UTM 599574-4316427
Ubicación y entorno:
La desaparición del castillo de Albacete y la falta de datos documentales y arque- ológicos han planteado la discusión sobre su emplazamiento. El actual núcleo urbano de Albacete se configura entre tres pequeños cerros, el de San Juan, donde actualmente se emplaza la catedral, el de Villacerrada y el Cerro del Castillo Viejo, que según Pretel se situaría entre la zona de Carretas y el depósito de aguas hoy convertido en la Biblioteca del Sol.
En la actualidad los cerros están completamente edificados, rebajados y modifica- dos por las necesidades actuales de la trama urbana, circulación y los edificios en ellos emplazados a lo largo de siglos.
Se trata de un conjunto de cerrillos, de escasa altura, pero de singular relevancia dentro de la llanura y en ocasiones depresión que se forma entre la margen derecha del cauce del Río Júcar al Norte, la Sierra de Chinchilla al Este, las sierras de las Peñas y Ro- ble al Sur y las lomas de Barrax al Oeste. La zona se caracteriza por ser unos llanos muy mal avenados, lo cual provoca la creación de sistemas lagunares, como El Acequión o Santa Ana, pero lo suficientemente alejadas de ellas como para evitar sus perjuicios y al tiempo utilizar sus posibilidades. Estas circunstancias favorecieron que los caminos tradi- cionales de la zona se desarrollasen junto a ellos, como el antiguo Camino Real, el cual los rodeaba y unía a Chinchilla con San Clemente. De este modo se crea una puebla que tiene sus paralelos más cercanos en Almansa o La Roda.
Su entorno son tierras que tradicionalmente se han dedicado al secano, se bene- ficia de la proximidad del cauce del Júcar, que genera una pequeña vega donde se implan- taron molinos y batanes y permitió abastecer a la población en épocas de sequía, ya que los aljibes y los pozos eran los medios tradicionales de suministro hídrico.
El topónimo de Albacete es comúnmente atribuido al vocablo islámico de al-Basit,
“la llanura”, que encajaría perfectamente con la tradición de emplear topónimos descriptivos por parte de los moradores árabes de la zona.
Descripción del edificio:
No se posee descripción alguna del edifico y se conoce su existencia por un docu- mento de 1241 en el cual Fernando III cede a la villa de Alarcón la aldea y castillo de Alba- cete, “…facio cartam donationis, concesiones et confirmationis vobis concilio de Alarcon presentibus et futuris perpetuo et irrevocabloliter valituram. Dono itaque vobis et concedo illud castellum quod vocatur Albazet….iure hereditario pro aldea e termino habea- tis…” (García Moratalla, 2003).
La aldea podía ser el núcleo continuador de la alquería que ha proporcionado materiales cerámicos del siglo X-XI, en la Calle Isaac Peral, en la vertiente septentrional del Cerro de San Juan, y que se encuentran en el Museo de Albacete. El origen de la fortaleza parece ser islámico, seguramente en el ámbito de las construcciones del siglo XI y XII.
Posteriormente encontraremos que determinados personajes del siglo XIII tienen vinculaciones con el alcaide de Albacete, como el señorío mudéjar que se crea en Sierra,
Vista de la Catedral de San Juan
Vista de la Catedral de San Juan
por parte de don Alfonso y que terminará en manos de Alcaraz.
Su evolución y destrucción debe ser muy pareja a la otras de similares caracterís- ticas, como el castillo de La Roda, por lo que posiblemente, y al igual que el ejemplo seña- lado, sean las consecuencias de la Guerra del Marquesado las que ponen fin a este edifi- cio., con la salvedad de que no se conserva documentación alguna de quien y cuando se procede a su derribo.
