CAPÍTULO IV. CULTURAS FINANCIERAS EN LA REGIÓN
4.3 PRÁCTICAS ECONÓMICO-FINANCIERAS
4.3.2 Ganado a rendimiento
A pesar de que las reglas tácitas asociadas a estas prácticas se basan en la costumbre y parecieran ser estáticas, los pobladores ensayan variantes, como las que han surgido en lo que llaman “ganado a rendimiento”, lo cual muestra que los grupos sociales constantemente mantienen procesos de formación de estrategias de interacción, en donde lo económico y lo social se ven involucrados.
Esta práctica, consiste en un acuerdo entre las partes en la que una de ellas entrega, previamente pesados, animales destetados (generalmente machos), para que la contraparte los engorde en sus instalaciones, de tal manera que al final del plazo, los animales nuevamente se pesen y se vendan, en el entendido de que la ganancia de peso que el animal tenga durante el acuerdo, una vez convertido en dinero, se lo repartan equitativamente entre las partes. En caso de que el dueño original decida no vender el animal, deberá pagar a la contraparte el importe que le corresponde según la lógica antes expuesta. De esta manera ambos ganan la mitad de los kilogramos incrementados por el animal. A continuación se muestra a manera de ejemplo los datos y resultados obtenidos por un acuerdo de este tipo (se muestra el caso de un solo animal).
Acuerdo realizado del 4 de noviembre del 2016 al 10 de febrero del 2017
Peso final 199 kilogramos
Peso inicial 144 kilogramos
Peso ganado 55 kilogramos
Precio por kilogramo $40.00
Ganancia obtenida por cada una de las partes:
55 kilogramos entre 2 igual a 27.5 kilogramos
Importe para el dueño de los animales: $6,860.00 Importe para el receptor de los animales: 1,100.00
Importe total $7,960.00
Puede observarse que en esta operación, ambas partes ganaron 27 kilogramos y medio, lo que equivale a $1,100, aunque en la práctica los importes suelen ser mayores, dado que por
146 lo general, el acuerdo involucra mayor número de animales. La ganancia suele percibirse esencialmente en kilogramos de peso, aunque generalmente lo convierten en efectivo. En este tipo de operaciones, el propietario original (que por lo general son los medianos y grandes ganaderos) encuentra una forma de seguir engordando sus animales, sin afectar la pastura de sus potreros, por lo tanto retrasa el ingreso en aras de incrementarlo, lo cual hace que también se retrase el consumo. Por su parte quien recibe los animales (micros y pequeños ganaderos), participa de los beneficios de la ganadería y encuentra aplicación a la pastura de su predio, que en caso de no aprovecharlo, las plantas maduran demasiado y ya no son totalmente aprovechables para el ganado; según refieren ellos mismos.
Algunos entrevistados también refieren que este tipo de prácticas, entre los pobladores, no se realizaba en el siglo pasado, y otros sin aportar mayor precisión, mencionaron que solo tuvieron conocimiento de estas prácticas en los años recientes, lo cual concuerda con el hecho de que en el territorio, no todo el tiempo ha habido básculas para el pesaje de bovinos, la cual es herramienta indispensable para estas prácticas.
Comparando las prácticas, ganado al partir y ganado a rendimiento, encontramos que la primera involucra plazos en años, resalta objetivos que tienen que ver con el ahorro, la inversión y el financiamiento y al final implica un reparto de animales que se busca conservar; mientras que la segunda comprende plazos en meses, resalta el objetivo de lograr ganancia en kilogramos y al final se reparten kilogramos de peso, aunque para concretar el reparto, deben involucrar el dinero, lo que generalmente implica la venta del animal.
Durante el trabajo de campo, me encontré con una persona que recientemente había sostenido un acuerdo de este tipo con otra persona, la cual no poseía animales pero los adquirió especialmente para entregarlos en acuerdos de ganado a rendimiento, en total invirtió aproximadamente un millón de pesos en este tipo de acuerdos, los datos y resultados obtenidos del acuerdo pactado con el entrevistado, se muestran a continuación (se muestra el caso de un solo animal):
147 Acuerdo realizado del 3 de julio del 2015 al 28 de noviembre del 2015
Peso final 217 kilogramos
Peso inicial 151 kilogramos
Peso ganado 66 kilogramos
Precio inicial por kilogramo $ 55.00
Precio final por kilogramo 40.00
importe de la venta $ 8,680.00
importe de la compra 8,305.00
Ganancia obtenida por cada una de las partes:
66 kilogramos entre 2 igual a 33 kilogramos
Importe para el dueño de los animales: $ 7,360.00
Importe para el receptor de los animales: 1,320.00
Importe total $ 8,680.00
Durante el tiempo que duró el acuerdo, sucedió que el precio del kilogramo en pie del ganado bovino, descendió significativamente, lo cual arrojó peculiaridad a este caso.
Debido a esto, se puede observar que aún cuando hubo ganancia en el peso del animal, el descenso en el precio, que pasó de $55 a $40 por kilogramo, provocó que el inversionista experimentara una pérdida, ya que pagó $8,305 por el animal y solo recuperó $7,360. Por su parte quien recibió los animales para la engorda, sí experimento una ganancia que hubiera sido mayor, si el precio por kilogramo no hubiera descendido.
Este ejemplo muestra varias cosas, un aspecto es que quien recibe los animales experimentará una ganancia en la mayoría de los casos, ya que la excepción sería que el animal muriera o que resultara con una enfermedad grave que le impidiera ganar peso, otro aspecto, es que el dueño de los animales no suele percibir la pérdida salvo que adquiera los animales específicamente para colocarlos a rendimiento, y finalmente, muestra una intención que raya en la especulación con el ganado, algo a lo que la mayoría de las personas de la región social no está acostumbrada y que se contrapone incluso con algunas evidencias obtenidas, sobre casos de personas que aún cuando sus unidades de producción reportan pérdidas, las mantienen por el gusto de considerarse ganaderos.
148 Ante la pérdida obtenida, esta persona inversionista ha buscado continuar con la misma estrategia, pero proponiendo que el acuerdo se base en el capital invertido y no en kilogramos, es decir, que en caso de que una disminución del precio genere pérdida económica, ambas partes la absorban. Esto es algo que a muchos no les queda claro y por lo tanto no aceptan, sin embargo refieren que algunas personas del municipio de Francisco León sí han aceptado su propuesta.