Las Lagunas de Ruidera son un espacio natural muy característico de Albacete y su importancia puede considerarse muy grande, no sólo para España. sino en el contexto europeo. Que sepamos, en Europa sólo hay un lugar comparable, que es el Parque Nacional de Plitvice. en Croacia (www.np-plitvice.com).
Gran parte de los valores naturales y culturales de las lagunas (Ecohábitat, 1997: García del Cura et al.. 1997a: Jiménez Ram'rez, 1994,2000: Planchuelo, 1954) son bien conocidos y no los repetiremos aquí.
Lamentablemente. apenas existen datos sobre su eco- logía acuática. a pesar del obvio interés de la misma en un país semiárido donde un paisaje como Ruidera resulta tan excepcional. En particular. sólo conoce- mos algunos trabajos relativos a la ictiofauna (Almodóvar y Elvira, 1994. 1997: Elvira y García Utrilla. 1991; Elvira et al., 1996; Nicola et al. 1996).
La concesión de un proyecto de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha a S . Cirujano permitió un primer avance en el conocimiento de la flora acuática (Cirujano et al., 2002). Un proyecto de investigación financiado con fondos Feder pro- movió el inicio de las investigaciones limnológicas en las lagunas, en el que participarnos los arriba fir- mantes.
Dado el candente interés del estado ambiental de las lagunas para la opinión pública, que se plasma en la frecuente aparición de noticias sobre las mis- mas en los medios de comunicación regionales y nacionales durante los veranos, y su catalogación por la Unión Europea como lugar no apto para el baño en 200 1 . nos ha parecido oportuno comenzar la referen- cia de nuestros estudios con alguna información pre- liminar sobre la contaminación de las lagunas. fruto de la cual es este pequeño trabajo.
LUGAR DE ESTUDIO Bien conocido de los posibles lectores, no lo
describiremos aquí más que muy sucintamente, remi- tiendo a los trabajos de la editorial Ecohábitat (1997) y a la monografía de Montero (2000).
Las Lagunas de Ruidera son un paisaje sobre materiales de la Era Secundaria donde la cantidad y la calidad de las aguas se debe a procesos superficiales y subterráneos que interactúan. La descripción más reciente de su origen geológico se encuentra en García del Cura et al. (1997b). En total. existen en la actualidad quince lagunas y un embalse dentro del Parque Natural (Figura 1). La extensión total de las lagunas. incluyendo el e~nbalse de Peñarroya, es pequeña. no superando los 7 km' (menos de la mitad
sin el embalse), lo cual supone una cifra inferior a una quinta parte de la extensión total del Parque. Su cuen- ca superficial puede estimarse en unos 880 km2, inien- tras que la subterránea asciende a 2.572 km2, pero ambas cuencas no son coincidentes y hay porciones de la subterránea que descargan hacia las cuencas del Júcar. del Segura y del Guadalquivir. La profundidad máxima de las lagunas es variable, pues oscila entre el metro y medio de la Cenagosa y los 21 metros de la San Pedro (30 metros en Peñarroya). La capacidad total de las lagunas asciende a unos 23 Hm3. mientras que la del embalse es de 48.7 Hm3. Los flujos super- ficial y subterráneo de agua tienen lugar en dirección SE-NW, hacia la Llanura Manchega.
Los datos químicos de este trabajo proceden de varios muestreos trimestrales que realizamos en todas las lagunas durante los años 2000 y 2001. En general, en lo que seguirá se hablará siempre de pro- medios. Los muestreos en las lagunas se hicieron siempre en el centro de cada una. en el área más pro- funda. deducida del estudio de GOA (1989). La transparencia del agua se midió con un disco de Secchi de 25 cms de diámetro. También se midió en varias ocasiones la extinción vertical de la luz mediante un fotómetro Li-Cor 188B dotado de un sensor escalar Li- 193SA. Paralelamente se registró, siempre de metro en metro, la concentración de oxí- geno disuelto en el perfil vertical de cada laguna, usando un aparado YSI-59. La torna de muestras de agua de distintas profundidades se llevó a cabo mediante una botella oceanográfica. Las muestras se llevaron refrigeradas a Madrid y su análisis comenzó
inmediatamente, siguiendo los protocolos de la APHA (1992). Las sustancias medidas fueron: car- bono. nitrógeno y fósforo en sus fracciones particu- lada y disuelta, metales pesados. pesticidas y otros compuestos orgánicos. Durante el verano de 2000.
tomamos una muestra del sedimento de cada laguna.
usando una draga van Veen. Sobre estas muestras sedin~entarias, se midieron metales pesados, carbo- no, nitrógeno y fósforo, siguiendo los protocolos ya citados.
