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mente en el primero en donde se cojen cantidades conside- rables el año que ea poco lluvioso; y últimamente se en- cuentran también cortos manantiales de agua regular que lla- man cacimbas.
P U E R T O S . — P e r t e n e c e n à este Departamento el puer- tecito del rio Sagua la Grande de la jurisdicción de su nom- bre 7$ leguas rio arriba para buques cosieros. Sagua la Chica de la misma clase, pero solo navegable 1 legua hasta su boca, sin mas población que algunas vegas y potreros, 1 ermita y 1 pequeño cuartel para destacamento do infantería: divide las jurisdicciones délos Remedi-js y SaguaJa Grande. Puer- to de S.'Juan de los Heinedios para buques que calen 9 pies y tiene la villa del mismo nombre á 2 i leguas provinciales de distancia al O. S O . Embarcadero de los Perros ó de! Ma-!
mon, pequeño surgidero p¡ira costeros. Bahía de Jigüei de Puerto-Príncipe, aunque de alguna capacidad, solo puede admitir embarcaciones de 4 á 5 pies de calado; es paraje muy despoblado y estremadamento pantanosas sus inmedia- ciones, llaliía de la Gtiannja del mismo distrito, que mas bien es una ensenada algo profunda, con igual fondo que el puerto de los Hemedios. LH hermosa y espaciosa bahía de1 Kucvitas, puerto principal de la jurisdicción de su nombre á que corresponde también el puerto de Nuevas Grandes, térmi- no orlenlal d é o s l e Deparlamento; es un ancho y profundo estero que admite buques de un porto regular; enteramente despoblado y terrenos como los de Jigüei. Hay algunos po-
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ite?Sos surgideros para canoas; pero son de ninguna consi- e rae i on.IÍIO.'Í.—Los que dosomboean en osle espacio son los nig'uienie.s: .Sa^na la ft raudo y Naffiin la Chica, y a mencio- nados: Jalibonico del N . , las Ohambas ó los Perros en el mismo distrito, con un embarcadero J- de legua adentro solo para canoas, Caunao, Jigüei do Puerto-IMncipe, Máximo de Nuevitas, y finalmente el caudaloso de Zaramaguacan que después de unírsele otros varios derrama en Nuevitas: á e s - cepcion de Caunao, Jigüei y Máximo, las márgenes do loa demás- están mas ó mánoa pobladas de vegas de tabaco, al- gunos potteroa y sitios de labor.
O O S T A M E R I D I O N A L . — l i s t a presenta algunas va- riedades bion marcables que la diferencian de la descrita.
Desde el principioinferior del derrame da la ciénaga de Za- pata, hasta la Punta Gorda del Mangle hay 6 leguas de ter- reno bajo y en parte pantanoso, y desde ella á la ensenada de Cochinos que dista 20 leguas, es casi de la misma naturaleza;
pero muy sucia por estar circundada de cayos y bajos, que dejan sin embargo algunos canales de comunicación nave- gables con prácticos: 0SI03 cayos forman parle del archipié- lago quo circunda por el S. ni Deimlampnio occidonlal, si- guen ííí leguas de una costa de seboruco limpia y acantilada hasta la hnhia dr* Jagua, y desdo esta Imsia ta boca del rio Guau rabo do Tiinidad liay I I j leguas do la misma clase con algunos espacios de playas poco abordables por la resaca que suele ospcrimnnlarse en ellas; la mayor parle do este U07.0 puedo con si d erarse como el icnninode las faldas de la Sier- ras de N. Juan y Trinidad quo eo elevan hacía lo inferior en forma de anfilualro; y esto unido al anterior, es el espacio de costa mas limpio y deseniharazado de lodo el Departamen- to. Dtísde el puerto de Casilda siguiendo al oriento hasta la boca del rio Jobaho, es toda costa baja y pantanosa aun- que gmieralmento menos que la setentrional, y sus orillas é inmediaciones, son por lo regular de terreno mas consistente aiinqiui sea tan anegadi'/o, encontráncloícalgunas corlas pla- yas, parlivulannenlc en ambos estreñios; ¿ igualmenta un número considerable de pequeños esteros.
