Como España había tenido un boom de la historieta durante los años 70 y 80, al comienzo de nuestra investigación teníamos grandes expectativas de poder localizar numerosos cómics protagonizados por las Brigadas Internacionales, pero a medida que avanzábamos en nuestra búsqueda fuimos constatando que, finalmente, íbamos a descubrir pocas fuentes documentales. Esto, en principio, suponía para nosotros una relativa de- cepción dado el enorme esfuerzo invertido en este trabajo y los pocos documentos localizados para nuestro propósito (es decir, historietas en cuyas páginas las Brigadas Internacionales tuvieran un papel relevante en el argumento). En cambio el hecho de haber encontrado pocas fuen- tes confirma que, al igual que ocurre con otros medios de comunicación, también el cómic le ha dedicado poca atención a dichas tropas.
Habiendo brigadistas de más de 50 países, no era descabellado pen- sar en la posibilidad de que en cada uno de sus lugares de origen se les hubiera dedicado historietas: la historia de individuos que, por diferen- tes circunstancias, dejan todo para acudir a un conflicto bélico en un país extraño es suficientemente interesante como para desarrollar argumentos de género romántico (lord Byron sería un ejemplo clásico al que emular) o para idear tramas aventureras, épicas, políticas, filosóficas, folletines- cas… Aunque también es cierto que, por ejemplo, en el cine, la literatura o incluso en la historiografía no se les ha dedicado muchas obras: ello es fruto del olvido que ha habido durante décadas hacia las Brigadas Inter- nacionales prácticamente hasta los años 90 del siglo XX244.
244 R. SKOUTELSKY, Novedad, pp. 15-16 y 446-447.
Esto también ocurre, por ejemplo, con otros ‘marginados’ en los me- dios de comunicación como los ‘maquis’; pero dicho olvido no sólo afecta a los mencionados combatientes y simpatizantes del que acabaría siendo bando perdedor de la guerra ya que, por poner otros ejemplos, si nos fijamos en el bando de los sublevados tampoco encontramos mu- chas obras dedicadas a los voluntarios extranjeros (marroquíes, italia- nos, alemanes, irlandeses, portugueses…); y por lo que respecta a los civiles de uno y otro bando, casi tampoco existen historietas en donde se refleje la vida cotidiana en la retaguardia; ni muchas obras que reflejen el panorama cultural, científico o literario del momento; o la represión, ya fuera ejercida hacia colectivos como, por ejemplo, los presos y sus familias o hacia otros como el clero (tanto los ‘curas rojos’ como los re- ligiosos beatificados). Son temas que, estando englobados en lo concer- niente a la GCE, parece que aún siguen siendo tabúes o que, al menos, no interesan masivamente a las editoriales, ni siquiera a las de cómics (medio que, por su peculiar formato, podría servir para introducir ciertos temas en determinados nichos de lectores y contribuir así a construir una Memoria social colectiva).
Dicho lo cual, y teniendo en cuenta que desde los años 60 los princi- pales productores y exportadores mundiales de cómics siguen siendo las editoriales francobelgas, estadounidenses y japonesas, añadiremos que partíamos de la suposición de que la mayor parte de los cómics publica- dos sobre las BBII deberían provenir de estos tres ámbitos geográficos y que, teóricamente, de haber muchos títulos sobre el asunto los cono- ceríamos al ser mencionados alguna vez por diferentes estudiosos de la historieta, por estar guardados como joyas en manos de coleccionistas o en museos, por mostrarse en exposiciones sobre la guerra, o por tra- ducirse y darse a conocer en otros países. Pero esto tampoco se cumple y, así:
1) Por lo que se refiere al manga sólo hemos encontrado uno ambien- tado en la GCE; además, tampoco hemos encontrado ninguna referencia en cómic sobre el único brigadista japonés del que tenemos noticia, Jack Shirai. En cambio son numerosos los cómics de esa nacionalidad que reflejan temáticas como la ciencia-ficción, la fantasía, los desastres ató- micos, el erotismo, etcétera.
