La voluntad de Carlos II de designar a don Felipe de Anjou como su sucesor universal a la Corona de la Monarquía hispánica se conoce en Versalles el 3 de octubre de 1700 y la aceptación de Luis XIV en nombre de su nieto se hace 16 de noviembre de 1701, incumpliendo así los acuerdos habidos sobre la Monarquía española con las demás naciones implicadas en este asunto (Austria e Inglaterra, además de Francia). Las principales potencias europeas (Inglaterra y las Provincias Unidas) además de Austria, junto a las Monarquías filiales de la dinastía de los Austrias, se aliaron para mantener el llamado equilibrio europeo y constituyen la llamada Gran Alianza (7 de septiembre de 1701) frente a la prepotencia de la dinastía de los Borbones, es decir, del rey de Francia, Luis XIV, que al aceptar la Corona hispánica para
Imagen: Grabado de Felipe V a caballo.
su nieto, Felipe V, rompía el equilibrio europeo logrado y tan difícil de sostener 172 , a la cual se sumarían después los reyes de Saboya y Portugal.
Felipe V después de entrar en Madrid, recibir la aprobación del pueblo y cumplir con el preceptivo juramento de las Cortes castellanas, recibe el consejo de que viaje a los distintos territorios de sus dominios para recibir también el acatamiento de sus respectivas Cortes, jurando sus privilegios y libertades, como así hizo cuando fue a Barcelona para recibir y casarse con María Luisa de Saboya, y viajar a los territorios italianos para ocuparse personalmente de los problemas acaecidos allí. Al mismo tiempo, las monarquías europeas (Inglaterra, Holanda, Austria, Prusia, Hannover y el Imperio) se constituyen en La Haya en la Gran Alianza (7 de septiembre de 1701) frente a la Casa de Borbón y, particularmente, contra el rey de Francia, Luis XIV, su abuelo y gran valedor.
En Europa, las potencias aliadas empezaron el conflicto invadiendo las posesiones francesas y españolas, como el Milanesado por parte de los imperiales en 1702; en los Países Bajos eran tomadas algunas plazas por el duque de Marlborough; esto dio lugar a un conflicto entre Borbones y Austrias; pero, sobre todo, entre Luis XIV y las potencias aliadas. En la península Ibérica, después de entrar Felipe V en la Corte española y aprovechando su ausencia cuando viajó hasta sus posesiones italianas (Sicilia, Nápoles, Milán) y una reina juvenil (de tan sólo trece años), inexperta y recien llegada a una Corte dividida, se presentó en las costas atlánticas una armada aliada en 1702 mandada por el almirante Rooke, con el fin de atacar y apoderarse de la ciudad de Cádiz, puerto por donde entraban las flotas procedentes de las Indias y la principal fuente de riqueza de la Monarquía
72 Sobre este asunto pueden verse las colaboraciones en Enseñar la idea de Europa (coord. Por Yolanda Gómez Sánchez y Javier Alvarado Planas) de A. Perona Tomás, "Equilibrio y relaciones internacionales en Europa desde Carlos V hasta la II Guerra Mundial" (pp. 73-138); Carmen Bolaños Mejias y Eulogio Fernández, "De las relaciones interna- cionales a las relaciones intereuropeos" (pp. 139-177); Andrés Gambra Gutiérrez y Jesús María Navalpotro Sánchez- Peinado, "Precursores de la unidad europea en el Antiguo Régimen" (pp. 179-226); y Alejandro Diz, "La idea política de Europa en la España ilustrada" (pp. 303-317), Madrid, 2004.