Análisis histórico y arqueológico:
Sobre el emplazamiento del edificio creemos que se deben de valorar algunos datos. En primer lugar si el castillo estuvo en el Cerro del Castillo Viejo, en el actual empla- zamiento de la Biblioteca del Sol, se hace difícil comprender la evolución urbana de Albace- te, en especial por el desarrollo de Villacerrada que según Pretel es una obra de don Juan Manuel en el siglo XIV dentro de los impulsos de colonización. En la zona, y pese a las múltiples obras realizadas no se han encontrado ni vestigios del castillo ni de la puebla medieval, y si algo caracteriza al registro arqueológico es su conservación, aunque sea en una minima expresión. Nosotros mismos, durante la toma de datos entre el año 1998 y 2000, pudimos constatar que en varios de los solares contiguos al emplazamiento señalado no se constataban restos de naturaleza arqueológica.
Sin embargo, si el castillo estuviera emplazado en el cerro de San Juan tendría un amplio abanico de paralelos, del cual La Roda es el más cercano, y el desarrollo de una puebla cristiana en Villacerrada, frente al próximo núcleo mudéjar, respetado por los pactos de conquista, encontraría paralelos en procesos similares como los de Férez.
El emplazamiento de la mayoría de los edificios de los siglos XIV y XV, tanto reli- giosos -Iglesia de San Juan, Hospital de San Julián-, como los restos arqueológicos de la Calle Isaac Peral y los planos de la trama urbana de Albacete de 1864, apuntan hacia una posibilidad más coherente si el emplazamiento es en el cerro de San Juan, en especial desde una lectura más común en los procesos de expansión urbana registrados en la pro- vincia de Albacete en esos siglos.
El edificio parece existir en época islámica, pues Pretel (2005) recoge la cita de la crónica de Conde (1874) en la cual se señala que 1144, el rey de Murcia, “encargo el cui- dado de las fronteras al alcaide Abd-Allah ben Ayad (Ibn Iyad), que se ocupó, desde luego, en asegurar las suyas y las de su yerno, Abd Ala ben Mardanís, contra los lamtuníes que hacían gente en tierra de Albaceite y se hacian fuertes en sus fortalezas.” El autor piensa que “Albacite” es Albacete y que Abd Allah ibn Sa’d ibn Mardanís, sería luego conocido por Sahib al-Basit (“el Señor de Albacete”), a cuyo hijo posteriormente el infante Alfonso cede un señorío mudéjar en Sierra (Tobarra), que terminara en manos del concejo de Alcaraz.
En la primera Guerra Carlista Albacete se refuerza con murallas de tierra, que quedan aún plasmadas en el plano de Francisco Coello de 1876, torreones de fusilería en las puertas del lado suroriental de la ciudad, en torno a la Puerta de Murcia y al Norte frente al cementerio antiguo y la ermita de San Antón (Guerra Martínez, 1991). Tras dichos episo- dios y el crecimiento urbano posterior, los endebles muros de tierra fueron poco a poco desapareciendo a lo largo del siglo XX.
Bibliografía:
Conde, J.A. 1874; González, J. 1999; Guerra, A. 1991; Madoz, P. 1987; anadero Moya, P. 1976; Pretel Marín, A. 1986; Pretel Marín, A. 1996; Pretel Marín, A. 2005; Rodrí- Vista de la fachada Sur
Vista aérea del la iglesia
guez de la Torre, F. y Cano Valero, J. 1987; Ruibal Perea, J.Mª. 2002; Sánchez Torres, F.J.
1916; Torres Fontes, J. 1973.
Vista aérea del la iglesia
Planos de la ciudad de Albacete y emplazamiento del castillo y las murallas del siglo XIX
CASTILLO DE LA RODA
Término de La Roda UTM 572712-4340344 Ubicación y entorno:
El castillo se emplazaba en un cerro situado en medio de los Llanos de Albacete, con una altura de 720 m, desde el cual se dominaba su entorno inmediato, desde el Valle del Río Júcar, hasta las lomas de Munera, Albacete y San Clemente.
En la actualidad el cerro pese a estar completamente edificado, y en su parte alta se emplaza la iglesia parroquial, y se percibe claramente en la trama urbana, pues el anti- guo Camino Real lo rodeaba por el Sur. Debió de ser un cerro asilado en medio de la llanu- ra como consecuencia de los procesos geológicos y erosivos de la zona, de forma similar a los de Albacete o Almansa.
