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Concepto y dimensiones de la inclusión educativa

MARCO TEÓRICO

1. LA INCLUSIÓN EDUCATIVA Y SU EVOLUCIÓN

1.3 Concepto y dimensiones de la inclusión educativa

en él participaron expertos en toda Europa, creando una herramienta de autorreflexión3 sobre la inclusividad en los centros educativos donde todos los profesionales y personal implicado pudiesen utilizarla, prestando especial atención al entorno social físico y de aprendizaje.

En el informe del proyecto se dan recomendaciones para reformular políticas que deberían:

• Asegurar que un currículo nacional holístico establezca como objetivo principal que los niños puedan pertenecer, comprometerse y aprender tanto de manera independiente como grupal.

• Avalar que la evaluación tenga en cuenta el nivel de participación de los niños en actividades de aprendizaje, en actividades sociales y de interacción social con adultos y compañeros.

• Garantizar la formación continua del profesorado.

• Promover la colaboración entre todos los sectores profesionales, las familias y las entidades locales, para mejorar el compromiso, la pertenencia y el aprendizaje de los niños.

• Asegurar que la recogida de la información estadística incluya el número de niños a los que se les niega el derecho a la educación inclusiva y el tipo de barreras con las que se enfrentan.

guía para asegurar la inclusión y la equidad en educación, la UNESCO (2017) añade además que la educación inclusiva debe poner en práctica el derecho a la educación incluyendo a todos los educandos, respetando sus necesidades, habilidades y características y eliminando todas las formas de discriminación en el entorno de aprendizaje. Crisol-Moya (2019) señala que la educación inclusiva responde a la garantía del derecho a una educación de calidad para todos, se plantea como un verdadero reto y una tarea compleja y difícil de cumplir.

Según Booth y Ainscow (2000), la educación inclusiva se concreta en tres dimensiones:

crear culturas inclusivas, elaborar políticas inclusivas y desarrollar prácticas inclusivas.

1.3.1 Culturas Inclusivas

La cultura inclusiva es uno de los elementos claves en la educación inclusiva y se podría entender como un conjunto de reglas, valores y creencias, que comparte toda la comunidad educativa con la finalidad de alcanzar una meta común (Plancarte, 2017). Los principios que se derivan de las culturas inclusivas orientan las decisiones que se concretan en las políticas y en las prácticas inclusivas. Es necesario crear una comunidad escolar acogedora y segura, colaboradora y participativa, donde todos los miembros sean importantes y promuevan a su vez, valores inclusivos (Booth y Ainscow, 2000).

1.3.2 Políticas Inclusivas

“La palabra inclusión, se encuentra hoy de modo omnipresente en todas las formulaciones de políticas públicas. Es una palabra que se traslada de teoría en teoría y cuyo significado va mutando en cada contexto teórico” (Wigdorovitz, 2008, p.2).

Las políticas inclusivas aluden a la gestión y organización del centro, a través de sus planes y programas. Smith (2008) señala la importancia de que gobernantes y legisladores potencien el carácter cooperativo de las políticas enfocando planes o programas para la colaboración horizontal (docente-docente, escuela-escuela, comunidad-comunidad, etc.). Estas actuaciones de políticas de centro deben asegurar los valores inclusivos desde la planificación, coordinación y evaluación de los procesos de enseñanza y aprendizaje y de las decisiones organizativas y curriculares para mejorar la participación de la comunidad educativa (Booth y Ainscow, 2000).

Investigaciones como las de Ainscow et al. (2000); Schorr (2003), han seleccionado como objeto de estudio, el análisis de los contextos sociopolíticos educativos favorecedores de

prácticas educativas inclusivas. Stevens (2007) señala que es un aspecto clave a tener en cuenta en los sistemas educativos de los países desarrollados a nivel mundial.

En este sentido, Ainscow al. (2006), describen una serie de claves inclusivas externas a los centros que se concretan en:

• Un contexto político abierto y participativo. La política educativa el centro es la clave para desarrollar practicas inclusivas. El etiquetaje del alumnado perpetúa los procesos de exclusión del alumnado.

• Las sociedades democráticas. Las sociedades con mayor trayectoria democrática y participativa ofrecen una mayor capacidad de respuesta a la Educación Inclusiva.

• La colaboración entre servicios educativos. La colaboración entre los servicios (internos y externos) potencia el desarrollo de prácticas inclusivas y sociales y favorecen el aprovechamiento de los recursos ordinarios.

• Las políticas de financiación. Una buena política de financiación que invierta recursos económicos para este fin favorece el desarrollo de procesos inclusivos.

1.3.3 Prácticas Inclusivas

Las prácticas inclusivas ponen el énfasis en “qué” y “cómo” se aprende y se enseña en las aulas.

El estudio de Colás-Bravo et al. (2017) recoge que el profesorado no termina de entender qué se entiende por prácticas inclusivas ni qué se espera de ellos. Los docentes tratan de cumplir con la legislación vigente, estas normativas que en muchas ocasiones presentan un carácter compartimentado y no favorecen el éxito de las prácticas inclusivas. El profesorado reconoce que el planteamiento educativo no está orientado a la diversidad de las aulas, los contenidos y los criterios de evaluación siguen dirigidos a un grupo homogéneo sin distintos ritmos de aprendizaje (Verdugo y Rodríguez-Aguilella, 2008).

1.3.4 Teoría emergente de un entorno inclusivo

Para Raguindin et al. (2021) la inclusión es una cuestión ética y de actitud, que presenta un claro aspecto emocional que involucra a toda la comunidad educativa. Estos autores plantean una teoría emergente (Figura 1.2) sobre un entorno macrocontextual inclusivo que presenta unas dimensiones interrelacionadas para comprender los conceptos que influyen en la inclusión.

Figura 1.2

Modelo de la teoría emergente de un entorno inclusivo

Nota. Adaptado de Engaging, Affirming Nurturing Inclusive Enviroment: A Grounded Theory Study in the Philippine Context (p.120), por P.Z.L. Raguindin et al., 2021, IAFOR Journal of Education 9(1).

• Ambiente atractivo

Los datos del estudio de Raguidin et al. (2021) aseguran que un entorno atractivo es esencial para la aplicación de enfoques inclusivos. La participación de todo el alumnado es un esfuerzo colectivo que requiere la colaboración de las familias o tutores legales, del profesorado y del alumnado para conseguir el objetivo común de un aula inclusiva.

• Ambiente enriquecedor

Priorizar el bienestar del alumnado y atender a sus necesidades, es fundamental para crear un ambiente enriquecedor.

La interdependencia en el aula proporciona oportunidades valiosas a todo el alumnado.

Existen diversos apoyos, pero el más importante es el apoyo que se manifiesta entre los iguales.

Las prácticas inclusivas se vuelven esenciales cuando crean conexión y pertenencia en el grupo;

tomando conciencia de las necesidades y de la presencia de los demás.

• Ambiente afirmativo

Las comunidades escolares deben perseguir una comunidad justa donde el alumnado pueda alcanzar su máximo potencial, éste es el mejor facilitador del éxito escolar. Un ambiente afirmativo es un entorno que persigue y celebra la diversidad, donde los estudiantes son valorados y tratados con igualdad y donde el lenguaje expresivo y receptivo es una arma que fomenta la participación evitando las amenazas, la intimidación y la discriminación (Raguindin et al., 2021).

1.4 Diferencias conceptuales: educación inclusiva, prácticas inclusivas y pedagogía