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CREONTE REY BE TEBAS. EXPULSION DE EDIPO

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P. Venixii''', que ha mostrado la influencia que la tragedia Tiestos de Séneca tiene sobre Estacio, pues en

II. CREONTE REY BE TEBAS. EXPULSION DE EDIPO

La Fortuna, que ha engañado las esperanzas de los dos hermanos, ha entregado a otro, a Creonte, el poder y el oetro (648­651):

Et iam laeta ducum apes elusisse duortan res Amphionlas alio sceptrumque maligna transtulerat Fortuna manu, Cadmique tenebat lura Creon.

Para él han luchado los hermanos y para su bene­

ficio han encontrado la muerte (651­652):

miser heu bellorum terminus! lili piagnarant fratres. hunc et Mauortla clamant

versos en los que Estacio capta la afirmación del coro de los Siete de Esquilo, versos 902­906, de que los hermanos han dejado para las generaciones siguientee las riquezas por las que ellos lucharon y murieron:

μένει κτε^να δ'έπιγόνοις, δι'ών αΐνομόροις»

òi*àv νεικος εβα καΐ θανάτου τ£λος

Esquilo no dice que Creonte asuma el poder, sino que lo hace un coz^ejo de anciano. Sí lo afirma Eurípides, al que sigue Estacio. En Fenicias 1586-1587 Creonte dice a Edipo que Etéocles le ha confiado el poder:

^ΡΧάς τησδε γης έδωκε μοι Έτέοκλέης παις σ<5ς

y en Suplicantes 400-402 se habla de Creonte como rey de Tebas desde la muerte común:

δς κρατεί Κάδμου χθον^ς, Έτεοκλέους θανόντος άμφ'έπταστόμους πΰλας άδελφοΰ χειρί Πολυνείκους δπο.

ΕΙ recuerdo de Meneceo, que tanto había pesado en su ánimo, desaparece y Creonte ya adquiere la sober- bia que da la posesidn de la realeza. Su primera orden consiste en que los dáñaos queden sin sepiiltura, expue£

tos a las miradas, para que vaguen como tristes sombras (661-664):

primum adeo saeuis imbutus moribus aulae indicium specimenque sui iubet igne supremo arceri Dañaos, nudoque sub axe relinqui

infelix bellum et triste sine sedibus umbras

Sobre las consecuencias de esta prohibicidn habla

remos al estudiar la intervención de Teseo, en el libro ΓΕΙ.

Tanto en Eurípides como en Estacio, Creonte ex­

pulsa a Edipo de Tebas tan pronto como lo ve, Pero hay diferencias entre ellos, pues si bien en Eiirípides Peni­

cias 1589 Creonte le dice tajantemente que no le permití permanecer en Tebas:

ούκ o?;v σ*έ<£σω τΐίνδε γην οίκεΓν ετι

la razón es porque Tiresias ha prediche que, si se queda, la ciíadad no prosperará. La expulsión no se debe a inso­

lencia o enemistad (1590-1593):

σαφ23ς γ&ρ είπε Τειρεσίας ού μή πότε

σου τν^νδε γ?5ν οίκοΰντος εΖ πράζειν πόλιν·

ΆλλΊκκομίςου. ΚαΙ τάδ'οδχ υβρει λέγω οδδ'έχθρος ω σίς,

Ε η Estacio las palabras de Creonte no llevan nin gima amistad, pues dice a Edipo que aleje sus siniestros presagios, odiosos para los vencedores, de Tebas (669-671)

"procul", inquit, "abi, uictoribus omen inuisum, et Furias auerte ac moenia lustra

discessu Thebana tuo!

que nos recuerdan los enfrentamientes dialécticos entre

Creonte y Edipo en las obras de Sófocles y Séneca.

También la respuesta de Edipo es distinta en Euri pides y Estacio. En el trágico, Edipo se lamenta de su ­ desgraciado pasado así como de la existencia futura, pues no sabe a dónde irá, ciego y sin guía. Su antigua sober­

bia aparece sólo al final del monólogo, cuando afirma que no se le verá suplicar abrazando las rodillas de Creonte, pues ni siquiera en la miseria abandonará su fiereza (1622- 1 6 2 4 ) :

μ^ν έλίξας γ'άμφΐ σδν χείρας γόνυ κακδς φάνουμαι· τδ γ&ρ έμδν ποτ'αύγεν^ς οίη αν προδοίην, Ohòi περ' πράασων κακώς

Edipo, en la Tebaida, replica con la fiereza que le caracteriza. Se lamenta de que Creonte piense en ex­

pulsarlo y cometa tan pronto impiedades arrebatando a - los vencidos una tumba y a un aliado (...socios) los mu ros de la patria. Considera pequeño el castigo para un rey y pregunta a Creonte por qué no ordena que una espa- da homicida se tina con su sangre (684'-683):

timida inclementia regum ista! foros auidus quin protinus imbuís enses?

Recordando a Eurípides, Edipo pregunta a Creonte si espera que se abrace a sxis rodillas suplicante ( 6 8 8 - 6 8 9 ) :

an ezspectas, ut pronue supplice dextra sternar et iauaitis domini uestigia quaeram?

