LA SUPERESTRUCTURA ESQUEMÁTICA
3. CARACTERISTICAS Y FUNCIONES
Ya hemos señalado con anterioridad que las superestructuras esquemáticas son de gran importancia para la estructuración global de las informaciones semánticas. Esto es, sin duda, una de las características y funciones principales de la SE, por cuanto que durante el proceso de interpretación se intenta plasmar las proposiciones y, sobre todo, las macroproposiciones que de ellas se derivan, en categorías de un tipo de texto determinado (Van Dijk, 1978/1983:202).
La importante de estos esquemas o superestructuras es que mantienen preparadas categorías de un determinado tipo de texto en forma de lo que llama el
antecitado autor “ranuras abiertas” (slots). En las que pueden insertarse fragmentos del texto, o, mejor dicho, macroproposiciones que representan a estos fragmentos. Así, cuando las categorías respectivas de un texto estén
“llenas” del contenido correspondiente a la o las MES, su conjunto formará el tipo de texto correspondiente. Valga como ejemplo el caso más común: el del cuento: llamaremos SE narrativa a su esquema narrativo, compuesto por las categorías siguientes: introducción, complicación, resolución, evaluación y moraleja. Hasta aquí, como puede verse, tan sólo estamos hablando de un esquema fundamentalmente abstracto. Por consiguiente, las MES semánticas organizan el contenido global del discurso, mientras que las SE esquemáticas determinan si el discurso es o no completo, además de precisar qué información es necesaria para llenar las respectivas categorías.
Que duda cabe, pues, que dichas SE esquemáticas, en el modelo cognitivo del procesamiento del discurso, como ya vimos en la capítulo 1, desempeñan una función capital tanto en la comprensión y producción del discurso, como en su almacenamiento y reproducción, ya que, como afirman Van Dijk y Kintsch (1977:73).
‘las superestructuras son esquemas aplicables a formas textuales convencionales; el conocimiento de estas formas facilita la generalización, recuerdo y reproducción de macroestructuras.’
Consecuentemente, las superestructuras facilitan la comprensión y la memoria; esto es especialmente importante para nuestros propósitos de aplicación didáctica, ya que estos modelos constituyen una ayuda para los estudiantes puesto que les permite identificar con más facilidad la intención del autor:
resultan una destreza lectora extremadamente importante, en cuanto que ayudan a leer mejor; y además son también una gran ayuda en la pedagogía del texto.
Si, por otra parte, partimos de la consideración que la superestructura es un tipo de esquema abstracto que proporciona el origen global de un texto y está compuesta por una serie de categorías, cuyas posibilidades de combinación se basan en
reglas convencionales, habrá que aceptar;
según plantea Van Dijk (1978/1983:144), que esta característica produce una paralelismo con la sintaxis, con la forma en que describimos una oración. Por tanto, nos encontramos con un procedimiento que funciona análogamente a la gramática y a la lógica, y ello, consecuentemente, requerirá la formulación de una serie de reglas mediante las cuales pueden combinarse las categorías entre sí.
Otra característica de las SE que conviene destacar es su condición cultural: ello supone reconocer que tales SE se aprenden.
Obviamente, como sucede en todo aprendizaje, no todas las SE se aprenden de igual manera, sino que dicho proceso está estrechamente relacionado con la evolución del individuo y su condición social. Por ello, algunas SE, como el esquema narrativo, se aprende muy pronto, oralmente, fruto seguramente de la importante función que desempeña la transmisión oral del cuento y otras estructuras similares tan abundantes y recurrentes en la tierna infancia, y que, por cierto, tan magistralmente han sido recopiladas y tratadas por los estudiosos del folclore. Otras superestructuras, tales como determinados tipos literarios, y en general las relacionadas con los usos formales (orales y escritos) de la lengua, sólo se adquieren a través de un aprendizaje especializado.
Constituye otra característica de las SE el hecho de que los hablantes conocen dicha estructura o esquema textual y son capaces de aplicarlo correctamente, además de discriminar entre textos que manifiestan una superestructura “adecuada” y aquellos otros en que no es así. El hablante posee determinados “indicios” para poder formular sus propias hipótesis tanto en le campo de la comprensión como en el de la producción textual, a propósito de qué categoría esquemática corresponde “llenar” en un momento preciso del discurso. De tal modo que, si nos remitimos a la narración, la categoría correspondiente a la complicación vendrá introducida por conectores y organizadores textuales del tipo “pero entonces”, “de repente”, etc.; o, si hablamos de análisis de textos argumentativos, la conclusión de un esquema argumentativo irá precedido por frases tales como “en
consecuencia”, “de esto se deduce”, “podemos inferir que”, etc.
