vedder, 1973). Enos, et ál. (1979) establecieron que la creación de la cordillera fue simultánea a la formación de la cuenca de Yucatán y posteriormente modificada intensamente por acreción arrecifal.

La información batimétrica es particularmente importante en zonas costeras, debido a que presentan alta densidad de poblacional, tráfico marítimo pesado, pero sobre todo por sus ecosistemas naturales más vulnerables, tales como los manglares, lagunas, esteros y arrecifes de

32 coral. En muchas regiones el piso marino es muy cambiante, debido a procesos de sedimentación y erosión (Minghelli-Roman et ál., 2007), es por esto que la batimetría debe de ser actualizada en periodos de tiempo relativamente cortos. Aunado a lo anterior cabe resaltar que la batimetría es uno de los aspectos más relevantes en la dinámica ecológica de los arrecifes de coral.

Numerosos estudios de arrecifes muestran que la diversidad de especies de coral incrementa en función de la profundidad, alcanzando su máxima entre 20m y 30m disminuyendo con mayores profundidades (Sheppard et ál., 2005). De este efecto de la profundidad resulta una marcada zonación de la comunidad de los corales (Aguilar-Perera y Aguilar-Dávila, 1993). Los límites más altos de profundidad en los corales, son controlados por factores físicos y biológicos en donde la máxima profundidad depende de la penetración de la luz que penetra en la columna de agua (García-Ureña, 2004).

Una descripción de las clases en Banco Chinchorro fue hecha por Aguilar-Perrera y Aguilar-Dávila (1993). Ésta incluye un banco de arena con 46 km a lo largo (norte a sur) y 15 km en lo anche (este a oeste). La periferia está bordeada por un crecimiento coralino activo, en el margen oriental, lo que forma la barrera arrecifal. Esta zona presenta grandes áreas cubiertas por densas comunidades de pastos marinos en la parte central y norte del banco. La profundidad en el interior del Banco es variable, en la parte norte (1-2m), en la parte central (3-4m) y la parte más profunda se encuentra en el sur (8-10m) (Chávez e Hidalgo, 1984).

3.1.2.2 Oceanografía física

El borde de Banco Chinchorro emerge de 0.1 m a 0.4 m en el margen oriental, mientras que en el occidental es de 1 m a 2 m de profundidad. Sobre el primero existen dos canales principales de acceso a la laguna, ubicados en la porción central: el canal mayor o El Quebrado, tiene 150 m de amplitud y 8 m de profundidad, contiene grandes cabezas de coral que dificultan la navegación de embarcaciones mayores y el canal menor, Boca Chica, que tiene 2 m de profundidad. El margen occidental presenta en su mitad Sur algunos canales e incluso interrupciones de la cresta arrecifal en numerosas localidades, que permiten fácilmente la entrada.

33 A lo largo de la costa oriental de la Península de Yucatán, el patrón de corrientes superficiales presenta claramente un fuerte flujo hacia el Noroeste con el eje paralelo a la costa y cercano a ésta, con transporte hacia el Oeste en la zona de la Reserva (Semar, 1994).

Las corrientes superficiales en la costa de Quintana Roo presentan velocidades bajas, entre 0.19 km/h y 3 km/h, cerca de la línea de costa; mientras que alejado de ésta, al irse asociando más directamente a la Corriente de Yucatán, muestran velocidades de 1.02 km/h a 3.89 km/h (Merino, 1986). En la porción inmediata a la línea de costa, existen giros alargados o contracorrientes locales que se establecen por influencia de la fuerte corriente hacia el Norte y la topografía de la costa. El encuentro de la corriente con las puntas o zonas que interfieren el flujo, puede ocasionar acumulación de agua en estas localidades, la cual, limitada por el margen continental tendería a fluir hacia el Sur. Lo anterior, aunado a la presencia de zonas cóncavas inmediatas hacia el Norte de las puntas y ensenadas, en donde el fuerte flujo paralelo a la costa puede originar gradientes negativos de presión, completa la formación de giros entre puntas consecutivas. La presencia de esos giros, así como su intensidad y extensión, varían fuertemente con el tiempo, posiblemente a causa de los efectos del viento y las mareas (Merino, 1986).

Particularmente en Banco Chinchorro existen contracorrientes que se presentan repetidamente y con fuerte intensidad en la zona Oriental y Occidental del antearrecife (Jordán y Rodríguez- Martínez, 1987).

Las mareas a las que está sujeto el sistema arrecifal coralino de Banco Chinchorro son de tipo mixto semidiurno con dos pleamares y dos bajamares de diferente amplitud, aproximadamente de 15 a 35 cm en 24 horas. De la misma forma el oleaje -asociado a los vientos- proviene principalmente del Este, por lo que el margen oriental del arrecife coralino es el de mayor grado de exposición a su influencia; actuando como una barrera que disminuye la fuerza de las olas dentro de la laguna e incluso hacia la costa.

La temperatura superficial del agua para Banco Chinchorro tiene un rango pequeño de fluctuación, pero en valores altos de 27.02 °C a 29.22 °C.

34 3.1.2.3 Condiciones atmosféricas

El clima de la Reserva es cálido subhúmedo (García, 1987), con régimen de lluvias en verano e invierno. Entre los climas subhúmedos de Quintana Roo, es el más húmedo y se localiza en el área de influencia de la isoyeta de los 1,500 mm de precipitación anual (Cabrera, 1998). Los registros geográficamente más cercanos a la Reserva corresponden a la antigua estación meteorológica 23-027 Xcalak, que estaba ubicada a unos 70 km al Suroeste y al igual que Banco Chinchorro estuvo sujeta a la influencia directa de las masas de aire marino. La estación funcionó de 1964 a 1978 registrando temperaturas y precipitación. La temperatura promedio anual para ese periodo fue de 26.5 °C. Los meses más calurosos corresponden a julio y agosto con un promedio de 28.3 °C, en tanto que diciembre fue el más frío con 24.2 °C.

La precipitación promedio anual rebasa los 1,450 mm. El mes de marzo el más seco con 16.1 mm y septiembre el más húmedo con 233.3 mm. La temporada de lluvias es de junio a octubre; después de ese periodo se pueden presentar copiosas lluvias esporádicas en el invierno y principios de la primavera causadas por los nortes.

Los vientos alisios en la zona de la Reserva son dominantes a través del año, aunque vientos del Norte pueden predominar de octubre a mayo, asociados con los llamados nortes (Jordán y Rodríguez-Martínez, 1987).