hispánica, y a continuación invadir Andalucía. La flota que volvía de México, dirigida por Manuel de Velasco, fue atacada y hubo de retirarse al abrigo del puerto de Vigo, hasta donde fue seguida y destruida, pero sin ocupar la población. En la Corte madrileña, Orry inicia su política encaminada a extender las cargas fiscales a la Corona de Aragón (un viejo proyecto emprendido por el conde-duque de Olivares a mediados del siglo pasado, que fracasó, perdiendo el favor del rey y llevándole al exilio), al mismo tiempo que provocaba el recelo de los aragoneses a pesar de las promesas hechas por la reina María Luisa de Saboya en las Cortes de aquel reino celebradas ese año. Macacaz, en este tiempo, ya era un entusiasta defensor de la causa borbónica, además de un convencido regalista, y empezó a colaborar con sus partidarios. Felipe V, ante estas circunstancias y aconsejado por su abuelo, regresó a la Península y se puso al frente del ejército español, reforzado con tropas enviadas por Luis XIV, que constituirían fundamentalmente el ejército borbónico que se enfrentaría al austracista de los aliados. De esta manera, el enfrentamiento internacional que se libraba en Europa para impedir que la señoreara la Francia de Luis XIV, se convirtió en un conflicto nacional, que se libró en el territorio de la débil Monarquía hispánica. El Mediterráneo se convertía durante este tiempo en un mar navegado por las flotas aliadas anglo-holandesas y bórbónicas, además de las musulmanas que sólo obraban en la vertiente africana, ocupando los ingleses algunas islas como Mallorca y Menorca, además de la plaza de Gibraltar.
En 1703 Felipe y se encontraba en la Corte, cuando el archiduque don Carlos de Austria era proclamado el 12 de septiembre de 1703 rey de España en Viena, después de renunciar a sus derechos a la Corona española el emperador Leopoldo 1 y su hermano José, con el nombre de Carlos III; lo mismo que hicieron los distintos territorios de la Corona de Aragón, que se levantaron contra Felipe V, cuando las tropas aliadas consiguieron introducirlo en España. Portugal se integraba la Gran Alianza por el tratado de Methuen, convirtiéndose en la base de operaciones del ejército aliado; y lo mismo hizo Saboya. Estos acontecimientos animaron a Luis XIV a principios de 1704 a enviar algunas fuerzas de choque con los militares franceses más prestigiosos para contener la invasión aliada como el marqués de Puységur o el duque de Berwick.
La desavenencia entre las distintas naciones europeas estaba planteada y el conflicto iniciado en distintos frentes. Por lo que respecta a España, en lo militar la flota anglo-holandesa navega por el Mediterráneo y, prácticamente, se adueñaba de él. En lo político-social, con esta intimidación consigue que el reino de Valencia aclame al archiduque don Carlos y poco tiempo después, el virrey de Cataluña rinda Barcelona y posteriormente capitule todo el Principado de Cataluña; en cambio, no consiguen sublevar todavía el reino de Aragón. En lo político-administrativo, llegan a la Corte los políticos reformadores del periodo 1705-1715, para unirse a Orry, como el embajador Amelot y el confesor real Robinet, al mismo tiempo que regresa la princesa de los Ursinos, con los cuales empieza a colaborar también Macanaz. Al principio, asesorándoles y después aplicando las ideas reformistas en los reinos que se van sometiendo y, finalmente, desde el mismo corazón de la Monarquía hispánica, como Fiscal General del Consejo de Castilla.
La campaña extremeña de 1704
En 1704 la conflictividad entre los Borbones y los aliados no sólo se había extendido a la Península, sino que se había consolidado. Los aliados quieren aprovechar la ausencia de Felipe V para introducir a don Carlos de Austria en España, obligando estos acontecimientos al nuevo rey a dejar sus dominios de Italia y regresar a España, para ponerse al frente del ejército que estaba situado en la frontera hispano-lusa, de las tierras extremeñas, por donde querían introducir a don Carlos. El archiduque, después de visitar en enero de 1704 a su aliada doña Ana, la reina de Inglaterra, se dirije a Portugal para formalizar su matrimonio con una princesa portuguesa que, por otra parte, había fallecido entretanto 173, desembarcando el
Joseph Juan Vida¡, 'Los reinados de Felipe V y Fernando VI' en Política interior y exterior de los Borbones, Toledo, 2001, p29.
17 de marzo con una escuadra al mando de Rooke, convirtiéndose de esta manera Portugal en la base de operaciones para atacar Castilla. Aquí empieza a recibir a los austracistas que se exilian como el Almirante de Castilla o el conde de Coreana. Felipe V, enterado de estas pretensiones de los aliados, declara según Macanaz "la guerra contra Portugal y sus aliados"
y para impedir el paso del archiduque desde Lisboa a Madrid, decide ponerse al frente del ejército borbónico en España, acompañado del duque de Berwick, el conde de San Esteban de Gormaz y Macanaz, entre otros, y sale de Madrid el 4 de marzo con la intención de invadir Portugal. Los dos ejércitos se preparan para enfrentarse en el territorio de la Monarquía hispánica, dando comienzo así a la llamada guerra de Sucesión en territorio peninsular, que sólo benefició a las potencias extranjeras y perjudicó a España.
