RESUMEN EJECUTIVO
II. ANTECEDENTES
4. LOS IMPACTOS DEL INGRESO MÍNIMO
4.2 Grupos que pueden ser afectados negativa- mente por el mínimo
Es reconocida la tensión entre nivel de vida y empleo en la definición del salario mínimo. Por cierto, ello de- pende del nivel del salario mínimo. Como se verá más adelante este no se puede catalogar de bajo dada la realidad salarial del país. La Comisión ha notado, por ejemplo, que los grupos con mayor proporción de personas ganando en torno al mínimo (véase la sección 3 de este capítulo) tienden a coincidir con los grupos tienen una menor proporción de personas empleadas o que enfrentan una mayor tasa de des- empleo. Como muestra de ello los Cuadros N 13 y 14.
presentan, usando la misma fuente de información que los antecedentes reportados en el capítulo 3, esas tasas según edad y escolaridad de la población, respectivamente.
1990 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009
4,5 4 3,5 3 2,5 2 1,5
Salarios mínimos líquidos necesarios para cubrir una canasta de necesidades básicas.
(noviembre 1990 -noviembre 2009)
Fuente: Elaboración OIT con base en encuestas de Caracterización Socieeconómica (CASEN).
Gráfico N°4
Salarios mínimos líquidos necesarios
Años
Situación de ocupación: por edad
Situación de ocupación: por escolaridad Cuadro N°13
Cuadro N°14
Fuente: Encuesta Casen 2006.
Fuente: Encuesta Casen 2006.
Edades Tasa de empleo Tasa de desocupación
18-21 33,7% 20,3%
22-24 54,0% 13,7%
25- 34 70,5% 7,8%
35- 44 72,4% 5,2%
45-54 69,9% 4,6%
55-64 52,6% 3,6%
Total 62,6% 7,3%
Escolaridad Tasa de empleo Tasa de desocupación
0 - 7 años 52,3% 6,0%
8 - 11 años 61,6% 7,6%
12 y más 66,4% 7,5%
Total 62,6% 7,3%
Una parte de la Comisión estima que esta realidad no es casual sino que responde a la presión negativa que ejerció el salario mínimo sobre las oportunidades de empleo de los gru- pos menos calificados. La evidencia a la que la Comisión ha te- nido acceso sugiere que en el período de fuerte aumento en el desempleo ocurrido entre 1998 y 1999 el alza importante en el salario mínimo a partir de 1997 jugó un papel importan- te. Habría afectado directamente a alrededor del 6 por ciento de los empleados no sólo a través de efectos en el desempleo sino que también en la participación laboral (véase, por ejemplo, Cowan et. al, 2003). La evidencia también apunta a que las alzas del salario mínimo a través de su impacto en las remuneracio- nes privadas han contribuido a la rigidez del mercado laboral que demoraron la reducción de los niveles de desempleo y el incremento del empleo después de la crisis asiática. Por cierto, las autoridades después de esa experiencia han moderado las alzas del salario mínimo. Sin embargo, continuó una tendencia
alcista, particularmente aunque no de modo exclusivo respecto de los trabajadores no calificados que sólo se ha moderado en los últimos años. Este grupo estima que este es un antecedente no menor a considerar en la evaluación de sus recomendacio- nes, sobre todo teniendo en cuenta que el desempleo está en un nivel alto y que la experiencia reciente demuestra las dificultades de volver en períodos breves a tasas moderadas de desocupa- ción. Otra parte de la Comisión estima que esta realidad no se puede ligar a la evolución del salario mínimo sino que responde a la crisis económica de 1999, originada en el Sudeste Asiático, que afectó la evolución de la economía en el período de manera intensa y que tuvo efectos de largo impacto sobre la economía chilena. Este grupo, además, estima que ese aumento en el sa- lario mínimo permitió reducir la brecha entre el ingreso mínimo y la línea de pobreza sin afectar directamente las oportunidades de empleo de los grupos menos calificados, los que más bien fueron afectados por la crisis.
