El autor Randall Collins (2009) enfatiza que los rituales son creadores de emociones y tienen la capacidad de transformarlas o convertirlas en positivas o negativas dependiendo de la posición de la emoción inicial. Durante la presente investigación observamos que hombres y mujeres durante la interacción deriva de la práctica del piropo ponen en juego sus estados emocionales, transformando sus expresiones corporales o verbales en tres niveles de la siguiente manera:
• De manera enfatizada. Hombres y mujeres aumentaban las expresiones que tenían antes de la práctica, por ejemplo, si estaban alegres o enojados resaltaban más este estado emocional, pero el segundo era normal en las mujeres.
• De manera opuesta. Se percibió cuando hombres y mujeres antes de la práctica tenían cierto estado emocional y durante la práctica se modificó, por ejemplo, si la piropeada estaba contenta y al ser piropeada se enojaba.
• Estas dos emociones también mantuvieron cambios que duraron por un instante y en otros casos duraron más tiempo, por ejemplo, si la piropeada mostró disgusto por el piropo que le dijeron este sentimiento siguió a lo largo de su trayecto.
• No hubo cambios. En los casos en que los estados emocionales se mantuvieron igual antes y durante la práctica.
Lo atractivo de lo anterior es que notamos que especialmente los hombres manifestaban sus estados emocionales de manera natural-espontánea y exagerada.
• Cuando se efectuaba de la primera forma su comportamiento corporal y verbal era improvisado e irradiaba seguridad y certeza.
• Mientras que, en la segunda, también expresaban seguridad, pero lo hacían de manera exaltada y excedida.
“Miércoles por la mañana en la zona de Reforma, el día es frío, un hombre (65 años aprox.) baja de un taxi discutiendo con el chofer con semblante enojado, después camina por la banqueta y al ir caminando se cruza con una mujer (50 años aprox.) de imagen personal arreglada, vestida con un abrigo negro largo y rostro serio,
111 entonces el hombre al verla se queda de pie por un momento expresando una sonrisa diciéndole el siguiente piropo:
—¡Pero qué mujer tan elegante y distinguida!
La piropeada al escucharlo expresa gusto deteniendo su caminar por un instante respondiendo lo siguiente:
—¡Gracias que amable es usted!
Y enseguida el piropeador le cede el paso y la piropeada continúa con su camino en sentido contrario al piropeador.”51
Las respuestas de las piropeadas eran fundamentalmente no verbales y en la mayoría de los casos intentaban expresar indiferencia.
A pesar de que a las receptoras les lanzaron primordialmente piropos ofensivos y mínimamente halagadores, su respuesta normalmente se reveló en forma de indiferencia y se ligó indiscutiblemente a su comunicación no verbal, al acelerar su caminar o evadir con la mirada, esta respuesta podía ser positiva o negativa o ninguna de las dos, según la destinataria. Este punto es importante y las entrevistadas ayudaron a resolverlo, puesto que resaltaron que normalmente reprimen sus emociones ante un piropo ya sea de su agrado o disgusto y que este hecho viene desde su educación como mujeres.
Samara. “Las mujeres generalmente ante un piropo reprimimos lo que sentimos mumm y eso se debe a la educación que nos dan siempre haciendo diferencias con los hombres.”52
De hecho, fue interesante notar que los piropeadores normalmente podían mirar libremente a la piropeada, mientras que la mirada de la piropeada hacia el receptor fue fugaz y evasiva, fueron pocos los casos en que la receptora mantuvo la mirada fija al piropeador.
Cuando las mujeres se sentían halagadas o les agradaba que las piropeen lo expresaban por medio de gestos, posturas, movimientos corporales o la expresaban verbalmente agradeciéndolo. Por su parte, cuando respondían ante un piropo
51 Observación realizada en Belgrado y paseo de la Reforma el día 17 de diciembre del 2014.
52 Entrevista #1, realizada en paseo de la Reforma enfrente de la Torre Reforma Latino el día 07 de noviembre del 2014.
112 ofensivo lo hacían corporalmente con groserías obscenas, detenían su marcha o cambiaban su posicionamiento para expresar su disgusto. Cuando era verbalmente expresaban palabras despectivas como; baboso, tonto, chinga tu madre, pelado, pendejo, pinche estúpido, tarado, naco, macuarro, también se utilizaron con relación a su físico como: enano, feo, mugroso, gordo. Aquí entra una cuestión substancial, ya que los entrevistados resaltaron que algunas veces han lanzado piropos que para ellos son respetuosos, pero se sorprenden de ver que para las piropeadas no es así. En este caso podemos afirmar que el piropo depende de la interpretación de los sujetos involucrados.
