2.2. PERSONA Y PERSONALIDAD
2.2.4. LOS CIMIENTOS DE LA PERSONALIDAD
43
momentos de la dinámica de la relación objetal”101. Tomando los estudios de M. Klein, Bleger determina dos tipos de ansiedad: “uno de ellos ligado al conflicto ambivalente (la situación depresiva) y que se denomina ansiedad depresiva (tristeza); el otro, la ansiedad que se produce siempre que la disociación divalente corre riesgos de perderse o cuando el objeto malo amenaza al Yo y al objeto bueno a él ligado, es la ansiedad de la posición esquizoparanoide y se denomina ansiedad paranoide (miedo)”102. Ambas coexisten y generan un predominio una a la otra.
Desde la perspectiva que nos convoca, la ansiedad o la angustia pueden gestarse en el sujeto debido a diferentes circunstancias que emergen a lo largo de la vida de las organizaciones. Los conflictos o desórdenes internos afectarán al individuo dependiendo de la historia del sujeto y de lo que trae genéticamente desde su concepción presentándose como un obstáculo significativo que al superarlo lo transportará a un estado conveniente de aprendizaje o sumiéndolo en un cuadro de patología que hace que prestemos debida atención al desarrollo social que sostiene a las empresas. Conocer los diversos eventos y el impacto que ellos desencadenan en las estructuras psíquicas del personal y encontrar la manera de resolver aquellos que se consideren peligrosos generaría ventajas importantes para la compañía.
44
hereditario”104. Cayetano Petrone en su apreciación sostiene que “lo constituyen las predisposiciones que tiene el hombre desde su gestación y que hacen a la capacidad de respuesta de su aparato psíquico”105. Esta respuesta no es la misma en todos los individuos y se encuentra relacionada con la constitución. Cayetano Petrone interpreta que dentro del temperamento está comprendido “la intensidad y rapidez de respuesta a los estímulos y la capacidad de fluctuaciones del estado de ánimo”106.
c- El carácter: la palabra deriva del verbo griego kharasso, que significa grabar o acuñar. Uno de los primeros en emplear la palabra tal y como hoy la entendemos fue el filósofo Teofrasto, un discípulo de Aristóteles que en su obra Caracteres describía distintos tipos de individuos, haciendo retratos de sujetos de conducta peculiar y no siempre demasiado ejemplar. A lo largo de la historia ha surgido un número importante de definiciones que intentan descifrarlo, Allport sostiene que Woodworth coincidió con el uso que Teofrasto hacía de la palabra y la definió como “la estampa del individuo, su estilo de vida, en tanto éste es determinado por su rasgo dominante”107.
Además de muchos autores, nosotros utilizamos cotidianamente la palabra carácter como sinónimo o equivalente de personalidad, aunque la psicología moderna ha separado en dos líneas diferentes el significado de ambas palabras.
Algunos autores determinan que el carácter es una parte de la personalidad y la definen y relacionan de diferentes formas, por ejemplo, enfatiza Allport, para G.G.
Fernald (1920) “la personalidad puede ser considerada igual a la inteligencia más el carácter”108 o como lo definió E. Kahn (1931), desde la perspectiva de Allport, como la sumatoria de“…inteligencia, temperamento y carácter”109. Otros autores, investigados por Allport lo definen como una subdivisión de la personalidad, como S. Taylor (1926) que lo definió como “el grado de organización éticamente eficaz de todas las fuerzas del individuo”110, este concepto identifica al carácter con algún
104Ibídem, Pág.239
105 Cayetano Petrone, Op. Cit., Pág.12
106 Loc. Cit.
107 Gordon W. Allport, Op. Cit., Pág. 68
108 Loc. Cit.
109 Loc. Cit.
110 Loc. Cit.
45
modo de voluntad. Para Allport “el carácter es la personalidad valorada y la personalidad es el carácter privado de toda valoración”111.
Para Cayetano Petrone el carácter “se constituye sobre la base de los materiales aportados por la constitución y el temperamento. Es la resultante de la acción de la educación y las normas socio-culturales sobre el individuo. El carácter está formado por tipos de respuestas perdurables y peculiares del individuo, ante las exigencias de la vida”112, además este autor considera que “estas respuestas se conforman sobre la base de experiencias vividas por el individuo y por pautas aprendidas por él. Le sirven para conciliar sus actitudes frente a pulsiones provenientes de los materiales que le han aportado su constitución y temperamento, por un lado, y las exigencias de las pautas socio-culturales que ha introyectado desde pequeño, por el otro”113. El carácter se transforma en el medio de comunicación con el entorno que rodea al individuo.
