10. Por fin, necesario destacar la importancia de plurisignifica
1.3. Espejo y espejismos. Identidad, misterio y obra de arte
En El
túnel, pródigo
en laapelación
al vidrio y a la ventana, no se mencio-na en el texto
ningún espejo propiamente
dicho, aunque laespecularidad
consti-tuye - como
procedimiento
- una constante del relato. En lasegunda
novela elespejo
se tematiza yverbbliza.
Aparece porprimera
vez en el encuentro que Mar-tín
y Bruno mantienen en el bar " LaHelvética
", relicto de un pasadooligar-
Quico :
"
Era un local oscuro, con su alto mostrador de madera y su
vieja
boiserie.Espejos
manchados yequivocos agrandaban
y reiteraban turbiamente el mis-terio y la
melancolía
deaquel rincón
sobreviviente. " ( SHT, 170 )La breve pero
significativa mención
convierte alespejo
(aqui
losespejos
múltiples,
que noreproducen ninguna imagen
) enfigura
delenigma
y elultraje
del
tiempo
y, a la vez, en esteprimer diálogo
entre dos seres que forman unasuerte de
díada padre-hijo,
alude alproblema
de la identidad. Nosólo
de la i-dentidad
personal
( aun sin resolver enMartin,
falto de unaimagen
paterna conla cual identificarse ) sino de la identidad
nacional, cuestión agresivamente
planteada
porMéndez.31
Laimagen anticipatoria
de losespejos
ampara ypredi-
ce todas las cavilaciones
posteriores
deMartín
que, apartir
de la interven-ción
deMéndez, giran
sobre la naturaleza de lapatria
y lamultiplicidad
dela persona ( aparece
aquí
el tema de la resonancia de cada ser en los otros,capaz de
despertar
cuerdas ocultas de lapersonalidad32
) Elequivoco
Janos( el marido de Wanda, esa "
especie
depegajoso
monstruo ", SHT, 173 ) se pre-senta a
Martin
como "simbolo
de laconfusión
que lodominaba,
como si lo fun-damental de los seres humanos fuese la
ambigüedad
" ( Ibidem ) Esimportante
no-tar en este
personaje
secundario que no tieneninguna significación narrativa,
la
posible
evocaciónsimbólica
del diosJano33
: el de las dos caras, una de lascuales mira al
pasado
y la otra alporvenir,
el que tiene la llave, la puerta yel camino, la entrada y la salida: la deidad de las transiciones y los
pasajes.
Un dios tan relacionado con el
espejo,
por lo que tiene deduplicidad
y de du-plicación.
Si Janos, por un lado, es unafigura paternal
aberrante, porotro,
indica para
Martin
un tránsito delpasado
hacia el futuro, del aislamiento ha-cia la
inserción
en el seno de la vida social, del mundorígido,
dividido enarquetipos
delimites infranqueables,
al mundoplural
y ambivalente de la inter-sección
y laconfusión,
queexige
un entendimientomás complejo
— facetado —31. Este tema ha sido tratado
especialmente
por CODDOU ( 1973 : 105-142 ).32. Se desarrolla un
pensamiento
atribuido a Bruno: " pues nunca (sostenía
)somos la misma persona para diferentes interlocutores,
amigos
o amantes;del mismo modo que esos resonadores
complejos
de la clases defísica
queresponden
conalguna
cuerda para cada sonido que los estimula." ( SHT,172 )33. Cfr. CHEVALIER Y GHEERBRANT ( 1979 )
— iii -
de los otros.
