1. Introducción
H oy el mundo se ha polarizado aún más de lo que estaba hace 50 años y todos los indicadores apuntan a que las desigualdades crecerán aún más en el futuro. Uno de los factores que está siendo cada vez más deter- minante de esta creciente polarización es el conocimiento. En este sen- tido, si las universidades son los espacios donde se genera y gestiona el conocimiento, se explica entonces el por qué, tal vez como nunca antes en la historia, las universidades vienen siendo objeto de fuertes presiones para que respondan a los enormes retos que impone la llamada sociedad del conocimiento.
En este trabajo no solamente queremos evi- denciar la trascendencia de los retos que la digitalización impone a las instituciones de educación superior de América Latina y el Caribe (ALC), sino también argumentar so- bre la enorme oportunidad de impulsar las reformas largamente postergadas para que las universidades contribuyan al éxito de sus países, en esta etapa inédita de la humani- dad movida por la innovación y el conoci- miento.
El texto se integra por tres apartados. En el primero se exponen los impactos que tie- nen los avances de la digitalización en la educación superior; en la segunda parte se presentan las características de cómo se gestiona el conocimiento en la región lati- noamericana y caribeña; finalmente, en el último apartado, se ofrecen las propuestas de reforma que hoy se exigen a la educación superior del subcontinente americano.
2. El significado de la
Con la inteligencia artificial no sólo la ma- yoría de las dimensiones de la inteligencia humana son objeto de análisis y reconstruc- ciones racionales con máquinas, sino que además éstas traspasan nuestras facultades cognitivas en la mayoría de los terrenos.
En términos generales, todas las ciencias experimentan una ruptura epistemológica importante con los experimentos denomina- dos in silico, porque éstos se efectúan a par- tir de cantidades masivas de datos utilizando procesadores potentes que permiten simu- laciones infinitas, en contraposición con los experimentos in vivo, que se realizan con la materia viva, o in vitro, es decir, en probetas de vidrio. Las implicaciones para el desarro- llo científico son obvias, como también pare- cen evidentes los impactos que tiene y ten- drá para la educación superior en el futuro.
No se cuenta con una bola cristal para pronos- ticar cuál será el futuro de las universidades, pero la era de la digitalización seguramente tendrá efectos profundos de transformación.
Desde nuestra perspectiva, pensamos que el reto, que actualmente deberían plantearse las universidades consiste en adaptarse a las exigencias de la sociedad digital, más que en utilizar las tecnologías digitales manteniendo inalterables sus rasgos tradicionales, sobre todo para el caso de las universidades de ALC, como veremos más adelante.
Por lo pronto tenemos que reconocer que hay un conjunto de procesos que están en marcha, transformando la educación supe- rior en diversas regiones y países, entre los cuales se pueden destacar las siguientes:
1. El acceso a la educación superior se amplía de manera importante, en la búsqueda de un aprendizaje para toda la vida, posibi- litando la diversidad y multiplicidad de formaciones para un mayor número de jó- venes y, crecientemente, de adultos. La pro- ducción de materiales didácticos digitales e hipertextuales, basados en la combinación de medios y de carácter interactivo, permi- ten compartir contenidos ya que en muchos casos se encuentran disponibles en reposi- torios de recursos educativos abiertos. Los cursos en línea de acceso masivo (MOOCs en sus siglas en inglés) son un claro ejemplo de esto. Sin duda, estamos asistiendo a una transformación de los sistemas nacionales de educación superior.
2. La investigación científica y tecnológica, en todas las áreas del conocimiento, ha tenido un nuevo impulso como resultado de la revolución digital y los procesos de internacionalización. El acceso al conoci- miento es cada vez más amplio, así como la colaboración entre investigadores gra- cias a la formación de redes de especia- listas.
3. Existe una gama diversificada de apoyos al estudiante, tanto en la modalidad presen- cial como virtual, que permiten personalizar el aprendizaje. La coexistencia de bibliote- cas físicas y en línea, tutorías presenciales o virtuales, videoconferencias, foros virtuales y chats, permite a cada estudiante encon- trar la combinación de medios y recursos que mejor se adecúe a sus características, estilo de aprendizaje y necesidades prácti- cas. Al mismo tiempo se multiplican los cur- sos para apoyar el aprendizaje autónomo y cooperativo.
