La Ley de Ecuación Provincial 13.688, además de marcar en sus fundamentos “la inescindible vinculación entre sujeto social y la protección del ambiente” en sus fundamentos sostiene el principio de
“el acceso irrestricto a la información pública en tanto derecho consagrado constitucionalmente, inalienable y necesario para el libre ejercicio de la ciudadanía, la transmisión social de la cultura y el cumplimiento de los principios anteriores”
En los principios, derechos y garantía del capítulo 1:
La provincia, a través de la Dirección General de Cultura y Ecuación, garantiza el acceso de todos los habitantes a la información y al conocimiento como instrumentos centrales de la participación en un proceso de desarrollo con crecimiento económico y justicia social
En los puntos G. J. (participación) L. M. N. (conocimiento y formación lectora) Q., R. (acceso a la información) y V. (Ambiente) del Artículo 6 (Capitulo II) se especifican aspectos de los Fines y Objetivos de la Política Educativa:
G. Garantizar el acceso y las condiciones para la permanencia y el egreso de los diferentes niveles y modalidades del sistema educativo, asegurando la gratuidad de todos los niveles y modalidades, promoviendo y representado las formas asociativas de los alumnos
J. Propiciar la participación democrática de docentes, familias, personal técnico y profesional de apoyo a estudiantes y comunidad en las instituciones educativas de todos los niveles y modalidades promoviendo y respetando las formas asociativas de los alumnos
L. Asegurar las condiciones y las prácticas de lectura y escritura y el desarrollo de los conocimientos necesarios para el manejo de las plataformas y los lenguajes producidos por las tecnologías de la in formación y la comunicación, en todos los Ámbitos, Niveles y Modalidades del Sistema Educativo Provincial.
M. Formar y capacitar a los alumnos y docentes como lectores y usuarios críticos y autónomos, capaces de localizar, seleccionar, procesar, evaluar y utilizar la información disponible, propiciando las bibliotecas escolares y especializadas en las instituciones educativas, en tanto espacios pedagógicos que contribuyen a una información integral.
56 Ver nota de diario al terminar el capítulo
N. Incorporar a todos los procesos de enseñanza saberes científicos actulizados como parte del acceso a la producción de conocimiento social culturalmente valorado
Q. Disponer el acceso libre y gratuito a la información pública de los datos y estadísticas educativos
R. Realizar acciones permanentes junto a los medios masivos de comunicación que inciden en las instituciones educativas y la formación de las personas para la producción y transmisión de contenidos con rangos elevados de responsabilidad ética y social
V. Desarrollar una educación que posibilite la autoderminación y el compromiso con la defensa de la calidad de vida, el aprovechamiento sustentable de los ecosistemas y la concientización de los procesos de degradación socio- ambiental
El acceso a la información en la Educación Secundaria está especificado en el punto E., la participación en el G y la formación lectora en el H. del Artículo 28 (Capitulo V)
E. Garantizar prácticas de enseñanza que permitan el acceso al conocimiento, a través de las distintas áreas, campos y disciplinas que lo integran y a sus principales problemas, contenidos y métodos, incorporando a todos los procesos de enseñanza sberes científicos actualizados como parte del acceso a la producción de conocimiento social y culturalmente valorado, para comprender y participar reflexivamente en la sociedad contemporánea.
G. Garantizar los mecanismos de participación de los alumnos en el gobierno escolar para favorecer y fortalecer el ejercicio de la ciudadanía y la gestión democrática de las instituciones del Nivel
H. Formar lectores críticos y usuarios de la cultura escrita, capaces de leer, interpretar y argumentar una posición frente a la literatura y la información;
propiciando formar escritores con profundos conocimientos de a lengua española capaces de producir diversos textos tanto orales como escritos para manifestar ideas, organizar información, producir conocimientos y comunicarse con otros.
Cabe señalar que con respecto a la Ecuación Superior, la participación ad- honorem en el Consejo Provincia de Educación Superior atenta contra la participación efectiva de sus miembros al mismo tiempo que justifica la gobernabilidad hegemonísta.
