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Historia de la Educación, de la Cultura y de las Mentalidades

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HISTORI X CONTENIPORÁNEA DE CANTABRIA

3. Historia de la Educación, de la Cultura y de las Mentalidades

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importancia para la construcción de una identidad regional, pues su carácter de referentes nacionales, ha "disminuido" la comprensión que han tenido como figuras fundamentales de la cultura propiamente cántabra o, en su sentido decimonónico, montañesa.

En realidad, la historia de la cultura regional ha recibido más atención de líneas de investigación que no provinieron directamente de la historiografía. De su voluminosa investigación Benito Madariaga de la Campa ha dedicado muchos años a rescatar la obra de numerosos escritores y científicos cántabros. Ya se ha hecho referencia a sus trabajos sobre González de Linares y el institucionismo, pero igualmente Sanz de Sautuola, Hermilio Alcalde del Río, y otros muchos autores autóctonos han recibido una atención de la que son claramente merecedores, pero que apenas encontraron un hueco en la historiografía precedente. De entre ellos merece atención su documentada biografía sobre Jose María de Pereda,

(José María de Pereda. Biografía de un novelista,

(1991) obra que junto a la voluminosa tesis de Jean le Bouill

(Les Tableaux de moeurs el les romans de José María Pereda),

(1980) (inédita) más cercana se encuentra a las metas de la historiografía aquí comentada. Sin duda, desde la literatura y la crítica literaria la bibliografía sobre Menéndez Pelayo, Pereda o Galdós -en su condición de santanderino adoptivo-ha sido enorme, pero no parece necesario que quede recogida en un análisis sobre la historiografía regional.`

Propiamente historiográfica es la investigación de Madariaga sobre las distintas experiencias educativas desarrolladas en la región. Desde los primeros setenta la historia educativa ha sido de su interés, fruto del que provienen su libro sobre Alcalde del Río, el que junto a Celia Valbuena publicó sobre el Instituto de Santander y los dos que dedicó ya en los ochenta a la Universidad Internacional de Verano.` Una inquietud que recientementre se ha centrado sobre el alcance de la experiencia institucionista en la región.

Desde luego, la historia de la educación tiene otras iniciativas recientes que convienen reseñar. Ya en 1984 J. M. Prellezo García publicó su estudio

19. Tanto Pereda como Galdós han conocido cientos de estudios, pero se han realizado desde una perspectiva literaria . Véanse, entre otros, A. Clarke,Manual de bibliografía perediana, Santander, 1974, o el más reciente de Heilette Van Ree para Galdós, "Bibliografía reciente sobre Benito Pérez Galdós (1990-1993)" enínsula,núm. 561 (1993), págs. 18-19.

20. Hermilio Alcalde del Río. Una escuela de Prehistoria en Santander,Santander, 1972; El Instituto de Santander (estudio y documentos), Santander, 1971;La Universidad Internacional de Verano en Santander (1933-1936), Santander, 1981 ;Santander y la Universidad Internacional de Verano,Santander, 1983.

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sobre las actividades educativas de un indiano, (Utopía de un indiano lebaniego. La obra pía benéfico-docente de Espinama), a través del cual quedaron recogidas las iniciativas que en la segunda mitad del siglo XVIII emprendió el lebaniego Alejandro Rodríguez de Cosgaya. Un ejemplo de las múltiples aportaciones que a la historia de la educación debemos a la emigración regional, como nos muestra la investigación de Carmen del Río (Las fundaciones benéfico-docentes en Cantabria en el siglo XIX) (1991) (inédito) . El fenómeno del indiano que vuelve a su pueblo fomentando la creación de escuelas constituye un hecho que desborda los ámbitos de la historia de la emigración y que empieza a conocerse en toda su magnitud. No es casualidad que Cantabria haya sido en el siglo pasado una de las regiones con mejores recursos ecucativos y con un menor índice de analfabetismo. Esta, sin duda, es una de las primeras conclusiones que se pueden recoger de los trabajos sobre la educación en la región que han publicado conjuntamente, o por separadado, Del Río, Gómez Ochoa y Hoyo Aparicio.Z`

La cultura, en el sentido más amplio de la expresión, ha sido el campo que más monografías ha recibido. Desde los ya clásicos estudios sobre supersticiones de García Lomas, a los más recientes y renovadores de Montesino, la cultura cántabra ha sido objeto de tal variedad de iniciativas que resulta imposible resumirlas en unas pocas líneas . Desde el folklorismo más rudimentario hasta la investigación literaria o antropológica más sofisticada, Cantabria es una región que dispone de decenas de monografías.

