RESUMEN
Este trabajo se aproxima a la distribución geográfica de los chozos, sobre todo redon- dos, cubiertos con cúpula de piedra seca, bus- cando establecer algunas delimitaciones co- marcales en función del tipo de construcción.
Se emplea en primer lugar un criterio lin- güístico del léxico, por entender que el modo de denominación encierra rasgos de áreas culturales que pueden ayudar en el problema.
Se acude luego a la información existente hasta la celebración del Congreso de Albacete, información que presenta dos rasgos principa- les: por una parte la difusión del objeto de nues- tro estudio por toda la geografía peninsular; y segundo la flexibilidad de las formas en razón de los materiales empleados para sus construc- ciones y de las necesidades a que se quiere dar solución. Se vislumbran así diversas áreas geo- gráficas, con rasgos diferenciales notables, aun- que no esenciales, pero suficientes para acer- carnos a la posibilidad de confeccionar un mapa de distribución una vez celebrado el Con- greso que nos ha reunido y aprovechando la documentación aportada al mismo.
ABSTRACT
This study is an approximation to the geographical distribution of cabins, specially the circular ones with dry-stone domes. Based on the type of construction, an attempt is made to establish the local differences.
First of all a linguistic approach was made, based on the lexicon criterion, because we felt that the denominations of these enclosures contain certain characteristics of the cultural areas where they are located, and these could be of help in solving the problem.
Then this paper picks up the information up to the celebration of the Congress in Albacete.
This information presents two principal characteristics: first is the dissemination of the object of our study throughout all of the Iberian Peninsula, and second, the flexibility of the shapes according to the materials used in their construction and of the use they would be put to.
It is now possible to delimit various geographical areas, some with outstanding differences although none of these essential. With this information and that which will be presented in this Congress, we will be able to embark on the elaboration of a precise map of the distribution of these cabins.
Antonino GONZÁLEZ BLANCO
EL OBJETO DE NUESTRO ESTUDIO
Lo que en La Mancha se conoce como
“cucos”, “cubillos”, “bombos”, “chozos”
se denomina de otros modos distintos a lo largo y ancho de la geografía peninsular y mediterránea en general
En España, además: culties en Levan- te; corros y brañas en Asturias, cabañas del Noguera Pallaresa y Barcelona, cacherulos de Castellón y Valencia, cozas y cabañas de la zona riojano-navarra, bom- bos en La Mancha, pajeros en Alcántara2, barraques en Baleares.
En Portugal: fornos, pocilgas, chafurdas y corthelos.
En Francia garriotes en Quercy Y cabannons en los Alpes Marítimos, bories en Provenza
UNA CONTEXTUALIZACIÓN GEOGRÁFICA MÁS AMBICIOSA
Objetos relacionados (por parte de la forma):
A la hora de precisar a qué nos esta- mos refiriendo quizá no sea inoportuno centrar el contenido del objeto de nuestro estudio dentro de un ámbito más amplio pero evidentemente relacionado con el mismo por razones diversas que pasamos a esquematizar:
A (material de cañas y telas o pieles):
- “Refugios”, “tiendas de campaña”, etc3.
- “cabañas redondas” de la Ruta de la Seda (Tibet, Repúblicas del sur de Siberia, Irán etc.)
B (con barro)
- “gorfas” (Túnez, Siria etc.)
- “palomares” redondos de Castilla y León
C (de piedra)
- “hornos” (caleras, yeseras, hornos de cocción cerámicos, hornos de fundición etc.)
- “pozos de nieve”.
- “molinos de viento”.
- “aljibes”. Hay que considerar su re- lación con la palabra “ojiva”4.
- “edificios antiguos de planta central y cubierta en falsa cúpula” (el Panteón de Roma); los “sudaderos” de las Pedras formosas, cuevas excavadas con techo en forma de cúpula; mausoleos romanos como el de Centcelles, cuevas tumbas en Siria, Baños romanos y árabes como el de Qusair-Amra; incluso iglesias como la de planta central de la catacumba de Santa Inés en Roma y las de tipo Santo Sepul- cro.