Su entorno son tierras que tradicionalmente se han dedicado al secano, donde la falta de avenamiento provoca la existencia de numerosas lagunas estacionales, pero por donde transitada la vía de comunicación tradicional entre el Levante y el interior de la Man- cha desde la antigüedad. Se beneficia de la proximidad de cauce del Júcar, en el cual es posible desarrollar una vega y emplazar molinos y batanes.
El topónimo de la Roda se relaciona hoy en día con una serie de vocablos musul- manes relacionados con la seguridad y vigilancia de caminos, para lo cual se pagaba un impuesto, la robla, con el fin de sufragar una pequeña guarnición y del cual parte el nombre (Pilar Gil, 1987).
Descripción del edificio:
En la actualidad no se conserva, al menos en superficie, ningún resto que podamos atribuir al castillo descrito en las fuentes documentales. En su emplazamiento hoy se en- cuentra la iglesia parroquial de San Salvador. Se ha conservado hasta nuestros días el topónimo de Los Castillicos en la zona, y sabemos que durante las Guerras Carlistas del siglo XIX se aprovechan restos de construcciones para fortificar la zona, lo cual queda ates- tiguado en el plano de Francisco Coello.
Se han registrado en las obras efectuadas en la zona, construcciones subterráne- as, que han sido valoradas como “pasadizos y mazmorras”, pero es necesario una valora- ción correcta y adecuada tanto desde el punto de vista funcional como histórico y cronológi- co, por lo que no podemos concretar que estén relacionadas con la fortificación.
Análisis histórico y arqueológico:
Se parte de la idea de que sus orígenes son islámicos, hecho que queda reflejado en las respuestas que se remiten a la relación de Felipe II de 1579 en la cual señalan “avia en el sitio en que agora está la población desta villa un castillo muy fuerte questa en medio del dicho despoblado.” “.y este castillo muestra en si notable antigüedad y fortaleza en los cimientos muy anchos y en las ruinas y cavas, minas y contraminas aljibes y sitio del casti- llo el que esta del todo demolido.” (Martínez García, 1995), estando el topónimo relaciona- do con el impuesto rubda pagado por los viajeros para el mantenimiento de una guarnición que permitiese el tránsito seguro por la zona.
Tras la conquista de la zona, entre la toma de Alarcón en 1184 y la toma de Alba-
Vista de la Iglesia Parroquial de El Salvador
Cimientos de la actual iglesia parroquial
cete y Chinchilla en 1242-43, la fortaleza paso a formar parte del alfoz de Alarcón. En 1240 se señala que como testigo de unas donaciones al monasterio de San Millán la figura un tal Ferrández como senior en Roda (Ayllón, 1995), es decir, como alcaide de la Roda.
Posteriormente fue uno de los territorios cedidos al señorío de don Manuel en compensación por las perdidas sufridas en las tierras de Alicante, ahora incorporadas a la corona de Aragón. Las vicisitudes de dicho señorío y posteriormente marquesado, llevan al castillo y su población de la jurisdicción señorial a la real y de ahí nuevamente a señorial.
Formará parte de las fortalezas, castillos y torres de don Juan Pacheco, II Mar- qués de Villena, desde 1451, y en el ámbito de la Guerra del Marquesado contra los Reyes Católicos el marqués parece que refuerza, al igual que la mayoría de sus castillos, la fortifi- cación, tal y como se describe en un documento de 1476, donde la Reina Isabel La Católi- ca remite una carta al corregidor de Alcaraz por la cual le ordena que “expulse al señor de Minaya pariente de los Pacheco, por fortalecer el castillo de la Roda, por lo que ordeno que lo tome, lo derribe y lo ponga por el suelo, para que no sea tomado ni habitado”, (García Moratalla, 2002) lo cual debió de ser ejecutado con diligencia.