Bajo
elsigno
delespejo
reflexionatambién
Martín sobre larepetición
delas situaciones y las personas. La
relación Martín/ Alejandra repite
la de Bru-no/
Georgina
ytambién
la deBruno/Alejandra; Alejandra
reitera a su madre.El
espejo
reaparece en la novela cuandoMartin
vuelve a suhospedaje después
de recorrer,
desesperado,
la ciudad ( haprecedido
a su itinerario la entrevistacon Bordenave, donde recibe una
revelación
que nopuede
tolerar: la del " dor-so " o "
revés
" deAlejandra:
la otra cara de la luna o el otro lado del espe-jo, ámbito
desconocido donde ellaejercía
laprostitución
). Searroja
sobre lacama " como si durante
siglos
hubiese recorrido laberintos " ycontempla cómo
el
crepúsculo
vaapoderándose
de las cosas"
La oscuridad del
crepúsculo
seposesionaba sigilosamente
de los rinconese iba haciendo
desaparecer
en la nada los colores y las cosas. Elespejo
del
roperito,
trivial y barato, fue asumiendo la misteriosaimportancia
que todos los
espejos
( baratos o no ) asumen en la noche, como ante lamuerte todos los hombres asumen la misma misteriosa
profundidad,
seanmendigos
o monarcas. " ( SHT, 536 )Una vez que
Martín
ha descubierto la identidad oculta deAlejandra,
el espe-jo
se entenebrece, progresa hacia laanulación
de supropia
funcionalidad: re-flejar; ingresa
en la noche, en la ceguera que va"
haciendo desaparecer en la
nada los colores y las cosas "; el
espejo, decepcionado
por elobjeto
de su de-seo, se abre ante la muerte. La noche, la
des-aparición
del otro en elespejo
donde lo
mirábamos
y nosmirábamos,
es la muerte: el vacío que otra imagen máscompleta
ycompleja deberá
llenar; o, más alláaún,
el misterio del ser quesólo la
des-encarnación podrá
abolir."
Y sin embargo,
quería
verla, todavía "Martín
saca de su bolsillo la fotoregalada
porAlejandra
para llenar el hue-co que la ausencia ha instalado, en el
espejo
y en susojos.
Pero lafotografía
— "
temible
máscara
" — en su estatismo estambién
muerte. Una muerte que bus-ca otra: la del
propio Martín
que se propone suicidarse y asimila el universoentero a una "
gigantesca fantasmagoría
levantada por un hechiceroirónico
ymalvado ". La
imagen
de lafantasmagoria
arrastra, en unaisotopía
horizontal,la de
Alejandra espejismo:
" como siAlejandra
hubiese sido nadamás
que uno deesos falsos oasis que
prolongan
la desesperada travesía en un desierto y cuyodesvanecimiento
puede impulsar
a la muerte. " ( SHT, 536-537 ). Pero si Ale-jandra
es elespejo frágil,
elespejo
dereflejos
en el que Martín se ha miradosólo
— sin podersumergirse
- la causaúltima
de sudesesperación
es el desier-to mismo: o sea, el sin sentido de la vida manifestado en lo
inexplicable
e ina-pelable
de la muerte, y en el daño de los inocentes ( Martín rechazado por sumadre, el perro Bonito
bajo
las ruedas delcamión,
el niño mutilado en la guerraY son las
imágenes, siempre
lasimágenes
febrilmente acumuladas, superpuestas,vistas por un
rápido ojo
interior, las que revelan - ¿ las que son ? — el caosdel mundo. ( SHT, 538 )
Concluye aquí,
en el escenario de lainjusticia
universal ( lafantasmagoría
perversa ) la
concatenación imaginaria
iniciada por elespejo.
Laanalogía pri-
mera: los
espejos
son a la noche como los hombres a la muerte, se resuelve en u-na identidad amarga: los hombres ( las
imágenes
de los hombres ) sonespejos
dela noche-muerte que domina finalmente la huida del niño mutilado a
través
de losPirineos.
En
Abaddón,
elespejo
retorna a unafunción antigua: reflejar
la faz del queallí
secontempla
buscando su alma en otroespejo:
el de su rostro, buscando enel rostro
así re-producido
la verdad del ser. Elvulgar
recinto del ascensor enuna casa de
departamentos
ocupa unlugar
sacro ahoravacío:
el del confesiona-rio:
"
POCAS SOLEDADES COMO LA DEL ASCENSOR Y SU ESPEJO
(
pensaba
Bruno ), ese silencioso peroimplacable
confesionario del mundodesacralizado, el mundo del Plástico y la
Computadora."
