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Educación universitaria para la sostenibilidad

Capítulo 2.................................................................................................................. 22

2.2 Educación universitaria para la sostenibilidad

45 Figura 3. Representación gráfica de las dimensiones de sostenibilidad

Fuente: Rocuts, Jiménez-Herrero & Navarrete (2009)

46 hombre moral en su totalidad, que haga el bien, con amor y con verdad, la educación debía ser integral (Soetard, 1994).

A finales del siglo XVII, la época de la revolución industrial trajo varios cambios sociales, económicos y políticos. La máquina empezó a sustituir al hombre, aparece la necesidad de la implementación de nuevas ciencias que contribuyan a las nuevas ramas del sector industrial naciente, por ello fue necesario que las Universidades recurrieran a la especialización y las carreras técnicas para afrontar los nuevos requerimientos de la industria (Mesa, 2000).

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se instauraron varios organismos internacionales principalmente con la finalidad de que exista cooperación internacional entre los miembros, es así que en el año 1945 se creó la ONU y como organismo adscrito la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia, y la Cultura (UNESCO), cuyo objetivo fue impulsar una cultura de paz, solidaridad intelectual y moral de la humanidad (UNESCO, 2019).

La UNESCO al inicio de sus funciones estableció un programa de educación para la cooperación y la paz, con la finalidad de fomentar los derechos humanos, la tolerancia, y la paz mediante la educación, ciencia y cultura; para los años siguientes promulgó el primer Decenio para las Naciones Unidas para el Desarrollo (1951-1960), pero la visión de este decenio era netamente económico (UNESCO, 2012).

La crisis tanto política, económica y social afectó a la mayoría de los países en el mundo. En Latinoamérica, se fortaleció la teoría de la dependencia, y nació la concientización sobre la injusticia social, la desigualdad y la falta de libertad -entendida como la privación al acceso de recursos sociales y económicos-, causantes de la pobreza extrema en varios países (Freire, 1965).

En Brasil, Paulo Freire propuso una educación para la libertad, una educación hombre – sujeto, que no sea una educación para la domesticación alienada, sino que contribuya a tener una conciencia crítica, que permita crear cambios, transformaciones en la sociedad (Gerhardt, 1993).

47 La UNESCO, luego de un estudio presentado en conjunto con el PNUMA, en 1985, determinó que la dimensión ambiental debería incluirse en los programas docentes y de investigación en las Universidades de América Latina y el Caribe, para generar capacidades técnicas y profesionales orientadas a lograr un aprovechamiento racional de los recursos naturales (UNESCO - PNUMA, 1985) .

Desde los años 90, varios organismos internacionales firmaron declaraciones relacionadas a la importancia de la educación en el desarrollo sostenible, así en 1990 se firmó la Declaración de Talloires para un futuro sostenible, donde los representantes de las Universidades expresaron su preocupación formal por el medio ambiente (ULFS, 2015).

En 1991, se suscribió la Declaración de Halifax durante la Conferencia de Acción de las Universidades hacia un desarrollo sostenible organizada por Asociación Internacional de Universidades (IAU). En 1992, en la cumbre de la Tierra en Rio, se dio un reconocimiento especial a la educación como un instrumento que contribuye a la solución de problemas globales para avanzar hacia el desarrollo sostenible (Vilches &

Gil, 2012).

Con ese mismo sentir, la ONU en el 2003 proclamó el decenio para la educación en la esfera de los derechos humanos con la finalidad de promover las relaciones estables entre las comunidades y fomentar la comprensión, la tolerancia y la paz entre los miembros de la sociedad, proponiendo el decenio a partir del 2005 hasta el 2015 (Naciones Unidas, 2000).

Estos esfuerzos han permitido diseñar varias estrategias con el fin de reorientar los planes de estudio abordando temas de sostenibilidad en la currícula de estudios, que incluya principios y valores que motiven a los estudiantes a tener estilos de vida saludables, de equidad, derechos humanos y protección ambiental (UNESCO, 2012) (UNESCO, 2017).

En el foro mundial de la educación realizado en Corea en el 2015, se firmó la Declaración de Incheon titulada

Educación 2030: hacia una educación inclusiva y

48 equitativa de calidad y un aprendizaje a lo largo de la vida para todos”, la cual considera que la educación es uno de los motores principales del desarrollo, de la paz, la tolerancia, la realización humana y el desarrollo sostenible (UNESCO, 2015).

Esta propuesta llevó a que la educación se vuelva más solidaria, orientando los esfuerzos para lograr que los comportamientos de la comunidad educativa que actualmente están en función de intereses particulares se transformen en comportamientos que consideren el bien común (Naciones Unidas, 2015).

Varios autores expresaron que el aprendizaje se debería reorientar para que éste sea transformador y quienes están inmersos en la educación, sean profesores o autoridades, deberían tener una cultura fuerte orientada hacia la sostenibilidad y que se traslade hacia el paradigma educativo, considerándose no solo la educación sobre sostenibilidad, ni educación para la sostenibilidad; sino la educación como sostenibilidad con una visión holística y dinámica entre las interacciones del hombre y la naturaleza (Tapia-Fonllem, Fraijo-Sing, Corral-Verdugo, & Ortiz, 2017).

