LA UEM SOBRE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA
4. Conclusiones
El acceso de España a la UEM es, sin duda, una de los retos más im- portantes que ha afrontado nuestra economía en su historia re- ciente. Entre los múltiples aspectos de este proceso de integración monetaria destacan los requisitos de convergencia nominal que han debido satisfacerse, cuya sostenibilidad es el objetivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. La cuestión fundamental que se ha abordado en este trabajo es en qué medida la existencia de unos t i - pos de cambio irrevocablemente fijos, junto a la sostenibilidad de la convergencia nominal y al mantenimiento de los fondos estruc- turales y de cohesión, pueden contribuir a la convergencia real de la economía española con las principales economías europeas.
La sustitución de las monedas nacionales por el euro va a tener sin duda efectos importantes sobre el sector exterior de los países europeos. Aunque la opinión generalizada es que una moneda úni- ca reduce los costes de las transacciones comerciales y elimina la incertidumbre asociada al tipo de cambio, con el consiguiente im- pacto positivo sobre el comercio entre los países integrantes de la unión monetaria, se desconoce la probable magnitud de estos efectos en el caso de la economía española. La varianza de las ex- pectativas de apreciación o depreciación del tipo de cambio de la peseta se aproxima por la varianza del diferencial entre los tipos de interés, variable que resulta negativa y estadísticamente significati- va para explicar las exportaciones e importaciones españolas. Los resultados obtenidos indican que los efectos del desarme arancela- rio, que se inició incluso con anterioridad a la entrada a la CEE en
1986, fueron mucho mayores que los previsibles efectos de la re- ducción de la volatilidad en las expectativas del tipo de cambio tras la entrada de España en la UEM. N o obstante, muestran un incre- mento permanente del grado de apertura externa de la economía española superior al I %.
La persistencia de elevados déficit públicos, ocasionados por las políticas fiscales expansivas llevadas a cabo por muchos países in- dustrializados desde finales de los años setenta, ha sido el resulta- do de la disminución generalizada de las tasas de ahorro público que no ha sido compensada por un aumento equivalente del aho- r r o del sector privado, por lo que han disminuido las tasas de aho- r r o nacionales. Esta caída del ahorro tuvo como consecuencia el
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incremento de los tipos de interés reales, con los consiguientes efectos negativos sobre la tasa de acumulación de capital y sobre las perspectivas de crecimiento de los países industrializados. En el caso de la economía española, y también para el conjunto de la UEM, se encuentra una relación negativa y estadísticamente signifi- cativa entre el superávit del sector público y el tipo de interés real, indicativa de que un aumento del déficit público de un 2 % del PIB se corresponde con un incremento de un punto en el tipo de inte- rés real. Desde esta perspectiva, cobran gran importancia los pro- cesos de consolidación fiscal emprendidos durante los últimos años por muchos países industrializados y, especialmente, por los países europeos como requisito para acceder a la moneda única. El aspecto más relevante de esta disminución del peso del déficit pú- blico en el PIB en los países de la UEM es que se ha producido en buena parte en el componente estructural, por lo que se puede percibir como una reducción de carácter permanente.
Por lo que respecta a la inflación, la conclusión general de los tra- bajos que han analizado el impacto de la política de desinflación es que el valor presente descontado de los beneficios futuros excede los costes a corto plazo, en términos de desempleo y de reducción de la actividad económica, debidos a la aplicación de políticas mo- netarias contractivas. En el caso de la economía española, la exis- tencia de estos beneficios a largo plazo es especialmente relevante dada la posible magnitud de los costes a corto plazo.
Dado que el proceso de convergencia nominal se ha realizado en un contexto en el que las políticas redistributivas del presupuesto comunitario han tenido una incidencia creciente en los países de la UE con menores rentas per capita relativas, se ha analizado la con- tribución de los fondos comunitarios en la reducción de la más que presumible insuficiencia relativa de capital público de la economía española. La evaluación del impacto de los fondos estructurales y de cohesión sobre la economía española pone de manifiesto que, aunque han tenido una importancia menor que en los casos de Irlanda, Portugal y Grecia, han supuesto en promedio más de un 15 % de la inversión pública desde 1993, año en el que empezó a distribuirse el Fondo de Cohesión. El impacto de los fondos euro- peos sobre el stock de capital público resulta más problemático dado que no se dispone de estimaciones oficiales de estos stocks.
Por esta razón, se ha procedido a estimar stocks de capital público y privado para los países de la UEM, lo que permite simular cuál hubiera sido su evolución de no haber existido los flujos fiscales entre países a que da lugar el presupuesto comunitario. A pesar de que el efecto acumulado de estos fondos ha sido más importante en Grecia, Irlanda y Portugal que en España, en 1997 permiten ex- plicar un 6 % del stock de capital público de la economía española.
La evaluación de los efectos de la UEM sobre la economía española se lleva a cabo reuniendo y cuantificando todos y cada uno de los aspectos relevantes considerados, en el marco unificado del mode- lo neoclásico de crecimiento que se amplía en varias direcciones.
En primer lugar, se considera un mecanismo de catch-up que per- mite reducir en el tiempo las diferencias tecnológicas entre países.
En segundo lugar, se endogeniza la tasa de inversión privada con la finalidad de evaluar los efectos sobre la acumulación de capital pri- vado de las variaciones en la inversión pública, de la reducción del déficit público y de una mayor apertura externa. En tercer lugar, se analizan los efectos de la inflación sobre el crecimiento y la inver- sión, una vez eliminada la influencia de los shocks energéticos sobre la inflación de cada país.
Los resultados obtenidos permiten estimar el impacto a largo pla- zo de la UEM sobre la economía española en un aumento de la tasa de inversión privada de 3,3 puntos porcentuales y de la renta per capita del 10,4 %. Ciertamente este aumento de la renta per capita no implica un aumento equivalente del bienestar, entre otras razo- nes porque no se tienen en cuenta los costes a corto plazo que han podido acarrear las políticas de desinflación y consolidación fiscal.
Aunque el ejercicio que se lleva a cabo en este trabajo está condi- cionado por los supuestos en que se basa, el proceso de adhesión a la UEM puede suponer un incremento neto del bienestar cercano al 5 %, respecto a un escenario alternativo en el que no se hubieran producido ni la disminución de la inflación ni los aumentos en el su- perávit presupuestario, en la inversión pública y en el grado de apertura externa.
Los resultados de este trabajo resultan favorables a la opinión bas- tante extendida de que una inflación reducida y un presupuesto equilibrado son las mejores garantías para el crecimiento a largo plazo, lo que no debe entenderse como una renuncia a las políticas activas de estabilización a c o r t o plazo. En el nuevo contexto que implica la UEM, las políticas fiscales nacionales adquieren una rele- vancia especial y, por ello, es aún más importante que el sector pú- blico asegure el cumplimiento de su restricción presupuestaria in- tertemporal para disponer del margen de maniobra necesario du- rante las recesiones económicas. Ahora que el recurso a las devaluaciones competitivas parece agotarse, resulta conveniente recordar precisamente a Keynes en las notas finales de su Teoría General, para quien «no se necesita que haya fuerzas económicas importantes destinadas a enfrentar el interés de un país con el de sus vecinos», ni que el comercio internacional sea «un expediente desesperado para mantener la ocupación en el interior,... que de tener éxito simplemente desplazaría el problema de la desocupa- ción hacia el vecino».
I 26 euro Y sus repercusiones sobre la economía española