( AB, 53 )La
superficie
delespejo
asumeaquí
su tradicionalprivilegio
de mostrar alhombre en su ser
auténtico,
deinterrogar
y adivinar lo ocultobajo
lamÁscara,
bajo
la " móvilgeografía
del rostro ":"
Que refléte le miroir ? La
verité,
lasincerité,
le contenu du coeur etde la conscience." ( CHEVALIER, 1979 )
El
espejo, extrapolado
en cuanto a su uso corriente, parece confundirse conla mirada de Dios que
indaga
hasta lo íntimo delcorazón
humano (él también,
espejo
de la Divinidad, en laexpresión
deAngelus
Silesius ). Se relaciona contodo esto, claro
está,
laantigua tradición
que identifica alreflejo
con el al-ma humana y asimila la
pérdida
delreflejo
a lapérdida
delalma34.
Sinembargo,
las vinculaciones autotextuales que es
posible
establecer: porejemplo,
con laescena televisiva ( cfr. supra ), otro
producto
del " mundo desacralizado ',co—mo las "
jaulas
de vidrio ",proyectanasñMSmo
sobre esta escena de tonolíri-
co una
ambigüedad melancólica
eirónica.
El
espejo
también puedeengañar
y dañar, mostrando solamente lo exterior.Su
imagen reflejada
le ha dicho a la sensible einteligente
Silvia Gentileque ya es
"
demasiado fea sin
anteojos
" ( AE, 89 ). Estosanteojos,
que le per-mitirían
vermejor
son, no obstante, rechazados, porqueaumentarían
la presun-ta fealdad en un doble sentido: a.
Agregándose
al rostro como unaprótesis
an-tiestética.
b. Exhibiendo con más acuidad elreflejo
denegado, el rostro que nodebe ser visto. Aparece así el tema clave del asco por el cuerpo que
proviene,
34. Otto RANK ( 1973 : 78 )
_.LJ.J-
en
primer lugar,
de laimagen:
"
Sócrates
y Sartre. Los dos feos, los dos odiando su cuerpo..."( AE, 55 )
La filosofia sartreana es
interpretada
por sabato, en otropasaje,
en rela-ción con la
vergüenza
ante la mirada (mirada-espejo
) que descubre la fealdad,que desnuda el cuerpo, que encierra al ser en lo que es para los
ojos
( AE,46 )Hay
también
enAbaddón
una recurrencia delespejismo
quepuede
conectarsecon la
imagen
deAlejandra espejismo
( falso oasis ) evocada en la novela an-terior. Se trata
aqui
delpersonaje
Patricio Duggan, quejamás
se encarna enuna novela porque su misión es
sólo anticipar, reflejar,
unaconcreción más
perfecta del
arquetipo
que anuncia:"
Y así se fue convirtiendo en el Patricio de esta novela,
personaje
que,a medida que
pasó
eltiempo,
más me ha idopareciendo
unespejismo
enel desierto, uno de esos ansiosos simulacros que apenas entrevistos se
alejan
a medida que se acerca el sediento ( Aunque, en este caso, setratara más bien de un oasis al revés )."
( AE, 279; cfr.
también,
36-37 )En ambos casos el
espejismo
es una causa ficta, unaimagen
transitoria queretarda o disimula el advenimiento de la - intolerable - Verdad ( el sin senti-
do de la vida, el siniestro R. )
Citaré,
por fin, en estaúltima
novela, ellago especular pintado
en el li-bro que Nora
deposita
sobre la mesa del bar:Era un volumen grande, encuadernado, con una brillante sobrecubierta en co-
lores: la
reproducción
de un cuadro queparecía
de Leonor Fini: en unlago
especular, habia
unamujer
desnuda, de gran cabelleraplatinada
contra uncrepúsculo rojo,
rodeado de lunarespájaros
carniceros, de ícticos y alu-cinados
ojos.
