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Inversión bruta de los hogares en bienes duraderos duraderos

In document DE LOS HOGARES Y LAS (página 106-113)

estimación de esos consumos de capital fijo se muestra que la evo- lución de la inversión neta real presenta un perfil muy distinto de la inversión bruta. El quinto y último apartado presenta las principales conclusiones.

3.1. Inversión bruta de los hogares en bienes

definido que en el periodo anterior, con diferencias de 50 puntos porcentuales entre el pico y el valle de la serie de inversión bruta nominal y más de 40 puntos porcentuales en la de inversión bruta real. Esta evolución y la importante depreciación de los activos de periodos anteriores hacen que, como se verá, en el siglo xxi el resultado de la inversión en equipamientos de los hogares ya no es un incremento neto significativo de sus dotaciones. Por otro lado, como ya se ha comentado, para los hogares resulta más fácil reducir el gasto en bienes duraderos en periodos de crisis, pos- poniendo el consumo de este tipo de bienes para periodos de crecimiento de su renta, por lo que la evolución de la inversión en bienes duraderos de los hogares juega también un papel impor- tante para explicar las fluctuaciones de la economía.

Un aspecto remarcable de la información que ofrecen los pa- neles del gráfico 3.2 es que los perfiles de las series de inversión total en términos nominales y reales no parecen demasiado dife- rentes. Esto indica que el efecto de los deflactores agregados es relativamente moderado en general, como luego se comprobará.

Pero debe advertirse que las series de inversión real muestran pe- riodos de estancamiento en el siglo xx bastante duraderos que en las series nominales no se perciben. Por tanto, aunque el efecto de las variaciones en los precios no llega a cuestionar la tendencia general al crecimiento de la inversión en equipamiento, la infla- ción del agregado no deja de ser relevante. También es relevante otro rasgo de las variaciones de precios que analizaremos más ade- lante: las enormes caídas de precios de los equipos digitales. Una última observación sobre los datos reales del gráfico 3.2 es que, en los años recientes, de recuperación, los niveles de inversión real en bienes duraderos han crecido cerca de un 50% entre 2013 y 2017, acercándose a los máximos de 2007.

Para valorar la importancia de estos volúmenes de inversión bruta, el gráfico 3.3 los compara con la inversión bruta en otros activos. En primer lugar, el panel a muestra que, en promedio, la inversión en bienes duraderos de los hogares representa alre- dedor del 20% de la inversión bruta en activos fijos de empresas, gobiernos y familias en el siglo xx, reduciéndose el porcentaje al 15 en la última década. Que el porcentaje que representan los hogares es relevante se confirma al comparar la inversión en sus

equipamientos con otros componentes de la inversión total. Por ejemplo, el panel b muestra que la inversión de los hogares en bie- nes duraderos es siempre mayor que la inversión pública, repre- sentando entre una y dos veces su importe a lo largo del periodo.

Esta ratio se redujo durante la expansión de los primeros años de este siglo como consecuencia del fuerte crecimiento de la inver- sión pública, pues la de los hogares también aumentó; en cambio, la inversión de los hogares ha remontado con fuerza durante la crisis y posterior recuperación en comparación con la pública, de- bido a que la formación bruta de capital de las administraciones se desplomó a partir de 2011 en un contexto de consolidación fis- cal por la necesidad de reducir el déficit público y continúa muy baja en la actualidad. En 2017 la inversión en equipamientos de los hogares equivale a 2,5 veces la inversión pública.

También es interesante la comparación del gasto en equipa- mientos con la principal referencia inversora de las familias, los activos residenciales.17 La inversión bruta en bienes duraderos representa en torno al 80% de la inversión en viviendas en el pe- riodo analizado del siglo xx, oscilando mucho ese porcentaje pos- teriormente en función de la fase del intenso ciclo inmobiliario vivido. Así pues, la compra de viviendas ha sido muy importante pero su equipamiento también. Si se considera lo sucedido en este siglo xxi, el peso de los bienes duraderos en relación con la inversión en vivienda varía mucho, debido al fuerte ciclo inmobi- liario, pero se sitúa siempre en cifras muy importantes. En el pico del boom, el equipamiento representaba el 40% de la inversión en viviendas, pero en los años recientes equivale de nuevo a casi el 80% (panel c). En consecuencia, si se considera la inversión total en activos fijos de los hogares (residenciales + equipamien- tos) (panel d), la importancia de la inversión en bienes duraderos representa, en promedio, más de un tercio del total, y los activos residenciales algo menos de los dos tercios restantes.

Para completar las referencias sobre la importancia del gasto de los hogares en bienes duraderos, el gráfico 3.4 lo pone en re-

17 La serie de inversión en Viviendas no permite separar la que realizan los hoga- res y los otros sectores institucionales con precisión, pero los datos parciales existentes indican que es casi en su totalidad inversión de los hogares.

lación con el gasto total en consumo (duradero y no duradero) y con el producto interior bruto (PIB). El gasto en equipamiento representaba un porcentaje del gasto en consumo de los hogares en el siglo xx del 10%, pero fue cayendo de manera continuada, sobre todo al llegar la crisis, hasta apenas el 5% en 2013, para repuntar al volver el crecimiento. Esa pérdida de peso del equi- pamiento frente al consumo indica que los ajustes derivados de las dificultades de la recesión se produjeron más en los bienes de consumo duradero, probablemente porque frenar su ritmo de renovación no implicaba renunciar a sus servicios sino, simple- mente, retrasar la sustitución de los equipos y las mejoras incor- poradas a las últimas generaciones de los mismos. Confirmando

Se desarrolla la sigla

GRÁFICO 3.2: Inversión bruta total en bienes duraderos de los hogares.

