IV ª PARTE. ANÁLISIS DE LAS ENTREVISTAS:
E-1: mujer, nacionalidad china; 27 años, estudiante de económicas, familia residente en España desde hace 15 años, padres propietarios de una tienda.
E-2: hombre, nacido en Argentina (nacionalizado español); 43 años;
exiliado político en España desde hace 24 años; co-propietario de una pequeña empresa de diseño publicitario; casado y con un hijo; familia residente en España.
E-3: hombre, nacionalidad ecuatoriana; 29 años, cursó estudios de imagen en Quito; trabaja desde hace dos años en la realización de un documental sobre los ecuatorianos en Madrid, compaginado esta actividad con pequeños trabajos, vive con su mujer en un piso compartido (sin hijos).
E-4: mujer, nacionalidad ecuatoriana; 37 años, antes trabajaba en el servicio doméstico (primero de interna, después de externa), ahora trabaja de comercial para una empresa de juguetes, convive con su compañero en un piso compartido (2 hijos), vendió su clínica de fisioterapia en Quito para venirse a España hace ocho años.
E-5: mujer, nacionalidad dominicana; 29 años, soltera, cursó estudios de periodismo en la República Dominicana; trabaja desde hace cuatro años en el servicio doméstico como externa; convive con otras dos compatriotas en un piso compartido en Cuatro Caminos.
E-6: mujer, nacionalidad dominicana, 49 años, sin estudios, casada y sin hijos, trabajaba en el departamento de pasaportes nombrada por el partido gobernante, nueve años en España (su marido vino dos años después), trabajó en el servicio doméstico de interna hasta hace tres años, ahora de externa y en limpieza, convive con dos hermanas y su marido (manda remesas regularmente a otras dos hermanas en Santo Domingo).
E-7: mujer, nacionalidad peruana, 37 años, con estudios secundarios acabados, cinco años en España, en Perú trabajaba de funcionaria en un departamento del Estado, trabaja de interna en el Servicio Doméstico, comparte los fines de semana el alquiler de una habitación con su hermana, ambas envías fuertes cantidades regularmente a la familia con vistas a la construcción de una casa.
E-8: mujer, nacionalidad marroquí (de Casa Blanca), 34 años, con estudios superiores acabados, hace 9 años que está en Madrid, alojada en un piso compartido con españolas, es la presidenta de una asociación de mujeres marroquíes, realiza frecuentemente viajes a Marruecos con el objeto de participar en proyectos y actividades relativas a la situación de los emigrantes marroquíes en nuestro país.
E-9: hombre, nacionalidad marroquí (de la región del Rif), 36 años, con estudios secundarios acabados y formación práctica en electrónica, en Marruecos trabajaba empleado en pequeños talleres de reparación de electrodomésticos, hace 8 años que está en Madrid, primero alojado en habitaciones compartidas con otros paisanos, ahora compartiendo piso con su hermano; trabaja en la construcción desde entonces compaginándola con pequeñas reparaciones informales para sus compatriotas.
Nuestros informantes han sido seleccionados en relación a dos criterios genéricos: cuando se trataba de una única entrevista en relación a un colectivo de referencia se ha optado por informantes relativamente “cualificados”; cuando
se trataba de la realización de dos entrevistas para un mismo colectivo de referencia se ha optado por el contraste entre un informante “cualificado” y un informante “no-cualificado”, pero con una relativamente larga experiencia migratoria en nuestro país. Por “informantes cualificados”, ha de entenderse a individuos miembros de asociaciones de ayuda a los inmigrantes, portavoces destacados de sus comunidades, etc. Si bien podemos suponerles un conocimiento profundo y más general de las condiciones de vida en España de sus compatriotas no es menos cierto que su situación particular en el interior de la comunidad es la marca de una distancia social que es necesario objetivar con vistas al tratamiento de su discurso. Por un lado, su posición diferencial dentro del grupo inmigrante se establece fundamentalmente en torno a los contactos y transacciones con las poblaciones y, sobre todo, con las administraciones nacionales. Es previsible pues, tanto un mayor y mejor conocimiento de la cultura y el idioma del país de destino como una visión más compleja y reflexiva del fenómeno migratorio y las circunstancias e instancias que lo circundan. Su selección aparentemente espontánea en torno a estas funciones de intermediación vendrá pues estructuralmente determinada por el grado de adecuación de los atributos sociales de los individuos a la imagen ideal-tipo que los discursos dominantes pretenden proyectar (desde instancias y políticas sociales) sobre las poblaciones-objetivo de dichas políticas. Por el otro, su posición diferencial respecto a sus compatriotas en la estructura social del país de emigración reforzará, para éstos últimos la legitimidad de su posición de privilegio en el seno de la comunidad. Es previsible, aquí un mayor nivel de prestigio, cultural o profesional, cuyo origen va a remontarse a la posición social ocupada en el país y la cultura de emigración. Su selección aparentemente espontánea en torno a las funciones de representación vendrá pues determinada por el grado de adecuación del individuo a los atributos sociales que para las culturas dominadas de los países de origen jerarquizan
“naturalmente” a unos individuos frente a otros.
Esquema 1
Teniendo en cuenta estas especificidades relativas a la posición social de buena parte de los sujetos de enunciación podemos presentar brevemente los elementos y dimensiones que vamos a poner en juego en nuestros análisis.
Elementos que nos permitirán colocarnos en el corazón mismo de la situación de transferencia, en el interfaz de la relación establecida en cada entrevista entre el informante y su referente. Atendiendo al esquema propuesto [ver Esquema 1], una dimensión central, el "proyecto migratorio", estructurando las formas de la gestión de los “ingresos - gastos”, inyectándoles un determinado sentido, se convierte en la mediación fundamental entre las determinaciones que explican la estructura material de éste y las prácticas de apropiación de los objetos particulares por los individuos. El proyecto migratorio es una matriz de sentido insertada en medio de dos dimensiones o universos diferentes: el que determina el sistema de exigencias y valores importados, el país natal; y el que determina el sistema de exigencias y valores que impone el país del exilio económico. Los efectos particulares que se derivan de la existencia de ambos
"universos" son aprehensibles desde las formas y los contenidos que caracterizan las relaciones sociales concretas por las que los individuos transitan, imaginaria y materialmente, entre ellos: las familias, las unidades domésticas y las comunidades. El tiempo es una variable clave: a la hora de dar cuenta de las relaciones que se establecen entre las redes (aquí/ allá) y por lo tanto del peso diferencial de las exigencias que proyectan sobre el sujeto (antes/ ahora); y, en segundo lugar, del transito desde un "proyecto original"
(levantado desde la idealidad de la emigración y fuertemente marcado por la transitoriedad de la situación de inmigración) hacia otro proyecto generalmente en proceso y de contornos indefinidos (levantado de la experiencia de la inmigración y marcado por la suspensión indefinida del tiempo de la inmigración).
2. PRÁCTICAS DE CONSUMO Y PROYECTOS MIGRATORIOS DE