El ejército borbónico, dirigido ya por Berwick, estaba integrado por el marqués de Villadarias, Gobernador de Andalucía, que se dirige para ocupar el mediodía portugués; don Francisco RonquiDo, desde Madrid, se establece en Beira; el príncipe de Tserclaes y Tilly lo hacen en Portalegre; y el mismo Berwick y el rey en Villa Velha. Con ellos iban también, según el anónimo biógrafo, el conde de San Esteban de Gormaz y Macanaz:
"As¡ corrió hasta el año 1704 y el Conde de San Esteban de Gormaz, primogénito de Villena, dejando ya á su padre Virrey de Nápoles, vino á España para ir sirviendo al Rey en la jornada que hizo á Portugal, y trayendo al mismo tiempo poder para gobernar los estados de su padre, se llebo consigo á Don Melchor para que le instruyese y dirigiese en ello, y aOl asistió al Marques de Altana en la toma de Castel David, despues de la de Portalegre" 174
BN, Sec. Mmss., ms, núm. 11029. fol. 277v; Joaquín Maldonado Macanaz recoge de sus memorias lo siguiente:
"Siguió al Rey el año 1704 durante la campaña, que Su Majestad hizo en Portugal, de vuelta de la cual Su Majestad le confirió el título de su Secretario, y le envió al lado del Conde de San Esteban de Gormaz, para que le asistiese en el cargo que iba á desempeñar de Virey de Aragón" (Regalías, p. XII). Ello no quiere decir que le nombrase secretario
Macanaz a partir de ahora se implica de lleno en la causa Borbónica y sigue al rey en la mayor parte de las campañas que se pone al frente del ejército o interviene en la implantación de las reformas para las que se le requiere.
Una vez acampado el ejército real y desestimarse la invasión de Portugal, Felipe V regresa a la Corte, donde llegaba el 16 de julio de 1704, y una de sus primeras disposiciones que adopta fue nombrar al conde de San Esteban de Gormaz como nuevo Virrey de Aragón, con el objeto de pacificar aquel territorio; y a Macanaz como secretario real para premiar su colaboración y los servicios prestados, además de permitirle seguir al lado del conde de San Esteban de Gormaz a su nuevo destino, junto al cual también pasaría la mayor parte de la contienda`. Por otra parte, el abandono del frente por parte del rey y la tregua seguida fue aprovechada por los aliados para abandonar Lisboa a principios de mayo y organizar una flota con destino a Niza al mando del príncipe George de Hesse Darmstadt (antiguo virrey de Cataluña nombrado por el gabinete alemán de Carlos II), para que trasladase al pretendiente austriaco hasta Cataluña. La ciudad de Barcelona es atacada, pero el virrey don Francisco de Velasco impidió su toma, el desembarco del archiduque y que continuase después el viaje;
pues, la flota francesa al mando del conde de Toulouse y el almirante d'Estrées que había salido de Toulon, le obligaron a retirarse. Esta flota durante los meses siguientes de junio y julio estuvo patrullando el Atlántico, alrededor de Gibraltar, para impedir la entrada de las flotas españolas de las Indias y con el objeto de desembarcar en Cádiz. Darmstadt, al final, propuso atacar la roca de Gibraltar, que era ocupada el 6 de agosto de 1704; ante lo cual, Berwick fue enviado para defender Andalucía, si bien, en noviembre era llamado a París y reemplazado por el mariscal de Tessé, con la misión de recuperar la plaza de Gibraltar, lo que no se conseguiría. Ese mismo mes las armadas aijada y borbónica se encontraban frente a Málaga, dándose la batalla naval más importante de esta guerra, con grandes pérdidas
particular, pues esta es una condición que tenían todos los que recibían este titulo.