El título losobrecogió:
LOS OJOS Y LA VIDA SEXUAL. "( AE, 376 )
El
lago especular
evoca al pantano de la Cloaca, donde tambiÉn sobrevuelanpájaros
carniceros. Pero en la Cloaca las cuencas de losojos
de lospájaros están
vacías y el pantano tiene aguas negras yfangosas
", " aguas abisma-les e infectas " que no
reflejan
nada.Aquí,
losojos
alucinados y las aguasespejo duplican
la faSCinación siniestra,igualan
el arriba y elabajo, fijos
en la misma, reiterada visión.
Si el
espejo
haaparecido
hastaaquí
como elemento real en el nivel die-gético,
tambiÉn seintegra
en elplanametafórico
del discurso. Los sobrevi-vientes son como
espejos
o vidrios que mantienen laimagen reflejada
de Ale-jandra después
de su muerte, y le otorgmmuna evanescente,precaria
inmortali-dad:
No una auténtica
inmortalidad,
pues, sino apenas una mortalidad poster-gada,
ycompartida
de los seres quereflejaron
o refractaron elespí-
ritu de
Alejandra.
Y cuando ellos muriesen ( MArtín y Bruno, Marcos Mo alina,
Bordenave y hastaaquel
Molinari quehabía
hecho vomitar aMartín)
y
también
muriesen sus confidentes,desapareceria
parasiempre
elúlti-
mo recuerdo de un recuerdo, y hasta los
reflejos
de esos recuerdos enotras remotas personas, y los indicios de portentos, de
degradaciones,
de
purísimo
amor y de encanallado sexo. " ( AE, 205 )La
reverberación
cada vezmás lejana
através
de lasalmas-espejo,
nos re-35 _ . .
cuerda lo que Jackson senala acerca de los espaCios de la literatura
fantás-
tica, poblados
deespejos
yreflejos, ámbitos vacíos
yespectrales
que no cum-plen
el deseo, sino que loperpetúan,
insistiendo en la ausencia, en la caren-cia.
También
el amor de Bruno haciaAlejandra
es descrito comoreverberación
oreflejo
de suantiguo
amor porGeorgina:
ñ
ignorando
quepreguntaba
o escuchaba a una persona que dealgún
modotambién había
sentido amor porAlejandra
( aunque fuera la reverbera-ción
o laproyección
falaz ymomentánea
del otro, del verdadero amor porGeorginá.
" ( SHT, 456 )El arte
cumple también,
en cierto sentido, unafunción especular.
Losmeros
objetos
inanimados en unapintura pueden
convertirse en "símbolos
deaquello recóndito
querefleja
" ( SHT, 534 ), esto es: la naturaleza verdade-ra,
oculta,
del ser que los ha creado. Estosobjetos
son, como el rostro car-nal modelado por el
espíritu,
unespejo-máscara
de laprofundidad
interior.Esto no
implica
acatamiento a lateoría platónica
delreflejo
artístico. Nose trata de la
imitación
de un mundo de formas puras y relativamenteestáticas
situado en una trascendencia y
reproducido
defectuosamente en losobjetos
ex-ternos, sino de la
encarnación
de laconflictiva, apasionada
realidad inte -rior, inmanente, del alma humana.
Pero
algo
delplatonismo
sobrevive en lateoría poética
deSábato,
en o-tro sentido, y es la
concepción platónica
deléxtasis
( querepite
ideas tra-. . . . 37
diCionales de su tiempo, acaso con no poca
ironía
) :El
éxtasis.
Ves como ellenguaje
noengaña más
que a los idiotas. Ex-tasis. Ponerse fuera de
sí,
salirse de supropio
cuerpo, colocarse enla pura eternidad. Los
yoguis,
porejemplo
(...) Y los artistas. Loque dice
Platón
no es otra cosa que lo quepensaban
losantiguos:
queel poeta,
inspirado
por los demonios,repite palabras
que nuncahabría
dicho en su sano
juicio,
describe visiones de sitios sobrenaturales,lo mismo que el
mistico."
