- 1
La dinámica social por la cual una planta puede transformarse en un cultivo comercial destinado a generar y satisfacer una adicción resulta compleja, opera a múltiples escalas -internacional, nacional, regional, local, etc.- y precisa ser observada desde dimensiones diversas. Esta Parte aborda al tabaco como cultivo polifacético, puesto que entender aspectos agronómicos, industriales, comerciales y regulatorios relativos al mismo posibilitará develar estrategias empresariales llevadas adelante por contadas y grandes compañías que operan a escala global. Las mismas han mundializado el mercado tabacalero para lograr una coordinación operativa que les posibilita la obtención de beneficios seguros y constantes. En este esquema las empresas organizan directa o indirectamente la producción primaria e intentan presionar en instancias estatales para lograr un retraso o reducción de las restricciones a la plantación de su materia prima fundamental. La regulación pública es un elemento central para posibilitar su operatoria.
En función de lo antedicho, esta Parte se organiza en cinco capítulos. En el quinto, se considera el origen de esta solanácea, la expansión de su consumo desde el arribo de Colón a América y sus particularidades agronómicas. Son temas del sexto los avances técnico-científicos sobre las variedades comerciales, la predominancia de estas por sobre otras, el proceso productivo en la agricultura y la industria. En el séptimo se describen los vínculos entre empresas y comercio exterior, analizando las relaciones con organizaciones que intentan restringir la producción (tales como la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE COMERCIO -OMC-), el consumo (ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD -OMS-) o con la principal representante de sus intereses, la INTERNATIONAL TOBACCO GROWERS ASSOcIATI0N -ITGA-. Como forma de adentrarse en la complejidad que asumen tales dinámicas e interrelaciones, en el octavo se consideran las experiencias de España y México, con especial atención en las vinculaciones entre producción primaria y agroindustria y en la regulación pública. En el noveno se abordan dinámicas comerciales y regulatoria de los países donde se encuentran los casos, Argentina y Brasil, interesando en particular el estudio de las características que presenta la mundialización de las empresas en el ámbito nacional y las políticas pública ligadas con la producción de tabaco.
Por último, se exponen las conclusiones. -
Capítulo 5. Breve historia de la planta de tabaco
Una serie de cuestiones que resultan pertinentes y precedentes al estudio del devenir contemporáneo de la problemática del tabaco se refieren a los posibles orígenes de esta planta y al relato de diversos viajeros sobre el consumo que múltiples pueblos autóctonos americanos hacían de la misma.
Una vez dilucidados estos interrogantes, el capítulo se enfocará en el análisis de la difusión y las prohibiciones del consumo que implicaron al tabaco una vez importado desde el Nuevo al Viejo Mundo.
1. La diseminación de la 'Hierba del Diablo'
"Hallaron los dos cristianos por el camino mucha gente que atravesaba a sus pueblos, mugeres y hombres, con un tizón en la mano, (y) yervas para tomar sus sahumerios que acostumbravan" (CULTIVADORES DE TABACO, 2006).
El tabaco lleva en su haber una historia compuesta por experiencias de pueblos ancestrales americanos, viajeros, comerciantes y nobles europeos, quienes han permitido la diseminación de semillas, plantas y -sobre todo- del hábito de consumo en el resto del planeta. Por ello, resulta necesario repasar hitos significativos referidos al descubrimiento, expansión y economía política del tabaco. Particularmente, se intentará ilustrar la difusión de esta planta americana y cómó su componente más conocido, la nicoth, se tranformó en una de las drogas más consumidas en el mundo. Para ello, la exposición parte del análisis de los contactos iniciales de la civilización occidental con el tabaco, organizándose en dos apartados que hacen referencia a: i) la etimología y orígenes del consumo y del cultivo en la América precolombina;
u)
la difusión del consumo de tabaco y las legislaciones específicas en la Europa post-colombina.a) De la conquista de América y el hábito de consumo
Contemporáneamente, tabaco es la denominación corriente tanto para las solanáceas nativas de América nicotiana rústica -que comprende 9 especies- y nicotiana tabacum -que integra 6- como para la nicotiana petunoide -que
abarca 43 especies y reconoce orígenes en dicho continente, África y Oceanía-. 35 El género nicotiana, comprende más de sesenta especies, de plantas, aunque poblaciones originarias solían cultivar dos: en áreas tropicales la nicotiana tabacum -que actualmente constituye el principal tabaco comercial- y en el norte del continente la nicotiana rustica. Esta última cuadruplica el contenido de nicotina 36 de la primera, por lo que la utilización se circunscribía a ámbitos rituales más que a fines sociales recreativos. La pipa que contenía este último tabaco pasaba de mano en mano para permitir que el último fumador se recuperara del humo inhalado en la combustión, antes de volver a aspirar una bocanada cuyo elevado índice de nicotina alteraba los sentidos (Pfr. CEccHETT0, 2002: 25 y LÓPEZ BELLIDO, 2003: 914).