Y si bien se destaca el apoyo a la investigación, la innovación y la experimentación, sabemos que en la práctica actual no alcanza con esa sola mención legislativa.
Además del Artículo 44 en el Capitulo XIII referido a la Ecuación intercultural, es importante destacar el Capitulo XIV con su Artículo 45 referido a la Educación Ambiental en todos los niveles
En su punto D se plantea
Proponer nuevas categorías que permitan analizar e interpretar la información y la incorporación de conceptos estructurante fundamentales que favorezcan una comprensión global de los problemas de la relación sociedad/naturaleza y su transposición a ámbitos cotidianos de la vida.
Sobre esta propuesta, cabe mencionar que en el “Sistema de Indicadores de Desarrollo Sostenible de la República Argentina” publicado en el año 2005 (Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2005), la Secretaria de Ambiente y
Desarrollo Sustentable a cargo del Dr. Atilio Armando Savino, sostiene que “el concepto de desarrollo sostenible que ha surgido denota un proceso que debe ser sostenible en las diferentes dimensiones social, económica, ambiental, cultural e institucional. La naturaleza multidimensional del concepto requiere usar un marco conceptual integrado y sistémico, en vez de uno sectorial y lineal” (2005, p. 15). Se basa para esta conceptualización en el proyecto ESALC (Evaluación de la Sostenibilidad en América Latina y el Caribe) desarrollado por la CEPAL (http://www.eclac.cl/dmaah/proyectos/esalc/) donde el sistema socio-ecológico, distingue cuatro subsistemas principales: el social, el económico, el institucional y el ambiental, correspondientes respectivamente con las cuatro categorías básicas planteadas por la Comisión de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas como las dimensiones del desarrollo sostenible (Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, 2006).
La Comisión de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (UNCDS) con el objetivo de evaluar el progreso hacia el desarrollo sostenible, produjo en 1995 la primera lista de Indicadores de Desarrollo Sostenible, agrupados en la dimensión económica, social, ambiental e institucional. Esta lista que contaba inicialmente con 134 indicadores fue reducida a 58 en el año 2001, con el deseo de convertir a los indicadores en herramientas útiles que “faciliten la difusión de la información a distintos grupos de usuarios”, para cumplir con a la meta establecida de lograr “el mejoramiento de la productividad económica, la equidad social, el fortalecimiento de la estructura institucional, la preservación de las funciones ecosistémicas y la calidad de vida” (2005, p.12),
INSTITUCIONAL
ECONÓMICO SOCIAL
AMBIENTAL
La División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), que lleva adelante el proyecto regional de Evaluación de la Sostenibilidad en América Latina y El Caribe (ESALC) considera las cuatro dimensiones del desarrollo sostenible como un marco conceptual sistémico.
El primer subsistema es el social y es definido en sentido amplio “incluyendo las variables de la calidad de vida: satisfacción de las necesidades (materiales y no materiales) del ser humano de la renta y de su distrIbución y de los aspectos demográficos”. El subsistema económico “incluye la producción y el consumo de bienes y servicios, el comercio, el estado general de la economía, la infraestructura, los asentamientos humanos (el ambiente construido) y los desechos generados por el consumo y la producción”. El subsistema institucional contiene “las instituciones formales e informales de la sociedad, las leyes y las regulaciones y las políticas.
También incluye las estructuras y los procesos sociales principales (agentes sociopolíticos, procesos políticos, estructuras de poder), el conocimiento y los valores de la sociedad”. Y el subsistema ambiental incluye el “ambiente natural en sus aspectos de recursos naturales, procesos ecológicos, condiciones de soporte vital y la biodiversidad”.
