Alguna literatura que explica la economía actual que está ocurriendo, retoma modelos como el crecimiento endógeno (CE) y la nueva geografía económica (NGE), esta señala que el crecimiento se ha acumulado en las regiones con una mayor competitividad, surgiendo entonces, por un lado regiones ganadoras: las grandes áreas urbanas en las formas espaciales dominantes de la nueva geoeconomía mundial; y por otro lado, las regiones perdedoras: los espacios que no cuentan con las condiciones necesarias para el proceso de globalización, son marginadas (Moncayo, 2002). Se infiere que Baja California Sur (y por ende sus localidades) podría ser considerada en ambas posturas en diferentes momentos de su historia.
Primeramente, se consideraría perdedora ante la crisis y la nueva estrategia de desarrollo mexicana aplicada a partir de los ochentas, como lo demostró el estancamiento virtual de su producto y la caída vertiginosa de los indicadores de bienestar económico como el PIB (Martínez De la Torre, 1992: pp.12-13). En segundo lugar, ganadora, con el nuevo reacomodo que significa un turismo en ascenso y poseedor de uno de los principales destino turístico en el Pacifico (FONATUR, 2010).
El nuevo rostro que adquirió la economía en esta etapa, para el caso de B. C.S., significó el fin del apoyo del gobierno federal con tintes proteccionistas y hasta cierto punto “paternalistas”,
que le había otorgado en etapa previa (1970-1980) cuando tuvieron lugar, la aplicación de una serie de programas de apoyo gubernamental como fueron: el régimen de zona libre, el aumento de gasto público y la inversión en la infraestructura. El estado presenció en esta nueva etapa, un crecimiento económico basado en un dinámico sector de servicios, sin embargo, este no fue posible de mantener ante la apertura comercial que el país experimentó a partir de la crisis, la subvaluación del peso y la caída del ingreso personal, que afectó el comercio de importaciones practicado en La Paz (Martínez De la Torre, 1992: 23).En lo que toca a su relación con capital extranjero, desde el origen mismo de su mercado, las FEs en habían mantenido una estrecha relación con éste, en l nueva fase se presentó una nueva relación entre Estado y capital extranjero, hecho que incidió directamente en los grupos empresariales locales (FEs), dado que se apostó a la transformación hacia una economía abierta y orientada hacia el mercado (Ayala, 2003: 484) en donde probablemente las FEs tendrían mayor competencia.
Respecto al orden político, hechos como fue la conversión a estado en 1975, traerían consigo cambios substanciales en la etapa posterior como fueron: un reacomodo de nuevos actores, resurgimiento de partidos políticos, nuevas organizaciones empresariales y sindicatos, este proceso “no fue de manera inmediata y como se esperaba” (Verduzco, 2003: 768). Lo que se percibió fue una necesidad de concretar el pacto federal para que las políticas de orden económico tuvieran efecto. Esto fue que las tareas en ese periodo consistieron: en dar continuidad a ciertas políticas administrativas, la recuperación de contrapeso del Legislativo frente al Ejecutivo, el fomento a la intervención del Congreso ante la ratificación de funcionarios, la modernización de la estructura administrativa y finalmente, el reforzamiento de los servidores públicos y la estructura gubernamental. Con esos cambios, en la etapa de 1983 a 2010, B.C.S., experimentó una crisis en el partido oficial (PRI) y su dominio en la gubernatura y los ayuntamientos, con el consecuente triunfo de panista Adán Ruffo Velarde (V Generación, familia D) en la presidencia municipal de La Paz (1993)y el de Leonel Cota Montaño (PRD) en la gubernatura del estado (2005). En la siguiente imagen se puede observar la toma de protesta:
Imagen 6.1
Toma de protesta de Adán Ruffo Velarde (V 54).
Fuente: AHPLM
Otro punto fue que ante la apertura política y de mercado, la idea de globalización adquirió una nueva acepción, “es una cuestión relativa al incremento de la interconectividad […] no es un proceso enteramente nuevo; avanza y retrocede, se presenta de muchas formas, es fragmentaria y notablemente desigual; a mundos diferentes” (Hannerz, 1998: 35). Este comportamiento se manifestó en la sociedad mexicana, sin embargo, en algunas regiones fue un proceso complicado de asimilar mientras en otras uno más natural (sobre todo en aquellas que hubieran tenido nexos históricos con lo global desde su consolidación misma). Para el caso de Baja California Sur, se ha resaltado ya que este proceso no fue abrupto por el consabido nexo histórico hacia el norte (Baja California y Estados Unidos). Algunos autores describen que lo que aconteció con la población, particularmente en ese lapso, fue una consolidación de la identidad sudcaliforniana, descrita como un híbrido surgido de migración nacional y extranjera, que se refiere a “un proceso de reformulación ideológica causado por los cambios sociales sufridos en las últimas dos décadas con base en el aumento poblacional producido por un proceso migratorio nacional y extranjero” (Almada, 2012: 1). Más
particularmente, la sociedad paceña presentará en ese lapso, en la cúspide de su estructura a
“una élite formada por algunas familias, que dominaban las actividades comerciales y productivas e influían en la organización política y social; algunos de los miembros de estas familias se cruzaban en ocasiones y a veces en conflicto, con otro grupo social dominante conformado por un reducido número de funcionarios públicos de alto nivel, adscritos a la administración del territorio federal” (Castorena, 2004: 214). Así se formó la capital, con una particular identidad, pese a que en algún tiempo llegó a ser considerada un “mísero villorío”
(Castorena, 2004: 189). El grupo de familias dedicadas al comercio, agricultura, y ganadería, junto al grupo que se hizo cargo del poder político, conformaron “la cúpula de la sociedad paceña, compuesta por un diminuto, pero creciente número de personajes locales, siempre menor, comparado con el resto de los miembros de la sociedad” (Castorena, 2004: 214).