Según precisiones encontradas en ETGES (1991) y en un documento del
MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE CHILE (2010), el tabaco se cultivó por primera vez en los actuales Andes ecuatorianos, peruanos y bolivianos entre siete mil y cinco mil años atrás. LÓPEZ BELLIDO (2003: 910) considera que la nicotiana tabacum se origina en el norte o sudoeste de las actuales Argentina y Bolivia, respectivamente. En épocas precolombinas, la migración de diversas tribus resultó fundamental para difundir esta y otras plantas. En sus traslados desde los Andes Centrales los guaraníes habrían sido los responsables de la introducción del tabaco en el actual territorio de Brasil, 37 mientras otros grupos
35 Pequeñas cantidades de nicotina fueron halladas en algunas plantas no americanas -p.e. la belladonna y la nicotiana africana, recientemente reconocida como integrante del subgénero petunoide- y la nicotina ha sido encontrada en restos humanos y en pipas en Medio Oriente y Africa, aunque tales evidencias no indican un consumo habitual en las poblaciones de la antigüedad (BoRlo, 2007, traducción propia; LÓPEZ BELLIDO, 2003: 914).
36 La nicotina "es un alcaloide que se produce en altas cantidades en la planta de tabaco (Nicotiana tabacum), pero también se halla -en menor concentración- en otras especies de solanáceas como la papa, el tomate y el pimiento. Su función en las plantas es actuar como defensa ante los herbívoros, siendo una excelente neurotoxina, en particular contra los insectos. De hecho, la nicotina se ha utilizado por muchos años como insecticida, siendo su uso desplazado actualmente por moléculas sintéticas derivadas de su estructura. A bajas concentraciones la nicotina actúa como un estimulante para los mamíferos, siendo ésta la causa de la dependencia de los fumadores" (WIKIPEDIA, 2010c).
37 El tabaco habría sido trasladado por los guaraníes desde los Andes de la actual Bolivia. En un principio, los portugueses obtuvieron el tabaco a través de un sistema de trueques que los colocaba como únicos beneficiarios de la relación comercial. Las primeras plantaciones de tabaco desarrolladas por los colonos surgieron de la necesidad de garantizar el autoconsumo, en la faja litoral entre Salvador y Recife, sobre todo en las cercanías de Cachoeira, Bahía. A medida que el mercado fue formándose, los colonos portugueses iniciaran el cultivo buscando el abastecimiento del mercado europeo. Al contrario de lo que sucedía con la caña de azúcar, cultivada en grandes fazendas, el tabaco fue plantado desde un inicio por colonos en áreas reducidas. A partir del siglo XVII, surgieron productores de mayor tamaño, que comenzaron a emplear mano de obra esclava. A inicios del siglo siguiente, durante la ocupación holandesa
(
fueron llevando el cultivo y su consumo hacia Norte y Centro América, donde fue descubierto por los europeos.
1) La etimología resulta incierta. La palabra tabaco aparece referenciada por primera vez en 1535, en el "Diálogo de la lengua", de Juan de Valdés (SOCA,
2004). Puede devenir de la toponimia americana: de Tobago -isla caribeña avistada por primera vez en 1498- o de Tabasco -sureño Estado del actual México divisado por Juan de Grijalva veinte años después-. También se menciona a la tribu arawak, que fue reconocida en 1492 y usaba el término para denominar sus pipas y cigarros. Sin embargo, al menos desde el siglo IX
Ii en Asia y desde el siglo XV en Europa se empleaba la palabra Tabbaq para nombrar determinadas hierbas medicinales que al ser consumidas podrían tener efectos somníferos (ibidem; SANGIRARDI, 1983: 98; citado en ETGES, 1991:
40, WIKIPEDIA, 2009). Conociendo los antecedentes de la palabra en el sur europeo, los españoles pudieron haber bautizado tabaco a los enseres utilizados por diversas tribus para consumir solanáceas debido a los efectos
---1
que la combustión de algunas de éstas causaba en los estados de ánimo
(SOCA, 2004). Por lo antedicho, encontrar una fuente etimológica única para tabaco puede resultar infructuoso.
