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Hacia una agenda social de comunicación

El rescate de la memoria histórica, la construc- ción de identidades y de sentidos y horizontes comunes son, entre otros, los desafíos que co- locan en la disputa cultural los procesos de in- tegración. En este plano, uno de los espacios más importantes es el de la comunicación y en ésta, el sistema mediático. Un poder altamen- te concentrado y patrimonialista, que ha pasa- do a ser el paladín de la oposición a los vientos de cambio (ante el descalabro de los partidos de derecha), y por tanto en puntal de los cues- tionamientos a los procesos de integración re- gional, presentando como única opción válida la inserción a la globalización neoliberal.

De manera generalizada, la réplica se ha limi- tado a la denuncia o a la contrainformación, que con ser necesarias resultan insuficientes, siendo que el momento reclama definir agen- das propias para dar impulso a una comunica- ción contrahegemónica que, entre otras cosas, propicie la construcción de relatos alternati- vos en la interacción con los procesos organi- zativos sociales, lo cual pasa por rescatar el sentido mismo de comunicación, que implica diálogo, hoy avasallado por la lógica transmi- siva imperante. Cuestión aún pendiente de debate en los propios procesos de cambio.

Aunque todavía de manera embrionaria, es- tán surgiendo propuestas, o cuando menos señalamientos, para avanzar en la definición

de una agenda social de comunicación en la perspectiva de hacer efectiva una integración con participación de los pueblos. Al respecto se destacan tres ejes: medidas efectivas para democratizar la comunicación, estrategias e iniciativas regionales de comunicación y la in- tegración de infraestructuras y compatibilidad de sistemas.

En la agenda pública de prácticamente todos los países de Suramérica se ha instalado el tema de la democratización de la comunica- ción que hasta hace poco estaba condenado al ostracismo(5), teniendo como epicentro la disputa por el establecimiento de normativas cuando menos para el campo mediático. Este tema que antes estaba circunscrito a actores vinculados a esta actividad (particularmente medios alternativos y populares), cada vez más es asumido socialmente o cuando menos por sectores sociales organizados, en tanto factor estratégico para consolidar la democra- cia y profundizar los cambios sociales.

En esta línea se inscribe el desafío de avanzar en términos propositivos de cara a la integra- ción regional, partiendo de la exigencia de que en ella se incorpore a la comunicación como un eje estratégico institucional y programáti- co, ya que hasta ahora brilla por su ausencia.

En cuanto a las estrategias e iniciativas regio- nales de comunicación, cabe destacar que en el plano de medios públicos se registran avan- ces importantes por acuerdos que se vienen

4 Osvaldo León, “Entrevista a Carmen Bohórquez - somos todavía un archipiélago de pueblos”, Bicen- tenarios: historia compartida, tareas pendientes, América Latina en Movimiento, No 448, ALAI, sep- tiembre 2009.

5 El simple planteamiento para que los conglo- merados mediáticos abran espacios para debatir sobre algo tan elemental como sus responsabilidades democráticas no pasaba de ser un buen propósito.

Ahora, aunque en términos muy acotados y a rega- ñadientes incluso los propios medios hegemónicos se han visto forzados a abrir sus espacios a este debate, pero su reacción se ha caracterizado sobre todo por una línea propagandística con la muletilla de la defensa de la libertad de expresión

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estableciendo entre agencias de noticias, ra- dios y TVs, como también por la creación de un medio paradigmático como es Telesur. En el campo de la comunicación alternativa y po- pular también hay voluntades que van en este sentido, como es el caso del Enlace de Medios para la Democratización de la Comunicación (http://enlacemedios.info/) que además de esta causa asume como eje central los proce- sos de integración. Queda por encontrar los caminos conducentes a entendimientos más amplios para lograr un foro de movimientos de comunicación que potencie los debates e intercambios necesarios para la formulación e implementación de propuestas que permitan incidir en los espacios de participación, como el que se ha abierto en UNASUR.

No menos importante es la integración de in- fraestructura y compatibilidad de sistemas, pues ahí se pone en juego la soberanía tec-

- A 7,3 veces el presupuesto del Ministerio de Salud.

- Y, a 11,5 veces el presupuesto del Ministe- rio de Vivienda. (cuadro 4)

- Duplican el presupuesto total de estos tres ministerios claves de Chile: Educación, Sa- lud y Vivienda. (cuadro 4)

Con estos recursos o una parte importante de ellos se pueden financiar todas las reivindica- ciones de los estudiantes y de los trabajado- res chilenos, que han sido formuladas en las masivas marchas recientes en Santiago y en muchas ciudades de Chile.

La desnacionalización del cobre y las elevadí- simas ganancias debido a la apropiación de la renta minera, o la apropiación del “sueldo de Chile”, son inconstitucionales, como hemos señalado dado que la Constitución chilena se- ñala categóricamente que “El Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e im- prescriptible, de todas las minas”.

nológica respecto a un hecho central: el paso del mundo analógico al digital. No se trata solamente de conectividad, sino de políticas públicas para que estos nuevos recursos con- tribuyan a resolver viejos problemas, como los relacionados a la concentración y mono- polización, propiciando una mayor pluralidad y diversidad para que la libertad de expresión no continúe como un privilegio de pocos sino como un derecho del conjunto de la sociedad.

En suma, siendo que hay una multiplicidad de fuerzas que le apuestan a la integración -al tiempo que se multiplican las amenazas del vecino del Norte, puesto que América Latina y el Caribe son considerados como su principal reserva estratégica segura, con el obsecuente alineamiento de que las élites criollas- ¿no será hora de reeditar la confluencia que se alcan- zó cuando la Campaña NoAlca, con los debidos matices que marcan los tiempos, por cierto?

tions/2011/4294976134.pdf

UNCTAD (2012) Trade and Development Report 2012, Policies for Inclusive and Balanced Growth, United Nations Publication, 208pp.

Bases de Datos:

World Development Indicators, 2012 – Banco Mun- dial, World Data Bank, Consulta el 5 de noviembre del 2012. Disponible en Línea: http://databank.

worldbank.org/ddp/home.do

CEPALSTAT– CEPAL, Bases de Datos, consulta el 3 de noviembre del 2012.

Disponible en línea: http://websie.eclac.cl/infest/

ajax/cepalstat.asp?carpeta=estadisticas&idioma=i UNData – Naciones Unidas, Base de Datos, A world of Information, Consulta el 3 de noviembre del 2012.

Disponible en línea: http://unstats.un.org/unsd/

databases.htm

Comtrade – Naciones Unidas, Commodity Trade Database, Consulta el 4 de noviembre del 2012. Dis- ponible en línea: http://comtrade.un.org/

KAM, Knowledge Assessment Methodology 2012, The World Bank, Consulta el 5 de noviembre del 2012.

Disponible en línea: http://web.worldbank.org/

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