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LA MÚSICA DE BANDA SINALOENSE EN LA HISTORIA DE LOS FESTEJOS DE MAYO EN NOGALES

3.4 Festejos binacionales

Se dice que la coronación de la reina del carnaval, y cualquier otro certamen de belleza en el Nogales de aquel entonces, implicaba extraoficialmente un “apasionamiento patriótico”. Pareciera como si en la competencia se dramatizara identidad nacional cuyo desenlace marcaría la superioridad de un pueblo con el otro. Pero, en un momento dado, “la celebración terminaba en baile y amistad”28, reafirmando la comunidad binacional.

Según Mascareñas (op. cit.), “estas fiestas ´paganas´ (sic.) terminaron en Nogales aproximadamente en 1945 en parte por el clima frío de la ciudad que “deslucía” los desfiles y actividades del carnaval, aunque por otra parte (y a pesar de que el carnaval proviene del establecimiento de momentos de gozo y penitencia en la liturgia católica) tuvo mucho que ver la presión que ejerció ante la feligresía el sacerdote Ignacio de la Torre, conocido popularmente también como Padre Nacho (asesinado violentamente el 2 de octubre de 1979 en circunstancias misteriosas).

28 Silvia Raquel Flores García, Directora del Archivo Histórico de Nogales. Entrevista personal, 29 de Abril de 2009.

Miguel Tinker-Salas (2001:278) califica las celebraciones que los dos Nogales realizaron en conjunto como “atractivo turístico”; particularmente el carnaval y fiestas nacionales que hasta la década de los cuarenta tuvieron bastante concurrencia de personas que venían tanto del sur como del norte.

“…cuando llega el rey carnaval a Nogales, soldados americanos y mexicanos, en uniforme, cruzan libremente de un lado a otro, en realidad no hay línea y no hay inspección aduanal”. Los soldados americanos venían sobre todo de un acantonamiento militar hecho en Nogales, Arizona durante la Primera Guerra Mundial. Otros venían del fuerte Huachuca, ubicado en un punto cercano a Sierra Vista

Entonces, México se representaba como un lugar de permisión y desenfreno. Al igual que en el resto de la frontera, con la ley seca de los años 20, un gran número de cantinas y prostíbulos se establecieron junto a la línea, por la Calle Elías sobre todo para el servicio de visitantes estadounidenses. A la fecha, esta zona sigue operando en la misma lógica (ver localización en figura 3.2, infra). Entonces, “no había cerco ni se necesitaba pasaporte para pasar de un lado a otro, así que cualquiera podía emborracharse donde mejor le acomodara” (Mascareñas, s/f). Quizá la función de los primeros músicos fue alegrar los burdeles y cantinas que alimentan la “leyenda negra” de las ciudades fronterizas29. Se tiene noticia de músicos sinaloenses tocando en esta frontera desde 1906, asociado a la introducción del ferrocarril Nogales-Mazatlán. Tal es el caso de Conrado Solís y su banda “Los Charoles”, provenientes de Navolato, Sinaloa (Simonett 2004: 45,57).

3.5. ¿Una fiesta mexicana?

En sus orígenes recibieron varios nombres: Fiestas de Primavera, Fiesta de las Flores, e intentaba ser una celebración más “recatada” que el carnaval a recomendación de Padre Nacho y las “buenas conciencias” nogalenses. Desde la apreciación de Mascareñas (s/f), el objetivo aparente de esta celebración era el de “dar distracción al pueblo” y “arraigar nuestra identidad nacional”; “el trasfondo como la mayoría de los festejos civiles era el beneficio económico del comercio organizado”, que desde 1930 promovieron las fiestas del 5 de Mayo. Casi una década después, se informa en la sesión del cabildo que La Junta Patriótica de Nogales quiere realizar las festividades del 5 de Mayo combinándolas con las que se realizan en “la población hermana” del otro lado, llamándolas “Las Fiestas de la Frontera” (Barnett Suárez, 2002).

Pareciera aquí que el festejo empieza a funcionar como los “artefactos culturales” (Anderson, 1993) que posibilitan la unión de la comunidad binacional unida en un sólo festejo. Ante esto es necesario

29 Sobre la leyenda Negra que recae sobre las ciudades fronterizas mexicanas se puede consultar Ruiz, Ramón Eduardo, 2001.

destacar las implicaciones ideológicas que tiene para Estados Unidos el conmemorar mediante una fiesta pública el hecho de que un ejército mexicano hubiese derrotado a uno europeo en La Batalla de Puebla. Este es un hecho que de entrada estaría en conformidad con la Doctrina Monroe. Esa podría ser otra razón para promover estas fiestas por parte de los comerciantes de Nogales, Arizona, ya que con ellas se decía: “México y Nogales para los americanos, no para los europeos”. Esto sucedió en contraposición al hecho de que el Carnaval, al tener su origen en el Porfirismo nogalense cuando el comercio local estaba dominado por franceses (principalmente los Donnadieu, o Barcelonettes), estaría en contra de esta doctrina (Barnett, comunicación personal, 2009).

Las Fiestas de las Flores comenzaron en 1941 y se desarrollaban “en medio de la más grande algarabía de partidarios y simpatizadores de las hermosas candidatas”. Giraban en torno a las verbenas, bailes, rifas, manifestaciones y actividades deportivas realizadas por las contendientas al cetro de “La Reina de las Flores” (Siqueiros, 1980: 50). La mayoría de las candidatas, al igual que en el carnaval, eran las hijas de los comerciantes más influyentes de ambos Nogales. La Reina y las Princesas de las Flores se coronaban en público en la explanada de la aduana, en un templete que ocupaba “un poquito de ambos países”.

A pesar de los hechos trágicos ocurridos en la segunda edición de esta fiesta, donde debido a un accidente con juegos pirotécnicos perdiera la vida la señorita candidata Delia Siqueiros30, en los siguientes años se realizaron acuerdos entre empresarios y miembros de la CANACO local para solidificar su estructura organizativa. Hacia el año de 1947, “las festividades se encuentran perfectamente organizadas y se han convertido en la principal celebración de Nogales” (Barnett Suárez, 2002).

“…Como era de esperarse, por la buena organización y el efectivo trabajo de las comisiones, la Fiesta de las Flores resultó un éxito y fue bien acogida por la población, a ésta le dieron ferias populares en la Plaza 13 de Julio, bailes populares con las alegres bandas sinaloenses que por escandalosas fueron bautizadas como "perradas", saraos en los diferentes centros de baile en donde organizaban eventos los diferentes partidos para sus candidatas, cada una de las cuales estaba representada por un color de nuestra

30 Este es un hecho destacado por todos los cronistas de la ciudad de Nogales, y sin duda uno de los

“muertos ilustres” que se mantienen, si no en la memoria colectiva, al menos en el recuerdo de algunos. En desfile del 5 de mayo de 2010, estudiantes de una primaria hicieron un carro alegórico en su honor. Al llegar al estrado de las personalidades, la maestra de ceremonias se refirió a Delia Quintero como “la eterna reina de las flores de Nogales. Delia se incendió durante el desfile al caer un cohete en junto ella. Se han creado leyendas urbanas sobre el o los posibles autores del “asesinato”: que los que apoyaban a la otra candidata, que el novio celoso, que las buenas conciencias de la época al impedirle quitarse el vestido de lentejuelas en llamas y exhibirse desnuda ante el público. No se logró encontrar a ningún testigo presencial.

Bandera, carreras de caballos, eventos deportivos, peleas de gallos, corridas de toros, desfiles de carros alegóricos en donde participaba el comercio de los dos Nogales…”(Mascareñas, s/f).