( AE, 148 )35. JACKSON, Op. Cit, 45.
36. Cfr. sobre
negación
delreflejo platónico,
AE, 123 y 205; Cfr. infra, "Es-pectralidad
yficción.
Elpersonaje
fantasma ".37. En realidad, el famoso
diálogo 192,
si bien parece exaltar la divinamania
del poeta y del
rapsoda,
por otro lado la desvaloriza totalmente como tek-ná,
como saber bien fundado sobrereglas
universales.Además,
espreciso
ser cautos en cuanto a las alabanzas
platónicas
de la locurapoética.
Esdifícil
creer, porejemplo,
que la Divinidad —definida ante todo como In-teligencia
-pueda apelar
a una forma de delirio que no estimula la filo-sofia,
para comunicarse con los hombres. En el¿En
se habla de locura yde
posesión divina,
pero pa es la locuraerótica
gueproviene
del anhelopor las esenCias, a traVGa de la Belleza, Sino mas bien, ese desenfreno
poco razonable que se execra en la
República.
“¿L3-
"
Esta
desencarnación
del alma del artista en el momento de suinspiración también explicaría
elcarácter profético
que alcanza enalgunos
momentos,aunque sea en la forma
enigmática, simbólica
yambigua
de los sueños."( AE, Ibidem; cfr.
también
309-310 )El arte es, desde este punto de vista, un
espejo
y unreflejo
confuso, sim-bólico
( elsímbolo
es unespejo ambiguo,
unespejo turbio,
en elpensamiento
de
Sábato
),sólo
relativamente veraz, de lo que nopuede
verse con losojos
fisicos.
Pero norefleja
un sereno Topos Uranos,sino,
a la manera de Blake,el Cielo y el
Infierno,
visiones anonadantes que nopueden
mostrarse en sudesnudez
aniquiladora
al ser encarnado; de ahí que seaplenamente válido
el"
Videmus nunc per
speculum
inaenigmata
", de I Corintios.1.4, El
reflejo
oscuro: la realidad como sombra de la Realidad.Como lo he
señalado,
este tema apareceimplícitamente
desde el mismotítu-
lo de El
túnel,
y desde laperipecia
de supersonaje,
el "pintor ciego "3
prisionero
en sutúnel
y en su caverna, que considera al mundo fenoménico (sinentender por esto que
haya
otro nouménico ), como unafantasmagoria
sin senti-do cuyos rasgos fundamentales son la
imperfección
y la fealdad (ET, 81 ) Elsórdido
museo de lavergüenza
que es la memoria de Castel ( abrumado porlos datos que descalifican la
condición
humana ), el Museo de "pesadillas
pe-trificadas ", de la " Desesperanza y de la
Vergüenza
", que es el mundo enruinas de su
última
etapapictórica,
parecen oponerse como unaparodia
o un re-flejo
invertido, al mundo ausente de las formasperfectas,
al mundoimpecable,
sin error, sin
culpa,
cuyabúsqueda desesperada constituye
latrágica grande-
za y
también
la miseria de Castel,incapaz
de aceptar al otro en sucontingen-
cia y su debilidad.En Sobre
héroes
y tumbas, el tema de la sombra, delreflejo,
apareceexplí-
citamente, y es Fernando Vidal -
sujeto pasivo
de un proceso dedistorsión
delo real -
quien
lo desarrolla:"
Tuve de pronto la revelación de que la realidad
podía
empezar a deformar-se si no concentraba toda mi voluntad para mantenerla estable.
Temía
queel mundo que me rodeaba
pudiera
empezar encualquier
momento a moverse,a deformarse,
primero
lenta yluego
bruscamente, adisgregarse,
a trans-formarse, a
perder
todo sentido. Como el chico del sueñoconcentré
to-da mi fuerza mirando esa
especie
de sombra que es la realidad que nosrodea, sombra de
alguna
estructura opared
que no nos es dado contem-plar.
