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Conclusiones. Hacia la cibercartografía en la Web

Parte II Cibercartografía en la Web

Capítulo 6. Conclusiones. Hacia la cibercartografía en la Web

La cibercartografía puede ser vista como un proceso social que involucra la construcción de un marco de significados, la generación y transmisión de conocimiento y el uso del conocimiento como guía para la práctica. Este proceso se manifiesta a través de una doble retroalimentación entre el individuo y su entorno. Un primer tipo de interacción va enfocada a reforzar, crear o modificar el mapa cognitivo del individuo (integrado en un contexto más amplio que es su

“modelo de la realidad”) a través de la construcción de significados, es una retroalimentación que podemos denominar como cognitiva. Un segundo tipo de interacción va direccionada a

“confrontar” el mapa cognitivo con la realidad percibida, es una retroalimentación fundamentada en la práctica. Además, el nuevo conocimiento adquirido puede servir como guía para nuevas prácticas. Los resultados de esta segunda retroalimentación cerrarán un ciclo en la hélice virtual y abrirán uno nuevo.

Algunas disciplinas enfrentan graves problemas a la hora de abordar el tema del conocimiento debido a que establecen distintos tipos de conocimiento (como datos, significados y práctica) y posteriormente encuentran serías dificultades cuando tratan de vincular estos fragmentos. En contraste, epistemología de la cibernética de segundo orden (en la cual se fundamenta la cibercartografía), tiene una visión más amplia del conocimiento, permitiendo integrar de manera natural a los datos, significados y práctica en un solo proceso que involucra la construcción y uso del conocimiento.

Otro elemento de relevancia en el proceso de la cibercartografía es la construcción de un marco de significados que establezca los lenguajes que se utilizarán para gestionar y comunicar las representaciones del conocimiento, así como comunicar los presupuestos básicos a partir de los cuales se construye el conocimiento científico en esta disciplina.

Un artefacto cibercartográfico (o atlas cibercartográfico) tiene la función de ser un medio de representación y comunicación de mensajes geoespaciales, además, es un marco de referencia para las conversaciones dadas en el seno de la sociedad. La práctica queda fuera del artefacto cibercartográfico y está ligado a las interacciones entre las personas y su entorno.

Además de un medio de representación de conocimiento y repositorio de información, un atlas cibercartográfico en la Web ofrece la capacidad de constituirse en un medio de comunicación entre los individuos. A diferencia de los artefactos en otros medios (como el CD) que funcionan de manera aislada, un atlas en la Web ofrece interconectividad.

Una de mis hipótesis es que la cibercartografía Web podría ofrecer varias ventajas para la construcción de artefactos en comparación con otros medios como el CD, de tal manera que los artefactos pueden acompañar de mejor manera el ciclo de generación y distribución de nuevo conocimiento. Cabe mencionar que el uso de la Web está determinado por factores como la accesibilidad a Internet en el contexto de aplicación y la cultura prevaleciente en el medio.

Las mayores ventajas de un artefacto en la Web quedarán manifiestas a partir del segundo ciclo de iteración en el proceso marcado por la hélice virtual. En el primer ciclo de iteración se parte de cero, es decir, no se cuenta con un artefacto. En todos los casos (sea Web o CD) se tiene que pasar por un proceso de diseño y construcción.

Una vez que se han integrado los mensajes geoespaciales y se ha realizado el modelado del artefacto se pasa a introducirlo en una dinámica social. El uso del artefacto y las interacciones entre los diferentes agentes que participan en el proceso darán paso a nuevas demandas de conocimiento que se traducirán en la implementación de nuevas funcionalidades y modelos en la aplicación.

En un artefacto distribuido en un medio como el CD el rediseño que incorpore las nuevas demandas tiene varias consecuencias negativas, la principal de ellas es que se marca una discontinuidad, es decir, una ruptura del vínculo entre los usuarios y el artefacto. Una vez que se crean nuevas demandas de conocimiento, los grupos involucrados en el proceso tendrían que esperar un tiempo antes de utilizar un artefacto rediseñado que incorpore nuevos conocimientos.

