La calidad de las aguas de un recurso hídrico puede variar a causa de acontecimientos de contaminación, para éste estudio se entendió la contaminación por aquella causada bajo efecto antrópico (63). La integración de los índices biológicos, y los parámetros fisicoquímicos y bacteriológicos de calidad del agua y contaminación, permiten determinar la calidad del agua de forma más precisa y exacta, pues se genera un acercamiento más holístico al estado de los cuerpos de agua
Los valores de conductividad se incrementó gradualmente de la primera a la última estación, presentando el valor más alto la estación E3 (404.0 µS/cm), valor muy por debajo de lo establecido por los Estándares Nacionales de la Calidad Ambiental – 2015. Estación que se encuentra influenciadas por las actividades antrópicas que descargan aguas residuales domésticas, sin embargo, los aniones evaluados, presentaron bajas concentraciones en estos puntos de muestreo, lo que podría indicar que estas conductividades se atribuyen a las descargas de aguas residuales y no a la actividad truchícola.
La concentración de los sólidos disueltos totales en las estaciones E1, E2 y E3 estuvieron en el intervalo de (190.9 a 282.0 mg/l) clasificándose según los Estándares Nacionales de Calidad Ambiental para Agua - 2015, como agua superficial apta en las categorías 1, 2 y 3; a excepción de la categoría 4: Ecosistemas acuáticos (ríos de la costa y sierra) al
superar los 100 mg/l que establece la normativa ambiental, parámetro que está condicionado al periodo de muestreo, que fue al inicio de la temporada de lluvias que aumentaron el material de arrastre y sedimento.
Respecto a la turbiedad, según la OMS la turbidez para consumo humano no debe pasar ningún caso las 5 NTU y estar idealmente por debajo de 1 NTU. Los valores observados en la figura 9, presentan un comportamiento creciente (0.38 a 1.98 mg/l) a medida que avanza en curso del río, debido a la conducta que tiene cada estación o cada tramo del río, específicamente la E3 que puede estar influenciada por los sedimentos procedentes de la actividad truchícola, cuyos valores se encuentran muy por debajo de los estándares admisibles de los Estándares Nacionales de Calidad Ambiental para Agua – 2015.
Los valores de temperatura del agua obtenidos en las estaciones muestreadas, se hallan dentro del rango de los Estándares Nacionales de Calidad Ambiental para Agua - 2015, al no haber presentado variación por más de tres grados centígrados, referida a la media histórica de los últimos cinco años. La temperatura no mostró grandes variaciones, debido a que las estaciones de muestreo se ubicaron en un tramo de cuatro kilómetros y medio de longitud. En general, la temperatura del agua en los trópicos depende de la altura sobre el nivel del mar (64).
Los valores normales de oxígeno disuelto en el agua van de 5 a 8 mg/l (51). La concentración de saturación de oxígeno disuelto, está en función de la temperatura, presión atmosférica, y disminuyen gradualmente con la altura y las actividades antropogénicas. La concentración de OD no indicó efectos de perturbación en el ecosistema acuático en los tres puntos de muestreo, al expresar valores superiores a los 5.5 mg/l que exige el Estándares Nacionales de Calidad Ambiental
para Agua - 2015. La alta cantidad de OD es dependiente de la presencia de corrientes que producen movimiento y difunden el oxígeno en el ecosistema (56), de procesos químico-biológicos, de la gran cantidad de piedras que causan flujo turbulento y la materia orgánica en niveles bajo de concentración (65).
Con relación a los valores de pH, nunca superaron los rangos (5.5 a 9.0) señalados en el Estándares Nacionales de Calidad Ambiental para Agua - 2015, habiendo presentado valores casi neutro, propio de estos ecosistemas (2). El pH relativamente bajo se encontró en la estación E3, estación influenciada por las aguas residuales procedentes de las actividades antrópicas, que a pesar de su ubicación no muestra valores tan significativos de alteración del medio acuático.
En general, el grado de acidez tiene efectos nocivos para los organismos acuáticos e indica una posible contaminación del cuerpo de agua (66). En este caso, el valor de acidez no representa peligro para la biota de la zona, permaneciendo el pH casi constante, con mínimas variaciones, por lo tanto, no pudo afectar la composición y estructura de las comunidades de macroinvertebrados. Los datos encontrados clasifican como aguas neutras, de alcalinidad débil.
