I. 3. ¿Qué son las adicciones?
I.4. El fenómeno de las adicciones en los centros penitenciarios
Las drogas se han desfronterizado y desterritorializado, sin embargo, existe un fenómeno aún más complejo: las adicciones en los centros penitenciarios. Se habla de una frontera dentro de otra, es decir, una frontera que no admite actos ilegales y que se traduce en una barrera infranqueable. Esto no es óbice para que las drogas socaven límites como la prisión a un nivel local, sino también internacional. “Varios estudios revelan niveles elevados de consumo de drogas en las cárceles, incluido el consumo de opiáceos y de drogas por inyección.”65 Infortunadamente, los datos sobre las condiciones de los internos que consumen o son adictos resultan inconsistentes, no hay certeza o en definitiva no existen.
Hay invisibilización de población reclusa a la que el Estado no le interesa y, si nos remitimos a los perdedores de la globalización, que en líneas pasadas describimos: estos son los inexistentes ya no de la globalización, porque de cierto modo hasta ellos llega la droga que, producida en México, es importada de Colombia, de Guatemala, de Estados Unidos, Europa etc., sino los olvidados de una nación resultado de la comisión de un delito.
En este tenor y de acuerdo con cifras a nivel internacional, según World Prison Brief66, en México la población en reclusión asciende a 198 384 hasta abril de 2019;
por otro lado, al cierre de enero 2020, un total de 173 19267 están en prisión. Existe diversidad por cuanto delitos que las personas cometen y se evidencia el problema de la sobrepoblación y el hacinamiento. Sobre esto se estima que dentro del universo de delitos cometidos por los cuales se encuentran internas las personas en algún centro penitenciario, el más común es el ilícito de robo, seguido por posesión ilegal de drogas y portación de arma. Los tres como principales delitos por
65 Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, “Informe mundial sobre las drogas 2016, Resumen ejecutivo”, Viena Austria, p 10.
66 World Prison Brief Data, en http://www.prisonstudies.org/country/mexico.
67 Cuaderno Mensual de Información Estadística Penitenciaria Nacional, Secretaría de Seguridad y
Protección Ciudadana. Disponible en línea,
http://pyrs.gob.mx/sipot/cgprs_doc/2020/Estadistica/CE_01_2020.pdf, fecha de consulta 25 de abril de 2020.
39 los que las personas están recluidas, además, en los primeros ocho delitos encontramos al comercio ilegal de drogas.
En consecuencia, la problemática que representa el consumo y posesión de drogas, su criminalización por parte del sistema jurídico mexicano, hace que la población recluida por delitos contra la salud ocupe un segundo lugar. Tan solo la posesión ilegal de drogas, en conjunto con el comercio ilegal de drogas, representan un 17.5% de la población presa, según INEGI y la ENPOL 2016, con números totales de 36 925 personas privadas de la libertad, es decir, casi una quinta parte de la población total de los centros penitenciarios. Gráfica 1.
Gráfica 1
Fuente: Gráfico hecho con datos del INEGI “Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) 2016, Principales Resultados, México, julio 2017.
En resumen, las cifras reflejan y confirman que los actos que constituyen delitos contra la salud en su modalidad de consumo, tráfico y posesión indican que el negocio del narcotráfico es fructífero. De ahí que se asume el riesgo por la ganancia económica en la mayoría de los casos. El otro riesgo que se sufre (a conciencia o no) son los efectos que causa la ingesta distintos psicotrópicos y estupefacientes, donde sin duda, aquí no siempre el comprador y vendedor ganan, a veces uno pierde y termina en prisión.
Por otra parte, la adicción a psicotrópicos o estupefacientes de internos en prisión es una de las problemáticas del sistema penitenciario, no solo desde la perspectiva de la comisión de delitos bajo ese rubro, sino del comercio y venta que
60 12.9
9.7 4.6 12.8
PRINCIPALES DELITOS
1. ROBO
2. POSESION ILEGAL DE DROGAS 3. POSESION ILEGAL DE ARMAS 4. COMERCIO ILEGAL DE DROGAS 5. OTROS DELITOS
40 en la prisión prolifera tolerado como algo común y sin restricciones. Baste como muestra que de 2007 a 2010 la población de reclusos en el país, con problemas de drogas aumentó casi 30% (CONADIC). Aunado a lo anterior, hay un porcentaje de uso de sustancias adictivas en los penales que, en 2007, era del 40%.68
Como resultado de estas cifras imprecisas, las personas que son consumidoras, dependientes, adictas o drogodependientes dentro de los centros penitenciarios,
“no se pueden identificar con certeza ni calcular la prevalencia del consumo de drogas y adicciones dentro de las prisiones de nuestro país, dado que las estadísticas son escasas y no confiables.”69 De ahí que la actividad sobre el consumo de drogas dentro de los reclusorios va en aumento. Sobre todo, porque no se prioriza la reinserción social del interno, pues antes de considerarlo ser humano, hay predisposición hacia él como un delincuente sin acceso a derechos como la salud; esto último impulsado por el tema de la posesión y adicción a las drogas, cuya prohibición y criminalización no permiten la incorporación de alternativas para atender un fenómeno arraigado, tanto en el exterior como en el interior. En consecuencia, una vez dentro de prisión se podrán adquirir conductas de delincuenciales si no se trata el problema de la adicción.
En los años recientes, en México se han desarrollado acciones para atender los problemas de salud consecuencia de la ingesta de sustancias en planos abiertos. Estado y población han implementado acciones como Comités Nacionales contra el Alcoholismo, Consejos Nacionales contra la Farmacodependencia; en dichas acciones y programas se han desarrollado e implementado desde 1929, evolucionando programas actuales de acción específico para los años 2013-2018.70 Ahora bien, las adicciones en prisión deben ser de interés general, pues afecta a muchos Estados nacionales. En particular, el escenario actual para México en torno a las adicciones dentro de prisión, acompañado de reformas a la Constitución
68 Gracia Rivas, Luz María, Barriguete Mázmela, Brenda (coord.) Actualidades en adicciones 2012:
Avances en los Métodos Diagnósticos y Terapéuticos de las Adicciones, Libro 3, Secretaría de Salud, Comisión Nacional Contra las Adicciones, México, 2012, p. 155.
69 Ídem.
70 Véase, Programa de acción específico de prevención y acción integral de las adicciones, Secretaría de Salud, México, 2015.
41 de 2008, 2010, 2011 y a la Ley General de Salud en 2009, fue producto de las consecuencias últimas del narcotráfico y las adicciones que persisten en los centros penitenciarios que, con sus reformas, buscan revertir dicha problemática y acercarse más a la anhelada reinserción social, lo cual no ha sucedido hasta ahora.
En este sentido, los esfuerzos legislativos tanto en la Constitución, la Ley General de Salud, entre otras, buscan precisamente esa reinserción y en algunos casos se habla de permisibilidad para el uso de sustancias bajo cierto porcentaje.
Sin embargo, poco se ha hecho torno a las personas recluidas con adicciones, el fenómeno de la globalización y sus repercusiones en el derecho.