Toda la estension ac. halla rodeada aunque á varias dis- tancias, de una cadena de escollos, bajos ó islotes que corren de N O . á SIÍ. )a disianeia de OS leguas, desde las inmedia- ciones del citado rio de Guaurabo hasta las del cabo Cruz on el Deparuínenlo Oriental, principiando con lo? escollos de las Mulas y Mulatas; en el centro los cayos de Doce Leguas y otros, concluyendo con el gran banco de Buena Esperan- za.—Dentro del espacio de marque queda entre ellay laeos- ta, hay muchos grupos de cayuelos quo en varios puntos la tocan y obsiriiyen Ja navegación interior; mas que no obslan- te por medio <io varios canales, facilitan la coinunícion al co- mercio de cabotage desde el Batabanó hasta el Manzanillo.
D E P A R T A M E N T O
Los buques que calen de ocho pies para arriba, no pueden navegar en la prolongación de esta línea, pero en la cadena de islotes y bajos, se forman varios canales entre ellos, que dan paso á bergantines para los principales puntos de esta costa, y con buen práctico hasta fragatas del menor calado en tal cual otro. L o s únicos cayos marcables de esta zona son: tos de Doce Leguas, que es:á en la mitad Oriental y comprenden con algunos otros mas occidentales casi unidos, el espacio de 24 leguas, entre los cuales son los mayores:
Breton de 4 i , Grande 7, Piedra 5h y la L l a n a de 8 i millas de largo: el estremo Oriental dista de la costa en el punto mas próximo 5 leguasy 8 el Occidental; easi todos son roca- llosos, algo altos y cercados de playas: están poblados de ran- cherías estables y estacionales, que tienen por objeto la pesca de tortuga y carey.
P U E R T O S . — L o s únicos son la ensenada de Cochinos, la bahía de Jagna, surgidero del Guanrabo, Puerto de Casil- da y la espaciosa bahía del Masio, surgidero de^ Goleio ó Caney, Puerto de Zaza, Estero de Vertiuntes, bahía de San- ta María y surgidero de Santa Cruz.
R I O S . — L o s que derraman por esta costa Meridional son los siguientes: Damus!, Caunao y Arimao en la juris- dicción de Fernandina de Jagua. Los de Gavilan, San Juan, Yaguanabo, líio-liondo, Cahagan, Canas y Guanrabo que aunque de corto curso por descender de las serranías de San Juan y Trinidad son casi todos fórliles: el Agabama ó Manatí y el de Iguanojo de Trinidad: este sirve de límites con Santi- Espíritu en su. curso inferior en cuya jurisdicción se hallan
Tallabncoa, Banao, el caudaloso Zaza y el Jatibónico del S. E l rio de Muñoz, el de los Güiros, el de Malafarna, Alta- mira, San Pedro, San Juan ó Najaza y ¡Sevilla correspon- dientes ó la jurisdicción de Puerto-Príncipe y el último la separa de la de Bayamo.
M O N T A Ñ A S . — E n el Meridiano 72? 51* y á 5 leguas de la costa del N . está el Boquerón de Jatibónico. L a s mon- tarlas de este punto que solo pueden considerarse como de tercer orden deben mirarse como el tronco principal de las diferentes ramificaciones de poca elevación que se estienden por la parte Central de la Isla y mas de Oriente á Occidente con mayor proximidad á la cosia setentrional. Estas son las do Malahambre que se internan en el territorio de Santi-
Espíritu y la que con los nombres de Canoa, Bambnranao, Santa Roaa y Guajabatna se imerna en San Juan de los l í e - medios. L a ramificación hacia el Oriente con la denomina- ción de sierra de Mabuya, basta encerrar este rio ó de las Chambas, y aquí se divide en dos ramas, la primera toma à S. S O . siguiendo las orillas del rio anierior, y después las del Sima pandilla, formando varios grupos de cerros pelados apellidados vulgarmeiue de Cu;¡l><.lo3, y la segunda se diri- ge has ia el riachuelo de N a n y ú ó Calvario con el nombre de sierras de Cacarratas, continuando al S O . con el mismo, y después con los de Guadalupe, San Felipe, Arroyo-Blanco é Iguará, terminando sobre el rio Jatibónico del N . De esta rama se desprenden oirás tres subalternas: la inferior llama- da toma de Trilladeras y las dos superiores que luego se cierran en elipse, conocid.is por do Limones, Marroquin, Yayas, Concepción y Corrales, concluyendo finalmente con el grupo mas oriental de Charco I londo y Naranjo, cerca del eslremo E . del obispado de la Habana.
