D HIERRO D MANGANESO
B. DECORACIÓN PINTADA POLÍCROMA
La presencia de decoración pintada polícroma, en la que se conjugan el óxido de hierro y el de manganeso, es muy es- casa en el registro cerámico del Castillo del Río (Aspe), re- duciéndose a dos piezas procedentes del nivel inferior del ya- cimiento. La situación estratigráfica de ambas vasijas nos lle- va a fechar esta técnica en los primeros momentos de ocupa- ción del castillo, es decir, en la segunda mitad del siglo XII.
La primera de ellas, la jarrita tipo 4.1.3.c., presenta una sencilla decoración a base de líneas o filetes horizontales y verticales (B-5), cubriendo toda la superficie externa de la vasija. La jarrita está realizada en pasta de tipo friable de tonalidad rojiza sobre la que se aplicó, con anterioridad a la decoración pintada, una engalba blanca, posiblemente con objeto de crear un mayor contraste cromático.
De la segunda, decorada con motivos soleiformes (B-6), únicamente contamos con algunos fragmentos atípicos de jarrita, cuya adscripción tipológica ha sido imposible por el
momento.
El fenómeno de la policromía en pintura no es frecuente en el repertorio cerámico andalusí, constatándose raramente en contextos de época almohade. Ejemplares similares en forma y decoración a la jarrita tipo 4.1.3.c. proceden del ya- cimiento de la Foya de Cortés en Torremanzanas (AZUAR, 1989; p. 216), si bien, con una cronología del siglo X. Con semejante cronología, entre los siglos X y XI, podemos en- contrar esta técnica decorativa en el Castillo de Salvatierra de Villena (SOLER, 1976; pp. 140-151; 1975). Ya de épo- ca almohade, fines del siglo XII y primera mitad del siglo XIII, hallamos un ejemplo de policromía en la ciudad de Cocentaina, aunque ésta no se aplica sobre un recipiente ce- rámico. Se trata de un caballito con jinete realizado en te- rracota, con decoración geométrica en rojo y negro (AZUAR, 1989; p. 120).
Del segundo motivo decorativo, los temas soleiformes, no hemos encontrado, por el momento, ningún paralelo dentro del repertorio cerámico andalusí.
En opinión de R. Azuar « ... la escasez de aparición de es- ta técnica en los objetos de uso y por el contrario su fre- cuencia en aquellos de carácter popular, como pueden ser los caballitos; nos hacen pensar en la impronta local de esta técnica, siguiendo tradiciones antiguas muy arraigadas en la población, denotando un cierto arcaísmo en estas produc- ciones.» (AZUAR, 1989; p. 217).
DECORACIÓN PINTADA
MOTIVO A. TRAZO GRUESO B. TRAZO FINO
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l. PINCELADA SIMPLE ~
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2. PINCELADA MÚLTIPLE
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3. DIGITACIONES
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4. MANCHA CIRCULAR
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5. FILETES '\.
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6. SOLEIFORME
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7. RETICULADO
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8. TRIDENTE
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9. EPIGRÁFICO
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5. Decoración esgrafiada
La decoración esgrafiada se encuentra escasamente do- cumentada en el yacimiento aspense, pues supone única- mente el 6% del total (Fig. 1). Predomina en el nivel I con un 7%, mientras que raramente aparece en el nivel inferior, donde sólo cuenta con un 3%.
Esta técnica decorativa no fue incluida en la sistematiza- ción de M. Retuerce y J. Zozaya (1986), posiblemente por sobrepasar los límites cronológicos de su estudio. No obs- tante, ha sido analizada exhaustivamente por J. Navarro en diversos estudios (1980, 1981 y 1986a), a los que nos remi- tiremos al examinar los distintos motivos presentes en el re- gistro cerámico del castillo.
El esgrafiado es una técnica mixta consistente en la apli- cación de un óxido, habitualmente el manganeso, de forma parcial o total, sobre la cara externa de una vasija, redescu- briendo, con posterioridad, la superficie primitiva mediante incisiones.
En nuestro conjunto únicamente se encuentra vinculada a una forma cerámica, la jarrita, y más concretamente, a los tipos 4.3.l.h. y 4.3.2.h. En el primer tipo ocupa sólo el cue- llo de la jarrita, mientras que en el segundo cubre la totali- dad de la cara externa del recipiente.