Los nitratos y fosfatos determinados en el equipo portátil La Motte, cuyo rango de detección oscilaba entre 0.2 a 1.0 mg/l, no detectaron la presencia de estos elementos, de modo que en términos generales éstas se hallaron dentro de los Estándares Nacionales de la Calidad Ambiental - 2015. Pese a que las estaciones E1 al E3 recibieron descargas de vertimientos de materia orgánica nitrogenada y fósforo por la actividad truchícola y agropecuaria, además de las aguas residuales domésticas, donde el nitrógeno está presente como nitrógeno orgánico amoniacal, el cual, en contacto con el oxígeno disuelto, se irá transformando por oxidación en nitritos y nitratos. (67) (68)
Con respecto a los análisis bacteriológicos, en la Figura 17, se aprecia el aumento notable de coliformes totales de la estación E1 a la estación E3, de 150 a 1000 NMP/100 ml, aumento que se debe a las aguas residuales y múltiples sustancias orgánicas vertidas al río por las actividades económicas asentadas en la ribera del río Chía, como la truchicultura, la ganadería intensiva rudimentaria, el comercio y el turismo, causando altas concentraciones de bacterias.
Concentraciones, que según los Estándares Nacionales de la Calidad Ambiental - 2015, son aguas que reúnen las condiciones para ser destinados para la recreación, riego de vegetales, bebidas para animales, y ser potabilizadas con tratamiento convencional o avanzado, e inclusive potabilizadas con desinfección, conforme exige la categoría 1-A1: Aguas que puede ser potabilizadas con desinfección.
Con respecto a los coliformes termotolerantes presente en las muestras de agua de la estación E1, se hallaron al límite del rango establecido en los Estándares Nacionales de Calidad Ambiental para Agua - 2015, a excepción de las estaciones E2 y E3, cuyos valores superaron los límites establecidos, la cual indica que las ultimas estaciones están siendo perturbadas sustancialmente por acciones antrópicas.
Siguiendo la clasificación (69), el río estudiado corresponde al ritron, donde la comunidad bentónica presentó cambios en el grado de participación en el perfil longitudinal. La teoría de zonación de la fauna (69) no es aplicable a arroyos de dimensiones reducidas y por lo tanto no es posible desde la escasa longitud estudiada en el tramo no regulado, hablar de una zonación de especies. No obstante, las asociaciones bentónicas encontradas son típicas de aguas altoandinas correspondiente al ritron como Oligoqueto, Crustácea, Gastropoda e Insecta. Se manifestó un incremento de la diversidad específica y de la abundancia relativa, desde los afluentes de segundo orden (3741 msnm hasta los 3536 msnm).
La composición faunística y la abundancia relativa de los distintos grupos permitió caracterizar tramos de diferentes atributos funcionales y estructurales. Si los cambios en los atributos de la comunidad biótica ocurren a lo largo del continuo del río, entonces la influencia de la acción antrópica sobre éstos variará a medida que cambia las actividades (70).
La regulación en las cabeceras suprime la diversidad biótica en el arroyo receptor, fundamentalmente porque ya existe actividad antrópica en menor acción, presentando ya los detritos y materia orgánica.
La estación E3 presentó una mayor riqueza taxonómica, se observa un número de especies de 8 y un aumento del número de individuos entre los grupos típicos de ambientes alto andinos con actividad antrópica. No se registran los grupos de efemeróptera y plecóptera, indicadores de aguas claras y muy limpias. También quedaron eliminadas otras especies cuyos requerimientos ambientales son probablemente de alta calidad. Una de las propuestas para explicar la eliminación de especies en las estaciones de muestreo, es el cambio de actividades antropogénicas de ganadería, agricultura y luego de truchicultura, producido por las descargas de agua residuales, o la eliminación del efecto de perturbación intermedia (71) originado por las crecientes.
El índice de diversidad evidenció que todas las estaciones han sido perturbadas, presentando el predominio de ocho familias. Sin embargo, la estación E2, presentó una Dominancia moderada (0.29) y un Índice de Simpson de 0,94 con tendencia a derivar.
