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UN MERCADO COMPETITIVO

4.2. Una gestión que hace cumplir las normas

D

urante mucho tiempo comprar un chip de celular en el Perú fue una práctica tan recurrente que nadie lo veía como algo malo. Todo lo contrario: era una forma de salir de una premura, de obtener fácilmente una línea para estar conectado, o de conseguir un número para comuni- carse solo por unos días durante un viaje. La modalidad era demasiado sencilla. Solo tenías que acercarte a un vendedor ambulante, pagarle un precio muy bajo por el diminuto dis- positivo, y ya tenías una nueva línea de teléfono móvil. Se normalizó tanto la comercialización de los chips, que muchos usuarios no eran conscientes de que en realidad estaban contratan- do un servicio. Y contratar un servicio en la calle, sin las garantías adecuadas, puede ser un peligro con graves con- secuencias.

Los vendedores ambulantes no sue- len brindar información clara ni co- rrecta sobre la línea que ofrecen. Si algo sucede luego de adquirir el chip, difícilmente el usuario tendrá con quién quejarse: los comerciantes sue- len moverse de lugar, rotar de barrios o desaparecer del rubro. Sin saberlo, el ciudadano se expone a contratacio- nes fraudulentas o al mal uso de sus

datos personales: si estos caen en ma- nos turbias, podrían usar su nombre y su huella digital para actividades ilíci- tas. También corre el peligro de una portabilidad numérica no consentida o de una suplantación de identidad, pues la rápida transacción no permite verificar si el chip tiene un número ya asignado a otra persona. Por eso, du- rante esta gestión, el OSIPTEL redobló sus esfuerzos en fiscalizar este tipo de prácticas.

A mediados de 2019, la entidad regu- latoria exhortó a las empresas opera- doras a que abandonen esta moda- lidad de venta, ya que contraviene el Reglamento de las Condiciones de Uso de los Servicios Públicos de Tele- comunicaciones. Se les dejó en claro que toda contratación de un servicio público móvil debe realizarse en pun- tos de venta autorizados y ubicados en una dirección específica. Sin em- bargo, luego de esta primera invoca- ción, las empresas no hicieron nada al respecto. Los días pasaban y la venta callejera en todo el país seguía exacta- mente igual.

Fue entonces que el OSIPTEL decidió tomar medidas más drásticas. Me- diante un comunicado público, dio un

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plazo de diez días hábiles para que las operadoras se pusieran a derecho. De lo contrario, les interpondrían una me- dida cautelar y luego los sancionarían con multas de hasta 350 UIT (Unida- des Impositivas Tributarias). Pero a pe- sar de los pedidos reiterados, la venta ilícita continuó y el ente regulador no tuvo más opción que aplicar la san- ción. No se podía seguir tolerando este tipo de transacciones informales que perjudicaban directamente al usua- rio, y muchas veces sin que él mismo fuera consciente de ello. Aunque has- ta la fecha la venta callejera de chips

no ha sido erradicada por completo, la institución sigue vigilante sobre la evolución de este comercio irregular y continúa en la mira para encontrar la mejor forma de eliminarla de nues- tra sociedad. “No cesaremos en nues- tros esfuerzos y seguiremos en la lu- cha para brindar más seguridad a los usuarios”, ha remarcado el presidente ejecutivo Rafael Muente.

En medio de estas acciones, las ope- radoras respondieron con denuncias ante la Comisión de Eliminación de Barreras Burocráticas del Indecopi que

¿Qué es un IMEI inválido?

El IMEI es un código de 15 dígitos que identifica al teléfono celular a nivel mundial y es otorgado por la asociación mundial de operadores y proveedores de comunicaciones móviles (GSMA, por sus siglas en inglés). Está grabado tanto de manera física (en la parte posterior del celular) como virtual (marcando en el teléfono lo siguiente: *#06#).

Si este código numérico no figura en la lista de la GSMA, se denomina como IMEI inválido.

les dio la razón en primera instancia y, durante nueve meses, el OSIPTEL estuvo impedido de fiscalizar. Sin em- bargo, en segunda y última instancia, la Sala Especializada en Eliminación de Barreras Burocráticas de la misma institución emitió resoluciones a favor del OSIPTEL para prohibir la venta ca- llejera de chips móviles y considerar que no constituyen barreras burocrá- ticas y que tienen sustento normativo.

Tras desestimarse los cuestionamien- tos emitidos a la entidad por parte de las empresas, el OSIPTEL anunció el reinició de la lucha frontal contra la venta ambulatoria de chips móviles.

Es así que el comercio callejero de chips para teléfonos móviles tiene los días contados.

