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Delhuyar socio con los Ugarte en la mina de plata de Nuestra Sra. del Gran Sapo (1793)

In document Juan José y Faust o Del huyar Lubi ce (página 197-200)

Conocemos la participación, hacía ya tiempo, de Mutis con Don Pedro De Ugarte, el propietario en esa mina. Sabemos, también que el naturalista se vio obligado a abandonar, entre otras razones por los malos resultados económicos. Ese fracaso era uno de los argumentos que utilizaban los enemigos en la Corte, para criticar al sabio. Es cierto, por otra parte, que, bastante después de la llegada de Juan José, como Director General de Minas al Real de Santa Ana y en un momento determinado, le habían traído unas muestras “ muy escogidas”, como sucedía cuando se trataba de ensayos especiales, que, lógicamente, ofrecieron un rendimiento extraordinario en plata. Mutis recibió la información de los resultados a través del propio Delhuyar y experimentó un gozo tal, que explica el tono desbordante de su carta de contestación: “…Mi estimado amigo y Señor [escribía]. Me acaba vuesa merced de dar pruebas, nada equívocas, del verdadero amor que me profesa, en el cuidado y prontitud del ensaye del Gran Sapo, en la brevedad con que me anticipa la noticia y las inflamadas expresiones de persuadirme a que, del extremo del patriotismo pase al egoismo que días ha, comienzo a inclinarme. Doy a vuesa merced las más rendidas gracias y ya deseo que nos veamos, para ir tratando de algunos asuntos en orden a mis nuevos propósitos…”. En otro de los párrafos, confiesa: “…Escribo ésta, después de las diez de la noche, hora poco acostumbrada, para escribir yo. Pero la contestación de tan buena noticia me dispensa…”.Más adelante terminaba con este jocoso comentario. “…Igualmente agradezco a nuestro Angel, la enhorabuena (…ignoramos a qué persona concreta hace aquí alusión, toda vez que no puede tratarse de Angel, el cuñado de Juan José; porque Mutis conocía muy bien las pésimas relaciones que existían entre ambos…) y espero celebremos la buena noticia, juntos. Algo bueno habían de producir tantos capones y los muchos más que nos comeremos en El Sapo…”322.

No nos sorprende el extraordinario resultado obtenido en el ensayo con las muestras que Juan José había recibido. Es algo que se produce, siempre que se ensayan muestras “escogidas”

322 Hernández de Alba, Guillermo. “Del Diario de Observaciones de Don José Celestino Mutis”.p.149. La cita completa corresponde a finales de 1789.

que dan un rendimiento anormal, a diferencia de las obtenidas en un muestreo aleatorio, en el metal que se obtiene con el material que llega, fruto de la extracción de mineral de cada día.

Ha pasado tiempo desde la fecha de esa carta. Entre tanto Mutis había sido trasladado a Santa Fe, por disposición del Virrey. Con él, también había desaparecido de Mariquita la Iª Expedición Botánica con todo su personal.

Para entonces, Delhuyar ya había visto rechazado por el Virrey, su Plan de Expansión y Modernización de los Reales de Minas, con lo que los trabajos se mantenían a un ritmo un tanto rutinario, el que permitían las reducidas instalaciones existentes, porque el personal que debía tratar el mineral tenía asimilado el proceso de las operaciones del nuevo método de amalgamación. Con ello Juan José podía dedicar algún tiempo a sus personales actividades, previo, naturalmente, el permiso correspondiente.

Veamos los términos de la solicitud del primer permiso, presentada al Virrey:

“…no siendo necesaria mi asistencia para dirigir las operaciones diarias, que se reducen a practicar lo establecido, sin que ocurra cosa nueva en que pudiera ocuparme con algún fruto y en atención a que mi compañero Don Angel Díaz, vino con el destino de que se le emplease en los establecimientos que se fuesen fundando, mientras yo corría con los otros que se estableciesen en el Reino, me parece muy conveniente el que Vuesa Excelencia mandase que dicho mi compañero se hiciese cargo de la dirección de aquel establecimiento [Real de Santa Ana] y que yo me dedique a dar las disposiciones oportunas en los establecimientos de minas de El Sapo y Pamplona, cuyos interesados solicitan mi asistencia…”.