La personalidad se encuentra organizada por una cierta polaridad, Bleger establece que
“estudiando la dinámica de la personalidad se encuentra que hay una cierta organización polar predominante en la cual una misma personalidad puede alterar, o bien mantenerse solamente en uno solo de cualquiera de sus polos; de la misma manera, una misma personalidad puede tener variaciones entre los dos extremos en distintas épocas de la vida o alternar entre ellos en momentos sucesivos”114. Una de esas personalidades es la esquizoide que posee variaciones entre los extremos de frialdad o ternura. Bleger nos brinda algunas personalidades que poseen polaridades como son la “fobia (evitación- invasión); histeria (represión-demostración); paranoide (confiado-desconfiado); obsesivo (controlado-desparramado); sadismo-masoquismo”115.
111 Ibídem, Pág. 69
112 Cayetano Petrone, Op. Cit., Pág. 13
113 Loc. Cit.
114 José Bleger, Op. Cit., Pág. 239
115 Loc. Cit.
46
FIGURA N°12 Polaridad de la personalidad de Bleger
Explicar la formación del carácter de un individuo es fundamental para nuestra investigación, más aún si esta explicación la podemos cimentar desde las estructuras psíquicas de la personalidad como lo hace Freud estableciendo que “el sufrimiento doloroso de la melancolía mediante el supuesto de que un objeto perdido se vuelve a erigir en el Yo, vale decir, una investidura de objeto es relevada por una identificación”116, este proceso participa activamente en la construcción del carácter del individuo. Pero Freud retrocede en la vida del individuo y establece con algunas dificultades de exactitud que “en la fase primitiva oral del in-divi-duo, es por completo imposible distinguir entre investidura de objeto e identificación. Más tarde, lo único que puede suponerse es que las investiduras de objeto parten del Ello, que siente las aspiraciones eróticas como necesidades. El Yo, todavía endeble al principio, recibe noticia de las investiduras de objeto, les presta su aquiescencia o busca defenderse de ellas mediante el proceso de la
116 Sigmund Freud, Op. Cit., Pág.30 AFECTO
CONFIADO
FRIALDAD EVITACIÓN
DESCONFIADO
INVASIÓN (entrador)
REPRIMIDO TRISTEZA
DEMOSTRATIVO
ALEGRIA
EXPLOSIVIDAD
MASOQUISMO
CONTROLADO
VISCOSIDAD SADISMO
DESPARRAMADO
47
represión”117. Cuando un objeto sexual es reprimido, a cambio sobreviene la alteración del Yo que Freud denominó erección del Yo, pero además afirmó que “quizás el Yo, mediante esta introyección que es una suerte de regresión al mecanismo de la fase oral, facilite o posibilite la resignación del objeto. Quizás esta identificación sea en general la condición bajo la cual el Ello resigna sus objetos”118. Este procedimiento es muy frecuente, comúnmente en la fase temprana del desarrollo, y es además el procedimiento que le permite a Freud encontrar una definición y afirmó que “el carácter del Yo es una sedimentación de las investiduras de objeto resignadas, contiene la historia de estas elecciones de objeto”119. Además sostiene que en los rasgos de las mujeres que han tenido muchas experiencias amorosas se puede captar los efectos de las investiduras de objeto y lo define diciendo: “en los rasgos de carácter de mujeres que han tenido muchas experiencias amorosas, uno cree poder pesquisar fácilmente los saldos de sus investiduras de objeto”120. También toma en cuenta una alteración del carácter del Yo antes de la resignación del objeto y afirmó “en este caso, la alteración del carácter podría sobrevivir al vinculo de objeto, y conservarlo en cierto sentido”121. Todo este proceso permite al Yo dominar al Ello, imponiéndose como objeto de amor, con una gran docilidad hacia sus vivencias y Freud sostiene que el Yo buscando reparar la pérdida del Ello le dice; “mira puedes amarme también a mí; soy tan parecido al objeto…”122.