También realizamos varias tornas de muestras a lo largo del año en los principales aportes de aguas residuales a las lagunas. particularmente en la salida de la depuradora de Ruidera (a un kilómetro de la laguna Cueva Morenilla) y en el río Alarconcillo a dos kilómetros de la San Pedro. Simultáneamente con la toma de muestras para los análisis químicos, medimos el caudal con un caudalímetro a fin de esti-
mar las cargas de contaminantes. que no son más que el producto de concentración y caudal durante un periodo de tiempo determinado (Meybeck, 1979). En este trabajo daremos sólo los promedios anuales de las cargas para el periodo de estudio. a partir de muestras estacionales, lo cual es una medida más razonable, puesto que incluye épocas del año sin turismo (caso de Ruidera) o en las que la descarga de origen subterráneo en el entorno del Alarconcillo diluye mucho la contaminación proveniente de Ossa de Montiel.
Sabiendo que las viviendas de los alrededores de las lagunas disponen sólo de fosas sépticas para el tratamiento de sus aguas residuales y que este siste- ma de tratamiento siempre presenta fugas (Tchobanoglous. 1995). hemos realizada estimacio- nes de los aportes de nitrógeno y fósforo que. desde dichas viviendas, se hacen a las lagunas donde el número de viviendas es más importante (San Pedro, Colgada. Cueva Morenilla). Ese número de viviendas del entorno de cada laguna se ha extraído del infor- me de la Consejería de Política Territorial de la Junta de Comunidades (1991). Hemos asumido que en cada vivienda residen cuatro habitantes equivalentes durante un mes y medio al año. Un habitante-equiva- lente produce una DBO, de 6 0 g O 2 por día (Tchobanoglous. 1995), lo cual supone 10,90 y 2.18 gldía de nitrógeno y de fósforo, respectivamente. A las cifras de aguas residuales por vivienda les hemos añadido las del uso de campings (San Pedro y Los Molinos). conocida por los datos de visitantes al Parque Natural. Una fosa séptica con la menor filtra- ción posible exporta el 45% del nitrógeno y el 60%
del fósforo que recibe. siguiendo a Ryding & Rast (1991). Estas suposiciones. muy conservadoras. nos han permitido calcular unas cifras preliminares de aportes de nitrógeno y fósforo a las lagunas. que seguramente serán subestimaciones.
Los datos de la Confederación Hidrográfica del Guadiana sobre concentraciones de nitratos en 2000
Las aguas residuales de Ruidera son las que más sustancias están incorporando a las lagunas Cueva Morenilla. Coladilla y Cenagosa (Fotografías 1-2;
Figura 2). si bien las de Ossa también suponen una contribución importante a la laguna San Pedro y.
cuando ésta se desborda. hacia las situadas por deba- jo de ella. El problema se acentúa en las lagunas bajas porque albergan mucha menos agua que la San Pedro y, así. la dilución es inferior. No obstante. la relación entre el nitrógeno y fósforo indica que la procedencia del vertido de Ossa es eminentemente agrícola, mientras que el de Ruidera parece típica- mente urbano.
Las aportaciones de las viviendas situadas en el entorno de las lagunas son. a grandes rasgos. diez veces menores que las de Ossa en el caso del nitró-
en el acuífero nos permitieron confeccionar un mapa de isolíneas. mediante el programa SURFER (Golden-Software. 1995). Los datos de nitratos en la estación de La Cubeta, que prospecta mensualmente la CHG desde 1973. situada entre la laguna del Rey y la Cueva Morenilla. se han usado para averiguar el aumento de su concentración durante los casi 30 años transcurridos desde el comienzo de la toma de datos por este organismo oficial.
La metodología de Vighi & Chiaudani (1985) nos sirvió para extrapolar hacia el pasado las con- centraciones de fósforo total. que es el indicador clá- sico de eutrofización (Vollenweider, 1968), y averi- guar cuánto se han incrementado en años recientes.
Brevemente. estos italianos asumen que la concen- tración de fósforo en los lagos que no han sufrido ningún proceso de eutrofización antropógeno depen- de del índice inorfométrico. es decir. del cociente entre la conductividad (o la alcalinidad) y la profun- didad media de cada lago. Y demuestran que esa rela- ción se cumple para un amplio conjunto de lagos en Europa y América. Así. su relación de regresión puede utilizarse para estimar el promedio de las con- centraciones pasadas de fósforo total en función de esas dos variables de fácil conocimiento.
