4.2.1. Suposiciones básicas para la estimulación temprana.
Existen autores como Evans (1987) e lbuka (1988), que apoyan los programas de estimulación basados en las siguientes ideas:
• Los niños son maleables por naturaleza, y su crecimiento y desarrollo puede ser modificado en gran medida hacia cualquier dirección.
• Los resultados de una estimulación adecuada son mejores cuánto más pronto se lleve a cabo.
• La manipulación de la experiencia temprana influye en las funciones psicológicas subsecuentes.
• Los niños que pueden recibir los beneficios de un programa de estimulación tienen una alta probabilidad de desarrollarse de manera adecuada a las condiciones socioeducativas prevalecientes.
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4.2.2. Condiciones que debe tener la estimulación.
De acuerdo con Pascual García (1980), todo programa de educación temprana debe tomar en cuenta los siguientes aspectos:
Relación personal entre el niño
y
su educador: es preciso crear un clima deconfianza, aceptación, comprensión y empatía. Un clima generador de seguridad. Es importante no centrar la atención del niño sobre sus propias dificultades que pueden llevarle a fijarse más en éstas, creando problemas de adaptación, hay que mostrarle modelos adecuados que le permitar corregirlas.
Carácter progresivo en el programa: la estimulación trata de facilitar el desarrollo total del lenguaje y para ello debe seguir las etapas que sigue el niño normalmente, ya que los estadios madurativos no pueden invertirse y el proceso de desarrollo se caracteriza por ser una construcción progresiva, dentro de la cual cada conducta prepara la siguiente.
Colaboración de los padres: el programa de estimulación necesita como condición primordial la colaboración de los padres. El medio más idóneo para la estimulación del niño es el juego. Más adelante se hablará de una manera más amplia de la función de los padres al respecto.
Por otra parte, Craig (1997), basada en la información dada por La Asociación Nacional Estadounidense para la Educación Infantil (1988), informa a los padres y cuidadores que los niños requieren:
1. Un medio seguro y constante que les permita anticipar sucesos o hacer elecciones.
2. Una relación íntima y estable con .una sola persona que sea sensible a sus intereses, necesidades y ritmos.
3. Que los respeten como personas que pueden ser participantes activos en el diálogo de los demás.
4. Espacios amplios para explorar y objetos que manipular, además de otros niños para observarlos, imitarlos y hacer vida social con ellos.
Agrega además que estos elementos bien balanceados, crean un medio enriquecedor que fomenta el progreso de las capacidades y habilidades
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cognoscitivas y lingüísticas, apoya en vez de sofocar la natural curiosidad infantil y le da un sentido a la exploración activa con el cual acercarse a las oportunidades de aprendizaje para toda la vida.
4.2.3. Perfil de un niño después de un programa de estimulación.
Las características que puede tener un niño que ha sido estimulado tempranamente son:
• Tiene confianza en sí mismo.
• Es sociable e independiente.
• Se relaciona satisfactoriamente con sus familiares y compañeros.
• Realiza actividades de responsabilidad.
• Se interesa por los acontecimientos que se llevan a cabo en su hogar y en su escuela.
• Realiza independientemente actividades de la vida diaria en la escuela y en el hogar (Dip. Est. Tem., 1996).
Cualquier niño, siempre y cuando se le proporcione lo que requiere o necesita durante la etapa adecuada de su vida, tiene la posibilidad de crecer con una mente brillante y un carácter estable (lbuka, 1988).
4.2.4. Diferencias individuales entre bebés.
En el capítulo 11 se mencionaron los factores que influyen de manera importante en los procesos de desarrollo del niño. Sin embargo también existen diferencias entre los mismos niños que los hace ser "únicos" y que se necesitan tomar en cuenta para no caer en los siguientes pensamientos: "mi sobrino tiene la misma edad de mi hijo, y él ya dice muchas palabras, y mi hijo no"; "José que entró después a la clase, avanza más rápido que Julio que entró antes".
A este respecto Turecky y Tonner (1986), mencionan que cada niño llega con un temperamento determinado biológicamente que lo hará reaccionar de forma tal que tendrá un efecto determinante en su desarrollo, ya que por un lado las
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respuestas que da van moldeando su desarrollo y a su vez afectarán la forma en que las personas que lo rodean se dirigen hacia él, determinando su ambiente.
Cada niño tiene su propio temperamento, formado por una constelación de nueve características o rasgos, que fueron definidos por primera vez por los doctores Thomas, Chess y Birch.
Los nueve rasgos temperamentales son:
1. El nivel de actividad: ¿Qué tan dinámico es el niño generalmente desde temprana edad?.
2. Estado de ánimo: ¿Cuál es el estado de ánimo básico del niño?, ¿Generalmente
está triste o contento?.
3. La forma en que se acercan o rechazan las cosas y personas: ¿Cuál es la reacción inicial del niño antes cosas nuevas, como lugares o personas?.
4. La regularidad de /os horarios: ¿Qué tan predecible es el niño en sus horarios de
sueño, hambre y movimientos intestinales?.
5. La adaptación a nuevas situaciones: ¿Cómo reacciona el niño a las transiciones
o a los cambios?.
6. La intensidad de respuesta: ¿Cómo son las reacciones del pequeño ante situaciones alegres o tristes?.
7. Sensibilidad: ¿Cómo reacciona el niño a estímulos como: ruidos, colores, olores, dolor, calor?, ¿Se molesta con facilidad?.
B. El grado de distracción
y
los periodos de atención: ¿Con cuánta facilidad sedistrae el niño?, ¿A qué cosas presta más atención?.
9. La persistencia: ¿Persiste el niño con algo que le gusta?.
Estudiando estos nueve rasgos, es posible clasificar el temperamento de cualquier niño por áreas que van desde muy dócil hasta muy difícil.
Tomemos por ejemplo el nivel de actividad innato. En términos generales, cuanto más activo sea un niño, más difícil será controlarlo. Obviamente, cuantos más rasgos estén hacia el sector difícil, más complicada será la crianza (Turecky y Tonner, 1986).
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