Melchor de Macanaz. Testamento Político... p. 18.
humanas y materiales por ambos bandos, pero sin ningún resultado determinante. Más tarde ya no hubo más enfrentamientos navales de relevancia, pues los principales encuentros bélicos se darían en tierra: Almansa, Zaragoza, Brihuega y Villaviciosa, que determinarían la suerte de la Casa de Borbón en la Monarquía hispánica. Esta primera campaña, sin ser decisiva para ninguno de los dos contendientes, impide a los ejércitos aliados penetrar en el interior de Castilla; en cambio, consiguen sublevar los reinos de la Corona de Castilla.
Francia, por su parte, en previsión de futuros ataques, empieza a mandar contingentes militares a la Península.
La jornada aragonesa de 1705
El año de 1705 sería crucial para los intereses de los dos ejércitos, aunque no hubo muchos acontecimientos destacables, excepto el interés de los españoles por recuperar Gibraltar, que resultó del todo imposible; la pretensión de los aliados de entrar en la Monarquía hispánica por Badajoz, que impidió el mariscal de Tessé; y la organización de una flota mandada por earl de Peterbourough y sir Cloudesley Shovel, con el propósito de invadir Barcelona y trasladar al archiduque hasta Cataluña. La expedición salió de Lisboa el 26 de julio, llegando el 10 de agosto frente al puerto de Altea, donde desembarcó el forista Juan
Bautista Basset, que se unió a los aliados y empezó el levantamiento del reino de Valencia.
La flota continuó la navegación hacia su destino, llegando a Barcelona el 22 de agosto y en esta ocasión si consiguió que capitulase la ciudad el 9 de octubre. Basset entraba el 16 de diciembre en Valencia y proclamaba al archiduque don Carlos de Austria. De esta manera, antes de acabar el año, la mayor parte del reino de Valencia y del principado de Cataluña habían pasado a los austracistas, mientras el reino de Aragón se resistía a la autoridad borbónica y la Corona de Felipe V se vio por primera vez seriamente amenazada por su rival el archiduque don Carlos de Austria y los aliados.
Para evitar la sublevación del reino de Aragón y asegurar la frontera catalana-aragonesa, Felipe V envío a una persona de su entera confianza, el conde de San Esteban de Gormaz, otorgándole el grado de brigadier y actuando en aquel territorio como capitán general; y viaja con él Macanaz, en calidad de secretario. El 7 de septiembre se encontraban ya en el frente.
El mariscal de Tessé, que estaba defendiendo la frontera hispano-lusa en Extremadura, ante estos acontecimientos, se dirige a fines de diciembre para contener este levantamiento.
La participación de Macanaz, con ocasión del paso de las tropas de Tessé, Legal y D'Asfel por la ciudad de Zaragoza desobedeciendo las leyes aragonesas, fue decisiva, al menos, según su propio testimonio, cuando ayudó al ejército francés que sostenía a Felipe V, que se levantaron los aragoneses el día de los Inocentes, dando muerte a los granaderos franceses el regimiento de la Corona, contribuyendo él a salvar muchas vidas del resto del regimiento, así como las de sus jefes, el mariscal de Tessé y los generales d'Asfeld y Legal. El biógrafo anónimo de Macanaz describe lo ocurrido así:
"En el año de 1705 con motibo de empezarse á rebelar la Cataluña, el Aragon, y Valencia, el rey Felipe V dio el Virreynato de Aragon al Conde de San Esteban de Gormaz, y le hubo de seguir don Melchor en esta jornada, y de alli á poco le embió el Rey el titulo de secretario de Su Majestad. Al¡¡ trabajo día y noche en contener con sus persuasiones i cartas i aun con la fuerza á todos los pueblos de aquel reyno que estaban sublevados y deseosos de mudar de gobierno y soberano; y en fin se les contubo hasta que llegó el Mariscal de Thessé con 14.000 hombres que ocuparon las avenidas de Cataluña, que ya había toda ella reconocido por Rey al Archiduque Carlos de Austria" 176»
La península Ibérica al final de este año quedó dividida, prácticamente, entre los austracistas, fuertes en la Corona de Aragón, partidarios del archiduque don Carlos de Austria y apoyado
BN, Sec. Mmss, ms., núm. 11029, fol. 277v; Regalías... p. X11-XIII; Testamento político... p.18
por los aliados y, los borbónicos, fuertes en las Corona de Castilla, defendiendo a Felipe V y apoyado por su abuelo Luis XIV, tomando la disputa a partir de ahora una "dimensión civi1 11177 con dos reyes, Felipe V y Carlos III, y dos Cortes, una en Madrid y otra en Barcelona, respectivamente. Luis XIV, ante esta nueva situación, volvió a enviar al mariscal Berwick a España en febrero de 1706 para que volviese a dirigir las fuerzas borbónicas contra los portugueses.
