Dado que la COVID-19 puede haber exacerbado la incertidumbre macroeconómica, algunas autorida- des monetarias han “invitado” a las entidades finan- cieras a comprometerse con la recuperación, tanto Gráfico 2
Evolución de los ingresos y gastos por intereses y del margen de intereses en la eurozona
(En porcentaje de los activos)
Fuente: Banco Central Europeo.
0,0 0,5 1,0 1,5 2,0 2,5 3,0 3,5
2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
Ingresos por intereses Gastos por intereses Margen de intereses
El tipo de interés natural ha caído paulatinamente
en las economías avanzadas debido a factores
como el envejecimiento de la población y los cam-
bios tecnológicos que han modificado el equilibrio
entre la oferta de ahorro y la demanda de inver-
sión. Lo que no está claro es cuál es el mecanismo
de normalización y salida y hasta qué punto la
política monetaria hace endógenas algunas de
esas condiciones cambiantes.
tipos dE intErés y sEctor bancario pospandEmia
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relajando (relativamente) algunos estándares de sol- vencia para darles más margen para prestar, como instándolas a reestructurar préstamos o establecer moratorias en los mismos. Sin embargo, dadas las negativas implicaciones de los tipos de interés redu- cidos sobre el negocio bancario, varios análisis sugie- ren que el apoyo a los bancos debería ampliarse de varias formas:
Con el fin de seguir respaldando un entorno financiero seguro y un ajuste natural de los tipos de interés, los préstamos a empresas durante e inmediatamente después de la pandemia podrían apoyarse con un plan de financiación a escala europea que complemente los planes de impulso fiscal nacionales y de la UE.
Se podría argumentar que si se elevan los tipos de interés cuando la recuperación sea demasiado incipiente, los préstamos moro- sos aumentarán rápidamente. En este sen- tido, para evitar un deterioro significativo de la calidad de los préstamos, se debería fortale- cer la solvencia de las empresas. Las empre- sas viables deben financiarse temporalmente mediante acciones y recapitalización (incluso con fondos públicos) para evitar que su situa- ción financiera sea demasiado débil cuando comience la recuperación. Esto es equivalente a un seguro “pandémico” para mantener la estabilidad financiera y para hacer posible la vuelta de tipos de interés más
“normalizados”. Si no se toman estas medidas y los tipos de interés se mantienen reducidos a largo plazo, existe el riesgo de que la rentabi- lidad y la actividad crediticia de los bancos se erosionen más.
Con el fin de seguir respaldando un entorno financiero seguro y un ajuste natural de los tipos de interés, los préstamos a empresas durante e inmediatamente después de la pan- demia también podrían apoyarse con un plan de financiación a escala europea que comple- mente los planes de impulso fiscal nacionales y de la UE.
Dadas las perspectivas de la posible coexis- tencia de tipos de interés oficiales bajos e inflación, los bancos centrales deben garan- tizar condiciones monetarias adecuadas para los bancos. Por ejemplo, actuar de forma más decidida sobre el sistema multinivel de tipos de interés podría aportar una mayor flexibili- dad en Europa. Por ejemplo, elevar el tipo de las facilidades de depósito. Además, siguiendo la experiencia de Estados Unidos, el BCE podría reducir los requerimientos de reservas mínimas.
En general, también sería conveniente estudiar de forma más específica si los tipos ultrarreducidos están logrando sus objetivos o, por el contrario, com- plicando las cosas cada vez más. En particular, si hay (o habrá pronto) este temido “efecto contrario” al esperado.
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El impacto de la COVID-19 en la inflación
María Jesús Fernández*
La crisis provocada por la COVID-19 ha dado lugar a una reducción de la tasa de inflación que, aun así, se mantiene en niveles positivos. Solo en los pro- ductos energéticos y en algunos de los servicios más afectados por las res- tricciones se han observado bajadas de precios. El impacto, por tanto, no ha sido deflacionista, sino desinflacionista. En un escenario de desaparición de las limitaciones a la movilidad y de recuperación de la actividad económica, cabe esperar un repunte inflacionista, durante la segunda mitad de 2021, que procedería de los productos energéticos y de los servicios, especialmente de los más castigados, que podrían aprovechar una recuperación más rápida de la demanda que de la oferta para recomponer sus márgenes.
La crisis sanitaria ha provocado un shock econó- mico sin precedentes en tiempos de paz. Se estima que en España el PIB sufrió un retroceso de en torno al 11 % en 2020, aunque el impacto ha sido desigual por sectores. Los más afectados han sido los servicios de hostelería, transportes y cultura, segui- dos del comercio, mientras que la industria y la construcción, aun sufriendo una fuerte caída en su actividad, esta ha sido menos intensa.
Se ha discutido sobre el posible impacto sobre la inflación de una crisis de estas características. Se estimaba que, en un primer momento, las disrupcio- nes en las cadenas de producción provocadas por la pandemia podrían inducir alzas de precios, aunque posteriormente predominaría el impacto deflacio- nista derivado de la fuerte caída de la actividad por debajo del nivel potencial. Al mismo tiempo, existe incertidumbre en torno a las consecuencias sobre
la inflación a medio plazo de la política de intensa expansión monetaria llevada a cabo por el Banco Central Europeo (BCE). El objetivo de este trabajo es analizar el comportamiento en España de los pre- cios en 2020 en diferentes categorías de bienes y servicios para obtener una imagen de cuál ha sido el impacto inmediato de la crisis sobre los mismos.