2) Revisando catálogos online de cómics estadounidenses sólo he- mos encontrado referencias a las Brigadas Internacionales en contadas ocasiones: a través de la serie de tiras Little Lefty aparecidas en el pe- riódico comunista Daily Worker, que apoyó al bando republicano y a la
Brigada Lincoln; en los personajes Crimson Avenger y Blackhawk, a los que en la década de los años 80 se les inventó un pasado como bri- gadistas; o cuando, más recientemente, a través de la ALBA, se recreó en viñetas la visita del polifacético Paul Robeson a España y a la XV Brigada. En otros casos, aun sin ser brigadistas, se muestra a personajes que apoyaron al bando republicano (el Capitán Terror, la espía Victoria Cross, Lobezno,…). Posiblemente el anticomunismo promovido desde aquel país durante décadas influyó en tal escasez de obras, a lo que ha- bría que sumar el auge de los superhéroes en detrimento de cómics con trasfondo histórico foráneo.
3) El cómic francobelga le ha dedicado títulos a las Brigadas pero, tras la consulta de varios catálogos y las indicaciones de estudiosos fran- ceses como Michel Matly y Benoît Mitaine, nos encontramos con que hay muchas menos obras de las que quizá cabría esperar siendo, preci- samente, la nacionalidad francesa la más numerosa entre los brigadistas y siendo este país uno de los que más historietas edita cada año.
4) En cuanto al ámbito de la antigua Unión Soviética, allí la his- torieta, como tal, fue prácticamente inexistente (no así las aleluyas y similares manifestaciones gráficas); si en aquella región del mundo los cómics hubieran tenido un papel destacado posiblemente habrían sido un importante vehículo propagandístico entre la izquierda internacional.
Pero también pensamos que si allí hubieran existido cómics sobre las Brigadas Internacionales sólo se habrían publicado los que más alaba- sen al Partido y más obviasen las corrientes críticas: no olvidemos que muchos exbrigadistas soviéticos sufrieron purgas o fueron ejecutados cuando regresaron a sus respectivas repúblicas. A esto habría que sumar que, a escala planetaria, el conflicto español pronto fue relegado a un segundo plano desde el momento en que estalló una nueva guerra mun- dial, por lo que, al igual que ocurrió en países como Estados Unidos, los argumentos más socorridos fueron los que reflejaban el conflicto mun- dial en vez de uno del pasado reciente que tuvo lugar en un país lejano para ellos como era España.
Como teníamos dificultades en localizar y trabajar con material con- temporáneo a las Brigadas, y como, según la bibliografía consultada, luego durante el franquismo casi no hubo historietas que reflejasen la Guerra española del 36, decidimos centrar la búsqueda a partir de la muerte de dictador Franco y prolongarla hasta el presente. Dicho esto hay que añadir que en el listado que aparece en el anexo figuran 116 títu- los, pero uno de ellos está fuera de la etapa que hemos abordado porque
es de 1937; si se ha incluido en la relación que hemos hecho es porque, a efectos prácticos, ha sido la única historieta que hemos localizado coetá- nea a las Brigadas (y protagonizadas por ellas o por su entorno) y, como antecedente de los cómics que hemos tratado aquí, nos parecía una obra a tener en cuenta por el tratamiento que hace de esas tropas.
Decidimos que 1977 marcaría el comienzo de la etapa a investigar dado que es de esa fecha la primera obra que hemos localizado en don- de, tras la guerra y el posterior régimen franquista, se muestra en cómic a las Brigadas Internacionales. Entre ese año y 2012 (y excepcionalmen- te añadiendo la mencionada historieta de 1937) nuestro listado lo han conformado, como decíamos, 116 títulos de los que sólo en cincuenta y tres casos aparecen citadas las Brigadas con mayor o menor peso ar- gumental; una veintena de esas obras están realizadas en España y, a su vez, en sólo siete de ellas hay una trama en la que las tropas internacio- nales ocupan un papel muy relevante. Es decir que, teniendo en cuenta los resultados de la muestra de cómics que presentamos, en esos treinta y cinco años el mercado editorial de cómics prácticamente se ha olvi- dado de los brigadistas y en la mayoría de las pocas obras en que estos aparecen reflejados sólo lo hacen de forma anecdótica.
Creemos que este dato es extrapolable más allá de nuestro listado porque, por ejemplo, al cierre de nuestro trabajo el citado Matly había encontrado alrededor de 250 obras sobre la GCE.