Por ello, podemos afirmar que los hablantes disponen de esquemas convencionales de reglas y categorías de superestructuras y, consecuentemente, podrán actualizar los saberes específicos del marco de conocimiento a medida que el texto vaya ofreciendo las indicaciones suficientes que la categorización esquemática requiera. Es el esquema quien impondrá determinadas constricciones a la que las macroestructura, desde un punto de vista formal, sirviéndose de las categorías superestructurales; éstas, dado el carácter funcional que tienen, definen relaciones funcionales entre (macro-) proposiciones en un texto determinado. Ello nos lleva a concluir que las superestructuras vienen a ser una
“guía” para la aplicación de las macrorreglas, y en tal sentido definen qué información es importante o relevante para el texto como un todo.
Otra característica más, todavía por resolver – y que enlaza directamente con la tipología textual, que veremos a continuación-, es hasta qué punto las superestructuras son realmente una propiedad general de los textos; es decir, si todos los textos tienen o no la correspondiente superestructura.
Conviene, para finalizar, resaltar brevemente la relación que existe entre la SE esquemática y los esquemas cognitivos, por una parte; y por otra, entre la SE y la Retórica.
Si nos atenemos a la primera relación expuesta, esquemas cognitivos vs SE, hemos de considerar; recordando una gran parte lo ya expuesto en el capítulo 1, que, entre las características y funciones de los esquemas cognitivos, destacan las de ser: a) bloques de construcción mental; b) representaciones mentales de situaciones típicas; c) guías de los procesos de comprensión; d) organizadores de los contenidos de la memoria humana; e) soporte de las ideas en la organización e interpretación de la memoria; f) determinantes de información relevante; y g) se adquieren a través de la experiencia personal.
Por otra parte, las SE esquemáticas tienen las siguientes funciones: a) son principios
organizadores del discursos; b) es la forma esquemática que organiza el significado global del texto; c) son organizadores del contenido –MES- en número de categorías convencionales y de naturaleza jerárquica; d) es forma global de un discurso que define su organización y las relaciones (jerárquicas) de sus respectivos fragmentos, e) son estructuras globales (formas de texto) que caracterizan el tipo de un texto; f) es una especia de esquema al que el texto se adapta;
g) facilitan la comprensión y la memoria; h) determinan si el discurso es o no completo; i) son adquiridas por la experiencia (condición cultural).
A partir de la exposición de las características de ambos procesos en la comprensión y la producción de textos y discursos, parece obvia la estrecha relación existente entre ambos, ya que en los dos casos estamos ante procesos de representación mental (de experiencias, situaciones, etc., o de textos), que guían la comprensión (y también la producción) a través de la construcción de macroestructuras semánticas formadas por categorías convencionales, cuyos contenidos se fijan en esquemas, los cuales facilitan, a su vez, la comprensión y la memoria. Tanto para adquirir los esquemas cognitivos como las SE esquemáticas es imprescindible la experiencia (condición cultural).
Por lo que respecta a la relación SE esquemática y retórica, hay que destacar la estrecha unión entre retórica y lingüística, en la medida en que ésta abarca, gracias al marco teórico de la lingüística textual y de la semiótica lingüística, un amplísimo espacio, que supera los límites estrictamente gramaticales (Albaladejo Mayordomo, 1989:14), en cuanto que atiende a la organización textual y también a las relaciones que dicha organización mantiene con el orador; con el público, con el referente, y con el contexto en el que tiene lugar la comunicación.
Roland Barthes, en su obra sobre Retórica, en la exposición que hace de las cinco partes de la “techné rhétoriké” (inventio o euresis, dispositio o taxis, elocutio o lexis, actio o hypocrisis y memoria o nmemé), comenta que la dispositio es tanto como “mettre en ordre ce cu’on a trouvé” –fruto de la inventio,
naturalmente-. Más adelante define la dispositio como “Varrangement des grandes parties du discours”.
Si tenemos en cuenta que, según Lausberg, el discurso consta del objeto de que se trata (res) y de la expresión por el lenguaje (verba), y que además la dispositio afecta tanto a la res como a los verba, concluiremos que, en el fondo, la exposición de las partes del discurso y de la orden es cosa de la dispositio, ya que la función básica consiste en la distribución de un todo (por tanto, del conjunto del discurso así como también de sus partes integrantes, res y verba). Es pues, la dispositio la que impide el caos de las ideas y de las palabras al someter res y verba al orden puesto al servicio de la utilitas.
Nos parece suficientemente concluyentes las palabras de Chico Rico (1988:101), expresadas en los siguientes términos:
[…] las superestructuras, ligadas indisolublemente a las macroestructuras por constituir aquéllas su forma y éstas su contenido, imponen a la inventio […] ciertas restricciones en cuanto a las clases de elementos semánticos que debe llenar los diferentes conjuntos-unidades básicos que las configuran y, además, controlan las posibilidades de ordenación propias de la dispositio, puesto que determinan el orden global de las partes del texto desde una perspectiva sintética.
4. LA TIPOLOGÍA DE TEXTOS O DE