Celulares manchados

En los últimos años el robo de celu- lares se ha agudizado de forma dra-

mática en nuestro país. En mayo de 2021, por ejemplo, se reportaron más de 3500 equipos robados en un solo día. Según datos del OSIPTEL, la cifra mensual supera los 100 mil hurtos de teléfonos a nivel nacional y, en mu- chos de estos casos, el asalto acaba de manera violenta con la vida de la víctima. La seguridad ciudadana ha sido una de las mayores preocupa- ciones de esta gestión. Por tal motivo, a inicios de 2017 se creó el Registro Nacional de Equipos Terminales Mó- viles para la Seguridad (RENTESEG), una base de datos que recopila la in- formación sobre teléfonos robados y a la cual tienen acceso todas las ope- radoras para evitar la reactivación de los dispositivos.

Siguiendo con el procedimiento de este registro, y de la mano con el Mi- nisterio del Interior, el ente regulador solicitó a las empresas el bloqueo de

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miles de celulares con el IMEI inválido.

Es decir, teléfonos móviles que tienen un origen ilícito y que sin embargo continúan funcionando de manera normal. Según el RENTESEG, las ope- radoras no pueden brindar servicio a equipos con series que estén repor- tadas como robadas o perdidas. Por ello, en 2018 la entidad estableció tres fases para implementar los bloqueos masivos y, de esa forma, disuadir la compra y venta de celulares de pro- cedencia ilegal. Desde entonces hasta 2021, se bloquearon casi 14 millones de teléfonos móviles con IMEI inválido a nivel nacional. Una cifra récord que ha golpeado al mercado negro de la venta de equipos robados.

Sin embargo, la delincuencia siempre crea artimañas para abrirse camino en la ilegalidad. Ahora no solo roban el te- léfono y lo venden, sino que se toman el trabajo de adulterar el código IMEI para camuflar el delito y hacerlo pasar como un dispositivo completamente limpio. Es lo que se llama equipos con IMEI “reflasheado”. En estos casos es más difícil determinar el origen ilícito, pero de todos modos el ente regula- dor se ha encargado de hacer frente a esta modalidad de engaño. A partir de 2020, se empezó a suspender las líneas de los equipos que fueron adul- terados para mantenerlos activos en el mercado. En un año y medio se llega- ron a suspender más de 82 mil líneas

en todo el país. Un esfuerzo inédito en el sector que poco a poco viene concientizando a la población sobre el peligro de adquirir teléfonos roba- dos. Puesto que no solo es un delito, sino que además alienta la violencia y el robo callejero. “Tenemos que en- tender que los celulares robados son los más caros del mundo porque pue- den incluir el tratamiento médico o los gastos de sepelio de una persona.

Son celulares manchados con san- gre”, afirma Luis Pacheco, director de Fiscalización e Instrucción.

Para difundir este tipo de mensajes no hay nada más efectivo que una cam- paña de comunicación. Desde la Ofi- cina de Comunicaciones y Relaciones Institucionales (OCRI), se concibieron las campañas “Celulares sin sangre” y

“El celular más caro del mundo”, con el objetivo de sensibilizar a los pe- ruanos sobre las consecuencias de comprar un teléfono robado. En cada campaña se lanzó un video en don- de se expone lo que hay detrás de un equipo de origen ilícito: golpes, lesio- nes y muerte. “Siempre nos quejamos de la delincuencia, pero comprando esos celulares hacemos que aumente.

Menos gente comprando es menos gente matando por un celular”, dice una usuaria en “El celular más caro del mundo”. Mientras que en “Celulares sin sangre” se exhiben imágenes rea- les de asaltos en las calles. Este último

spot obtuvo el primer puesto en los Premios Digital Media Latam 2019, en la categoría Mejor Campaña Guber- namental en Redes Sociales. Su éxito fue indiscutible: el video llegó al 86%

de la población a nivel nacional, se- gún la encuesta de IPSOS Apoyo de ese año.

Para reducir las suplantaciones de ti- tularidad, en 2021 el OSIPTEL emitió un proyecto de norma que busca fortalecer la seguridad de la infor- mación de los usuarios en los pro- cesos de contratación y reposición de chip en el servicio público móvil.

Entre las modificaciones normativas, el ente regulador exige que las contra- taciones de las empresas se realicen en distribuidores y puntos de venta reportados previamente al OSIPTEL, con dirección específica para evitar la venta callejera. Además, la operadora deberá otorgar un código que identifi- que al distribuidor, al punto de venta y al personal que participa en la contra- tación del servicio.

En el caso de la solicitud de reposición del chip, además de la verificación biométrica y de la contraseña única, las empresas deberán exigir la presen- tación del documento de identidad del abonado. Así, se intenta obstacu- lizar la materialización de delitos infor- máticos que involucren la suplanta- ción de la titularidad de la línea móvil.