A continuación de lo anterior se ejemplificará un caso de respuesta de agrado no verbal y un caso de disgusto no verbal:
Agrado
“Viernes en la mañana en la zona de eje central día templado, un trabajador de limpieza (30 años aprox.) camina con postura encorvada a paso lento y se encuentra de frente a una mujer (28 años aprox.) caminando a paso rápido de imagen arreglada, entonces al cruzar su camino el hombre toma una postura firme, la ve fijamente y dice su piropo:
—¡Pero que hermosaaaaa… mañana!
La piropeada continúa caminando a su mismo paso, reflejando una leve sonrisa y sonrojo, y el piropeador también sonríe y sigue caminando.”53
Disgusto
“Miércoles por la tarde en la zona Reforma, día templado, un hombre (37 años aprox.) de estatura baja, camina con postura erguida ve a una mujer (23 años aprox.) vestida con falda corta, caminando a paso normal, con semblante serio, entonces al acercarse ambos el piropeador inclina la cabeza de lado de la piropeada, la ve fijamente de pies a cabeza espera a que pase y a espaldas de la mujer dice:
—¡En esa cola yo si me formo!
La piropeada después de escuchar el piropo de manera inmediata volteó a ver al piropeador enfurecida y le respondió:
—¡Enano baboso!
53 Observación realizada en Donceles y Eje Central Lázaro Cárdenas el día 14 de noviembre del 2014.
113 Entonces el piropeador siguió viendo a la piropeada sonrió y de inmediato cambio su posición de manera contraria a la piropeada continuando con su caminar.”54 Otro punto interesante de la investigación fue que las piropeadas emocionalmente se expresaban contentas cuando la frase era ingeniosa y su contenido era gracioso.
A su vez otro aspecto fue que algunas mujeres al caminar por la calle fueron piropeadas por varios hombres que se contagiaban de la emoción por piropearlas, esto fue algo que llamó la atención de la demás gente que se encontraba a los alrededores.
Los hombres generalmente se mostraban emocionalmente contentos a la hora de piropear, en este sentido entendemos que se debe a la educación como varones ya que los hombres pueden expresar libremente su gusto. De hecho, podríamos decir que no esperaban como tal una respuesta y es cierto ya que los entrevistados destacaron este aspecto. Por tal motivo, un factor crucial que influyó en el estado emocional del piropeador fue la respuesta de las piropeadas de la siguiente manera:
• Cuando el piropeador apreció una respuesta positiva por parte de su piropeada se mostró emocionalmente feliz o sorprendido.
• En cambio, cuando los piropeadores obtenían una respuesta negativa mantenían sus mismas expresiones denotando desinterés o se indignaban.
En esta última algunos reinvertían su piropo es decir si les decían “guapas”
después les decían “feas” o ni que “estuvieras tan buena”.
Un ejemplo que ilustra la situación anterior fue el siguiente caso:
“Jueves por la tarde en la zona de Eje Central, un hombre (26 años aprox.) que camina lentamente con semblante serio detecta que enfrente de él va una mujer (20 años aprox.) vestida con pantalón ajustado y semblante serio, enseguida el hombre enfoca su mirada en los glúteos de ésta y acelera su caminar ajustándolo con el de la mujer, entonces con rostro alegre le dice:
—¡Que bonitos pantalones… quedarían mejor en el piso de mi cuarto!
La piropeada ve rápidamente al piropeador y le responde:
—¡Baboso! —Y acelera su caminado.
Entonces el piropeador la ve enojado y dice:
54 Observación realizada en Nápoles y paseo de la Reforma el día 08 de octubre del 2014.
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—¡Huy pues ni que estuvieras tan buena! — y continúa caminando a paso lento.”55
Recapitulando lo anterior, podemos afirmar que la práctica del piropo tiene la función de transformar las emociones de hombres y mujeres. Los hombres generan una respectiva emoción al ver a la mujer, enfocándose en ciertos aspectos ya sea el físico si es bonita, en todo el cuerpo o en alguna parte de él. En algunos casos se toma en cuenta la ropa ajustada que les provoca una emoción sexual, tal como lo afirmó uno de los entrevistados. Con todo ello es como nos percatamos que cada piropeador toma en cuenta algo de la piropeada que le provoca un efecto emocional.
La interacción del piropo genera una comunicación verbal y no verbal en la que las emociones son un punto clave. De hecho, podríamos decir que entre hombres y mujeres se entabla un tipo de conversación que puede ser exitosa o fallida por ese momento.