Durante 1997 y 1998. mediante buceo y tran- sectos longitudinales en los distintos lagos extrayen- do la vegetación de fondo con plomadas revestidas de ganchos, hemos obtenido una idea razonablemen- te precisa de la vegetación sumergida. realizando una estimación preliminar de su cobertura. pues conocía- mos también hasta qué profundidad llegaba la luz, ya que la habíamos medido con el fotómetro. Este pro- ceder nos ha permitido esbozar una primera aproxi- mación de cuánta superficie ocupan los carófitos en los fondos de Ruidera. Por último, las observaciones de la vegetación litoral prolongadas durante varios años nos han indicado "grosso modo" cómo se pro- pagaban algunas plantas indicadoras por las distintas lagunas.
geno (Figura 3) y unas cien veces menores que las de Ruidera. Como es lógico, son proporcionales al número de habitantes de chalets. hoteles. adosados.
etc. La contribución de este impacto humano es más importante en las lagunas más urbanizadas. siguien- do de nuevo la Cueva Morenilla la peor suerte por su escaso volumen.
El tercer motivo de contaminación de las lagu- nas son los fertilizantes nitrogenados que se han usado y se usan en su cuenca. parte de los cuales se infiltran hacia el acuífero. El flujo subterráneo se dirige hacia las lagunas. como atestiguan los mapas de isopiezas existentes (Montero, 1994) y el nitrato que poseen procede de las aguas subterráneas en gran medida. Las Lagunas de Ruidera están situadas den- tro de un campo de isolíneas de nitrato que oscila
entre 30 y 40 mg/L, a excepción de la laguna Blanca, cuyo entorno subterráneo presenta concentraciones más elevadas (Figura 4).
Los efectos de estos contaminantes son múlti- ples. Aquí sólo destacaremos algunos de ellos. La transparencia del agua, por ejemplo, se resiente en los ambientes más contaminados. Es el caso de las lagunas San Pedro. Cueva Morenilla y Coladilla (Figura 5). El resto de las lagunas presenta una ele- vada penetración de la luz que permite el desarrollo de extensas praderas de carófitos en muchas zonas del fondo de las lagunas (Figura 6). Ese desarrollo es proporcional a la extensión de los niveles a los que llega la luz y al tamaño de las lagunas y. así, aunque en las lagunas altas penetre más la luz, es la Colgada la que presenta más cobertura de carófitos en razón de su extensión.
Otra respuesta a la contaminación es la distribu- ción del oxígeno disuelto en el agua. cuyo momento más crítico es la época estival. La Figura 7 muestra los perfiles verticales en tres de las lagunas estudia- das. En ella. podemos apreciar que San Pedro y Colgada presentan zonas anóxicas cerca del fondo.
de más espesor en la primera. Esta anoxia también se aprecia en las lagunas Salvadora, Batana y del Rey, aunque con distintos espesores. El resto de las lagu- nas carecen de esos ambientes sin oxígeno. pero sí pueden llegar a tener sedimento anóxico (en Cueva Morenilla, Coladilla. Peñarroya).
La entrada de nitratos por vía subterránea (y.
menos frecuentemente. superficial) es la responsable principal de la distribución del nitrógeno total en las lagunas. Existe un gradiente apreciable de este conl- puesto desde las lagunas altas a las bajas, que es mayor en las lagunas Blanca, Conceja, Tomilla y Tinaja (Figura 8). Ese gradiente decreciente es soste- nido hasta la Batana y la Colgada. donde vuelve a subir el nitrógeno, por efecto de los manantiales sub- acuáticos del Pinar (caso de la Batana) y de las Hazadillas y los flujos de las fosas sépticas del entor- no (caso de la Colgada): véase que las isolíneas de nitrato son superiores en los alrededores de estas lagunas (Figura 4). Sin embargo, la concentración en los sedimentos es relativamente baja en todas las lagunas hasta la Batana. ascendiendo especialmente en Cueva Morenilla y Coladilla (Figura 9).
El nitrógeno, pues. parece acumularse especial- mente en la Batana. quizá porque rara vez descargue superficialmente hacia la Colgada (y apenas hay con- tacto subacuático con la Colgada; Montero. 2000).