11 706

supervisiones

en 8703 localidades urbanas y rurales del país

2020:

18 489

supervisiones

en 7075 localidades urbanas y rurales del país

2021

24 372

supervisiones

en 8489 localidades urbanas y rurales del país

Supervisiones de la calidad de los servicios

2019

2020

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Vigilancia exhaustiva

Desde el inicio de esta gestión, la Di- rección de Fiscalización e Instrucción (DFI) ha puesto en marcha supervisio- nes constantes a la calidad de los servi- cios en zonas urbanas y rurales del país.

Principalmente, se ha enfocado en la disponibilidad y continuidad de teléfo- nos de uso público, cobertura móvil y calidad de telefonía móvil e internet en

zonas rurales. Durante todo 2019, se realizaron 18 489 supervisiones en un total de 7 075 localidades a nivel nacio- nal. Mientras que en 2020 el número se redujo debido a la emergencia sani- taria: 11 706 supervisiones en un total de 8 703 zonas urbanas y rurales. Por su parte, al tercer trimestre de 2021, se efectuaron 17 116 supervisiones en 6075 localidades.

En ese año también se implementó el Centro de Monitoreo de Redes, el cual permite obtener información veloz sobre las interrupciones de los diferen- tes servicios de telecomunicaciones.

Esto se realiza a través de una conexión remota a los sistemas de alarmas de las redes móviles de las empresas opera-

doras. Así, por ejemplo, cada vez que ocurre una caída de servicio de una es- tación base celular en cualquier región del país, el OSIPTEL lo registra en forma oportuna y se comunica con la em- presa responsable para hacer el segui- miento al restablecimiento del servicio.

De igual manera, la entidad ha hecho seguimiento a los canales de aten- ción no presenciales de las empresas operadoras, como su canal telefónico, web, aplicativo y chats. Esta vigilancia elabora pruebas los siete días de la se- mana y luego comunica los resultados a las empresas. Asimismo, se realizan seguimientos periódicos a todos los trámites que efectúan los usuarios a través de aplicativos. Adicionalmen-

te, se realiza el análisis de la totalidad de nodos agregadores que proveen internet fijo y móvil a las principales operadoras en todo el país. Esto ayu- da a identificar potenciales problemas de congestión de red que puedan afectar la velocidad ofrecida a los usua- rios. Luego de efectuar la indagación, se traslada a las empresas qué tipo de mejoras deben emprender, así como las acciones que realizarán para evitar los posibles riesgos identificados por el OSIPTEL en temas relativos al cumpli- miento normativo, como por ejemplo su obligación de proveer canales ade- cuados y operativos de trámites de los usuarios para atender sus solicitudes.

Cabe destacar que, en general, la DFI aplica diversas formas de supervisión:

la simulación de casos de usuarios, in- vestigaciones de campo y revisiones digitales. Así, se busca inspeccionar la labor de las operadoras desde distintos ángulos para efectuar un análisis más exhaustivo y riguroso, y sobre todo para tomar acciones en función a evidencia más acertada.

Por último, como parte de la vigilancia exhaustiva, el OSIPTEL modificó en 2021 los instructivos técnicos para mejorar la fiscalización a los servi- cios de telecomunicaciones del país, especialmente aquellos de acceso a Internet. En un escenario donde la co- nectividad y la calidad de este servicio se ha vuelto indispensable para activi-

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dades esenciales (como la educación, el comercio y el trabajo) la insatisfac- ción de los usuarios con las empresas operadoras hacía evidente la necesidad de fiscalizar de mejor manera.Telefóni- ca del Perú y Entel reclamaron ante el INDECOPI, planteando que las nuevas normas técnicas eran ilegales ya que constituían barreras burocráticas para su operación. Sin embargo, el OSIP- TEL no había establecido obligaciones adicionales a las compañías, solo había desarrollado criterios técnicos com- plementarios para incorporar en sus acciones de fiscalización y en el des- pliegue de herramientas de medición de Internet fijo y móvil, y del servicio de voz móvil.

Luego de revisar los alegatos de las em- presas y del ente regulador, el INDECO- PI desestimó los reclamos y confirmó que esta modificación estaba dentro de las atribuciones del OSIPTEL. Así, este organismo continuará adoptando mecanismos que ayuden a mejorar los niveles de prestación y acceso a los ser- vicios públicos de telecomunicaciones que merecen todos los peruanos, de forma transparente y oportuna.

Incentivos para mejorar

Las sanciones no son la única mane- ra de impulsar a las operadoras a me- jorar. Con frecuencia las empresas prefieren pagar la multa antes que

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