En relación a los motivos decorativos representados po- demos distinguir dos temas: geométricos (A) y epigráficos (B).
Los motivos geométricos se limitan a líneas verticales y horizontales, utilizadas como decoración en sí mismas o para enmarcar los temas principales más complejos: moti- vos reticulados (A-1), bandas de espirales enlazadas (A-2), dispuestas tanto en sentido horizontal como vertical y, por último, círculos concéntricos (A-3).
Estos sencillos temas decorativos no fueron sistematiza- dos por J. Navarro en su obra dedicada a las cerámicas es- grafiadas de Murcia (l986a), si bien son comunes en los re- pertorios cerámicos de diversos yacimientos de época al- mohade. Responden al grupo de motivos incluidos por R.
Azuar en el apartado «Geométrico simple» (1989; p. 312).
Piezas que decorativamente recuerdan a nuestros ejempla- res se encuentran en el Castillo de la Torre Grossa de Jijona (AZUAR, 1985; pp. 48, 53, 54 y 55); en el yacimiento de Pussa en Petrer (NAVARRO POVEDA, 1988; p. 94); en el Castillo de la Mola de Novelda (NAVARRO POVEDA, 1987, p. 68); en la plaza del Cardenal Belluga de Lorca (NAVARRO PALAZÓN, 1986; p. 90), en la ciudad y Cas- tillo de Elda (POVEDA, 1986; pp. 86 y 90); y en la ciudad de Elche (RAMOS y PÉREZ, 1988; pp. 52 y 53). En todos estos yacimientos presentan una cronología similar de últi-
ma época almohade, con un gran desarrollo en la primera mitad del siglo XIII, pudiendo alcanzar el ecuador del si- glo.
Los temas epigráficos (B-4) están representados en el ya- cimiento por una única pieza, la jarrita tipo 4.3.2.h., de la que se conservan algunos fragmentos con los que hemos podido reconstruir el perfil completo. El motivo se desarro- lla alrededor del cuello de la vasija, en una franja de dispo- sición horizontal, delimitada por grupos de líneas incisas paralelas verticales y horizontales. No descartamos la posi- bilidad de que este motivo se repitiera hacia la mitad del cuerpo del recipiente, si bien, por la fragmentación del mis- mo no podemos asegurarlo, pues nos han llegado escasos restos de esta parte de la pieza.
Atendiendo al proceso ornamental debemos incluir este motivo decorativo en el grupo 4 de la clasificación de J.
Navarro, pues nuestro ejemplar presenta, al igual que los murcianos, una « ... decoración epigráfica de tipo cursivo, trazada mediante pequeñas acanaladuras sobre la pintura y pasta aún frescas.» (NAVARRO, 1986a, pág. 14). Este tipo de decoración, en opinión de J. Navarro, debemos encua- darla cronológicamente en el segundo cuarto del siglo XIII.
Datación que coincide plenamente con la suministrada por los ejemplares del Castillo del Río (Aspe), pertenecientes exclusivamente al nivel superior o nivel I del poblado.
DECORACIÓN ESGRAFIADA
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MOTIVO 1 A. GEOMÉTRICO B. EPIGRÁFICO
l. RETICULADO
2. ESPIRAL
3. CÍRCULO
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4. CURSIVO
6. Decoración vidriada (B-1, B-2)
La presencia de vidriados en el registro cerámico del Castillo del Río (Aspe) es relativamente abundante. Apro- ximadamente un tercio del material analizado -el 29% del conjunto- presenta cubierta vítrea (Fig. 1), aunque no siem- pre ésta posee una finalidad ornamental. En muchas ocasio- nes, el vedrío se aplica únicamente sobre la cara interna del recipiente, lo que le confiere un valor funcional, posible- mente de carácter profiláctico. La técnica del vidriado, en este caso, se utiliza para impermeabilizar el interior del re- cipiente, con objeto de evitar que los líquidos o alimentos que contienen se filtren o rezumen. Como técnica de acaba- do, o lo que es lo mismo, con valor funcional, es frecuente su aparición en las formas cerámicas relacionadas con la cocción o elaboración de alimentos, marmitas y cazuelas;
mientras que su presencia es casi nula en la vajilla de mesa, donde únicamente contamos con dos ejemplares, concreta- mente los ataifores tipo l.l.l.j. y 1.2.3.k., pertenecientes al nivel superior. La coloración de las cubiertas vítreas va, en estas formas, del verde al marrón, pasando por una gran va- riedad de melados de diversas tonalidades. En ocasiones, al aplicar el vidriado éste rebosa por la cara externa del reci- piente provocando una decoración accidental, localizada generalmente en el borde, aunque también es frecuente la presencia de goterones dispersos distribuidos por todo el cuerpo.