Aunque muchas familias de macroinvertebrados son eliminadas o reducida su abundancia en corrientes regulados, unas pocas taxas prosperan bajo condiciones ambientales alteradas. Los grupos favorecidos por estos hábitats, y en ello coinciden con los resultados obtenidos (70). Si bien en las estaciones de muestreo se observan
algunas consecuencias biológicas predecibles por la presencia de las actividades antropogénicas, no se la puede considerar como un tramo indicador de aguas limpias típicas. No debemos ignorar el hecho de que las comunidades ecológicas no son uniformes y están continuamente alteradas, sujetas a los acontecimientos del cambio aleatorio (72). Si bien la perturbación es un acontecimiento no habitual en lo que constituye la normalidad, los largos períodos de tiempo por los que permanece aislado este sector de muestreo hace que la perturbación constituya un hecho al existir prácticamente actividad, siendo característico la piscicultura. Estas condiciones indicarían el inicio de nuevas comunidades macrobénticas fluviales.
A pesar de las generalidades teóricas, cada río despliega su propio carácter (73) y en sus efectos sobre el bentos cada estación o punto de muestreo debe considerarse individualmente (70). No se conocen otras situaciones similares de ríos con corriente laminar o turbulento en regiones altoandinas que presenten condiciones de sistema cerrado semejantes, lo que limita la discusión.
En relación a la estructura del macrobentos del rio Chía no existe información de estudios que caractericen la macrofauna bentónica. A pesar del grado de intervención a la que se encuentra sometida la microcuenca del sistema acuícola.
Las comunidades bentónicas presentes en el estudio sufrieron cambios y aumento gradual de los parámetros comunitarios, aumento que se pronunció a medida que descendían a las zonas bajas (E2 y E3), concluyendo de la aplicación del índice de Diversidad de Shannon – Wiener, fueron relativamente bajos (H’ = 2.5 a 2.7 bits), lo que indica en definitiva, que existe una contaminación moderada o contaminación ligera (58). Y que el sistema está sometido a tensores ambientales, producto de las permanentes descargas de materias orgánicas y
nutrientes generadas por la truchicultura y las actividades antrópicas que se desarrollan en la ribera del río Chía.
Los resultados obtenidos del análisis de las comunidades de macroinvertebrados bentónicos, tras la aplicación del índice biótico para los Ríos de Norte del Perú – nPeBMWP, indican que las aguas del río Chía, obtienen una calificación de 39 puntos para las tres estaciones, ubicándose dentro del estado ecológico, como aguas contaminadas y de calidad biológica regular. Calificación que se encuentran por debajo de los datos determinados en Colombia en la Estación Piscícola Granja Montelindo – Caldas (18), que según el BMWP’P/Col el agua que circula en la estación es de clase tres o medianamente contaminada, y no presenta una disminución en la calidad al circular la estación ni al ser devuelta al cañón El Berrión. Coincidiendo esta última con los resultados obtenidos en el río Chía al mantener la misma calidad en las tres estaciones de muestreo.
Con relación, a los resultados obtenidos en las tres piscifactorías de trucha arco iris ubicados en Olivan (río Gallego), Cimballa (río Piedra) y Villarluengo (río Pitarque) en España (19), según el IBMWP califican en el pre-vertido, vertido y post-vertido como agua de buena calidad, lo cual no difiere con los resultados obtenidos en la presente investigación que mantuvo la misma calidad para las tres estaciones del río Chía; y con relación a los índices de diversidad de Shannon-Wiener los valores obtenidos en los tres puntos de muestreo, califican como agua de contaminación moderada, valores similares a los conseguidos en el presente estudio, lo cual nos demuestra que no se ha detectado perturbaciones de origen humano notables sobre el ecosistema acuático. Sin embargo, aunque presenten impactos sobre las comunidades macroinvertebrados, estos son inferiores a la capacidad de depuración del río, ya que no disminuye el estado ecológico del tramo.
Del mismo modo, los datos conseguidos en el río Grande del Cauca de Colombia, actuando como receptor final de las aguas residuales provenientes de la Estación Piscícola El Molino H&V, a través del índice de monitoreo biológico BMWP muestran que para el punto 1 la calidad del agua es aceptable, y los puntos 2 y 3 evidencia efectos de contaminación al determinarse como agua muy contaminada de calidad crítica (20). En ella podemos notar que la calidad biológica difiere mucho, con los datos obtenidos en el río Chía que mantienen la misma calidad en las tres estaciones de muestreo, debido a que el río Grande recibe cerca a los dos últimos punto de muestreo aguas residuales de tipo doméstico proveniente de las viviendas que se ubican a la ribera del río, concluyéndose que la alteración de la calidad del agua no puede ser atribuido directamente a la actividad truchícola.
CAPITULO VI