1 Si la palabra habría sido identificaba por los navegantes en distintas latitudes, ello puede obedecer a que el consumo de la luego denominada nicotiana era un hábito extendido en la América precolombina. Diversas fuentes séñalan su úso y cultivo por parte de diversas poblaciones originarias en gran parte del continente. El hallazgo se habría producido el mismo 12 de octubre de 1492 cuando los originarios recibieron a los europeos con frutas, jabalinas de madera y ciertas "hojas secas que desprendían una peculiar fragancia" (CULTIVADORES DE TABACO, 2006; LIMA DA SILVEIRA, 2007: 56) y que fueron desechadas por los visitantes (BoRlo, 2007). La versión más extendida sobre el descubrimiento del uso del tabaco es la relatada tras la expedición de los marinos españoles Rodrigo de Jerez y Luís de Torres por las playas de San Salvador -actual Cuba- en noviembre, a solo un mes del arribo de Colón
)
de Pernambuco el tabaco producido ocupó un lugar destacado en los productos ofrecidos por la Compañía de las Indias Occidentales (BI0LcHI, 2003: 8).
al Nuevo Mundo. 38 De acuerdo a cronistas de la época, éste quedó sorprendido con las costumbres autóctonas, puesto que los originarios que él conoció consumían tabaco en ceremonias organizadas por la paz y purificación espiritual y consideraban que esta planta poseía poderes mágicos y agradaba a sus dioses (pfr. BIANcHI, 2002). 39
Distintas expediciones realizadas entre los siglos XVI y XIX han evidenciando el empleo de tabaco desde Tierra del Fuego hasta la Cuenca del Mississippi (FERNÁNDEZ ROMAR, 1998). En sus relatos: i) Humboldt lo advierte en la del Orinoco;
u)
Fray Bartolomé de las Casas lo encuentra en la Isla de San Salvador -localizada en el sur del Archipiélago de las Bahamas-; iii) el historiador Gonzalo Fernández de Oviedo 40 describe que los originarios arawak de la actual Haití designaban tabaco tanto a un tubo en forma de "Y" - que tras ser empleado para aspirar el humo de la nicotiana servía para alterar los estados de ánimo- como también para denominar a los cilindros de hojas enrolladas que formaban sus cigarros; iv) Hernán Cortés y Fray Bartolomé de las Casas refirieren al hábito de fumar entre tribus del actual México (AGUAYO,1876: 9; ETGES, 1991: 40 y BORIO, 2007), considerando este último la capacidad adictiva del tabaco al señalar que "no está en poder de los usuarios rehusarse a ese gusto" 41 (FERNÁNDEZ ROMAR, 1998), y y) Raleigh lo menciona entre grupos étnicos del actual Estados Unidos -posiblemente como un legado de la expansión maya sobre la Cuenca del Mississippi- 42 y lo lleva a Inglaterra
38 "El 4 de Noviembre de 1492 se obtuvo la información del 'sorprendente hallazgo, de los tizones encendidos, de la costumbre del uso del tabaco" (CULTIVADORES DE TABACO, 2006).
"Las tradiciones chamánicas le concedían al tabaco propiedades curativas, y producían ceremonias de "ahumado" en las cuales intoxicaban al enfermo para hacerle ver visiones
randiosas del otro mundo, del que retornaba curado" (CECHETTO, 2002: 25).
° En su Historia general de/as Indias publicada desde Sevilla en 1535, Fernández de Oviedo (citado en BIANCHI, 2003) relata: "entre otras costumbres reprobables los indios tienen una que es especialmente nociva y que consiste en la absorción de una cierta clase de humo a lo que llaman 'tabaco' para producir un estado de estupor"...algunos absorben el humo por medio de una caña hueca, eso es lo que los indios llaman 'tabaco' y no a la hierba".
41 En 1527, el Obispo de Chiapas -Fray Bartolomé de las Casas- señalaba que "los indios tienen una hierba de la que aspiran su humo con placer. Esta hierva está en una hoja seca, como en un cartucho ( ... ) Los indios encienden un lado y chupan o fuman por la otra extremidad el humo, lo que les produce un entorpecimiento y una especie de embriaguez.
Ellos pretenden que, entonces, no sientan más fatiga. Esos mosquetones o tabagos, como ellos propios llamaban, están en uso entre los colonos: y como fuesen censurados por el hábito vil, respondían que era imposible abandonarlo" (ETGES, 1991: 40-41, traducción propia).
42 Resulta arriesgado asegurar que Raleigh haya encontrado plantaciones de tabaco autóctono en los actuales estados de Carolina del Norte y Virginia. Más aún, cuando se conoce que en 1612 John Rolfe implantó comercialmente tabaco tipo Barinas -traído de Trinidad y Tobago- en la primera colonia inglesa estable, Jamestown (B0RIO, 2007).