1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 75
70 65 60 55 50 45 40 35 30
Evolución del SM como porcentaje del salario medio general y del salario de los trabajadores no calificados. 1993 - 2006 (julio de cada año)
Gráfico N°5
Fuente: Elaboración OIT con base en datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
La Comisión ha querido chequear de un modo más robusto si en la situación actual hay personas que están restringidas por el salario mínimo, es decir en riesgo de perder su empleo si se sube el salario mínimo y si este riesgo es elevado o bajo. Además, ha querido chequear de un modo más consistente quiénes serían los grupos más afectados. En este ejercicio se sigue a Paredes y Riveros (1989), método que muestra cierta robustez metodológica en relación con el método de estimación (Chacra, 1990). En el presente ejercicio, y a diferencia de los trabajos citados, usamos la encuesta Casen 2006, que con una amplia representatividad nacional, per- mite obtener resultados que estimamos vigen- tes, toda vez que las condiciones del mercado laboral no parecen sustancialmente distintas este año que en ese entonces. Una descripción más detallada de este ejercicio se encuentra en el Anexo 3.
El salario mínimo impacta a algunos grupos de modos distintos. En estos hay personas que verán aumentado su salario, otras que se verán desplazadas de su empleo, y otras que hallarán
menos posibilidades de encontrar empleo. Por cierto esos grupos no se desempeñan en un solo mercado del trabajo sino que se despliegan en un conjunto de ellos, dependiendo de las habilidades y características de los trabajadores.
Por ello, identificar estos grupos y su vulnerabili- dad requiere un análisis adicional al que podría hacerse desde una perspectiva más agregada, donde se miden efectos globales, pero sin dete- nerse en los afectados por esos efectos. El aná- lisis que aquí hacemos supone en el análisis de los distintos tipos de trabajadores a base de lo que se conoce como una «ecuación resumida»
que integra aspectos de oferta y demanda de trabajo. Así, siguiendo la aproximación más ge- neral de la literatura podemos postular (y tam- bién medir), una relación entre el salario y dichas variables de capital humano, fundamentalmen- te asociadas a la educación y a la experiencia potencial en el trabajo. Es incorrecto estimar esa relación de forma directa sin considerar el hecho de que personas con salarios menores al míni- mo no van a estar trabajando porque sus pro- ductividades son menores. Sin embargo, existen técnicas que permiten corregir ese hecho, lo
Salario mínimo como porcentaje
Años
70
46 51
37
34
45
General No calificados
que supone básicamente computar la probabilidad de que cada individuo sea afectado por el salario mínimo. Pero ello no es suficiente para saber si esa persona ve modificada su probabilidad de quedar sin empleo formal. Por eso la segunda pregunta que debemos responder es si el afectado por el salario mínimo aumenta, en alguna medida, la probabilidad de desempleo o de inactividad de las personas.
Conociendo la probabilidad de que el salario mínimo afecte a cada individuo, podemos ver, a través de una estimación estadística, si la persona ve aumentada la posibilidad de quedarse sin trabajo.
El primer paso supone estimar el salario de las personas en base de una especificación muy flexi- ble del salario (esto se logra con la inclusión de distintas variables de capital humano, y de distintas interacciones). Las variables incluidas son educación, experiencia potencial, sexo, si el individuo vive en zona urbana, y un conjunto de interacciones. Este modelo se estima con una corrección por el sesgo al que hacíamos referencia más arriba (en el anexo 3, tabla 1, se presenta el resultado de esta estimación). Cabe señalar que la Comisión hizo sus estimaciones usando distintas especificaciones, muestras, y separadamente por hombres y mujeres. Los resultados son muy robustos.
Ahora procedemos a computar la diferencia entre el salario mínimo y el que predice la estimación para todas las personas consideradas en el estudio. Usando técnicas estadísticas, acep- tadas para estos casos, estimamos la probabilidad para cada individuo de que el salario mínimo efectivamente lo afecte. El Cuadro N.15 muestra precisamente el porcentaje de las personas en edad de trabajar que podrían ser afectadas por el salario míni- mo, es decir, aquellas a las que se modifica su situación producto del salario mínimo, ya sea aumentando su salario, reduciendo su probabilidad de quedar empleadas y afectando su probabilidad de participar. Como se puede apreciar (la probabilidad es ma- yor), el porcentaje potencial de afectados por el salario mínimo es importante, siendo especialmente mayor en los menos edu- cados, las mujeres, los más jóvenes, de más edad y quienes viven en las zonas rurales.