Otros países reflejados en nuestro listado que muestran a las Brigadas a través de historietas son Francia, con once títulos (de los cuales en cuatro las tropas internacionales tienen un papel protagónico): Italia, con nueve títulos (de los cuales en uno de ellos las Brigadas tienen un papel prota- gonista en el argumento); Estados Unidos, con cinco títulos (de los que sólo en uno las Brigadas tienen el protagonismo); Bélgica, con tres títulos (de los que dos tienen a las Brigadas como protagonistas); Portugal, con dos títulos (en los que sólo en uno de ellos las Brigadas tienen un papel protagonista); Reino Unido, con dos títulos (en ambos casos las Brigadas tienen un papel muy anecdótico); e Irlanda, con un único título en donde las tropas internacionales aparecen citadas también anecdóticamente).
En cuanto a los cómics localizados en la etapa que hemos abarcado, de aquéllos en donde las Brigadas tienen un gran peso argumental, la mayor carga política y reivindicativa que se hace de estas tropas aparece en «Si los buscáis» (1977), mientras que en tono reivindicativo pero con carácter biográfico sólo hemos encontrado Robeson in Spain (2009).
Junto a esta última encontramos un carácter muy didáctico en Rojo -
«Brigada Lincoln» (2012). Mostrando respeto, pero también un sentido crítico, duro hacia la guerra o plasmando aspectos controvertidos que borran cualquier rastro de mitificación, estarían los cómics Eloy, vol.1 y vol. 2 (1979), «Los voluntarios» (1986), La Cinquième Colonne (1995),
¡No pasarán!, vols. 1, 2 y 3 (1999-2008), «Frente del Ebro» (2009) y Le recul du fusil, vols. 1 y 2 (2010-2012). Por otro lado, la más bella plas- mación del mensaje internacionalista, a nuestro criterio, se muestra en Que podemos fazer? (2000), mientras que la obra más cómica es «Bri- gadistas Internacionales» (2012). Tras una búsqueda intensa en diversos catálogos de tebeos seguimos sin encontrar monográficos que hayan tra- tado sobre las Brigadas Internacionales a través de los cómics. Tampoco en bibliografías de historiadores especializados en la GCE y las BBII.
Esto último, en parte, podría explicarse porque dichos investigadores desconozcan los pocos cómics sobre el tema; y el que haya tan pocos se debería, fundamentalmente, a que a la mayor parte del mundo editorial y a la mayoría de los historietistas siempre les ha interesado apostar por temáticas más comerciales en vez de por temáticas relacionadas con la GCE o, más concretamente para el caso que nos ocupa, con temáticas que muestren a las BBII.
En las historietas que hemos analizado no se mitifica la guerra, que se muestra descarnada, ni a las Brigadas que, en líneas generales, son mostradas de manera objetiva salvo en un par de obras más politizadas:
«Si los buscáis» (en un tono laudatorio hacia los brigadistas) y en «De lo que va pasando» (donde se ridiculiza a dichas tropas).
Destacaremos que, por lo que se refiere al personaje prototípico que aparece en los cómics estudiados, el protagonismo recae en un varón honesto y solidario con los demás que combate por una causa justa. La excepción son dos obras: «Frente del Ebro» y «De lo que va pasando».
En el primer caso aparece un intrigante comisario político para quien es más importante el Partido que las personas, aunque éstas sean soldados que han estado en primera línea combatiendo al fascismo. En el segundo caso los dos protagonistas muestran rasgos cobardes y su aspecto físico es irrisorio: obeso y calvo el uno, miope y con largos bigotes el otro (aunque es una obra de 1937 la hemos incluido aquí por ser el antece- dente más alejado en el tiempo que hemos encontrado hasta ahora sobre el tema). Además, en el volumen 11 de la serie Louis La Guigne se trata de forma crítica el tema de los presos brigadistas.
Por otro lado, y aparte de su papel lúdico como productos de consu- mo de masas, vemos que, oportunamente combinados con otros recur-
sos, los cómics analizados pueden ser utilizados tanto como fuentes de estudio primarias para una Historia de la Historieta o como fuentes de estudio secundarias para otras materias, usándose en este caso como he- rramientas de trabajo complementarias a otro tipo de documentos (artí- culos periodísticos, novelas, películas, temas musicales, fotografías…).