El Sistema Nacional de Indicadores de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable relaciona lo subsistemas a partir de flechas: Las flechas entre los subsistemas económico e institucional buscan representar interrelaciones tales como políticas, instrumentos legales que regulan la actividad económica, fijación de precios, en un sentido y flujos de investigación y desarrollo en el otro. Las flechas entre el subsistema económico y el ambiental reconocen los flujos de bienes y servicios ambientales (como los recursos naturales) que van hacia la producción económica o hacia el consumo directo y, en el otro sentido, las demandas generadas por el consumo y la producción y los residuos fluyen hacia el medio ambiente. Las flechas entre el subsistema económico y el social incluyen los efectos del consumo sobre la calidad de vida, la oferta y demanda de empleo y los aspectos del ambiente urbano que influyen en la calidad de vida. Las flechas del subsistema ambiental al social comprenden interrelaciones como los impactos de la calidad del ambiente sobre la salud humana.
Las flechas entre el subsistema institucional y el social incluyen los efectos del subsistema institucional sobre el ambiente social y el impacto de las demandas sociales sobre las instituciones (reivindicaciones sociales). Finalmente, las flechas entre el subsistema institucional y el ambiental incluyen fenómenos como los impactos institucionales y políticos directos sobre el subsistema ambiental (áreas protegidas,
regulaciones en el uso de los recursos). La mayoría de las flechas entre subsistemas vinculan influencias recíprocas entre los mismos de modo bidireccionales. Dos de las flechas son unidireccionales; es el caso de las interrelaciones entre los subsistemas institucional y social con el ambiental. Para el autor, el subsistema institucional tiene un efecto directo sobre el ambiental, pero la reciprocidad no es cierta: el esquema supone que los cambios en el subsistema ambiental sólo influyen sobre el subsistema institucional a través de sus repercusiones sobre el subsistema social (impactos de la contaminación sobre la salud humana) o sobre el subsistema económico (impactos de la degradación de suelos sobre la agricultura). En el caso del subsistema social, se enfatizan los efectos del subsistema ambiental sobre el social, pero no se plantean efectos directos en la dirección inversa, ya que se supone que las influencias del subsistema social sobre el ambiental se canalizan a través de los procesos de consumo, incluidos en el subsistema económico.
La sostenibilidad como condición esencial del desarrollo ha sido una construcción universal propugnada desde 1987 en el Informe Brudtland, y fue ratificada hace relativamente poco tiempo en Johannesburgo en el año 2002. Para Zapatero Lourinho (2004) son los conceptos de tecnología alternativa de la década del
’70 los que derivan en el Informe Brudtland, que es conocido también con el título
“Nuestro Futuro Común”, y que expresa que "Está en manos de la humanidad hacer que el desarrollo sea sostenible, duradero, o sea, asegurar que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias" y agrega "El desarrollo duradero exige que se satisfagan las necesidades básicas de todos y que se extiendan a todos las oportunidades de colmar sus aspiraciones a una vida mejor".
Para la autora del “Manual de Información y documentación Ambiental”
(Zapatero Lourinho, 2004), son varias las indefiniciones del informe Brudtland en materia de indicadores ambientales. Los intentos por cuantificar estos valores los han agrupado como indicadores de presión, de efecto, retrospectivos, predictivos, pero para la autora del Manual “ninguno parece dar la más alta prioridad a las necesidades humanas”, de modo que “uno de los ejes de la política actual en materia de medioambiente es el proceso de integración de las variables ambientales” en función de criterios de acumulación, racionalización y trascendencia en la forma de su modificación.
Para nosotros, una forma distinta de plantear el problema de los indicadores de salida que muchos autores orientan y problematizan hacia la cuantificación bibliométrica, está en el agrupamiento que plantea Felix Guattari fundado en que sólo una articulación ético-política –que Guattarí llama Ecosofía- entre los tres registros ecológicos, el del medio ambiente, el de las relaciones sociales y el de la subjetividad humana, sería susceptible de clarificar convenientemente las deficiencias de las formaciones políticas y de las instancias ejecutivas que hoy atienden desde una perspectiva meramente tecnocrática y con exclusividad al campo de la contaminación industrial. (Guattari, 2000)