De algún modo se ejecutó lo dispuesto por la reina, pese a lo cual en 1478 don Juan Pacheco construye una casa fuerte sin la autorización real, lo que supone una nueva orden de derribo “… Seoades que nos somos ynformados que Iohan Pacheco ha fecho en La Rroda nuevamente vna casa fuerte syn nuestra liçencia e mandado; desde la qual se fasen muchos dapnos a algunos vesinos de la dicha villa y de las comarcas; la qual es nuestra merced e voluntad que luego sea derribada e puesta por el suelo… (García Mora- talla, 2002). El hecho de que el Marqués construya una nueva edificación defensiva parece indicar que el castillo había sido dañado de forma irreversible siguiendo la ordenes ejecuto- rias de 1476.
La construcción de la iglesia parroquial de El Salvador supuso la desaparición de la mayor parte de la misma, empleando el edificio como cantera, como se puede apreciar en piezas reutilizadas en su construcción. Pese a ello se debieron de conservar algunos restos pues en la relación de Tomás López del siglo XVIII se señala que “se ygnora por la mucha antigüedad el tiempo que ha/ se fundo esta población y por quien; mas su antigüe- dad/ la denotan los monumentos de haber havido un Castillo en/ lo emminente del referido Zerro en el Sitio ya explicado que/ ocupa la yglesia Parroquial, y los sitios que hay al medio/
dia y Norte de ella llamados Vulgarmente los Castillos,/ cercados con muralla, ó pared firme de mamposteria, y Can/teria, y en la muralla del de medio dia hay un epitafio de/ letra cursi- va esculpido toscamente que dice asi= Castillo fa/tal á quien un rayo rompió, y el agua desmorono = Es tra/dicion en este pueblo, y se acredita por la descripción que/ se hizo en el año pasado de mil quinientos setenta y nuebe,//
Los restos continuaron existiendo, prueba de ello es su ocultación al paso de la comitiva de doña Ana María de Austria, esposa de Felipe IV en 1659, por estar los restos de castillo y las cuevas que en su cerro se había hecho por familias de “gitanos andaluces y moriscos murcianos” .
Fueron aprovechados los restos del castillo en la fortificación que efectuaron las autoridades locales en 1835 con motivo de la Primera Guerra Carlista, pese a un acuerdo municipal que pretendía su destrucción “…se conferenció sobre la necesidad de demoler y desmontar el Castillejo que hay frente a la Parroquia…”. En una carta de 1840 se señala por parte de Felipe José García, natural de la población “El fuerte se concluye hoy. El Co- mandante General lleva aquí doce días. Aunque de los retrógrados acérrimos, si no es por Piezas reutilizadas en la construcción de la iglesia
Los Castillicos junto a la iglesia
él no se concluye la fortificación. Ha quedado excelente. Tiene la línea exterior primera en el área del pueblo; la segunda línea se reduce a quedar cercado el recinto desde las cuatro esquinas de casa, sigue a la puerta de Mengue, callejón de Don José de Arce, el de la Viga y siguiente de Pocho, por casa de Andrés García, esquina de San Sebastián, su casa ,la de Don José Escobar, puerta de don Santiago Belmonte, la placeta del Cura, lienzo de Doña Ana, placeta de Collado y callejón para subier a al iglesia por casa de Sebastián el barraco y alcanza a la de Juan de Celaya para enfilar la Puerta de la Villa; y la tercera línea el Cas- tillejo, iglesia y torre. Todo está arpillerado y ecelente. Dios quiera que se para bien, como esperamos” (Agulló, 1985).
En el plano de Francisco Coello de 1872, de la villa de la Roda, se aprecia unos fortines que pudieran ser de la III Guerra Carlista, pero en la obra de Roa y Erostarbe de 1894 no señala acción bélica alguna en dicha población, tan solo una escaramuza en 1840.
En el texto habla de los restos del castillo como si todavía existiesen y en diferente lugar respecto a la Iglesia Parroquial de la Transfiguración del Señor, actualmente la parroquia del Salvador (Roa y Erostarbe, 1891-1894).
Posiblemente queden restos a nivel arqueológico de la fortificación, tanto bajo la iglesia como en sus alrededores, hoy muy rebajados y urbanizados, los cuales también se vieron afectados por las casas cuevas citadas y construidas por grupos de población margi- nal en el siglo XVII y XVIII, aprovechado en un primer momento estancias subterráneas como aljibes y bodegas.