El último paso supone calcular si un individuo, que es afec- tado por el salario mínimo, lo es negativamente; esto es, redu- ciendo la probabilidad de mantenerse empleado. Ello se estimó a través de un método conocido como Probit utilizando como variable dependiente una que toma el valor 1 si la persona está desempleada y cero en caso contrario. La variable independien- te es la probabilidad de estar afectado. Se incluye también un término al cuadrado para captar la posibilidad que la relación entre ambas variables no sea líneal. Las definiciones de desem- pleado fueron dos: la tradicional y otra que agregaba a los traba- jadores que no contaban con contrato firmado.
% de la PEA afectado por el Salario Mínimo Cuadro N°15
Todos Hombre Mujer rangos de edad
menos de 18 0,3 0,3 0,4
18--25 0,3 0,3 0,3
25--35 0,3 0,3 0,3
35--50 0,3 0,3 0,3
mas de 50 0,4 0,3 0,4
educación
basica incompleta 0,4 0,4 0,5
basica completa 0,4 0,3 0,4
media incompleta 0,3 0,3 0,3
media completa 0,3 0,2 0,3
universitaria o téc-
nica incompleta 0,1 0,1 0,2
universitaria o
técnica completa 0,1 0,0 0,1
zona
urbano 0,3
rural 0,3
Fuente: Elaboración propia en base a modelo estimado
Estar desempleado Desempleado o empleado sin contrato
Probabilidad afectado 0,1 0,0
Probabilidad afectado^2 0,1 0,0
Observaciones 364 106.0
LR Chi ^2 160.4 2997
Probabilidad de estar afectado adversamente por salario mínimo (efectos marginales) Cuadro N°16
Los resultados del Cuadro N.16 muestran que efectivamente la probabilidad de que las perso- nas sean adversamente afectadas por el salario mínimo, es decir corran el riesgo de perder su em- pleo, crece con el salario mínimo y ese efecto es progresivamente mayor mientras más vulnerables son (los coeficientes son estadística y económica- mente significativos). Es decir, la probabilidad de ser afectado crece más que proporcionalmente con la vulnerabilidad, por lo que alzas del salario mínimo no afectan del mismo modo a los distin- tos grupos. Así, pasar de una situación en la que el salario predicho es igual al mínimo a otra en la que el salario mínimo es 1% mayor que el pre- dicho, aumenta la probabilidad que la persona quede desempleada en al menos 5% (medido el desempleo como se hace tradicionalmente), y en 35% cuando el indicador de desempleo incluye a las personan que no tienen empleo formal. Esto no significa que el aumento en el desempleo sea de cinco puntos porcentuales para ese grupo
sino que la posibilidad de que se encuentre sin empleo para los grupos afectados se incrementa en al menos esa magnitud. Aumentos mayores, tienen efectos progresivamente más adversos.
El ejercicio ha mostrado que el efecto del salario mínimo se produce principalmente en personas jóvenes, de poca educación, mujeres y quienes viven en zonas rurales. También ha constatado que existe una probabilidad alta que el efecto del salario mínimo sea adverso sobre estos gru- pos específicos. El ejercicio ha sido realizado con distintas especificaciones y niveles de lo que con- sideramos un salario mínimo comparable con la información de ingresos de la encuesta Casen.
La Comisión está consciente de que este ejer- cicio no constituye una demostración que en la actual coyuntura, necesariamente, un aumento en el salario mínimo va a producir desempleo -no tendría cómo hacerlo-, pero es una importante voz de alerta.
La evidencia internacional muestra que los trabajadores que tienen mayor probabilidad de recibir menos que el ingreso mínimo legal son los inmigrantes, seguido por jóvenes y mujeres.15 En la legislación chile- na las posibles vías de fraude del pago del ingreso mínimo son:
• incumplimiento de la jornada de 45 horas a la semana y el pago de las horas extraordinarias;
• uso de boletas de honorario para un trabajo que es de carácter dependiente (podría ser también las prácticas laborales),
• Informalidad (no tener contrato entre otros)
Además, es importante reconocer que hay una serie de otros beneficios y leyes que están indexadas al ingreso mínimo, particularmente importantes son las gratificaciones.