- “tumbas árabes” (en Siria en Qalaat Nadjim)
- Algunas de las ermitas de San Ginés de la Jara (edificios del siglo XVIII) D (de hielo)
Los iglúes de los esquimales
Temas relacionados (por parte de la piedra seca)
Todas las construcciones de “abanca- lamientos” para defensa de la tierra y or- ganización del cultivo y de “regadíos
ocasionales o aguas ocasionales” que se
“construyen para defensa y enriquecimien- to de las tierras.
Temas relacionados (por parte de las formas de vida)
El Pastoreo: ver p. e. PALLARUELO, Severino, Pastores del Pirineo, Madrid, Ministerio de Cultura, 1988, 229 páginas
Ver igualmente la bibliografía que se recoge en este mismo congreso a propósi- to del Parque de Somiedo en Asturias, de las zonas extremeñas y de otros lugares.
TERRITORIALIZACIÓN DEL FENÓMENO
Una primera mirada a la geografía pe- ninsular nos plantea dos problemas: 1) Las agrupaciones geográficas que podamos distinguir probablemente van a estar en relación con los determinantes geográfi- cos y 2) seguramente la designación va a ser un buen fósil conductor para la distin- ción de tales áreas
LA GEOGRAFÍA PENINSULAR Y SUS CONDICIONANTES
Para empezar podemos constatar que una es la zona peninsular húmeda y otra la seca. Al sur de la línea imaginaria que las divide están los aljibes; y al norte los po- zos de nieve. Claro está que hay aljibes también al norte de esa línea imaginaria y hay pozos de nieve al sur por las razones que son claramente adivinables (importan-
cia de la nieve5 e interés de los pozos de agua ya sean naturales, ya artificiales).
Hay así mismo una geografía históri- ca: cultura celta, cultura ibérica. Sabemos que la cultura celta presenta construccio- nes de planta circular y sabemos que en todo el Mediterráneo existen y han existi- do por lo menos desde la Edad del Bronce construcciones circulares. Es posible que ambos fenómenos sean uno sólo y es posi- ble que no. De momento contentémonos con designarlos.
En tercer lugar hay unas zonas penin- sulares que son ganaderas y otras que son agrícolas. Y en ambos grupos el trabajo al aire libre ha necesitado de protección de las inclemencias de la intemperie. La ter- minología del objeto de nuestro estudio en cada caso nos permite distinguir una pro- vincia al menos lingüística
LA TERMINOLOGÍA
Es de gran interés el uso de la lengua en estos temas. Es la lengua precisamente, un posible lazo de unión entre los tiempos actuales y la época en la que estos fenó- menos y usos culturales y sociales estaban en vigor. Los primeros diccionarios enci- clopédicos se escribieron todavía en los tiempos en los que la cultura tradicional estaba plenamente vigente y la consulta de los mismos puede resultar sumamente esclarecedora6 . De hecho pisamos un te- rreno en el que el léxico tiene caracteres regionales y como podremos ver no sue-
len estar recogidos en los diccionarios ac- tuales de la lengua castellana o restantes lenguas románicas, por lo que en el pre- sente capítulo habremos de profundizar usando más instrumentos de consulta. De momento ofrecemos lo captado hasta aquí.
Por otra parte hay que tener en cuenta que a la hora de distinguir distintos grupos de los chozos por la Península y aledaños es fundamental la lengua, ya que la reali- dad que vamos a estudiar es la misma de alguna manera y uno de los criterios que se podrían emplear, y con mucha razón, para territorializar el fenómeno es la de- nominación de tales realidades u objetos7
Galicia-Norte de Portugal
CANASTROS. Las paredes son de gra- nito o esquisto. Están hechos de palos flexi- bles entrelazados en forma de tronco de ci- lindro ensanchado hacia arriba y cubiertos por chapeletes de paja de forma cónica8. Todavía aparecen en ciertas regiones mon- tañosas de Portugal y Galicia (todavía re- cientemente hemos visto uno en Alcobaça, Melgaço y varios a lo largo de la carretera Pontevedra-Santiago), deben su forma al material usado que se presta mejor a ser construido en aquella forma y sólo aparen- temente se relaciona con las construccio- nes en cuestión, sobre todo por la chapeleta cónica de colmo con que lo cubren9.