Bibliografía:
Ayllón Gutiérrez, C. 1995; De la Peña, M.T. 1961; García Martín, F. 2001; García Moratalla, P.J. 2002; García Moratalla, P.J. 2003; Gil García, Mº.P. 1987; Madoz, P. 1987;
Martínez Agulló, I. I. 1985; Martínez García, A. 1995; Pretel Marín, A. 1986; Roa y Erostar- be, J. 1891-1894; Rodríguez de la Torre, F. y Cano Valero, J. 1987; Ruibal Pereda, J.Mª.
2002.
La Iglesia de El Salvador en la parte alta del cerro de la población
Plano de La Roda y emplazamiento del castillo
El CAMPO DE HELLÍN
TORRE DE ONTUR Municipio: Ontur UTM 630689-4275292 Ubicación y entorno:
Se ubica sobre un cerro o elevación rocosa situada en la margen izquierda de la Rambla de Las Eras, lo que le da una visión dominante sobre la misma que hoy ha queda- do desvirtuada por las construcciones de la villa, si bien las pendientes de las calles colin- dantes denotan tal situación. El cerro es una formación de gravas compactadas y tableros de caliza basculados y elevados, que a lo largo de la historia se han visto recortados para darle a la torre una mayor altura, inaccesibilidad y preeminencia.
La Rambla de las Eras ha sido un punto de atracción para el doblamiento desde épocas prehistóricas (López y Noval, 2004), en especial por sus posibilidades de irrigación, muy escasas en el resto de la comarca, hasta el punto de que aún hoy en día existen un cambio de paisaje, vegetación y explotación completamente diferente al resto.
Se trata de una zona de vega, rodeada de llanos dedicados al secano y al pasto- reo, salpicados con zonas endorreicas que generaron marjales como los de Codovilla, con una explotación cinegética muy importante.
Facilita la ocupación y explotación de la zona el tránsito en las proximidades de caminos y vías tradicionales desde la Prehistoria hasta el siglo XIX, como es el Camino Real de Alicante hacia Albacete, el cual pasa por la zona en dirección a Chinchilla.
Descripción del edificio:
Se trata de una torre de planta cuadrangular, de 11’18 m en su eje Norte-Sur y 11’98 m en el Oeste-Este, cimentada sobre la cumbre de una pequeña elevación rocosa.
El edificio esta realizado en tapial de hormigón, tal y como se aprecia en su cara meridional, en la cual se conserva el enlucido original y los mechinales de las agujas del tapial. Las cajas poseen una media general de 0’90 m de altura, pudiendo llegar a los 1’25 m en las emplazadas de su ángulo suroccidental. El espesor de las paredes oscila entre 1’80 y 2’60 m, lo cual ha facilitado su vaciado para ampliar estancias o crear alacenas y pesebres, sin haber dañado sustancialmente la estabilidad del edificio.
Desde la planta primera y hasta la base poseía un alambor de mampostería irre- gular de mediano tamaño trabado con mortero de cal, fruto de acondicionamientos poste- riores, el cual se ha perdido o eliminado en varios puntos para ganar espacio en las estan- cias y corrales de las casas que se le han adosado con posterioridad. Tan sólo se conserva en los ángulos orientales y meridionales con una altura de 5’25 m desde la base.
En la actualidad la torre conserva tres plantas, la inferior, actualmente cegada de escombros, pero que según la descripción su actual propietario, parece tratarse de un aljibe de planta rectangular y cubierta de bóveda de cañón.
A la planta primera se accede hoy en día por un hueco abierto en la cara meridio- nal a modo de puerta. Da acceso, tras bajar unos escalones, a una estancia rectangular muy transformada, actualmente compartimentada en varias estancias y unos 3’95 m de altura. En el centro se abre un espacio central que da acceso de izquierda a derecha a un doble paño de muro, resultante quizás de una reparación o ampliación de la torre en todo o en parte de su perímetro exterior, que explicaría la diferencia de altura de las cajas de ta- pial medidas en la cara meridional. Le sigue una estancia cuadrada efectuada rebajando el Vista de la torre antes de su restauración
Vista actual desde el Oeste