E n conlinuacion de la misma cosía boreal como 5$ le- guas al E N E . se encueniran á unas G millas las sierras de Judas ó do Cunaaua enteramente aisladas ü 5 i do largo;
desde su Icnnino Oriental hay un espacio de 10 leguas sin alturas marcables hasta las de Cubilas de calidad^caliza y que derraman sua aguas en la laguna del Cercado y en el rio Máximo: tiene elevaciones que pueden considerarse de segundo urden. Enlre ella y la sierra del Guincho que es baja, hay un espacio llano y pantanoso sin elevación alo-una:
signen por el S. la siena de Cubilas hasta mas allá, de su término occidental, foimando varios grupos en la jurisdic- ción de Puerto-Príncipe donde se halla aquella. Volviendo á la parte Occidental de este Departamento desde el S. al centro se presenta entre Jagua, Villa Clara, Santi-Espíritu, Trinidad y cosía que media entre las cercanías de aquella bahía y esia ciudad, un espacio casi todo montuoso de unas 130 leguas cuadradas, y a como cordilleras continuadas en
C E N T R A L .
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diferentes y tortuosas direcciones, ya en grupos aislados con poca ó ninguna coherencia entre sí. L a exacta descripción de estas masas la mayor parte calcáreas ofrecen mucha difi- cultad en razón al poco conocimiento que se tiene de ellas en su naturaleza, estructuras, recíprocos enlaces y confusion de sus direcciones y nomenclaturas. Las denominaciones de sus puntos mas notables, están en las respectivas descripciones de las juriádicciones del Deparlamento y son: Potrerillo, San Juan y Pico de Caballero en Trinidad, la Bendición, en Santi-jEspírilti, y la Siguanea punto limítrofe de aquella te- nencia de Villa-Clara y Jagua. ISn la segunda de estas juris- dicciones se hallan los cerros de Quemado Grande, Cobre, Minas ricas y otros varios que ya enlazados ó aislados lle- gan hasta las cabeceras del rio Arimao punto que puede con- siderarse como término setentrional porei E . del primero y principal grupo que se describe. Disi?. 5 leguas del estremo por este lado de las sierras de Seibabo.
Desde aquí siguen las cordilleras àl S del rio de Arimao en prolongación de su curso de B. á O., aunque con muchas sinuosidades hasta el de la Hanabanilla y después al O S O . 2 ¡ hasta el cerro San Narciso donde concluye por el N . y estremo occidental, dejando entre todo el referido espacio y Arimao una Jlamira alta de terreno muy quebrado; siguen al S. un espacio de 405 leguas en que sobresalen las alturas Sabina, Alta, siena de] Infiernoó de San Blas, y pico Blanco.
Aquí principian las vertientes meridionales del grupo que so describe y que van descendiendo magestuosamente en forma anfiteatral, primero costeando por el N . el camino real de Jagua á Trinidad desde las haciendas Gavilan, Gavilan- cito y San Juan, y avanzando hasta el litoral de la costa ro- callosa del rio Guanraho.
Aunque en lo inierior de estas masas hay escetentes terrenos para la agricultura y en algunos puntos abundancia de aguas corrientes, es lal la escabrosidad, que las pocas co- municaciones que se ven en ellas, se reducen á estrechos sen- deros, cuestas muy penosas, barrancos, rios y precipicios pe- ligrosos.
Corre por el S. desde la margen izquierda del Guanrabo la cordillera de poca elevación en que se halla asentada la ciudad de Trinidad. Su direcciones al E . algunos grados al N . E n au parte mas oriental se divide en dos ramificacio- nes; una que va á unirse á la loma de Gavilanes y la otra por el S. à la general de Santi-Espíritu por el S. de elía.
Principia esta cordillera 3 leguas de la costa meridional sobro el cainino rea) llamado de Palmarejo, de Trinidad á Santi-Espírttu, y sigue del SO. al N E . Este espacio ademas de su mocha elevación en lo general ea sumamente escabro- so y termina en la loma nombrada pan de Azúcar distante como 3 leguas de Santi-Espíriiu, formando esta cordillera todo el límite E . y N E . de Trinidad y Santi-Espíritu.