Siguiendo el esquema propuesto por M. Retuerce y J.
Zozaya (1986) analizaremos ahora la técnica del vidriado, cuando éste se aplica con un doble valor, funcional y orna- mental, afectando, en este caso, a la superficie total del re- cipiente.
(86%)
NIVEL 1 NIVEL 11
(14%)
(79%)
D
MONOCROMAS• BICROMAS
FIG. 9: VIDRIADAS MONOCROMASIBICROMAS
Dentro del repertorio cerámico del yacimiento, y con si- milar comportamiento estratigráfico, se han podido diferen- ciar dos grandes grupos: las decoraciones vidriadas mono- cromas, con un claro predominio en los dos niveles, y las bicromas (Fig. 9). La decoración vidriada se encuentra ge- neralmente asociada, por una parte, a las formas relaciona- das con la presentación y consumo de alimentos o líquidos:
ataifor, jofaina, redoma y, excepcionalmente, con las tapa- deras; por otra, con los recipientes destinados a la ilumina- ción, los candiles.
La monocromía, como ya mencionamos más arriba, es dominante en todo el conjunto, tanto en el nivel superior, donde supone un 86% del total, como en el nivel 11 con un 79%. Se trata de un vedrío aplicado uniformemente sobre toda la superficie del recipiente, identificable con la serie B-1-a (RETUERCE y ZOZA YA, 1986, pág. 91). Los tonos más utilizados en la decoración monocroma son: el verde, obtenido mediante la adición al vidriado de óxido de cobre;
el melado, con una variada gama cromática; y, en menor medida, el blanco. Es frecuente su presencia en todo el te- rritorio peninsular, abarcando, asimismo, una amplia crono- logía desde el siglo X al XIII.
Dentro del apartado de decoraciones bicromas se han po- dido identificar dos grupos: el vidriado blanco con decora- ción verde (A), correspondiente a la serie B-2-e (RETUER- CE y ZOZA Y A, 1986, pág. 98); y la decoración de reflejo metálico o loza dorada (B), técnica que no fue incluida en la citada sistematización. En ambos casos los motivos de- corativos presentan una gran simplicidad compositiva.
l. VERDE SOBRE BLANCO
En el primer grupo se han establecido dos temas decora- tivos: simples goterones dispersos (A-l) trazados en las pa- redes interiores de las formas abiertas vinculadas al servicio de mesa, ataifores y jofainas; y grandes ondas simples o concéntricas. Estas últimas pueden aparecer unidas entre sí (A-3) o de forma dispersa (A-2). En cualquier caso, siem- pre arrancan del borde o labio del recipiente, ocupando la mi.tad superior de la vasija. Al igual que los goterones se asocian generalmente a las formas abiertas, distribuyéndose el motivo únicamente por la cara interna de la pieza.
Ambos temas ornamentales pueden ser incluidos en el apartado de motivos «Esquemáticos» establecido por R.
Azuar (1989; p. 319). El primen) de ellos suele aparecer en diferentes tipos de ataifor y jofaina, si bien, siempre se aso- cian formalmente a los recipientes de base con repié anular (tipos 1.2 y 7 .2). El segundo, en cambio, únicamente acom- paña al ataifor 1.2.2.k., a la jofaina 7.2.2.k. y a la tapadera
tipo 8.l.l.k. En este último caso el motivo de ondas adquie- re una disposición radial, partiendo del botón o apéndice central (A-4).
La dispersión geográfica del motivo realizado a base de goterones dispersos es muy amplia. Ejemplares con similar decoración fueron hallados en la calle Pare Pere de la ciu- dad de Denia (AZUAR, 1989; p. 44); en la ciudad de Co- centaina (AZUAR, 1989; p. 121); en el Castillo de la Torre Grossa de Jijona (AZUAR, 1985; p. 30); en el pozo de San Nicolás de Murcia (NAVARRO PALAZÓN, 1986; p. 181);
y en el yacimiento de Almallutx en Mallorca (ZOZA Y A, 1972), presentando en todos estos asentamientos una crono- logía almohade de fines del siglo XII y la primera mitad del siglo XIII. Además es frecuente su aparición en yacimien- tos de la Marca Media como Calatalifa, Medinacelli, Tole- do (RETUERCE y ZOZA Y A, 1986; p. 98) y Alcazaba de Badajoz (V ALDÉS, 1985; p. 264), con una cronología de época califal. Ahora bien, como ya sugería R. Azuar,
« ... estos yacimientos del interior de la península ... , poseen niveles de época almohade y mucho nos tememos que estas piezas procedan de ellos, coincidiendo con los datos aporta- dos por nuestro registro.» (1989; p. 319).