)
junto a otras especies exóticas como el girasol, la calabaza y el tomate donde los comerciantes ibéricos ya lo estaban introduciendo (CULTIVADORES DE TABACO, 2006, BoRlo, 2007 y WIKIPEDIA, 2010a).
Se desconocen estudios que precisen el período y los motivos que llevaron a las personas a desarrollar el hábito de consumir tabaco. De acuerdo a fuentes consultadas, los antecedentes mayas en el cultivo, consumo y omercio marítimo hacia las Antillas se ubican en un lapso que abarca entre mil y cuatro mil años atrás. Dicha civilización lo empleaba en ámbitos religiosos y ceremoniales. La vinculación entre los mayas y el tabaco se puede demostrar al analizar tallas y grabados, que demuestran la relevancia de su consumo en las citadas situaciones (PASCUAL PASTOR y VICÉNS LLORCA,
2004: 14; BIOLCHI, 2003: 6).
Hacia finales del siglo XII, los azécas invadieron el entonces territorio maya y asimilaron la costumbre de fumar tabaco. En esta adopción, sin embargo, utilizaron el mismo con fines más sociales que religiosos. En el hábito de fumar eran importantes la calidad de los ute)silios utilizados para tal fin
(CULTIVADORES DE TABACO, 2006).
Otros pueblos originarios de América también lograron tanto la reproducción de la planta como su elaboración con destino ceremonial -era común la preparación de cigarros al enrollar hojas de tabaco- (BIOLCHI, 2003:
6). Incluso, lo utilizaban como remedio curativo, puesto que solía considerarse que el humo "expulsaba lOS malosspíritus". Los originarios que habitaron el actual Brasil lo consumían con propósitos similares, puesto que lo empleaban como medicina y para ritos mágico-religiosos (ETGES, 1991: 40).
Hacia el confín austral del continente, en el área del actual sur brasileño y nordeste argentino, el tabaco habría sido introducido junto con otros cultivos por los guaraníes, que lo conocían con el nombre de pety. Según SCHADEN
(1974: 4445; citado en LIMA DA SILVEIRA, 2007: 56) numerosos grupos de dicha etnia tenían la costumbre de mascar el tabaco yio fumarlo en recipientes de barro usados como pipas. Respecto a quienes lo mascaban, colocándolo entre la parte interior del labio y las encías, éste hábito trascendía las ceremonias religiosas para ser practicado durante todo el día. El uso de
artefactos semejantes a la pipa -cachimbos- era menos generalizado entre el - grupo guaraní Cainguá que entre los Mbya, donde adquirían un lugar
relevante én la cultura material. En este último grupo, se compartía el cachimbo de un modo semejante al mate, comunitariamente y pasándolo de mano en mano.
En definitiva, el hábito de cultivar tabaco para consumo humano reconoce orígenes precolombinos y posee sus principales usos en ceremonias religiosas o rituales sociales. Diferentes pueblos originarios del Nuevo Mundo comían, bebían, mascaban, absorbían, aspiraban y/o fumaban tabaco. Sin embargo, este último modo de consumirlo ha resultado ser el más habitual
(ETGES, 1991: 40) y junto con la costumbre de aspirarlo el más extendido en el Viejo Mundo.
b) Europa: entre el consumo y las prohibiciones
Se ha señalado que el tabaco era cultivado y consumido en vastas áreas de América. Sin embargo, la expansión europea sobre el Nuevo Mundo tuvo consecuencias económicas y culturales en el seno de las potencias coloniales. Por lo tanto, respecto al consumo de tabaco en el Viejo Mundo seguidamente se busca conocer como se: 1) difundió;
u)
desarrollaron prohibiciones ligadas con la religión.1) Tal como resulta imprecisa la etimología de la palabra, también existen diversas ideas respecto a cómo llega y se populariza e/tabaco a Europa. Se.
hallaron al menos cuatro versiones:
a) Diversas fuentes disienten acerca de quien fue el pionero en introducir la semilla de tabaco en España. Es posible encontrar que el pionero de la transmisión genética del tabaco hacia el Viejo Mundo fue el Fray Román Pané, quién habría enviado semillas de tabaco en 1499 desde la isla La Española hacia aquel país ibérico (LÓPEZ BELLIDO, 2003: 912).
También es extendida la idea de que el botánico Francisco Hernández de Toledo habría sido el difusor, aunque recién en 1559 (BoRlo, 2007).
