CAPÍTULO I. ESTADO DEL ARTE Y DETERMINACIÓN DEL MARCO
1.2 Marco conceptual
1.2.3 Daños en los activos
Los daños se definen como las afectaciones que sufren los diversos aspectos de la población, producto de la combinación de situaciones de vulnerabilidad y la ocurrencia de un evento perturbador y que pueden ser expresadas en términos numéricos (Cepal, 2014).
De acuerdo con la literatura revisada, de entre los aspectos de las personas, hogares o grupo de personas vulnerables que pueden verificarse que han sufrido daños por la ocurrencia de un evento estresor (o una cascada de ellos), destacan las vidas humanas, la morbilidad, los activos personales y familiares, así como la actividad económica (Trujillo, 2000 (citado en Cannon, 2003); Wisner et. al. 2004; H. Allison et. al., 2006; Birkmann, 2006).
H. Allison et. al. (2006) argumenta que la permanencia o sustentabilidad12 de estos aspectos se ve directamente afectada por las perturbaciones, en la medida en que (no) sean vulnerables. La perturbación no solo daña diversos aspectos de los hogares vulnerables en el momento que acontece, sino que también altera las capacidades de los mismos para enfrentar perturbaciones futuras, dadas sus características socioeconómicas y de exposición que determinan que cada vez que les es más difícil, o incluso improbable, recuperarse sin ayuda externa y seguir haciendo frente a los estresores (Moser, 1998; Wisner et. al., 2004).
En efecto, en los países de América Latina las perturbaciones, tales como crisis económicas o eventos de origen ambiental, suelen incidir negativamente en la formación de capital humano, así como de forma positiva en la profundización de los niveles de pobreza y desigualdad de los países afectados (PNUD, 2010).
Para esta tesis se prestará atención en los daños en los activos de hogares vulnerables por la ocurrencia de una perturbación hídrica. Los activos o capitales tangibles e intangibles se definen como posesiones de las personas que son usados para la satisfacción de necesidades
12 Los activos son sostenibles si las personas son capaces de mantener o mejorar su nivel de vida relacionado con el bienestar y los ingresos, reducir su vulnerabilidad a perturbaciones, asegurar que sus actividades sean compatibles con el mantenimiento de los recursos naturales y generar procesos de empoderamiento e inclusión social. Las personas que poseen mayores activos cuentan con mayores posibilidades de tener un sustento de vida en el tiempo (Chambers y Conway 1992; Cannon, 2003).
29 materiales (alimentos, agua, refugio, vestido, medicamento y otros materiales), como la adaptación, reducción de la pobreza y el alcance de una vida gratificante (Corvalan et. al., 2005; Stewart, 2005).
Los activos pueden clasificarse en cinco tipos: físico, relacionado con elementos materiales del hogar y la infraestructura social como vehículos o casas); financiero, tal como los ingresos, ahorros, deudas, financiamiento; natural, es decir el acceso a recursos naturales;
humano, vinculado con capacidades de la gente en términos de salud, trabajo, mano de obra, educación, conocimiento; y el social, referido a redes de parentesco, asociaciones o afiliaciones, organizaciones, miembros y redes de grupos de pares que pueden utilizarse en momentos de dificultad con el fin de obtener una ventaja (Stewart, 2005; H. Allison, 2006).
Estos activos tienen una relación doble con la vulnerabilidad. No solo son afectados por estresores ante entornos vulnerables, sino además la movilización de estos activos puede contribuir a la construcción de estrategias que mejoran las capacidades adaptativas y así, reducir la vulnerabilidad (Trujillo, 2000, citado en (Cannon, 2003); McDowell y Hes, 2011;
Birkmann, 2006; H. Allison, 2006). Para esta tesis y con fines de simplificación, únicamente se tomará en cuenta el efecto sobre estos capitales, específicamente el ingreso y la salud, causado por estresores en hogares vulnerables.
Selección de activos de estudio
En el presente estudio se analizará el deterioro en el ingreso y la salud de los hogares con mayor vulnerabilidad social en el Distrito Federal, ya que se parte de la idea de que tanto el ingreso como la salud, si bien se asocian de manera directa a los capitales financiero y humano respectivamente, son aspectos mucho más amplios, que atraviesan e influyen transversal y temporalmente en el resto de los activos. En el esquema 1.1 se busca ilustrar lo antes señalado.
En general, el nivel de ingreso y salud de las personas determina en gran medida el acceso a diversos capitales que conforman la forma de sustento, así como las posibilidades de reducir la vulnerabilidad de la población (DFID, 1999).
30 Esquema 1.1 Selección de activos de los hogares
Fuente: Elaboración propia con información deStewart, 2005.
Un ingreso suficiente es necesario para tener acceso al consumo de bienes, servicios e infraestructura imprescindibles para cubrir las necesidades básicas; y no contar con él, no solo limita este consumo, sino además implica exclusión social, que impide una participación plena en la sociedad y merma la exigibilidad de los derechos (Cepal, 2006).
Las entradas monetarias resultan ser una de las variables determinantes en la mejora en el capital humano, pues permite la inversión en salud, nutrición y educación que redunda en la mejora del ingreso (Rosales, 2006).
Además, a medida en que se dispone de un ingreso económico mayor, las personas, familias y comunidades pueden acceder a mayores y mejores materiales de capital físico, al mismo tiempo que poseen una mayor capacidad de ahorro y liquidez, que les posibilita por ejemplo, acceder al mercado de crédito para emprender proyectos rentables y aumentar su ingreso en el largo plazo (PNUD, 2010).
En este sentido, el ingreso de los hogares posee un carácter intergeneracional dado muestra un encadenamiento persistente en el desarrollo futuro del capital humano (Cepal, 2006). Las familias con bajo ingreso acumulan insuficiente capital humano en materia de nutrición, salud y educación, lo que tiende a perpetuar las condiciones de pobreza intergeneracional, afecta las posibilidades futuras de los más jóvenes y atenta contra la igualdad de oportunidades (Ídem).
31 Del mismo modo, contar con una salud adecuada es relevante por sus impactos positivos en otros activos y en la calidad de vida de los individuos. Se ha observado que el gasto en salud tiene un efecto positivo sobre la productividad de las familias y su ingreso (PNUD, 2008).
Este activo también se caracteriza por ser intergeneracional, en el sentido que una buena salud y nutrición en los menores determina de forma decisiva el desarrollo de la productividad e ingresos durante su vida adulta (Ídem).
Adicionalmente, contar con niveles de ingreso y salud aceptable, junto con tiempo disponible13, promueve el desarrollo y participación en grupos y redes, que a su vez, contribuye al reforzamiento del capital social en una comunidad, proporcionando el acceso a otros recursos, como conocimientos, información, capacidad de gestión e incluso poder político (Cepal, 2006).