" ( SHT, 306 ; elsubrayado
esmío
)La idea del " museo " —
sucesión
deimágenes sagradas
pero sin vida, cu-ya monstruosidad subvierte la
armonía
decualquier
Topos Uranos — serepite,
por lo
demás,
en la Cloaca:39. Castel se llama a si mismo ciego ( ET, 60 ), Y es él - el
pintor,
el quetrabaja
con los colores y las formas visibles, el queprofesionalmente
es-tá
obligado
a ver,quien adquiere progresivamente
lascaracteristicas
queatribuye
alos-e;-ecrados ciegos.
"
La
planicie
universal se ibapoblando
de mortales restos a medida quese acercaba al recinto de la diosa: un calcinado y
estático
museo delhorror. Vi hidras que en un
tiempo habian
sido vivientes y que ahoraestaban
petrificadas, ídolos
deojos
amarillos en silenciosas mansio-nes abandonadas, diosas de
piel
veteada como las cebras,imágenes
deuna taciturna
idolatría
con indescifrablesinscripciones.
" (SHT,437 )Sin
embargo,
tanto el Topos Uranos evocado enAbaddón,
como este universomonstruoso, se
asemejan
en que ambos son reinos dominados por la muerte. Elex-cielo
platónico,sede
de innumerablescatástrofes planetarias,
esquizá
también
un " calcinado yestático
museo del horror "; elámbito
deléxtasis
artistico
- reino inmaterial de la Eternidad - es ellugar
nefasto donde sehalla
depositada
laimagen trágica
delporvenir.
"
Escapada
de sucárcel
hecha de carne ytiempo [
el alma] puede
enton-ces salir al cielo
intemporal,
donde nohay
ni antes nidespués
y don-de los hechos que
luego sucederán
oparecerán
suceder a supropio
cuer-po,
están ahi,
eternizados como estatuas de la Calamidad o el Infortu-nio. " ( SHT, 442 )
"
Y en uno de
aquellos éxtasis,
mediante ese pavorosoprivilegio
del ar-tista, Victor Brauner vio su horrendo
porvenir.
Y lopintó.
"( AE, 309-310 )
1.5 El hombre de cristal.
No
sólo
hay en Abaddón unhomúnculo
encerrado en un frasco de vidrio. Hayun hombre de cristal, modelo
metafísico
del hombre terreno que Sabato evocaen un discurso
dispuesto
desde elplano
designificante
comopoesia.
Estehombre cristalino (
perfecto,
transparente,simple,
brillante ) es una cre-ación de los
filósofos,
un ente ficticio separado de las condiciones realesde la vida, una suerte de Golem. Las materias terrenas ( sintetizadas en el
desperdicio
): " esa inmunda mezcla/ de basura, tierra y restos de comida "no
pueden
emular al hombre cristalino: Pero crece, prospera ( le van bienlas cosas, eh ?)/ de pronto
empieza
a vacilar/ hace esfuerzosdesesperados/
y finalmente muere/ como
ridícula
caricatura,/ volviendo a ser barro y excre-mento de vaca / Si no
logra
al menos ladignidad
delfuego.
" ( AE, 255 )Esta
critica
delplatonismo
( el " hombreperfecto
" forma parte de un"
petrificado
museo de ideas " ) yquizá
de los esfuerzosalquimicos
por lo-grar el rebis ( la nueva criatura inmortal ) tiende acaso un puente hacia la
reivindicación del hombre por
si,
no comoespejo
de una realidad inalcanzable.El barro se contrapone al cristal como
imagen
informe de la forma, perosólo
es caricatura si
reniega
desi
mismo y —copia
o simulacro - intentareprodu-
cir la estructura
pautada
por el filósofo.1.6. El cristal
maléfico.
El motivo aparece en