FORNOS (Portugal): seguramente por su semejanza con la forma de los hornos de pancocer
CORTHELOS. Es más que probable que esta palabra tenga algo que ver con nuestra palabra “cortijo” y sus predeceso- ras. Dice Caro Baroja: “Si de las serranías y playas que miran a África vamos a las campiñas bañadas por el Guadalquivir y sus afluentes, nos hallamos con el “corti- jo” como construcción característica.
Es cierto que la mayoría de los cortijos no datan de más allá que el siglo XVII, pero en la misma palabra que los designa derivada del acusativo curticulum, pode- mos hallar reflejado un tipo de construc- ción viejo, paralelo al que nos reflejan en Francia los topónimos compuestos con court10 por ejemplo. Las antiguas curtes no eran exactamente lo que es hoy un cor- tijo andaluz, pero sí algo parecido. Forman éste un número considerable de construc- ciones en torno a un gran patio o corralón, al que se entra por una puerta monumen- tal. A este patio y a otros de menor impor- tancia dan las puertas de las viviendas del propietario (ésta con un jardín interior fre- cuentemente), del capataz, del guarda y otros habitantes. A él dan también las de los lagares y graneros, tinajón, molino de aceite, troje, pajares, gallineros y almace- nes en general. Dominándolo todo hay una torre. Blancos y monumentales se desta- can en los olivares, monótonos de color, animando su fachada algún detalle de gusto barroco, la mayor parte de las veces.
Repítese el mismo tipo en Jaén, en Córdo- ba, Sevilla y Cádiz, Más pequeños son los
cortijos de las vegas de Málaga y Grana- da. Si buscamos ahora la causa funcional de construcciones semejantes, debemos remontarnos a épocas muy antiguas, así mismo. La explotación del suelo de Anda- lucía en forma de grandes latifundios es anterior incluso a la época romana, como se ha visto. Pero de casas fuertes, rurales, amuralladas, y habitadas por varias perso- nas se nos habla desde aquella y los árabes denominaban a tales construcciones djar, nombre que en la toponimia andaluza ha dado multitud de “alijares”, “alijar” etc., no faltando tampoco paralelamente los nombres de “villar” y “villares”11.
Si los cortijos son tardíos está claro que la palabra “corthelo” (“cortijillo”) no lo es y que el diminutivo y podríamos decir que cariñoso despectivo, está indicando algo así como la residencia eventual del pobre que pasa por allí.
En los diccionarios de portugués ac- tual corthelo equivale a pocilga, cirte, co- rral, majada, pesebre.
Asturias
BRAÑAS: Pasto de verano donde hay agua y prado, por lo común en la falda de un montecillo, pero no siempre”12. Tam- bién se llama “Braña” a la broza que se hace en la braña. Y parece que también a la choza que se construye allí.
CORROS (Asturias): Plural de Corro:
En Francés Cercle, Assemblée; Italiano Campannello, Circolo; Inglés, Ring,
Circle; Alemán, Kreis, Versammlung; Por- tugués Corro; Catalán, Aplech de gent, Rotilo, Colotge, Euskera, Rondo (Etimo- logía del latín Chorus, coro). Se trata de 1) un cerco o círculo que forma la gente para hablar o para ver algún espectáculo, o para bailar o cantar. 2) Espacio o ámbito que abarca, incluye o coge. 3) Espacio circu- lar o casi circular13.
Parece evidente que el nombre de Corros es la formación del dialecto penin- sular occidental (portugués/Gallego/Astu- riano). También se da el topónimo en Asturias como nombre de una aldea del término municipal de Valdés.
El Diccionario de los bables de Asturias, publicado por el Instituto de Es- tudios Asturianos da las siguientes cinco definiciones:
1.- “manada de yeguas salvajes”
2.- “cercado de piedras de forma circular en el que se depositan los erizos de las castañas hasta el momento de esbillar- las”-
3.- “construcción que se hace en las brañas para guardar los terneros, de base cir- cular y techo cónico, hecho de tapinos o de escobas”.
4.- “apartado dentro de la corte del ganado lanar o cabrío para meter en él las crías a fin de que mamen”.
5.- “recinto depiedras donde se echan las castañas antes de sacarles el erizo”.