El Virrey concedió la licencia solicitada, pero sin abandonar la dirección personal de las minas de Mariquita, le comunicaba; “…En consecuencia, será del cargo de vuesa merced dirigir las operaciones de entidad que se ofrezcan… y dar las órdenes convenientes sobre cuanto ocurra, a cuyo fin estará siempre Don Angel a las de vuesa merced en los términos que hasta aquí…”.

Esto debió suceder, una vez terminada la gran expedición; precisamente, en el momento en que se hacía más necesaria su presencia en Ntra. Sra. del Sapo, jurisdicción de Ibagué, cerca de Miraflores.

Recordemos que Juan José había entrado en la nueva sociedad, debido a las reiteradas instancias de Mutis, no sin antes haber tenido diferencias importantes, por reparos y objeciones, con los sobrinos de Don Pedro Ugarte, ahora herederos y propietarios. Estas se

superaron, gracias a la intervención de su cuñado, el letrado Don José Caycedo y Flórez. Su participación quedó concretada en un tipo de actividad que consistía, sencillamente, en:

“…concurrir con sus conocimientos y asistencia personal, en las temporadas que las considerara necesarias, para cuyos casos, deberán los…Ugarte solicitar la licencia del Virrey, para dirigir las disposiciones convenientes para la plantificación de las oficinas, régimen y método que haya de seguirse en los beneficios…”. Su participación en los beneficios era del orden de un tercio de los mismos.

En esas circunstancias concretas y tratándose de una empresa que acababa de iniciar su actividad industrial, es más que lógico, se hiciera necesaria la presencia de Delhuyar. Esto implicaba que no podría pensar, al menos, durante bastante tiempo, en dirigir, personalmente, la serie de proyectos que él tenía previstos desarrollar en sus propiedades del Nevado. Eso le obligó a pensar en la necesidad de designar una persona que ejerciera como “mayordomo (?)”

y que, con su autoridad, ejerciera sus funciones. En esa tesitura, indagó quién podría actuar como tal. Recordó entonces, que, hacía tiempo, su amigo Don Pedro Diago, Oficial Real de la Villa de Honda, le había recomendado “para cualquier acomodo”, a un mulato, Isidro Jaramillo323. Fiado en el origen de la recomendación, no dudó en nombrarlo su encargado personal, gerente diríamos hoy, para que le administrase sus propiedades del Páramo. Para esto, el mulato era uno de los que subieron en el 93 con la gente de la expedición, dirigida, personalmente, por Juan José. Ahora bien, nos resulta, sumamente, extraño que Diago llegara a recomendarle a este personaje que, apenas recibida su designación, mostró ya su mala catadura. En una de sus cartas comenta que “… [el mulato] había ido a lomo de mula y de buey [ya en la gran expedición, a mediados de 1793] con tantos recursos y consideraciones que quedó mal enseñado…”.

El mulato Jaramillo un falso y traidor mayordomo.

En su entrada al Páramo, Jaramillo, puso de manifiesto excesivas exigencias y múltiples arbitrariedades. Así se expresa don Vicente Lee de Florez, el tío de Chepa, su mujer, a quien Juan José confía, en sus ausencias de Mariquita, algunas de las cuestiones del Nevado del Ruiz. A continuación comentarios de don. Vicente: “…Empezó por inquietar a obreros del Real de Santa Ana, hizo y deshizo planes, concertó pagas excesivas, etc. Cuando apenas si había transcurrido un mes, ya estaba Isidro de regreso. Entre las causas, haber solicitado un mayordomo honrado y no este bribón hablador que no ha dejado sujeto en ésta [Mariquita] a quien no haya vociferado que vuesa merced le debe porción de dinero y que no le paga y que la mala conducta mía [ de D. V. LEE] es causa de lo poco que se ha hecho en el Páramo,

323 Archivo Caycedo, B. J. Carta original de Don Pedro Diago a Don Juan José D´Elhuyar del 9 de enero de 1786.

In document Juan José y Faust o Del huyar Lubi ce (página 197-200)

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