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Del lenguaje conceptual al lenguaje sapiencial

Varia

2. Del lenguaje conceptual al lenguaje sapiencial

túa en el territorio de los encuentros. Como dice Denise: “No se trata de una obligación moral, de un deber ser, sino de la comprensión de nuestra inextri- cable unión con la naturaleza en su conjunto, incluidos nuestros semejantes.

El conocimiento a su vez ya no es el reflejo de un mundo externo sino un diá- logo activo y productivo en múltiples dimensiones”.4

hombres más ricos tienen más dinero que la mitad de la población de la hu- manidad. Y entre ellos, como bien saben, hay un mexicano.

Una educación puramente científico-técnica y racional no basta: si no de- sarrollamos algún tipo de revolución espiritual que pueda mantenernos al mismo nivel que nuestro genio tecnológico, es muy improbable que consiga- mos un auténtico progreso humano. Es claro que muchas de nuestras dificul- tades encubren una crisis espiritual más profunda.6

Vivimos un momento de la historia en el que el sistema tiene que adaptar- se a una realidad nueva en prácticamente todos los frentes: antropológicos, culturales, sociales y religiosos. Por vez primera tenemos más información que capacidad para digerirla y procesarla. Lo que se vende no es sabiduría si- no superficialidad: soluciones inmediatas, explicaciones prefabricadas, cul- tura de usar y tirar, gracia barata… Parece que nos queda lejos la época de los grandes sabios, la que el filósofo alemán Karl Jaspers denominó la era axial, época en la que “...en cuatro regiones distintas vieron la luz las grandes tra- diciones mundiales que han continuado nutriendo la humanidad: el confu- cianismo y taoísmo en China; hinduismo y budismo en la India; monoteísmo en Israel y racionalismo filosófico en Grecia”.7

La era axial fue uno de los periodos más influyentes de los cambios inte- lectuales, psicológicos, filosóficos y religiosos de la historia… La religión en es- tas grandes tradiciones de sabiduría se entendía como el respeto sagrado a todos los seres y no como la creencia ortodoxa; tradiciones de sabiduría que

“constituyen un testimonio elocuente de unanimidad en la búsqueda espiri- tual de la raza humana” y que se manifiesta en la práctica “en una espiritua- lidad de la empatía y la compasión”.8 Algo semejante expresa también hoy la psicología transpersonal, que inspirándose en Plotino, afirma:

Esto es algo que podemos advertir tanto en Oriente como en Occidente. El camino de ascenso desde los muchos hasta el UNO es el camino de la sabiduría, porque la sabiduría ve que detrás de todas las formas y la diversidad de fenómenos descan- sa el Uno, el Bien. El camino de descenso, por su parte, es el camino de la compa- sión, porque el Uno se manifiesta realmente como los muchos y, en consecuencia, todas las formas deben ser tratadas con el mismo respeto y compasión.9

Y el Padre Nicolás nos da una pista importante de lo que llamamos sabidu- ría y nos dice: Podríamos traducirlo como “un conocimiento superior, abarcan- te, profundo y transformador”. No sólo, por tanto, un conocimiento científico:

6 Ibídem.

7 Karl Jaspers, Origen y meta de la historia, (Barcelona: Altaya,1995).

8 Ibídem.

9 Ken Wilber, Breve historia de todas las cosas, (Barcelona: Kairós, 1997), p. 334.

un saber sobre algo, sino un conocimiento que lleva a la persona a situarse en actitud de búsqueda permanente ante los grandes interrogantes y, más aún, que lleva a la persona a la empatía, a la compasión ante cualquier ser humano y a una actitud de respeto a la naturaleza como don, y como buen jesuita concluye: al principio ignaciano de buscar a Dios en todas las cosas.

En esta nueva visión la relación se convierte en la categoría más impor- tante. Y a nivel teológico podemos también afirmar que la relación es la ca- tegoría fundamental de la Trinidad. El Prefacio para la fiesta de la Trinidad afirma: “Adoramos tres personas distintas de única naturaleza e iguales en su dig- nidad”. La unidad trinitaria se da en la diferencia, no en la uniformidad y se constituye en la relación de personas. La categoría fundamental de la Trini- dad es la relación y hemos sido hechos a su imagen.

¿No será este lenguaje sapiencial el que más debemos desarrollar hoy en nuestras Universidades?

Conclusión

No nos podemos reducir a lo simplemente tecnológico ni a las leyes del mer- cado. Lo nuestro es mantener viva la dimensión antropológica y ecológica en un mundo cada vez más virtual. Lo nuestro es estar atentos al grito de los pobres y al grito de la tierra. Lo nuestro es ser custodios del misterio que ca- da persona humana encierra. Sólo así podremos asegurar lo que Gaudium et Spes expresaba con tanta lucidez y fuerza: Se puede pensar con toda razón que el porvenir de la humanidad está en manos de quienes sepan dar a las generaciones ve- nideras razones para vivir y razones para esperar (GS 31).

El jesuita chileno, San Alberto Hurtado decía que la Universidad es un fuego que enciende otros fuegos y lo explicaba así:

La Universidad ha de formar, antes que todo, hombres. Hombres, no archivos am- bulantes, ni grandes eruditos. La actitud principal del profesor ha de ser la de dar una visión de conjunto. No un mero hábito, sino una visión de conjunto. La Uni- versidad debe dar ese hábito hacia la verdad. La sabiduría no es erudición. La me- ra erudición es pesada, amontona ladrillos como una fábrica. Y en este sentido, cuánto ayudaría insistir a los alumnos en un criterio distinto del crudo pragma- tismo inmediatista. Nuestros alumnos además de especialistas tienen una mi- sión en la sociedad. El que quiera vivir en el organismo social tendrá de alguna manera que compenetrarse con los otros. Y esta actitud se adquiere no en una so- la ciencia, por ello, nuestro alumno habrá de cultivar diversas disciplinas.10

10 San Alberto Hurtado, Un fuego para la Universidad. Páginas escogidas de San Alberto Hurtado, (San- tiago de Chile: Centro de estudios San Alberto Hurtado, s/a).

Bibliografía

Armstrong, Karen, La gran transformación, Barcelona: Paidós, 2007.

Han, Byung-Chul, El enjambre, Barcelona: Herder, 2014,

Hurtado, San Alberto, Un fuego para la Universidad. Páginas escogidas de San Alber- to Hurtado, Santiago de Chile: Centro de estudios San Alberto Hurtado, s/a.

Najmanovich, Denise, “El sujeto complejo: la condición humana en la era de la red”, Utopía y praxis. Revista Internacional de Filosofía Iberoamericana y Teoría Social, Vol.22, Núm. 78. 2017.

Wilber, Ken, Breve historia de todas las cosas, Barcelona: Kairós, 1997.

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