Cantabria
CHOZOS
PAJEROS, en Cantabria es un lugar en el que se guarda la paja, o forraje seco, etc.14. También aparece esta denominación en Alcántara (Extremadura) y en la isla del Hierro en Canarias. (recordar “pallazas”)
Noroeste de Castilla-León
PALLAZAS: “Tienen las “pallazas” de Fonsagra, Cervantes, Ancares, Caurel y las Portillas pared de piedra muy baja y circu- lar o redondeada, y enrome techo cónico de paja, sin chimenea alguna. Dentro ape- nas si hay otras divisiones que las hechas con unos maderos. Como complemento, no lejos de ellas hay unas casetas para guar- dar aperos y utensilios, el “cuarto” y el
“hórreo” donde se guardan granos y otros frutos de la cosecha, además del carro.
Entre estas construcciones se extiende la eira = era15 (No hay que menospreciar que la palabra es muy parecida y sinónima que
“pajeros”)
Resto de Castilla-León
En el resto de Castilla-León la situa- ción es similar a todo el resto de la Penín- sula: hay chozos, todavía sin catalogar y en buena parte sin conciencia del interés del problema.
Castilla-La Mancha
BOMBOS: no está recogido en la en- ciclopedia Espasa, en el sentido aquí con- siderado. Bombo es un tambor (redondo)
grande y por tanto el nombre parece aludir a un objeto circular grande. Y en la forma debe estar la razón del nombre
CUCOS: “El cuco es una pequeña edi- ficación aislada y dispersa, levantada por lo general a piedra y barro, piedra seca a veces, que en forma de ojiva con planta circular se obtiene con la técnica construc- tiva basada en la colocación de hiladas de piedra en voladizo, resultando así una edi- ficación de falsa cúpula que asemeja los
“cucos” con uno de los aspectos más inte- resantes de la arquitectura megalítica de
“tholos” con falsa cúpula”16. “Si se con- sultan los diccionarios y enciclopedias, incluidos el de la Real Academia de la Lengua, en todos ellos, la palabra cuco es empleada como nombre para designar fan- tasma equivalente a coco, o a la avecilla familia de los cucólidos, ninguno de los cuales muestra la menor relación con lo que buscamos. Sólo cuando se emplea como adjetivo, cuco /cuca significa (entre otras significaciones que no vienen al caso) pulido, mono, lo que ya aparece acercarse a nuestro empeño, pero sin que exista una acepción exclusiva para designar algún tipo de construcción. De aquí que nues- tros “cucos” los vengamos escribiendo entre comillas.
Insistiendo en el tema, cuco como si- nónimo de algo “de aspecto agradable” se encuentra en el Diccionario Ideológico de la Lengua Española de Casares, lo que no deja de ser atribuible a tan graciosa cons-
trucción, siendo más explícito el Diccio- nario de Uso del Español, que de la pala- bra cuco /cuca, como adjetivo, remite a la segunda acepción de “bajo” (ser) que dice:
“Se aplica a las cosas que llegan a poca distancia del suelo: una casa (una perso- na) baja”. Y entre otras, achaparrado, in- ferior, a pie llano, enano. Pequeño que por fin concuerdan con las características del cuco de nuestros desvelos. Es posible que, atendiendo a todos estos significados, la natural intuición del campesino haya acer- tado a dar el nombre adecuado a tan cuco habitáculo que en adelante será tratado aquí sin entrecomillado por considerar que tie- ne entidad propia suficientemente justifi- cada17.
CUBILLOS: La palabra es un diminu- tivo de Cubo. Cubo es 1)un vaso de made- ra, metal u otro material, por lo común de figura de cono truncado, con asa en la cir- cunferencia mayor, que suele ser la de en- cima, y fondo en la menor. Cuando es de madera las duelas que lo forman se asegu- ran con flejes de hierro 2) Cilindro hueco en que remata por abajo la bayoneta, y que sirve para adaptarla al fusil. 3) Cilindro hueco en que remata por abajo la moharra de la lanza y en el cual se introduce y ase- gura el asta. 4) Cilindro hueco, corrado por la parte inferior, donde se coloca y asegu- ra la vela en el candelero. 5) Pieza central en la que se encajan los rayos de las rue- das de los carruajes. 6) Estanque que se hace en los molinos para recoger el agua
cuando es poca, a fin de que reunida ma- yor cantidad, pueda mover la muela.7) Pie- za que tienen algunos relojes de bolsillo, en la cual se arrolla la cuerda.8) Torreón circular de las fortalezas antiguas. 9) Es- pecie de taza, generalmente de vidrio, que se pone con agua en la mesa, al lado de cada cubierto, y sirve para lavarse las ma- nos. Hay más acepciones específicas de algunos campos semánticos18. Y también hay topónimos diseminados por España y América que se llaman Cubo…Tal nom- bre puede provenir de alguna formación geológica de forma de cubo o más proba- blemente de alguna construcción humana que tuviera función o forma de cubo.