La laguna Batana se comporta como un sumidero de nitrógeno. Pero son la Cueva Morenilla y. en espe- cial, la Coladilla las lagunas con mayores concentra- ciones nitrogenadas en agua y sedimento.
El gradiente de nitrógeno en el agua y la simili- tud de sus concentraciones en el sedimento de las lagunas hasta la Santos Morcillo, junto con las eleva- das concentraciones en el acuífero subyacente, apun- tan a que debe haber algún mecanismo de pérdida de nitrógeno a lo largo de ese rosario de lagunas. El i i ~ á s
probable es la desnitrificación bacteriana en el sedi- mento que da lugar a nitrógeno molecular, el cual -al ser un gas- se escapa hacia la atmósfera. La laguna del Rey también debe presentar procesos de esa índo- le, a juzgar por la baja concentración de nitrógeno en el sedimento. pero ese elemento vuelve a aumentar en las lagunas bajas, no sólo por los vertidos de aguas residuales (Figura 2) y por las elevadas concentracio- nes de nitrato en el agua subterránea (Figura 4). sino por la enorme producción de materia orgánica vege- tal (masiega. carrizo) en sus orillas que, cuando se descompone. añade muchas compuestos nitrogena- dos al agua y a los sedimentos.
La distribución del fósforo total en las lagunas es compleja. Contra lo que podría esperarse, no es demasiado alta en la San Pedro (Figura 10). la cual sí almacena más fósforo en el sedimento que las lagu- nas altas (Figura 11). Es probable, entonces. que la citada anoxia de la San Pedro (Figura 7) aumente el fósforo en el agua al final del verano, incrementando la eutrofia de esta laguna, pero -al ser nuestros inues- treos trimestrales- no hemos podido detectar ese hecho. La laguna Colgada y el embalse de Peñarroya son los ambientes con más fósforo superficial, aun- que no por ello los que presenten más fitoplancton (datos inéditos). Esto pudiera deberse a la captación de gran parte de ese fósforo por las praderas sumer- gidas de carófitos (Figura 6). Los mayores almacenes de fósforo sedimentario se hallan en la San Pedro, la Cueva Morenilla y la Coladilla.
Carecemos de datos antiguos de nitrógeno o fósforo en las lagunas que nos permitan conocer con absoluta certeza el grado de contaminación que hayan podido experimentar. Indirectamente, es posi- ble deducir algo a partir de los datos de nitrato en la estación de La Cubeta, situada aguas abajo de la laguna del Rey. Coino muestra la figura 12. durante los años de la década de 1970 dicha sustancia fue creciendo paulatinamente hasta alcanzar un máxiino a comienzos de la década siguiente. Luego. se esta- bilizó para volver a incrementarse hacia 1996.
Tomando valores promedio para años hidrológicos, podemos deducir que las concentraciones de nitrato en La Cubeta se han multiplicado en 1116s de un 250%
desde el año hidrológico 1973- 1974 hasta ahora.
En cuanto al fósforo, los cálculos realizados mediante la ecuación de Vighi & Chiaudani (1985) nos indican que todas las lagunas han ganado fósfo- ro, algunas en una proporción del 1.100% (Colgada y Peñarroya; Figura 13).
El resto de los análisis efectuados indica que sólo los metales pesados en el sedimento de la lagu- na Cueva Morenilla alcanzan unos niveles elevados.
particularmente eil cuanto se refiere a aluminio (28 140 mgíkg). zinc (43,5 mglkg), plomo (30 mgíkg) y níquel (14 mgíkg). Hay una pequeña presencia de pesticidas organoclorados en las lagunas altas. pero es residual.
Por último, sólo nos resta mencionar algunas breves informaciones sobre la respuesta de los
organisiiios a estos aumentos generalizados de la contaiiiiiiación en las lagunas. Poco podemos decir.
ya que son escasísiinas las observaciones disponi- bles sobre la tlora y la fauna acuáticas. Unicainente señalaremos que otro indicador del auiiiento de la eutrofia de las lagunas es el iiicreinento de la den- sidad en muchas lagunas de Scirpzrs litoi-crlis Schrader (juncia de agua). descubierta a finales de
la década de 1980 (Cirujano et al., 1990) y que no ha hecho más que extenderse desde entonces. y T\phcr do~lzirlgelzsis (Pers.) Steudel (enea), dos plan- tas de aguas ricas en nutrientes. También heinos apreciado en los últimos años el creciiiiiento cada vez más conspicuo de algas filanientosas recubrien- do a los carófitos. otro síntoma de eutrofia (Phillips et al.. 1978).
