DEL MUSEO DE SITIO JULIO C. TELLO DE PARACAS
R. Lourdes Chocano Mena
2. Red de cabello humano (Tejido con nº de inventario
2.2. Estudio
El cabello humano se ha usado desde épocas tempranas hasta la época Inca, así el mismo Engel (1962) reportó objetos de pelo como el caso de una bolsa del Precerámico encontrada en Paracas durante sus prospecciones. En las
investigaciones realizadas por Anne Paul (1991:195 y 196, fig. 5.19) de un fardo funerario de Paracas, entre los hallazgos estaban dos gorros de pelo humano, los cabellos habían sido hilados en «S»
directamente. Si comparamos con la red presentada, las cuerdas están conformadas por hilados en Z, juntados doblados o retorcidos en S. Esto implica mayor trabajo, y es que cuantas más torsiones tienen las fibras son más fuertes. Pero, lo que aquí es importante en ambos casos es que el producto final
de las cuerdas o hilos son S.
Posteriormente, también el cabello humano sirvió para hacer pelucas, vinchas, turbantes, entre otros; es más, el cabello se mezcló con otras fibras para formar parte del tejido. El cabello se utilizó en herramientas y armas como hondas, boleadoras, cordeles, cuerdas y formando parte de redes y bolsas. Hay redes del período tardío provenientes de los sitios arqueológicos de Huallamarca y Huaquerones de la Costa Central, tejidas con una porción de pelo humano y otra de cabuya.
En cuanto al objeto presentado tenemos que enfatizar que el pelo es una fibra fuerte y como vemos no solo se usa de forma ceremonial o ritual, sino que podía ser utilizado en elaborar redes de pesca, por su gran capacidad para soportar peso y su resistencia a diferentes sustancias, Por el tamaño de las cocadas de esta red de 7 cm a 8 cm debió haber servido para atrapar peces medianos como bonitos, caballas, jureles los cuales abundan en el mar de la bahía de Paracas. Si bien puede haber redes de mayor tamaño elaboradas de algodón o fibra semirrígidas, es sorprendente la dimensión de esta red elaborada completamente de pelo humano. Una pregunta que no podemos responder es: ¿el cabello de cuántas personas se necesitó para realizar esta red?
El uso de cabello en los textiles andinos tiene un significado mágico religioso, interpretado como parte del «flujo de la vida», en Paracas el cabello humano se encuentra usado en pelucas, además se lo representa en la iconografía de los personajes y deidades como el
«Ser Oculado» (Arnold 2000). En conclusión podemos ver dos aspectos
Img. 05: detalle del hilado y retorsión del cabello.
Img. 06: vista macroscópica de cabello de la red con material adherido identificado como yeso (magnificación 800x).
del uso de cabello humano: sus características físicas y mecánicas, enumeradas anteriormente como materia prima para elaborar determinadas
herramientas, a lo que sumariamos el aspecto espiritual que tiene por ser parte del ser humano. Podemos preguntarnos:
¿es qué acaso el uso de una red de cabello daría mejor suerte y más estatus a quien lo poseyera o usara?
En cuanto a la elaboración de la red de cabello, el hallazgo de yeso entre los hilos se podría atribuir a que era necesario para poder darle consistencia y rigidez a los cabellos para hilarlos y retorcerlos, porque el cabello es muy graso y el yeso facilitaría el trabajo. Una vez en el agua el yeso se diluye, aunque al parecer no
completamente, o tal vez se le aplicaba yeso para mantener la red sin que se disgreguen los cabellos. Por otro lado, no sabemos si durante el proceso de conservación anterior, realizado hace casi veinte años atrás, se haya aplicado alguna sustancia conteniendo yeso sobre las fibras con la finalidad de evitar que los pelos se disgregaran y facilitar el montaje de la red sobre la tela; esto explicaría la rigidez de los cabellos y fragilidad en algunos casos. La falta de los datos sobre las intervenciones anteriores a las piezas es un impedimento para saber qué materiales o sustancias se han agregado o aplicado sobre las piezas tratadas.
Conclusión
El estudio de estas redes nos hace reflexionar que muchas veces hay aspectos de los objetos cotidianos encontrados en excavaciones que pueden también estar orientados a otros propósitos no solamente de tipo utilitario
pueden haber servido para formar parte de ajuares, ceremonias, ofrendas y, por tanto es necesario un minucioso análisis y comparación de los materiales con que fueron elaborados. También nos hace reflexionar lo importante que es registrar los insumos empleados en las intervenciones de conservación
realizadas en las piezas arqueológicas para distinguirlos de aquellos que fueron empleados originalmente en su producción.
Notas
1.- Por fibras vegetales semirrígidas se comprenden todas excepto el algodón (Gossypium barbadense), y el lino (Linum usitassimum), este último no es originario de los Andes. Entre las fibras semirrígidas conocidas están la cabuya (Furcraea andina), junco (Juncus sp.), totora (Scirpus sp.), además de estas existen otras especies usadas en la amazonia.
2.- Imagen en una vasija con personas cargando redes llenas de algún producto.
3.- En su clasificación lo denominó simple knot overhand, «nudo fijo simple».
4.- Oxidación: deterioro que se produce por el contacto del oxígeno y la humedad del ambiente al hacer contacto con las superficies, creando una pátina, casi siempre más oscura que el color del objeto, en el caso de las fibras, las debilita.
5.- Comunicación personal con arqueóloga Susana Arce 2013.
6.- Peters hace mención de un turbante estudiado por King en 1965, p. 150.
7.- Es probable que estos números se
refieran a la tumba 27 y al fardo 7. Sin embargo, no tuvimos acceso a los inventarios del museo. En el trabajo de investigación de Jessica Lévy y Katherine Román (ver en esta publicación) sobre un manto pintado de la colección de Paracas, el manto en mención y esta red de pelo comparten los mismos códigos, tal vez esta red también es procedente de ese fardo o tumba.
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Crédito de imágenes
Imgs. 01-05: fotografías de la autora, cortesía del Museo de Sitio Julio C. Tello de Paracas.
Img. 06: cortesía del Museo Regional de Ica «Adolfo Bermúdez Jenkins», del Taller de Arqueometría realizado en el MSPACH (2013).