Desde aquí toma la cordillera la d irece'ton O N O , hasta la elevación el Bufele en que inclinándose á O S E . concluye con la loma del Helechal, de estas doe últimas se despren- den varias colínas estériles éinterrumpidas, que van á termi- nar en la margen izquierda del rio Agabama: al pié de estas mismas faldas corre una cordilleríta subalterna que le sirve como de estribos y facilita el tránsito por algunos puntos de sus escarpadas laderas. L a hacienda Gavilanes única po- blación que se halla en ellas ea el punto común de las pocas sendas que conducen por aquí de Santi-Espíritu áTrinidad.
Sigue orillando el rio Agabama por ámlms márgenes un grupo de cerros altos y escabrosos interpolados de sua- ves colinas de que se desprenden algunos cortos eslabones en distintas direcciones, y como á 3 millas S E . d e l curato de Guaracabulia da principio con la loma de Baez una cordi- llera que en grupos informes concluye con la loma montuo- sa de Zuazo c-irca de la hacienda de este nombre sobre el camino central de la isla, de Santi-Espírítu á Villa Clara, dejando antes como á 2 millas al N E . , el elevado cerro delas Nueces en donde están los primeros manantiales de Sagua la Chica. Aquí se dividen en dos ramificaciones, la que se dirige al N. 7 millas es una sierra árida destituida de vegeta- les y que se prolonga por la parte Oriental de dicha carretera en donde tienen origen los caudalosos Agabama y Sagua la Grande. Desde las cabeceras del segundo, tuerce al O. la cordillera formando el elevado grupo del Escambray, de la misma naturaleza que el anteriorque abraza el referido cami- no hasta 2 millas &'SE. de Villa-Clara, él que de aquí con- duce á Manicaragua pox Seibabo, envolviendo también las
márgenes del Sagua la Grande. Aunque de poca eleyacíoa está colocado este grupo en un banco calcáreo arenisco á bastante elevación sobre el nivel general del terreno: los puntos mas culminantes de ella son la cumbre del E s c a m - bray y Cerro-Chivo, Gordo y Calvo, desde donde se des- prende una rama en dirección O N O . por espacios de unas 5 millas y formando el iérmino septentrional de la referida cadena.
E l segundo brazo se desprende de la margen derecha del Agabama que lo divide la loma de Znazo, y sigue como 13 millas al N O . distante una ó dos y media millas de Sa- gua la Grande: en esta se hallan las lomas del Aguacate, el Abra, Ranchuelo, Seibabo, Degollada, el Roble y Cantarilla.
Desde la de Seibabo salen dos ramas subalternas: la pri- mera forma las lomas del Caunadito donde nace el Caunado y el líoble que desagua en el Sagua la Grande, y dirigiéndo- se al S E . se confunde con el laverinto de colinas monluosas y áridas que ocupan el espacio hasta el rio Arimao por el N . , y uniéndose insensiblemente al límite setentrional oriental de la gran masa de Trinidad. E l segundo de ménos eleva- ción sigue por )a derecha del rio Caunao hasta cerca de la hacienda de su nombre en que volviendo al S. forma un gru- po al N . del Arimao y proximidad de la hacienda el Gíbaro en que se hallan la loma Bermeja en que se ha esplotado plata y cobre.
Sobre las riberas del Caunao corren varios grupos de pocaelevacion,y que con algunas interrupciones llegan hasta la tenencia del curato de Camarones.
Desde l a punta de San Juan se estiende una cadena de colinas, bajas calcáreas de mucha escabrosidad que orilla la costa como unas 8 millas hasta algo mas allá de la boca del rio Gavilan, y tomando casi al N . , igual distancia bordea los rios de Mataguá y Arimao, atraviesa el camino real del S. de la Habana á Trinidad y se desvanece cerca del Caunao,-pe- ro al E . de esta cordillera salen otros grupos de m é n o s con- sideración aunque mas útiles, terminando al pie de la gran masa de Trinidad.