España, 1985-2017

Fuente: Fundación BBVA e Ivie (2022).

0 10.000 20.000 30.000 40.000 50.000 60.000

1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2017 0 10.000 20.000 30.000 40.000 50.000 60.000

1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2017

0 100 200 300 400 500 600

1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2017 0 50 100 150 200 250 300

1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2017 b) Inversión bruta real

(millones de euros de 2010) a) Inversión bruta nominal

(millones de euros)

d) Inversión bruta real (1985 = 100) c) Inversión bruta nominal

(1985 = 100)

esta afirmación, la evolución de los porcentajes de penetración de los equipamientos analizada en el capítulo anterior (gráfico 2.1), no muestra retrocesos de las dotaciones de bienes duraderos, ni durante la crisis ni en ningún otro momento, excepto en el caso de algunos equipos —como los aparatos de vídeo o los teléfonos fijos— que pierden presencia en los hogares porque su tecnología ha sido superada por la de otros dispositivos digitales que ofrecen también sus servicios, y ya no se invierte en ellos.

GRÁFICO 3.3: Importancia de la inversión bruta en bienes duraderos en comparación con la inversión en otros activos. España, 1985-2016

(porcentaje)

Fuente: Fundación BBVA e Ivie (2019, 2022).

0 5 10 15 20 25

1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2016

0 20 40 60 80 100 120

1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2016

0 50 100 150 200 250 300

1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2016

20 25 30 35 40 45 50 55

1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2016

b) Peso sobre la inversión pública a) Peso sobre la inversión en activos fijos

+ bienes duraderos

d) Peso sobre la inversión en activos fijos residenciales + bienes duraderos c) Peso sobre la inversión residencial

En cuanto al peso de la inversión en equipamientos domés- ticos en el PIB, se sitúa a un nivel variable, que parte del 6% en 2000 y desciende suavemente hasta 2013 —año en el que repre- senta el 2,9%—, para volver a alcanzar casi el 4% en la actualidad.

El perfil de la evolución de esta ratio no es pues muy distinto de la anterior, confirmando que el siglo xxi no se caracteriza ya por una inversión intensa en bienes duraderos de las familias, que ya llegaron a este siglo ampliamente dotadas de bienes de segunda generación. Lo que han hecho en este siglo ha sido, fundamen- talmente, acelerar el equipamiento digital —a precios cada vez más bajos— y renovar y mejorar la calidad de los demás activos al ritmo que permitía la coyuntura económica.

La trayectoria de la inversión agregada en equipamiento no es, pues, regular a lo largo del tiempo y, por ello, es de más interés preguntarse hasta qué punto su perfil es cíclico, en sí mismo y en comparación con otras macromagnitudes. Con esa finalidad, el gráfico 3.5 muestra la serie larga de inversión en bienes de consu- mo duradero disponible (1985-2017), expresada en base 100 en el año inicial, junto a las series de inversión residencial, inversión

GRÁFICO 3.4: Inversión bruta en bienes duraderos en relación al PIB y al gasto en consumo total de los hogares. España, 1985-2017

(porcentaje)

Fuente: Fundación BBVA e Ivie (2022) e INE (1992, 1995, 2018a).

Sobre el PIB Sobre el gasto en consumo 0

2 4 6 8 10 12 14

1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2017

no residencial, consumo en bienes no duraderos y PIB en ese pe- riodo de algo más de treinta años. El gráfico muestra con claridad que el perfil temporal del gasto de los hogares en bienes dura- deros se asemeja mucho más al de las variables que representan inversiones que al del consumo o la renta. También es evidente que transcurre por encima de estas últimas series, confirmando que en el conjunto del periodo los hogares se han capitalizado, como también han hecho las empresas. Ahora bien, si se consi- dera solo lo sucedido en las dos últimas décadas, la inversión en equipamiento de los hogares ha crecido menos que el PIB, como ya señalaba el gráfico 3.4.

La evolución del gasto en equipamiento de las familias tiene un perfil bastante similar al de la inversión no residencial (que in- cluye la maquinaria y equipos de las empresas y las construcciones

GRÁFICO 3.5: Evolución de la inversión bruta real en bienes duraderos y de otras macromagnitudes

(1985 = 100)

Fuente: Fundación BBVA e Ivie (2019, 2022) e INE (1992, 1995, 2018a).

Inversión residencial

Consumo de bienes no duraderos PIB

Inversión en bienes duraderos Inversión no residencial 0

50 100 150 200 250 300 350 400 450

1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2017

privadas y públicas distintas de la vivienda), aunque discurre por debajo de aquella, indicando que la capitalización de los hogares en equipamientos no ha sido tan intensa. También se percibe que la inversión residencial es más fluctuante que la destinada a la compra de bienes duraderos, pero no se puede decir, como en el caso anterior, que la tendencia expansiva de esta última variable sea menos intensa que la de la inversión en viviendas. A la vista de estos datos, el análisis de la trayectoria cíclica de la economía española debería contemplar el gasto en bienes duraderos de los hogares más desde la perspectiva de la inversión que como una parte del consumo, y atender a la potencial contribución a las os- cilaciones macroeconómicas de los sectores que producen bienes

In document DE LOS HOGARES Y LAS (página 106-113)