con facilidad en la Ciudad de México. No obstante sería necesario llevar a cabo una investigación más profunda que explique con mayor claridad esta relación.
En relación al uso de Internet, pareciera que los individuos que están más familiarizados con esta herramienta, no derivan conocimiento espacial de esta interacción, pero tienen mayor capacidad de visualizar la adopción de una tecnología relacionada con el navegador espacial urbano. Esto se infiere a partir de que la mayor parte de los entrevistados declararon que sus búsquedas se refieren a documentos, realización de compra-venta, páginas de organizaciones gubernamentales o correo electrónico en general; y sus descripciones del navegador espacial apuntan a una herramienta específicamente definida de acuerdo a sus necesidades. Concretamente las diferencias culturales deberán ser abordadas en relación al comportamiento espacial en una investigación que por sí sola derive una participación robusta en dicho campo, que además incluya indicadores socioeconómicos como género, ingresos y gastos, salud, educación, por mencionar solo algunos.
La exploración del mapa cognitivo, permitió por un lado observar los objetos espaciales empleados en la construcción de las representaciones del espacio y por otro, la manera en que disponen dichos objetos en el espacio dibujado. Esto resultó ser una pieza clave en el proceso de comunicación de información espacial por parte de los entrevistados. La conclusión que para este tema se avanza, está asociada al tipo de conocimiento espacial que Thorndyke y Goldin (Op Cit) plantean, en el sentido de que los mapas mentales expresan un conocimiento procedimental: representación de una secuencia de acciones que muestran el seguimiento de una ruta en particular, constituida básicamente a través de conexiones entre dos puntos. Ninguno de los mapas representó un conocimiento de medición que diera cuenta de la ubicación de objetos y las distancias con respecto a un sistema de referencia o a un mapa convencional. Equiparando este análisis con el que plantea Freundschuh (citado en Mark Op Cit), también se llegó sólo al conocimiento procedimental; el cual, se refiere a que un individuo puede o no puede tener la habilidad de expresar su conocimiento espacial verbalmente o a través de dibujar una ruta o un mapa. Tampoco se observó la expresión de un conocimiento configuracional, que se refiere a la representación de
un mapa, con sus imprecisiones geométricas y con sus adecuadas relaciones topológicas.
El tema de tamaño del espacio parece estar relacionado a la hipótesis planteada en la literatura que a mayor tamaño del espacio recorrido, mayor conocimiento y seguridad de desplazamiento, en la medida en que quien recorre mayores distancias tiene mayor referencia de objetos espaciales y probablemente una orientación mayor que quienes no lo hacen.
La necesidad de una herramienta que auxilie la movilidad espacial en la Ciudad de México se acentúa en la medida en que los individuos dependen del automóvil para desplazarse de un lugar a otro y para realizar actividades laborales que demandan movilidad espacial la mayor parte del día. Una herramienta de este tipo coadyuvaría a un desplazamiento eficiente, en términos de una relación distancia- tiempo y a una mejor planeación del mismo.
El navegador espacial vehicular es compatible con la construcción de relaciones espaciales de los individuos, mismas que inciden en la evolución de su conocimiento espacial y consecuentemente impactan la toma de decisiones para desplazarse en el espacio. Esta relación puede ser más explícita en la medida en que brinde seguridad a los usuarios en situaciones de desconocimiento espacial o desorientación. Este proceso apoyado por un conocimiento espacial más completo apunta a una forma de desplazamiento más racional y eficiente al menos en los individuos que conducen un vehículo.
Es importante señalar que el marco conceptual propuesto, como primer acercamiento a la construcción de relaciones espaciales, permitió avanzar algunas hipótesis que en el marco de una investigación empírica con una muestra estadística representativa, sería importante corroborar, tomando en cuenta indicadores socio- económicos y algunos otros culturales más finos. Incluso sería recomendable incluir otros tipos de usuarios del navegador como podrían ser compañías que rentan vehículos, empresas que prestan servicios de mensajería o los ajustadores que trabajan para las aseguradoras.
El método de investigación empleado para esta tesis permitió un acercamiento holista los individuos seleccionados, ya que mucha de la información proporcionada reveló parte de su cognición espacial en términos de su movilidad cotidiana y no cotidiana. En una aproximación más profunda al tema, sería conveniente incluir un ejercicio de la manera en que los entrevistados perciben un espacio específico de la ciudad, la colonia de residencia e incluso la delegación donde habitan.
En el marco de una eficiente funcionalidad del navegador espacial, es recomendable que se incluyan la ubicación de calles y/o avenidas principales, los sentidos de éstas y los tramos con mayor flujo vehicular, así como las horas del día y días de la semana en que las diferentes vías están congestionadas. El navegador podría incluir también la ubicación de los edificios o monumentos emblemáticos de la Ciudad (sus “landmarks), así como el señalamiento de espacios públicos. Es recomendable además que se diseñen interfaces sencillas que respondan a necesidades específicas de los principales tipos de usuarios y que esto incluya la ubicación de algunos servicios de hotelería, restaurantes, centros comerciales, hospitales, farmacias, museos, escuelas, mercados, etc. que tome en cuenta las necesidades reales de los principales usuarios de dicho artefacto.