La contaminación de las Lagunas de Ruidera se debe principalmente a los efluentes de aguas residua- les de Ossa de Montiel, Ruidera (Figura 2). a las fil- traciones del agua residual de las fosas sépticas de viviendas, hoteles, restaurantes. campings y chalets situados en el entorno de las lagunas (Figura 3) y a los aportes de nitrato desde el acuífero (Figura 4). proce- dentes del abonado intensivo con sustancias nitroge- nadas en la zona de las lagunas altas. Como conse- cuencia de estos hechos, otros tipos de contaminación pueden considerarse como despreciables: en particu- lar, la de pesticidas y metales pesados. lo cual corro- bora los resultados previos de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (1994) y de la tesis docto- ral de Rodríguez Martín-Doiineadios (2000).
Estas causas han engendrado. entre otros, los efectos siguientes: disminución de la transparencia del agua en algunas lagunas. aumento del nitrógeno y fósforo de las lagunas y aumento de la densidad y expansión de algunas especies indicadoras de eutro- fia, como la juncia de agua y la enea. Además, hay un aumento de las algas filamentosas que recubren las praderas subacuáticas de carófitos.
El proceso de aumento de nitrógeno y fósforo es iinportante (Figuras 12-13). pero -coino se partía de una situación de aguas muy liinpias- aún no es muy grave. Sí hace preciso ir tomando medidas paliativas y preventivas: la) limpiar frecuentemente las fosas sépti- cas. 2") depurar eficazmente los etluentes de aguas resi- duales de Ruidera y Ossa de Montiel. 3") dragar las lagunas San Pedro. Cueva Morenilla y Coladilla.
Sin embargo. las lagunas taiiibién tienen algu- nos medios de limitar la extensión de la eutrofiza- ción. En primer lugar. desnitrifican (Figuras 8-9). es decir. convierten el nitrato en nitrógeno molecular que pasa a la atmósfera (Seitzinger, 1988). En segun- do lugar. los carófitos del fondo se aprovechan de que aún la penetración de la luz es alta en la mayor parte de las lagunas (Figuras 5 - 6 ) . El desarrollo de los carófitos consume e ininoviliza nutrientes (nitró- geno. fósforo) en el sedimento (Jeppesen. 1998) y genera unas sustancias antibióticas que inhiben en buen medida el desarrollo del fitoplancton en la columna de agua (Wiuin-Andersen et al.. 1982). con lo cual la transparencia de la inisina aumenta y los síntoinas de eutrofia -debidos al aumento del fósfo- ro- son menos patentes.
Nuestro estudio constata sin lugar a dudas la estrecha relación entre la calidad de las aguas super- ficiales y la de las aguas subterráneas en las lagunas de Ruidera. A SLI vez. se coinpleinenta con un infor- ine del CEDEX (1997) donde se asocia la cantidad del agua en anibos ambientes. Resulta. por tanto.
ii-isoslayable el analizar conjuntamente la cantidad y la calidad del agua en las Lagunas de Ruidera en relación con las del acuífero si se quiere conocer con cierta exactitud lo que sucede en ellas. No obs- tante. esto no es fácil y precisa de una estrecha colaboración entre hidrogeólogos y ecólogos acuá- ticos. Una gestión ambiental razonable de las l a g ~ i - nas debe contemplar todos estos aspectos de modo global.
AGRADECIMIENTOS Este trabajo se ha podido hacer merced a la
financiación del proyecto 1-FD97- 18 12. Además. se ha beneficiado extraordinariamente de las aportacio- nes de Federico Grande Pinilla y Marisa Colmenero Pérez (directores del Parque Natural). Ángel Nieva y José Ramón Aragón (Confederación Hidrográfica del Guadiana). Esperanza Montero (Dept. Geodinámica, Univ. Coinplutense de Madrid) y la Delegación de Sanidad de Albacete. además de Valentín Molina
Rodríguez. Eusebio Reinosa Bascuñana. Kika Muñoz Oliver y Manuel López Sánchez (personal que trabaja en el Parque Natural). Palmira Riolobos, Salvador Sánchez Carrillo. José María Alonso y Jerónimo Sánchez fueron fundamentales en mues- treos y análisis. Los inuestreos de la laguna Colgada se hicieron tomando como base de partida las insta- laciones del Club Náutico Privado Las Lagunas de Ruidera, cosa que agradecemos desde aquí.