Se emplea como nombre propio para designar la cantárida, pero en razón de su etimología recibe otras acepciones que tie- nen que ver con la forma: 1) Pieza de vaji- lla propia y usada para mantener o conser- var fría el agua. 2) Aposento pequeño que había a cada lado de la embocadura en los teatros de Madrid, debajo de los palcos principales. 3) Apartadizo o escondrijo en el hueco de una escalera. Hay toda una serie de lugares geográficos llamados con este apelativo como nombre propio (Segovia, Teruel/Valencia), Cuenca, Guadalajara, Palencia, Santander, Burgos) y en plural Cubillos también es nombre de diversos pueblos de la geografía peninsu- lar (León. Chile, Costa Rica, y es muy po- sible que el topónimo haya salido de la de- signación19.
Extremadura
BUJÍOS (Alcántara): Es término que se emplea en la provincia de Cáceres. Pro- cede de la palabra Bohío, que es una choza de paredes de ladrillo y planta circular, con bóveda de palos, ramaje o tierra. Sirve para albergar a la gente de campo. Es paralelo de Escondrijo en germ.
El Bohío tiene un origen americano, probablemente de Cuba. Se trata de una cabaña o casa rústica de las Antillas y de América Central. Suelen construirla con troncos y ramas de árbol, sobre pies dere- chos que sostienen el entarimado a conve- niente altura sobre el suelo para preservar- lo de la humedad. La cubierta es de jaya o jagua, y en sus costados se abren algunos agujeros que sirven de ventanas y puerta.
En la isla de Cuba es cabaña habitada por los negros20
POCILGAS. Según el diccionario es
“un establo para ganado de cerda” y de ahí
“un lugar sucio y hediondo”21, intercam- biable con zahurda, cochitril, cuchitril, cochiquera, chiquero
CHAFURDAS. Probablemente sea una deformación de “zahurdas”. Equivale a “pocilga, casa sucia, leonera, chiquero de los cerdos, inmundicia, suciedad, loda- zal, perra, puerca, pillo, canalla.
CHAFURDONS: aumentativo de Chafurdas.
FURDAS: equivale a “choza”, “cabaña”
TORRUCAS (Andalucía / Extremadu- ra): “Son construcciones de planta circular,
paramentos de mampostería y están cubier- tas por una falsa bóveda. Estos edificios son de reducido tamaño y se encuentran disper- sos por las estribaciones serranas, siendo utilizadas como vivienda ocasional, alma- cén o para guardar animales.
Estas edificaciones singulares son com- paradas con los “bujíos” (Bohíos) de Alcántara y con otra serie de arquitectura similar como las “caracolas” de la comar- ca de La Loma (Jaén), las “furdas” portu- guesas, las “casetas” aragonesas, los
“guardaviñas” riojanos e incluso las casas rurales de los Abruzos en Italia22
Andalucía
CARACOLAS (Jaén): Posiblemente haya recibido este nombre por la analogía de la concha de los caracoles o de la con- cha marina que también se llama “caraco- la” y que se suele tocar a modo de trompa o trompeta; del mismo modo que también el nombre de “caracol” ha pasado a desig- nar un camisón ancho pero corto; o tam- bién una escalera en espiral.
CHINFORRERAS. Refugios excava- dos en tierra, mimetizados en el paisaje de llanura manchega, que servían de refugio al ganado y a las personas. En dichos es- pacios semiocultos se realizaban tareas agropecuarias y se almacenaban los ape- ros de labranza.
Murcia
CUCOS: ver más arriba