La UNESCO propuso estos elementos para incluirlos en la educación: la comprensión a la diversidad cultural, la igualdad de género, la justicia social, la protección del medio ambiente y el desarrollo personal, como elementos integrales de la educación para el desarrollo sostenible y que sin duda deben formar parte de los procesos educacionales (UNESCO, 2017). De la misma manera, determinó que para implementar los aprendizajes relacionados a alcanzar las metas de desarrollo sostenible, los aprendizajes deberían ser en tres niveles: aprendizaje cognitivo, aprendizaje socio- emocional, y aprendizaje comportamental; de tal forma que se debería vivir de acuerdo a lo aprendido.

Es decir que la educación debería ser integral, observándose políticas de gobernanza y capacidad de construirlas y contribuir siendo copartícipe con las asociaciones e instituciones de la comunidad; sugiriendo crear una malla curricular de enseñanza y aprendizaje que incluya temas de sostenibilidad; y finalmente ser un centro

49 donde exista facilidades de operación en la consecución de los objetivos relaci onados al desarrollo sostenible (UNESCO, 2017).

La UNESCO a través de su Instituto Internacional para la Educación Superior de América Latina y el Caribe (IESALC) creó las Conferencias Regionales de Educación Superior (CRES) con una periodicidad de diez años, con el objetivo de analizar y debatir la situación de la educación superior y proponer planes de acción (Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, 2019; Universidad Tecnológica Nacional, 2019).

Este instituto, en el año 2018, realizó la III Conferencia Regional de Educación Superior en América Latina y el Caribe donde quedó postulado que la educación superior es un bien público social y un derecho humano universal , y también subrayó la responsabilidad que tienen los Estados en garantizar el cumplimiento de ese derecho a todos los ciudadanos (Enlaces.org, 2018).

En los planes de acción propuestos en esta conferencia, realizada en Argentina se establecieron seis áreas de acción: reconocimiento, calidad, institucionalización, cobertura y articulación, formación docente, y desarrollo sostenible. También determinó ocho lineamientos base: la educación superior como parte del sistema;

Interculturalidad y diversidad, internacionalización e integración; desafíos sociales;

investigación, innovación, ciencia y tecnología; el papel estratégico; cien años d e la reforma y formación docente (Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, 2019).

Entre las metas, se plantearon las siguientes como pilares de integración de temas de sostenibilidad en la educación.

50 Tabla 2

Pilares de integración de temas de sostenibilidad en la educación superior Conferencia Regional de Educación Superior 2018

Objetivos Meta Estrategia

Objetivo 1: Consolidar en el contexto del desarrollo sostenible, la

educación superior de América Latina y del Caribe como un motor para la transformación

social.

De aquí al 2021, los Estados miembros de América Latina y el Caribe deben generar al menos una política pública sobre la educación superior como motor para la transformación social en el contexto del desarrollo sostenible

Insistir ante las autoridades de los Estados miembros de América Latina y el Caribe, que asuman en la estrategia nacional de desarrollo, la educación superior como prioridad para alcanzar el desarrollo sostenible.

De aquí al 2028, demostrar que la educación superior de América Latina y el Caribe han contribuido al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y de la Agenda de Educación 2030.

Presentar los resultados del plan de seguimiento para la verificación de políticas públicas sobre el desarrollo sostenible en el marco de los ODS y de la Agenda de Educación 2030.

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Objetivos Meta Estrategia

Objetivo 2: Promover en las IES de América Latina y el Caribe la apropiación de una cultura organizacional basada en el desarrollo sostenible con la innovación como

principio, el

emprendimiento como práctica, y la convivencia social con pensamientos

críticos e

interdisciplinarios como producto.

De aquí al 2021, Incluir en la función de docencia de las IES, la sostenibilidad como pensamiento social para la formación de una ciudadanía responsable con los compromisos sociales.

Desarrollar procesos de transformación curricular

considerando la

transversalidad de los ODS para la formación de líderes sociales.

De aquí al 2025, estimular a las IES para que la investigación que desarrollen se enmarque en los principios de sostenibilidad y oriente el conocimiento hacia la solución de problemas sociales y ambientales en atención a la crisis civilizatoria.

2.5.1 Diseñar un nodo de información sobre la transversalidad de los ODS en las funciones de docencia, la investigación y la vinculación social en el marco de los ODS y de la Agenda de Educación 2030.

De aquí al 2028, entregar el sello o distinción de Institución de Educación Superior Sostenible- ODS 4 Agenda de Educación 2030 a aquellas IES, cuyas funciones académicas, administrativas y operativas se desarrollan enmarcadas en la sostenibilidad.

2.6.2 Crear la distinción UNESCO-IESALC “Institución de Educación Superior Sostenible-ODS 4 Agenda de Educación 2030”.

Fuente: Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (2019), Universidad Tecnológica Nacional (2019).

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