A l Sur do la primera cordillera septentrional del Depar- tamento, y N . del camino .real del Centro de la Isla desde el rio Sagua la Grande al O. hasta el estremo Occidental dela Sierra de Matahambre que concluye denominándose lomas de Caunao, se elevan varios grupos de cuyos eslabonamien- tos y enlaces no puede darse una noticia exacta; se conocen generalmente con el nombre de las haciendas en que están:
las principales son: San D í e g o y e l H a t i l l o á N O . y N E . de Villa-Clara y pueblo de la Esperanza. Tuinicú y Ciego Ro- mero sobre la orilla derecha del Sagua la Chica. E n l a juris- dicción de S a n Juan de los Remedios, los grupos de Santa F é y Camajuaní. A la derecha San Andres, Cupey, Ciego Ransolí, B u e ñ a - V i s t a . E n la jurisdicción de San tí-Espíritu los grupos de las Damas, los de Alonso Sanchez y Siguanea, las colinas de Yayabo y el grupo de Jos'Guayos.
E n todo el gran espacio que continúa al E . hasta loa confines de la jurisdicción de Puerto-Príncipe, desde las ra- mificaciones de la cordillera del Jatibonico no hay altura que merezca consideración; pero en esta última se hallan los grupos de Guaicanámar, Najaza, Concepción, San Diego, Chorillo, V i a y a y el Portillo con las Sierras de Cubitas descritas e n s u lugar respectivo.
C A L I D A D D E L T E R R E N O . — P r i n c i p i a n d o por el gobierno de Trinidad es preciso dividirle para mejor clasifi- cación en las jurisdicciones de los pueblos de su comprensión.
Mas del tercio central del territorio de Trinidad es po- co poblado y estremamente áspero y montuoso como se de- duce de la descripción anterior. E l tercio oriental hasta sus límites con Santí-Spíritu, aunque porvarios puntos está cor- tado de colinas de alguna elevación, los terrenos ondulosos que lo circunddn son de una feracidad admirable y en ellos están situados casi todoa los ingenios desde la ciudad hasta dichos términos, fertilizados por los nos Guaurabo, Agaba- ma y sus confluentes, Cabamao, Ay, Caracucey y Unimazo, cuyas márgenes é inmediaciones forman un agradable labe- rinto de vegas potreros y sitios: el trozo superior de este espa- cio aunque^quebradoes útil para la agricultura; pero la saba- na arenosa y cascajosa comprendida desde las alturas mas meridionales á l a costa, es poco fructífera y en parte cena- gosa. Por e! N O . pasadas las escabrosas serranías se estien- de basta los confines con las jurisdicciones de la Habana y
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Fernandina de Jagua, primero una faja de sabanas que se pro longa por la orilla meridional del rio de Arimao, y lo demás de terrenos mas ó menos quebrados pero inmejorables para toda clase de cultivos y como toilo este espacio se halla fa- vorecido por las aguas de los ríos Gavilan, Mataguá, Arimao, Caunatlo, Salado y Damují, sus riberas y cercanias aunque poco aprovechadas, ofrecen una vejetacion muy lozana y una población continuada de vegas, siúos, potreros y los inge- nios qun liay en los contornos de Jagua.
151 terreno de Villa-Clara y Sagua la Grande, contenido entro las sierras del Escambray, y Agabama el rio Sagua la Chica, que es límite oriental con San Juan de loa Remedios, y el de Sagua la Grande hasta la costa septentrional, puede decirsoquo es todo utiÜsimo para la agricultura, esceptuando algunos pequeños trozos de sabanas áridas y la parte anega- diza y cenagosa de su liiorat; asi es que la mitad meridionsl doesto espacio mas próximo á la Villa y á las comunicacio- nes con la Habana, Jagua y embarcadero de Sagua, estáca- ei todo cultivado; sucediendo lo mismo con las orillas de los dos caudalosos ríos, en particular del último y algunos de los qun le enriquecen, on que una población conlinuada de sitiou do labor, potro ros y algunas v.igas ocupm todos los terrenos succptibles de agricultura. E l centro de las sierras 'dd Kscainbr.iy, ofrene también valles y llanuras quebradas ctillivadus quo forman un contraste con su aridez natura!. Si- guiendo al S. y O. do elbis hasta el fin S'iptcnlrional de las escabrosas c incultas de Trinidad, hay espacios montuosos, otros solamente quebrados; y al fin algunas sabanas corrien- do por ellos los ríos de Arimao, Caunadoy otroa menores en cuyas n!>enis y varios trozos interiores halla el laborioso agrien! lor una pródiga compensación á sus trabajos. Todo lo domas de este lerrhorio, un poco mas al O, de Sagua la Gran- de, díísdii la costa N . hasta la division con Trinidad al S. y con la Habana al Occidente, se compone primero de tierras cenagosas, casi inútiles hácia la costa: segundo de otras quebradas con trozos escolentes para cultivo: tercero de, sa- banas CNtcriles en la parto central que abrazan la carretera real de la Isla hasta el curato de Alvarez, y finalmente el ter- cio inferior de esta estoneton, os por lo general de llanuras onduloRas, en parto arenosas, cascajosas y poco útiles pero inlirpuladas do algunos espacios feraces, especialmente en los torrninos Meridional y Occidental, en que el rio Caunado fion otros arroyos quo le entran y ol do Damují on su mitad aeptentrional con los de Ciego Montero y Limones, sus tri- buuiios, fertilizan en sus tortuosos cursos los terrenos de sus márgenes ó inmediaciones, pero mal poblados con pobres la- bradoras que dejan sin cultivo la mayor parle de ellos.
