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Certeza de la evidencia asociada a los mensajes de salud en internet

I. MEMORIA DE LA INVESTIGACIÓN

3. OBJETIVOS, PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN E

3.1. Objetivos y preguntas de investigación

6.1.3. Certeza de la evidencia asociada a los mensajes de salud en internet

dietéticas sobre el microbioma

La abundante presencia de páginas web comerciales (23,7 %) y de noticias (23,7 %) sobre probióticos, alimentos fermentados, fibra y prebióticos refleja el interés de las empresas en explotar el microbioma humano como diana terapéutica para un amplio número de enfermedades, sobre todo digestivas (Brinich et al., 2013; Neunez et al., 2020), y el valor noticioso del tema (Marcon et al., 2021; Prados-Bo y Casino, 2021; Prados-Bo y Casino, 2022). Estos resultados apoyan dos análisis de contenido previos de los mensajes de salud en inglés sobre probióticos en las páginas web encontradas con los buscadores Google y Yahoo, que mostraron que las webs comerciales sobre probióticos son las que más abundan (Brinich et al., 2013; Neunez et al., 2020).

El elevado número de mensajes de salud en internet (n = 133) observado para los probióticos, el yogur, el kéfir, la kombucha, la fibra y los prebióticos y el hecho de que la mayoría de ellos están respaldados por una certeza de la evidencia baja o muy baja es esperable. Marcon et al. (2021) encontraron que la prensa generalista estadounidense y canadiense mencionó que las intervenciones relacionadas con el microbioma y la salud digestiva pueden ser beneficiosas para 138 indicaciones de salud distintas. Sin embargo, muy pocos de estos beneficios están respaldados por la evidencia científica e integrados en la práctica clínica. Mientras que la fibra tiene una larga historia de uso por los profesionales de la salud (Gill et al., 2021), el grado de recomendación de los probióticos por los médicos de cabecera y los

gastroenterólogos es variable y no se relaciona con las recomendaciones de las guías de práctica clínica publicadas (Dimidi et al., 2019; Fijan et al., 2019; Williams et al., 2010). Los factores que pueden explicar por qué algunos profesionales de la salud no recomiendan los probióticos incluyen la percepción de la falta de evidencia científica robusta, así como el desconocimiento de cómo pueden usarlos en la consulta y su coste (Arshad et al., 2019; Dimidi et al., 2020). Mientras que existe incertidumbre sobre el óptimo empleo de los probióticos (Su et al., 2020), la percepción de los pacientes que acuden a su gastroenterólogo es que los probióticos mejoran la salud en general, la longevidad y los síntomas gastrointestinales (Lynch et al., 2021).

Se encontró que la salud gastrointestinal y las indicaciones relacionadas con el sistema inmunitario son los principales beneficios mencionados en internet para las intervenciones dietéticas que influyen en el microbioma, en línea con los resultados de Neunez et al. (2020) para los probióticos. Sin embargo, los conceptos de “mejorar la salud digestiva”

y “reforzar las defensas”, de los cuales el último se ha disparado en internet durante la pandemia por COVID-19 (Rachul et al., 2020), son ambiguos y no existe una definición científica de los mismos (Cassa Macedo et al., 2019; Staudacher y Loughman, 2021).

La indicación de consumir probióticos y yogur para prevenir la diarrea asociada al tratamiento con antibióticos que apareció en muchas páginas web está respaldada por una certeza de la evidencia moderada (Guo et al., 2019), mientras que la certeza de la evidencia es baja y muy baja para el síndrome del intestino irritable (Connell et al., 2018) y la diarrea infecciosa (Collinson et al., 2020), respectivamente, que aparecieron en

un elevado número de los resultados de Google.es. Por otro lado, mientras que existe una certeza de la evidencia moderada en el empleo de probióticos para prevenir la enterocolitis necrosante en recién nacidos muy prematuros o de muy bajo peso al nacer (Sharif et al., 2020), este beneficio para la salud solo apareció en un pequeño número de páginas web sobre probióticos (21,1 %, 4/19). El hecho de que solo un 54,7 % de los mensajes de salud sobre probióticos estén respaldados por la evidencia de las revisiones sistemáticas puede explicarse en parte por el hecho de que no todas las revisiones sistemáticas con metanálisis de probióticos tienen en cuenta que los efectos de estos son específicos de cepa, y sacan conclusiones comparando los probióticos incorrectos a diferentes dosis, incluyen diferentes perfiles de pacientes y miden diferentes desenlaces (McFarland et al., 2018; Suez et al., 2019). Esto podría contribuir a infravalorar algunas cepas que sí han demostrado su eficacia en la prevención o el tratamiento de enfermedades (McFarland et al., 2018; Hill et al., 2014; Su et al., 2020; World Gastroenterology Organisation, 2017). Sin embargo, mientras que existen revisiones sistemáticas que respaldan los efectos beneficiosos de los probióticos en el contexto de algunas enfermedades digestivas, se han planteado críticas sobre los beneficios exagerados atribuidos a los probióticos (Khalesi et al., 2019; Reid et al., 2019; Wang et al., 2020). El bajo número de mensajes de salud en el caso del yogur (42,6 %, 20/47) y el kéfir (1,8 %, 1/55) respaldados por la evidencia de las revisiones sistemáticas coincide con un análisis previo en el que se encontró que consumir productos lácteos con probióticos (como el yogur y el kéfir), en comparación con no consumir estos productos o con consumir lácteos sin probióticos, posiblemente no se asocia con ningún beneficio para la salud, con un grado de certeza bajo o muy bajo (Nutrimedia, 2021).

Ninguno de los múltiples beneficios para la salud que se promocionan de la kombucha estuvo respaldado por la evidencia de las revisiones sistemáticas, lo que es esperable teniendo en cuenta la falta de estudios controlados en humanos que hayan investigado los posibles efectos para la salud de esta bebida fermentada que está de moda en la actualidad (Kapp y Sumner, 2019; Marco et al., 2021).

La fibra dietética fue la intervención que cuenta con un mayor número de mensajes de salud respaldados por una certeza de la evidencia alta (reducción de los factores de riesgo cardiovasculares) (Chiavaroli et al., 2018) y moderada (protección frente al cáncer colorrectal) (Reynolds et al., 2019). Este hallazgo no es sorprendente teniendo en cuenta que las propiedades saludables de la fibra, especialmente la de los alimentos, van más allá de sus beneficios conocidos para el estreñimiento, e incluyen la prevención y el tratamiento de algunas enfermedades digestivas comunes como el síndrome del intestino irritable y las enfermedades inflamatorias del intestino (Gill et al., 2021), así como la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares (Reynolds et al., 2022). La eficacia de los prebióticos para prevenir el estreñimiento respaldada por una certeza de la evidencia baja (Shi et al., 2019) apareció en una elevada proporción de las páginas web consultadas. Por el contrario, la recomendación de prebióticos para el tratamiento de la encefalopatía hepática, que ha sido más estudiada y cuenta con una certeza de la evidencia moderada, (Gluud et al., 2016) solo apareció en escasas webs (16,7 %, 3/18).

6.1.4. Calidad de la información sobre las intervenciones