Pero, a decir verdad, de una calidad extremadamente ámplia que va desde el folleto más inutil a la obra maduramente concebida y escrita. Para la labor del historiador estas monografías son de una utilidad muy diferente. Algunos trabajos sobre la historia literaria o biografías de escritores cántabros son muy útiles. Así ocurre con obras de carácter general como las de J. Lázaro Serrano, (Historia y antología de escritores de Cantabria) (1985), Salvador García Castañeda (Los montañeses pintados por sí mismos. Un panorama del costumbrismo en Cantabria, (1991); o con monografías, como la del mismo García Castañeda sobre Trueba y Cosío (D. Telesforo Trueba y Cosío (1799-1835), su tiempo, su vida, su obra) (1979), la de Faus Sevilla sobre la relación epistolar de Augusto González de Linares y Giner de los Ríos, o los

21. Véanse los trabajos de F. Gómez Ochoa y C. del Río Diestro, " `Cualquier tiempo pasado fue mejor' : La educación en Cantabria en la época contemporánea . Historia de un atraso", en M.

Suárez Cortina, (Ed.), El perfil de "La Montaña". págs. 177-201 ; "Evolución histórica del sistema educativo en Cantabria durante la época contemporánea", en El sistema educativo en Cantabria, Santander, ICE (en prensa).

de García Cantalapiedra.22 En todo caso, constituyen un conjunto variado de trabajos de los que el historiador puede obtener tanto información inédita como una pincelada impresionista sobre la realidad por ellos reseñada de gran utilidad para la investigación e interpretación historiográfica.

Como lo es indudablemente la creciente investigación que se está realizado desde el campo de la antropología. Con diversos métodos y planteamientos Tax Freeman, López Linaje, Ana Rivas, Antonio Montesino y Eloy Gómez Pellón` han venido estudiando los diversos aspectos de la cultura regional que permiten una caracterización -cierto que plural, y aún antagónica-de esta región. Una cultura regional donde la religión, las diversas devociones marianas y el impacto del pensamiento moderno han dejado una huella perfectamente visible en los modos de sociabilidad, las fiestas y las devociones populares tanto históricas como actuales.

El patrimonio cultural de la región se enriquece así gradualmente a partir de la recuperación de amplias parcelas de la cultura regional histórica y presente. La recuperación y crítica de fondos documentales desarrollada por Manuel Vaquerizo y colaboradores, la elaboración de marcos de análisis de las instituciones culturales en la región ha empezado a ser una realidad. El patrimonio cultural, en su sentido más amplio, está siendo rescatado de un olvido y marginación seculares . Isabel Ordieres nos ha recordado recientemente que la conservación del patrimonio ha sido una tarea iniciada a mediados del siglo XIX, (Historia de la conservación del patrimonio cultural de Cantabria (1835-1936) (1993); Manuel Revuelta ha rescatado para las nuevas generaciones la repercusión que para la cultura regional ha tenido (y tiene) la Biblioteca Menéndez Pelayo (1982), mientras que Vallejo del Campo nos ha recordado el papel que algunos montañeses tuvieron en la Real Academia de la Historia (Los montañeses en la Real Academia de la Historia, (1856-1936), (1993) y Rodriguez Alcalde, Sáiz Viadero, Gomarín,... han reconstruido parcelas específicas de la cultura de la región.

Portador de la cultura lo han sido sin duda la imprenta y la prensa periódica, cuya historia ha tenido algunas iniciativas ya clásicas, como la de A. Campo Echevarría (Periódicos montañeses (1) 1808-1908. Cien años de

22. Pilar Faus Sevilla, Semblanza de una amistad. Epistolario de Augusto González Linares a Francisco Giner de los Ríos (1869-1896), Santander, 1986; A. García Cantalapiedra, Desde el borde de mi memoria: de artes y letras en los años de medio siglo de Santander, Santander, 1991 . 23 . De entre la ámplia obra de estos autores cabe señalar; S. Tax Freeman, The Pasiegos : Spaniards in No Man's Land; Los tres volúmenes de la serie de Fiestas Populares de Cantabria (1983, 1984, 1985) de A. Montesino y el libro de Ana Rivas, Antropología social de Cantabria, Santander, 1991.

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prensa en Cantabria (1987) publicado muchas décadas después de escrito, y la posterior de José Simón Cabarga,24 (Historia de la prensa santanderina), (1982). Es la historia de la prensa, del periodismo y de los periódicos una de las vías fundamentales para el buen conocimiento de la cultura de una región que ha conocido a lo largo de su historia reciente centenares de iniciativas, pero cuyo estudio aún permanece inédito . Como institución cultural por antonomasia que es el periódico, y con él la empresa editorial que lo promueve, parece necesario no retardar el estudio de las empresas editoriales en la región. El Cantábrico, en el primer tercio del siglo actual, o Alerta y El Diario Montañés, por citar tan solo tres casos, merecen un detallado estudio a través del cual se puede reconstruir gran parte de la vida cultural, política y empresarial de la región. Lo mismo puede decirse de otras instituciones culturales, como el Ateneo, cuya historia ya escribió en su día José Simón Cabarga, o el Centro de Estudios Montañeses, que después de sesenta años de actividad reclama una investigación minuciosa. Ha sido el C.E.M. una institución fundamental no solo en la investigación y divulgación del pasado regional, sino una de las instituciones fundamentales de la difusión cultural.

La misma identidad regional ha estado mediatizada por el enorme volumen

de trabajo desarrollado desde su fundación en 1934; parece, en consecuencia

oportuno resaltar la importancia que para el conocimiento de dicha identidad

tiene su estudio.

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