L a estenaa jurisdicción do Santí-Spírilu contiene quizás los mojiiTos torrónos de la l i l a de Cuba, poro también los mas im'uilos. til espacio comprendido dusdn sus términos N.
y O. con San Juan de los RumudioN, Villa-Clara y Trinid.nl y ol ciudiiliiso Sa/:a al fí., os [ ido mas ó nninos onduloso, muy escabroso en algunos paragfs, prflscindiendo do ¡assur- ranias que van y;t mimdonadas, y solo en la parto meridio- nal habrá mía laj.i do ¡un ó dos leguas Ihino Inula la costa.
L a ¡rrofriilaridad do cute suelo lo produce sin embargo las mayores ventajas, pues ademas dolos rios de Agabama y Sa- 7,a principak's que lo fertilizan por los ostremós O. y 15., lo verifican lambion los de O.iiirrrejo, M.ihugina, Seibabo, con- ililpiiies del itrimoro; los de Tuinncú, Calahuzaa, Vayabo y Manaras del segundo, que dcscitMiden todos en ricos rauda- Ios de las monlafiiis inuiftdiaias, y otros muchos arroyoay f;iíiada>¡ (Jim serpenteando por las quebradas, fructifican sin laderas y peqmulos valles formados entro ellas; ofreciendo á cada jaso pitiiarescos pumos de vista animados por la va- liedad do grupos puhlados en los queaunquo pobremente, ee advierte la laboriosidad agrícola de sus habitantes, EE mas interesante do os toa grupos, en el que puede decirse Se halla radicada la riqueza de esta villa y la mayor parte de su pol)l«cion rural, es en las inmediaciones de ella hasta tres o cuatro leguas en contorno, en donde sn hallan casi todos los ingenios, algunos cafetales y quintas do recreo, pingües potreros, un número considerable de vogas y sitios de labor con oscelonles y saludables aguas.- Después de esto grupo son los de mas entidad, el Jumento y Quemadito, Güinia do Miranda con las vegas de Mabiigina y Oayaguaní, Oayaja- na, Calaba/, is, Nuiba, Pedro Harb.i, y ambas márgones del río Sa/..i des le la c xilluoneia del de Calabazas, basta el em- barcadero del Algodónale inmodiaciones. 131 terreno abraza-
D E P A R T A M E N T O
do por los ríos de Saza y Jatibonico del Sur desde loa confi- nes boreales con los Remedios, es por lo general ondulóse»
árido, cascajoso, y en parte inútil aun para la crianza de ga- nados por el mal pasto que producen sus sabanas y la esca- sez de aguas que se esperimenta en la estación seca; pero deben esceptuarse algunos trozos de las má rgenes de los men- cionados rios contenidos en este espacio, que están regular- mente poblados y cultivados, como igualmente la zona p r ó - ximamente central en donde se hallan los terrenos de las haciendas en parte demolidas de Bijabo, Alonso Sanchez, Siguanea, Iguará.Taguasco y Arroyo-grande, y mas al Sur la del Gíbaro á orilla derecha del Jatibonico: desde esta ú l - tima hasta la costa meridional y en la es tension de 7 á 7 i le- guas que hay entre los dos rios, todo es de áridas sabanas»
grandes lagunas y cenagales continuados.