6.2 ¿El fin de la iniciativa empresarial en el nuevo escenario?.
El destino de la iniciativa empresarial de la familia Ruffo puede ser leída a través de el comportamiento de sus empresas en esta etapa. Al igual que otras FEs en el noroeste mexicano, los Ruffo tuvieron problemas para sobrevivir en el lapso que va de 1982-2010 por todas las siguientes condiciones: serios embates que obedecerán en primera instancia, a una dinámica internacional y nacional, provocada por la apertura económica y la reducción del apoyo por parte del gobierno (explicado en el apartado anterior); segundo, la presencia de una iniciativa empresarial bastante tradicional que cae en lo recesivo189 y la paulatina desaparición de ese espíritu empresarial en las generaciones más jóvenes que no consiguen asimilar el proceso de modernización adecuadamente o bien, no están interesados en la actividad; tercero, una dinámica interna de la familia, derivada de problemas entre sus miembros como fueron segmentación, fracturas familiares y pleitos legales.
189Lo que denota un letargo del espíritu empresarial enfocado a la creación de nuevas empresas y la reinversión económica de las mismas, hecho que parece coincidir con lo expuesto por Schumpeter al mencionar que las nuevas empresas están fundadas, por lo general, por hombres nuevos, y los viejos negocios se hunden en la insignificancia (Schumpeter, 1978: 142-143)
Acerca de la iniciativa empresarial, se tiene que ésta se manifestó desde una postura tradicional y otra innovadora, por ejemplo, el funcionamiento del Centro Comercial Californiano (CCC) y su empresa más antigua La Perla de La Paz, funcionaban hacia 1990 con los miembros de la familia Ruffo (IV) al frente, por ejemplo, cada uno de los herederos de Antonio Ruffo Polastri (III 24) estaba a cargo de un departamento en tales negociaciones (Eduardo, Agustín y Guillermo, Generación IV, familia B), lo anterior comprueba que dicha familia mantuvo la lealtad familiar en la cúspide, coincidiendo con otros casos en México, al ponerse en desventaja frente a otras que no sean de carácter familiar “el anteponer la lealtad y la confianza por sobre la eficiencia y la técnica” (Adler y Pérez Lizaur, 2001: 214). Sin embargo, el funcionamiento de esos establecimientos demostró resultados importantes para algunos de sus trabajadores “tuvieron la oportunidad de un trabajo estable, con dignidad.
Hubo personas que trabajaron por 50 años” (Ruffo, Alberto, entrevista, 2013). Una de las estrategias de los centros comerciales fue la expansión a otras sucursales, como sucedió en 2003 con la apertura de la sucursal en Cabo San Lucas de CCC y reinversión en otras instalaciones en La Paz en el año de 2008.
Más adelante, las empresas más representativas de la familia Ruffo, sufrieron varios golpes ocasionados por diversas circunstancias. El primero ligado al ámbito económico, pues está claro que con el ingreso a Baja California Sur de empresas como Ley, Soriana y Wallmart durante el sexenio de Leonel Cota Montaño (2000), las ventas de los diferentes centros comerciales sufrieron embates. Otra adversidad a la que se enfrentó, fue al incendio que acabó en su totalidad con La Perla de La Paz en 2006 (cuyos cimientos comerciales se remontaban a 1860).Hubo un intento en 2008, cuando sucedió una reunión entre Grupo Ruffo y el gobernador Narciso Agúndez, para presentar un plan de inversión de 262 millones de pesos, lo que derivaría en 664 nuevos empleos permanentes en La Paz, la inversión comprendía la construcción de una plaza comercial cuya ancla sería La Perla de La Paz, la modernización y ampliación de las instalaciones del CCC Colima, CCC Palacio y la agencia Chevrolet, los representantes de la familia en tal reunión fueron: Agustín Ruffo Azcona (IV 19), Jorge Ruffo Velarde (V 28) y Luis Ruffo Velarde (V 29), Antonio Ruffo Uribe y Mark Callahan (V 36)190.
190El sudcaliforniano, 2008.