4. Prolifera de manera crecien- te una gran cantidad y di- versidad de organismos que proveen oportunidades de formación universitaria a tra- vés de miles de programas a todos los niveles (pregrado, posgrado, técnicos, etc.), junto a la multiplicación de diversos certificados, diplo- mas, reconocimientos, cré- ditos de aprendizaje, moda- lidades de evaluación y una gran variedad de cursos y actividades formativas. Las universidades han perdido, para siempre, el monopolio sobre la acreditación y la ca- pacidad de extender diplo- mas de formación.
Sin demeritar la importancia de estos cambios, es pertinente preguntarnos si la universidad ha comprendido realmente las implicaciones y exigencias de la sociedad digital. Diversos indi- cadores nos muestran que, sal-
vo algunas excepciones de universidades de los países desarrollados, la inmensa mayoría de las instituciones de educación superior no han sabido interpretar la urgencia de impul- sar decisiones disruptivas para transformar- se.
Desde nuestra perspectiva, las universidades tendrían que prepararse para contribuir a la formación de lo que se ha denominado como una “sociedad del aprendizaje” (Stiglitz y
Greenwald, 2015). Esto significaría modificar sustancialmente, la estructura y funciona- miento de la universidad tradicional: trans- formar los mecanismos actuales de gestión del conocimiento, los aprendizajes y los pro- gramas que ofrece, aprovechar los avances de la globalización del conocimiento, con- solidar sistemas de aprendizaje para toda la vida, tanto para jóvenes como para adultos.
Las universidades tienen que transitar rápi- damente, de casas de estudios e institucio- nes que generan conocimiento, a instituciones que contribuyen a la distribución social del cono- cimiento. Esto no significa que la docencia y la investigación hayan perdido importancia en esta era de la digitalización, de ninguna manera. Significa que la docencia y la investigación, que una institución realiza, es- tará determinada por las nece- sidades del entorno social de esa institución.
Las universidades deben enten- der que la ciencia ha alcanzado, con la inteligencia artificial y el big data, un nivel de madurez que las hace de gran utilidad para las empresas, gobierno y sociedad civil. La acumulación de macro datos y su mayor ca- pacidad de procesamiento inte- ligente, facilitan el desarrollo de nuevos productos de inteligen- cia artificial, que son fundamen- tales para integrar a la sociedad en un proceso de innovación y digitalización crecientes. Para esto se debe fomentar en las universidades la creación de centros de investigación espe- cializados que permitan ofrecer formación y capacitación en el uso de las herramientas digitales, a todos los sectores de la sociedad para que enfrenten con éxito los retos de un mundo cada vez más automatizado.
La inteligencia artificial y el big data están transformando nuestra existencia de un modo tal que aún no alcanzamos a comprender to- dos sus impactos. Las universidades deben No se cuenta con
una bola cristal para pronosticar cuál será el futuro de las universidades, pero la era de la digitalización seguramente tendrá efectos profundos de transformación. Desde
nuestra perspectiva, pensamos que el reto,
que actualmente deberían plantearse
las universidades consiste en adaptarse
a las exigencias de la sociedad digital, más que en utilizar
las tecnologías digitales manteniendo
inalterables sus rasgos tradicionales
ser las aliadas naturales para enfrentar los re- tos de esta transformación radical económica, social, política, cultural y cognitiva.
El conocimiento digital desarrollado por las universidades, puede ser una herramienta para lograr los objetivos fijados por la agen- da 2030 a nivel regional. Sus aplicaciones pueden contribuir a avanzar con más rapidez hacia el logro de los objetivos de desarrollo sostenible, permitiendo una mejor evalua- ción de los riesgos y una mejor previsión de los desastres. Con el apoyo del gobierno, empresarios y sociedad civil, se pueden ofre- cer soluciones innovadoras en materia de se- guridad, salud, ecología, urbanismo, impul- sando la creación de empresas innovadoras y mejorando el nivel de vida y el bienestar social.
La combinación de macro datos e inteligen- cia artificial también puede amenazar la vida privada y la igualdad social. Las instituciones de educación superior tienen que construir conocimiento para proteger la propiedad de los datos. Determinar que aplicaciones pueden ser útiles para mejorar el bienestar social y cuales invaden la vida privada de las personas.
Hasta aquí es evidente que ningún país pue- de ignorar la importancia de la educación superior para construir su futuro. La edu- cación universitaria es clave para formar la mano de obra calificada con las habilidades y destrezas del siglo XXI, construir las capaci- dades para generar conocimiento e innova- ción que permita impulsar la productividad y el crecimiento económico. Pero también es fundamental para contribuir al desarrollo de los programas de innovación social que, en la era de la digitalización, los países necesita- rán para reducir la pobreza y la desigualdad social.