Todo el espaci i comprendido entre los rios Jatibonico del N . y S. y la línea divisoria del gobierno de Trinidad con la Tenencia de Puerto-Príncipe, es por lo general llano c in- terpolado de grandes sabanas mas ó menos quebradas de terreno ingrato, con malísimos pastos, y tan escaso de agua en la seca, que apenas ss advierten algunas pcqueílas corrien- tes en esta esUcion, fuera de los limites de los mencionados rios, los de Chambas y Calvario por la parte septentrional;
grandes lagunas do agua llovida y detenida, constituyen las aguadas de este territorio; ambas costas son muy anega- dizas y pantanosas, con particularidad la dei N . en que es- casamente se produce alguna poca yerba para el corto núme- ro do ganados que pace en aquellos campos desiertos. S i n embargo, un contraste muy singular presentan las márgenes é inmediaciones de los ríos Jatibonico dtd N . y Chambas hasta unas tres leguas ántes d e s ú s bocas pobladas de vegaa y sitios de labor; como asimismo toda la parte quebrada com- prendida entre las pequenas ramificaciones que so desprenden del estremo Oriental dela Sierra de Jatibonico, siguiendoal S O . al rioSurrapandilta, conrtuente del Jatibonico del S. y hácia el 15. los arroyos Corrales y Naranjo hasta el término de ellas por esta parte, en que los terrenos mas feraces de l a Isla de Cuba, inmejorables para toda clase de fiutos, y ferti- lizados por multitud de arroyos permanentes aunque de po- co caudal, ofrecen un dilatado espacio en que la agricultura industrial podriacon-íoguir ventajas incalculables; y no obs- tante oslo privilegio do la naturaleza, están casi despoblados con relación á su es tens ion y circunstancias, hallándose aun vírgenes la mayor parte de sus tierras laborables, y las po- cas puestas en cultivo, solo presentan el aspecto de la mise- ria ó indolencia. Las haciendas de Mabuya, Chambas, C a - carralas, Nauyú, Dedos, San Felipe, Guadalupe, Concepción, Marroquin, Naranjo, Arroyo-Blanco y parto de Iguará, son las que pueblan esto espacio do unas 3(J leguas cuadradas, capaz de admitir cóuiodaniento casi la mitad de la población total do la ¡urisiliecion do Santí-Spírilu.
Kl territorio de S Juan de los Remedios en toda laesten- sion comprendida desdo vi rio de Jatibonico del N . hasta el de Sagua la Chica quo son sus limites, y la sieira con la pri- mera denominación bár.ia el S., es generalmente estéril, ane- izo hasta la costa, falto de agua en la seca y muy pedre- goso, minado la mayor parte de conductos subterráneos por donde se sumergen y corren las aguas, interrumpiendo á ca- da paso las vertientes quo descienden de dicha cordillera y
lemas alturas de lo interior de su total superficie; sin embar- T'>, los terrenos inmediatos á las f.ddas de aquella los delas márgenes interiores de los mencionados rios y algunos pun- ios inmodiatos íi la costa, como son los de las haciendas de Yagúey y Jtnaguayabo, ofrecen espacios de una fertilidad admirable. L a planicie angular formada entre las sierras de Jatibonico y Mataínmbre, tiene buenas tierras aunque muy anegadas por carecer de vertientes suficientes y por la desi- gualdad general de pila, estancándose siempre las aguas por éntrelas manchas de seborucales bajos que se advierten en su suporficin. L a línea meridional está fertilizada por parte de los rios Sauua la Chica, hasta sus cabeceras cerca de l a hacienda do Copey, Sagua la Chica, Camajuani, Calabazas, (Vguaeatfl, Hacha, Guaiacabuya, ó de Baez, Caunadoy otroa inferiores, y á f o s a r de esta abundancia do aguas, la mayor parte del terreno es por lo general escabroso , pedregoso, es- téril con grandes espacios de sabanas ondulosas, áridas y de consiguiente muy despoblado esceptuando algunos trozos aislados en que están situadas las haciendas Calabazas, Baez, Cangrejo, Remate y sitio de Mojicar, que no puodeaser ma-