En el último caso, esta fecha parece ser indicativa, desplazando a otras fuentes que sitúan la introducción de la semilla por parte de este
botánico español en 1510, que vivió entre 1517 y 1587 (por caso, ver
HERNÁNDEZ PÁEZ, 2004: 1).43
La segunda considera que una planta de tabaco fue llevada a Portugal por Luiz de Góes. Ya en tierra firme, aquel ejemplar fue trasplantado en un jardín de la Infanta María debido a la cualidad de ornamento que brindaba su aspecto exótico y a la difundida noticia sobre sus supuestas propiedades curativas (ETGES, 1991: 41). Solía alegarse que el tabaco era un fármaco útil para combatir asma, fiebre, convulsiones, rtrastornos intestinales o nerviosos y hasta mordeduras de animales
(BIANCHI, 2002). Incluso, los marineros pulverizaban el polvo de tabaco sobre sus heridas siguiendo la idea de algunos pueblos originarios referida al poder de la planta como cicatrizante (SouzA CRUZ, s/d; citado en BI0LcHI, 2003: 6). En su estadía en Lisboa (1559-1561), el embajador francés Jean Nicot conoció esto último y llevó el tabaco a su país, puesto que consideraba que la inhalación de su humo tendría efectos medicinales. Si hasta el momento los europeos lo fumaban a imagen y semejanza de cómo lo consumían los pueblos americanos, cuando Nicot sugirió a su Reina -María de Medicis- que inhalar tabaco podría curar sus jaquecas es cuando comenzó a ser también aspirado en polvo (AGUAYO, 1876: 10), modalidad que perduró hasta finales de siglo XVIII y que podía ser consideraba de uso vulgar cuando el consumidor inspiraba grandes cantidades de una sola vez (LÓPEZ NOVOA y PEREIRA DOMíNGUEZ, 2002: 4).
Una tercera se vincula con los relatos del monje franciscano y explorador André Thevet, que arribó a Brasil en el siglo XVI y plasmó su viaje en Singularidades de la Francia Antártica (publicado én 1574), toponimia que recibió un establecimiento galo en Río de Janeiro. En este escrito, fue pionero en la descripción de algunas plantas autóctonas consumidas por las poblaciones originarias. Así, caracteriza el ananá, la mandioca, el maní y el tabaco. Esta mención será la que abra la disputa con Nicot acerca de quién había descubierto el tabaco
43 En sentido inverso, muchas especies animales y vegetales europeas fueron introducidas por conquistadores e inmigrantes en el Nuevo Mundo, alterando de este modo los equilibrios ecológicos preexistentes (ver cRosBY, 1988).
para Europa. La fecha de publicación -más de una década posterior respecto al servicio diplomático del mencionado Embajador en Lisboa- entre otras posibles causas, habría inlinado la consideración pública hacia este último (ETGES, 1991: 41 y WIKIPEDIA, 2010b) aunque Thevet había logrado cultivar tabaco en 1556 cerca de Clairac (Francia), donde fue bautizado con el nombre de 'hierba de Angulema' -ciudad y comuna gala-. Por tal motivo, el explorador franciscano se ha enfrentado a Nicot (Bu, ).44
d) La última hipótesis encontrada considera que las primeras semillas de tabaco las llevó a Europa en 1559 el cronista e historiador Hernández de Boncalo por orden de Felipe II y fueron plantadas en una zona cerca de Toledo. El área se conoce como "Los Cigarrales" debido a las invasiones de esta plaga sufridas periódicamente (MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE CHILE, 2010). Si bien esta última versión no entra en abierta contradicción con las anteriores, nótese que hace referencia al cultivo y a las semillas pero no a la planta, que pudo haber sido trasladada y/o consumida en el Viejo Mundo meses después, durante la estadía de Nicot en Lisboa.
En suma, puede argüirse que más que una única fuente de transmisión genética habrá habido múltiples traslados de materia vegetal desde América al Viejo Mundo. Así, diversas personalidades habrán regresado a Europa
llevando consigo diferentes variedades de tabaco, independientemente de si - ello fue documentado posteriormente. En una época caracterizada por la
expansión del comercio y las nuevas conquistas, esta última idea parece razonable.
Sea quien fuese el pionero en la introducción del tabaco en Europa, puede - considerarse que desde los usos ceremonial y social de los pueblos - originarios al medicinal de Nicot, el mismo empezó a ser percibido como un
hábito de placer. El consumo observable por parte de la Corte de María de Medicis o del Padre Superior y los monjes de la Orden de Malta, habría
44 En las memorias de Thevet, escritas en 1617, él sostuvo que "puedo blasonar de ser el primero en Francia que haya traído la semilla de esa planta e igualmente sembrado y llamado a dicha planta hierba de Angulema. Desde entonces un quidam, que jamás hizo viajes, diez años después de mi regreso, le dio su nombre" (Bru, 1972).