Se tendría que recompilar la aplicación, crear nuevos CDs (lo cual implica un costo considerable), distribuirlos entre los usuarios y finalmente instalarlos en las computadoras. Este lapso puede ser considerable, rompiendo con el ciclo cibercartográfico.

Las aplicaciones Web pueden ser diseñadas con una arquitectura modular, lo que conlleva varias ventajas. Por una parte, se tiene la posibilidad de contar permanentemente con una aplicación funcional que puede ser modificada y actualizada de manera paulatina. Una vez que se ha desarrollado o rediseñado un nuevo módulo la aplicación se actualiza en un lapso menor. Esto ahorra dinero (no se tienen que producir nuevos CDs), y ahorra tiempo (no se tiene que redistribuir la aplicación entre todos los usuarios), tan sólo se tiene que reinstalar la aplicación o módulo en un servidor. Una aplicación Web puede contar con un ciclo de desarrollo continuo y progresivo que acompañe de manera natural y en todo momento al ciclo de la cibercartografía.

Una aplicación en Web tiene la capacidad de actualizar sus bases de datos constantemente y de hecho, en algunos casos, se puede contar con datos en tiempo real. Este es un elemento importante, ya que, si una aplicación no es actualizada perderá su valor para generar conocimiento y caerá en desuso.

Tal vez el potencial más grande de la implementación de la cibercartografía en la Web sea la comunicación. Hemos visto como el conocimiento se genera a partir de la interacción entre diversos agentes. La cibercartografía en la Web no excluye los canales tradicionales de interacción y comunicación (principalmente la interacción cara a cara entre los actores en una problemática), además ofrece nuevas formas de interacción entre los usuarios.

El concepto de la Web 2.0, es decir, la red social, y a partir del cual se han creado innumerables aplicaciones (muchas de ellas con contenido geoespacial) ofrece una oportunidad de desarrollo para la cibercartografía. Ahora los usuarios no tienen tan sólo la oportunidad de interactuar con una aplicación y agregar información. También tienen la posibilidad de difundir esta información hacia otros usuarios a través de la Web. Pueden establecer nuevos vínculos entre sí, como es el caso de las redes sociales (Friend of a Friend) en donde las personas entran en contacto a través de intereses o conocidos en común expresados en los perfiles de los usuarios.

Un artefacto cibercartográfico puede quedar constituido por un núcleo central de representación de conocimiento (atlas cibercartográfico tradicional) y por módulos periféricos de comunicación y aplicaciones sociales que permitan la retroalimentación entre los usuarios.

La comunicación en la Web puede ser sincrónica, como es el caso de los chats o una aplicación en la que participen varios usuarios al mismo tiempo (como puede ser un video juego), o asincrónica (uso de blogs o wikis). Estas aplicaciones son muy útiles en el proceso de la cibercartografía. Se puede contar con información de primera mano expresada por los usuarios (a través de comentarios o el monitoreo del uso que se hace del atlas) y a su vez, los documentos generados sirven como una guía para percibir las nuevas demandas (en cuanto a funcionalidad e información) provenientes de los distintos grupos de usuarios.

Si bien es cierto que de acuerdo a las definiciones adoptadas para el presente trabajo el conocimiento se encuentra principalmente en la mente de las personas, es indudable que la información generada por ellas está relacionada con los procesos cognitivos que realizan.

En la cibercartografía en la Web la gestión del conocimiento debe ser orientada por un grupo de expertos. La construcción del marco de conocimiento, la creación de mensajes y su integración por medio de narrativas es un proceso que involucra aspectos científicos y artísticos que están en manos de los humanos. Una vez creado el modelo de conocimiento, se pueden utilizar técnicas automatizadas para gestionar tanto los datos como la información que vayan de acuerdo a los requerimientos establecidos para la aplicación.

La Web es un medio cibernético que ha tenido un gran impacto en la experiencia cotidiana de las personas. El desarrollo de aplicaciones Web que coadyuven en el proceso de la cibercartografía impone retos y oportunidades para la cibercartografía. La cibercartografía Web plantea nuevas líneas de investigación que ayudarán a que siga evolucionando el marco conceptual de esta nueva y dinámica disciplina.

Capitulo 7. Visión a futuro y algunas líneas de