ContiniSa diciendo que no es necesaria la expul- sión pues ya a huir, por propia iniciativa, de su abomi- nable mansión, sin que Importe el lugar a que llegará ni las tinieblas de sus ojos, aunque ningdn lugar le ofi>ez- ca el espacio de tierra que ocupa en su patria (695-698)

fxigio excedoque nefandis sedibus; an refert, quo fimera longa measque

transportera tenebras? ne non gens cuneta precanti concédât, patriae quantum miser incubo terrae?

versos que nos dan la seguridad de que Estacio ha tenido en cuenta el Edipo Rey de Sófocles y Edipo de Séneca, en que, tras cegarse, Edipo se destierra voluntariamente de Tebas y convence al remiso Creonte de que lo expulse.

Edipo reconoce que para Ó1 siempre Tebas será dui ce, pues en ella quedan los cuerpos de su esposa e hijos (699-701):

sed dulces Thebae. niminan hlc olarior ortus, et meliora meos permulcent sidera uoltus, hic genetrix natique.

Después de desear a Creonte que gobierne Tebas con la misma fortuna y bajo los axispicios de Cadmo, Layo

7 él mismo, y que sea tan feliz en su matrimonio y en sus hijos como ha sido ál, Edipo ruega a Antígona que lo guíe fuera de Tebas, pero no quiere asociarla a su desgracia y ruega a Creonte que le asigne un guía (701-707):

babeas Thebaña regasque moenia, que Cadmus, que Laius omine rexit

queque ego; sic thalamos, sic pignora fida capessas, nec tibi etìLt Tiirtus fortunam euadere dextra,

sed lucem deprensus ames, satis omina sanxi,

due, age, nata procul. quid te autem luctibus addo?

da, rex magne, ducem.

Antigone, quo teme quedar abandonada, se dirige a Creonte con palabras pacificadoras y de reconciliacidn.

Sorprende osta actitud de Antigone, tan distinta de la - que adopta en Sófocles y en los últimos versos de las Fe- nicias de Eurípides, en que se dirige a Creonte enfrentan dosele con palabras tan llenas de soberbia que en nada en vidian a las de su padre. La razón de su mansedumbre en Estacio puede deberse a que todavía no se ha mencionado - que Polinices quedará sin sepultura, pues aunque se ha - hecho una ligera alusión a ello, sobre Polinices en con-

creto no hay ninguna orden. A Antígona le preocupa en ese momento que su padre tenga que ir muy lejos de Tebas; de ahí su actitud.

Así pues, pide a Creonte que olvide las soberbias palabras de Edipo, consecuencia de su largo encierro, pues incluso a ella le ha hablado a menudo con crudeza (710-

714):

da ueniam adflieto distlsque ignosce superbie huno morem fandi longae fecere querellae;

nec soli ferus iste tibi: sic fata deosque adloquitur, durus luotu, facilisque nec ipsi saepe mihi;

Le pregtmta si la causa de desterrarlo se debe al temor de que se queda lo importune con plegarias.

Antígona dice a Creonte que no tema, pues ella enseñará a Edipo a deponer su cólera y obedecer a su rey; le ale jará de la muchedumbre y lo ocultará en un lugar solita rio, para que Edipo sufra como si realmente estuviera - exiliado (727-730):

pone metum, procul usque tua submotós ab aula flebit; ego erectum subigam et seruire docebo, coetibus abducam solaque in sede recondam.

exsxa erit,

Dea-pkés habla de la imposibilidad de Edipo de - ser recibido en ninguna tierra, sobre todo en Argos, la tierra de sus enemigos; finalmente pide a Creonte que - consienta que Edipo permanezca en Tebas (737-739)

miserere senls, maestoe[(|Qe parentis hic, precor, hic manes indulge poneré: certe Thebsinos sepeliré licet".

En ©Inverso 739 Ρ. Venini''' encuentra una mordaz alusión de Antígona a la obligación de enterrar a los ­ muertos. Ella, que con su docilidad nos ha hecho pensar que no conocía la orden de Creonte, lo que realmente ha hecho ha sido fingir que aceptaba sus determinaciones, pues en este momento estaba interesada en impedir el ­ exilio de Edipo, Pero con sus últimas palabras ya nos ­ indica su actuación posterior.

Las súplicas de Antígona conmueven a Oréente, que acepta ima solución intermediat no lo expulsará lejos de las murallas de Tebas, Mientras no mancille con su presen eia los templos y las casas de Tebas, se le permite que el Citerón, que ya fue su primera morada al ser expuesto, vuelva a serlo ahora (750­752):

"haud," inquit, "patriis prohibebere longe finibus, occursu diam non pia templa domosque commacules, habeant te Itistra tuusqtie eithaeron^j

Estacio recoge, pues, las palabras de Ismena a su padre en Edipo en Colono 399­400 sobre las intencio­

nes de Creonte^de establecerlo cerca de Tebas para dispo ner de él (recordemos el augurio de que vencería el ban­

do que contara con la presencia de Edipo) sin que el an­

ciano ponga el pie en la ciudad:

"Ως α'αγχι γ?ίς στί^σωσι Καδμείας, δπως

1,- Thebaidos 1, ΣΙ,...ρ, 182

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