Geriatras en Chile: historia, brechas y desafíos futuros
2. Institucionalidad de la geriatría en Chile
Esta sección presenta la institucionalidad actual respecto de la geriatría en el país. Se identifican y describen tres instituciones fundamentales relacionadas con la formación y con el ejercicio de la especialidad de ge- riatría en el país.
Centros de formación y geriatría como especialidad médica En Chile, el año 1994 fue creada en la Universidad de Chile la primera for- mación de subespecialista (dos años de duración) en geriatría, enfocada a médicos que ya contaban con formación de especialidad en medicina
interna. El año 1997 se sumó, bajo la misma modalidad, el programa impartido por la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). Luego, en el año 2001, la especialidad fue abierta en la Universidad de Santiago de Chile (USACH), siendo la primera casa de estudios que ofrece la for- mación de geriatría como especialidad médica (cuatro años), teniendo como requisito certificar únicamente la formación como médico ciruja- no; a esta modalidad se sumó la PUC en el año 2015. En la actualidad, la Universidad Mayor (desde 2005), la Universidad del Desarrollo (desde 2016) y la Universidad San Sebastián, sede Puerto Montt (desde 2020), también ofrecen la formación en geriatría, en la modalidad de subespe- cialidad médica. Por otra parte, la Corporación Nacional Autónoma de Certificación de Especialidades Médicas (Conacem) —institución que define, reconoce y certifica a especialistas médicos en Chile—, comenzó a reconocer la especialidad de geriatría desde el año 2003. Esta área de formación corresponde a una especialidad y subespecialidad médica re- cientemente reconocida e impartida en las universidades chilenas.
Instituto Nacional de Geriatría (INGER)
Junto con los centros de formación de médicos, otra institución clave en el desarrollo de la geriatría en el país es el Instituto Nacional de Geriatría (INGER). Esta institución existe como centro geriátrico desde el año 1976, y solo en el año 1997 fue reconocida como un establecimiento de espe- cialidad y formador de recursos humanos, recibiendo el nombre de Insti- tuto Nacional de Geriatría. Luego, en 2015, el INGER logra su acreditación de calidad como prestador institucional frente a la Superintendencia de Salud.
Este centro forma parte de la red del Servicio de Salud Metropo- litano Oriente y está categorizado como hospital de alta complejidad, encargado de la asistencia de personas de 60 años y más, que presenten patologías médicas agudas y/o presenten fragilidad física o cognitiva. La oferta clínica del INGER está enfocada fundamentalmente en la manten- ción o recuperación de la funcionalidad de las personas mayores aten- didas, ofreciendo planes multidimensionales de intervención; además, brinda apoyo, orienta y capacita a las familias o cuidadores principales (Instituto Nacional de Geriatría 2019).
Estudios Públicos 163 (2021), 49-80 57 De acuerdo con cifras entregadas en su cuenta pública de 2019, ese año la institución realizó 16.602 atenciones ambulatorias otorgadas de geriatra. En cuanto a las hospitalizaciones, el reporte menciona que la institución tuvo un total de 1.009 egresos, un índice de ocupación del 84,95% y una estancia media de 9,73 días. Un 69% de las personas atendidas durante 2019 fueron mujeres, con un 90% de las atenciones concentradas en personas mayores de 75 años y más (Instituto Nacional de Geriatría 2019).
Por último, durante 2019, la institución informó que 60 alumnos de posgrado relacionados con las especialidades médicas de geriatría, me- dicina familiar, medicina interna y fisiatría, realizaron actividades docen- tes en la institución. Dentro de las casas de estudio en convenio al año 2019, están las siguientes: Universidad de Concepción, Universidad de Chile, Universidad Mayor, Universidad de Santiago, Universidad Autóno- ma de Talca y Universidad de Talca, resaltando el rol de la institución no solo en el ámbito de la atención, sino además en la formación de profe- sionales (Instituto Nacional de Geriatría 2019).
Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile (SGGCH) Al igual que el INGER, la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile forma parte de la actual institucionalidad e historia de la geriatría en Chi- le, representando el interés de profesionales de distintas disciplinas, en torno al trabajo y desarrollo de la especialidad en el país.
La SGGCH remonta sus orígenes al año 1990, con la creación del Grupo de Estudios Gerontológicos, que buscaba responder a los avances en materia de envejecimiento, así como de geriatría y gerontología a nivel mundial. Este grupo funcionó regularmente, y paulatinamente se fueron tomando las medidas legales y prácticas con el propósito de for- mar una sociedad, la cual se constituyó el 6 de julio de 1993, obteniendo su personalidad jurídica el 20 de agosto de 1994 (Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile 2020).
La Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile tiene como finali- dad fomentar el avance del conocimiento sobre el proceso de envejeci- miento humano y agrupa a profesionales que estudian los problemas de la vejez, siguiendo los criterios de la OMS y de la Asociación Internacional de Gerontología, promoviendo sistemas de formación y educación conti-
nuada con todas las disciplinas en relación con las ciencias del envejeci- miento.
En el actual contexto de envejecimiento y considerando la necesi- dad de fortalecer la formación de capital humano como un pilar funda- mental de los sistemas de salud, este artículo presenta un panorama del estado del arte de los geriatras en Chile al 31 de diciembre de 2019, ana- lizando su número, distribución y características. Junto con esto, se reali- zan proyecciones de la oferta y demanda por geriatras en el país para los próximos 80 años, con el fin de estimar brechas de disponibilidad de este capital humano avanzado.
Ambas piezas de información son relevantes para identificar desafíos en materia de política pública para los próximos años. El análisis de la si- tuación actual es útil no solamente para conocer el número de especialis- tas disponibles hoy en el país, sino también para levantar temas respecto de otras dimensiones relacionadas con la formación y la práctica de estos profesionales, clave para diseñar estrategias y políticas a futuro.
Entendiendo el fenómeno global del envejecimiento como un de- safío común a muchos países, esperamos que este artículo sea un aporte para la discusión sobre la formación de especialistas en geriatría, no solo en Chile, sino en otros países donde existe o existirá un aumento en la demanda por atención especializada.