El motivo de ondas enlazadas o dispersas presenta, en cambio, un ámbito geográfico más restringido, limitado al Sharq al-Andalus. Piezas que recuerdan ornamentalmente a las exhumadas en el yacimiento aspense proceden de la costa de Denia (GISBERT et alii, 1992; p. 133, n° 017); del Castillo de la Torre Grossa de Jijona (AZUAR, 1985; pp.
30 y 32); de la alquería de Pussa en Petrer (NAVARRO POVEDA, 1988; p. 95; n"' 14-15); de la ciudad de Elche (RAMOS y PÉREZ, 1988; p. 55; n"s 47-48); del pozo de San Nicolás de Murcia (NAVARRO PALAZÓN, 1986; p.
185; NAVARRO PALAZÓN, 1991; p. 156, no 107; p. 160, n° 118; p. 163, n° 133; p. 165, n° 140; p. 168, no 148); del baño islámico de la calle Polo de Medina en Murcia (PO- ZO, 1991; p. 92; f. 31), etc. En todos los yacimientos po- seen una cronología almohade, aunque con una larga per- manencia hasta alcanzar el ecuador del siglo XIII, coinci- diendo con la datación suministrada por el Castillo del Río.
De la decoración radial aplicada sobre pequeñas tapaderas de forma convexa no hemos encontrado, por el momento, paralelos en el repertorio cerámico andalusí.
En suma, la distribución geográfica de este tipo de deco- ración nos induce a pensar en una producción de carácter extra-regional, que abarcaría gran parte del territorio de AI- Andalus, aunque con una menor dispersión del segundo motivo, más circunscrito al área sur del Sharq al-Andalus.
Cronológicamente se desarrollaría durante el período de
dominación de las dinastías africanas, pudiendo este último diseño perdurar durante gran parte del siglo XIII.
2. LOZA DORADA
La técnica de reflejo metálico o loza dorada se encuentra, por el contrario, escasamente representada en nuestro con- junto y, por otro lado, se presenta únicamente asociada a un recipiente cerámico, la serie redoma (Fig. 10).
Los temas ornamentales se reducen a bandas o filetes ho- rizontales (B-5), cuando el motivo se distribuye alrededor del cuerpo del recipiente, y verticales u horizontales alter- nando si éste se localiza en el cuello de la vasija. En todos los casos la decoración de loza dorada, de tonalidad verde oliva, se aplica sobre un vedrío blanco uniforme.
Estratigráficamente presenta un claro predominio en el nivel inferior o nivel II del asentamiento, con una clara cro- nología almohade centrada en la segunda mitad del siglo XII, pudiendo perdurar a lo largo de la primera mitad del XIII. Las redomas halladas en el yacimiento aspense deben ser fruto de contactos comerciales con otros puntos de Al- Andalus, si bien, es difícil su atribución a un taller concre- to, pues en este momento debieron estar en funcionamiento varios centros (GÓMEZ MORENO, 1940; NAVARRO, 1986 y 1987; GARRIDO, 1988; FLORES, 1988). Aten- diendo a su tonalidad, podría tratarse de una producción malagueña (GÓMEZ MORENO, 1940; p. 390).
MARMITA-' - - - ,
TAPADERA-
JOFAINA--· - -- - - - ,
CANDIL-, _ _ _ _ - - - ,
D
MONOCROMIA• BICROMIA
D
LOZA DORADA8 1 o 12 14 16 18 20 22
FIG. 10: MO OCROMIA-BICROMIA/REPERTORIO FORMAL
MOTIVOS
l. GOTERÓN
2. ONDAS DISPERSAS
3. ONDAS ENLAZADAS
4. ONDAS RADIALES
5. BANDAS Y FILETES
DECORACIÓN VIDRIADA