La Jornada catalana de 1706
Al año siguiente el rey se vuelve a poner al frente del ejército con el objeto de acudir personalmente a pacificar el Principado de Cataluña. El conde de San Esteban de Gormaz y Macanaz esperan al soberano en Zaragoza, para acompañarle también a Barcelona, sirviéndole Macanaz tanto en la ida como en la vuelta. Después de reunirse con el monarca el 12 de marzo llegan al campamento de Caspe, donde fueron recibidos por Tessé y, desde allí siguió el grueso del ejército borbónico en dirección a Barcelona, pasando por Igualada y Cervera, llegando ante la ciudad el 3 de abril. La flota francesa que debía reunirse con ellos, para atacar la ciudad por mar y tierra, había salido de Toulon el 1 de abril. El ataque a la fortaleza de Montjuich empezó el día 6, pero su conquista fracasó, al llegar a tiempo los refuerzos aliados. La escuadra francesa tuvo que retirarse, lo mismo que el rey y Tessé, retirándose a Perpignan y regresando el ejército real por la vertiente de los Pirineos franceses, por la presencia de tropas aliadas en el reino de Aragón, y entrando Felipe V por Navarra, siguiendo por Jadraque, Atienza y Marchamalo hasta Madrid, donde llegaron el 6 de junio 178, y continuando Macanaz hasta Elche. El anónimo biógrafo relata estos acontecimientos así:
Josep Juan Vida, Política interior y exterior de los Borbones, p. 31.
Testamento Político... p. 19.
En este estado en Marzo de 1706 llegó el Rey Phelipe V á Aragon, pasando para la jornada de Cataluña y sitio de Barcelona. Su Majestad se dio por bien servido, as¡ del Conde como de Macanaz, y le siguieron en esta jornada, en la qua¡ asistió don Melchor al Marques de Aitona en la toma de las obras exteriores de Monjuich, y en el riguroso y peligroso convate que se dio el día siguiente por una salida general que se hizo de la Plaza, y de alli vino siguiendo al Rey por Francia hasta Madrid, y desde esta corte en su retirada hasta Atienza, de donde el conde de San Esteban partió de orden del Rey para ir á mandar las armas del Reyno de Nápoles, y Macanaz quedó en el exercito del Rey, y le siguió hasta la rendicion de Cuenca y toma de Elche en el reyno de Valencia, donde se aquartelaron las tropas, y Macanaz se volvió. Llegó al Escorial, y vino con los reyes á Madrid .11179
Los Borbones, al concentrar sus efectivos en el asedio de Barcelona, dejaron expuesta la frontera hispano-lusa a los aliados, que esperaban invadir la Monarquía hispánica por Extremadura. Las tropas aliadas que se encontraban ahora al mando del portugués Das Minas y el inglés Galoway, cruzaron la frontera hispano-lusa y, Berwick, en esta ocasión, no pudo impedirlo, cayó Plasencia el 27 de mayo, Ciudad Rodrigo el 27 de mayo y Salamanca el 7 de junio, amenazando Madrid. Ante estos acontecimientos, la reina con la Corte y los órganos de gobierno se retiraron a Burgos, mientras Felipe V se unía a las tropas de Berwick, que en lugar de presentar batalla e impedir que entrasen en Madrid, decidió retirarse el 25 de junio a la cercana población de Alcalá de Henares, permitiendo al inglés Galaway y al portugués Das Minas que entravan en Madrid en junio de 1706, reúniéndose con otros efectivos procedentes del reino de Aragón y, proclamando al archiduque don Carlos de Austria rey de España en la misma Corte. La reina-viuda, Mariana de Neoburgo, retirada en Toledo, manifiesta su reconocimiento al archiduque don Carlos de Austria, lo mismo que el conde de Oropesa y otros aristócratas y consejeros, incorporándose a la nueva Corte
BN, Se. Mmss. ms. núm. 11029, fol. 278r-278v.