I. MARCO TEORICO CONCEPTUAL 1 La ciudad
II.1. La industria en México
II.1.3. La industrialización del centro de México
Además, en el centro-oriente de México no sólo invertían propiamente los empresarios locales, sino también un grupo empresarial de inmigrantes franceses provenientes del valle de Barcelonnette. En muchos casos la relación entre ambos grupos era de competencia, en otros sin embargo, era de
colaboración, como resulta en el caso de la inversión conjunta que realizaron en la Compañía Industrial de Atlixco y su gran fábrica de Metepec.
Un importante tema de debate sobre la industrialización durante el Porfiriato se refiere a la política industrial. Para algunos historiadores el desarrollo de las manufacturas fue un producto no planeado del desarrollo del sector exportador, que es al que la política gubernamental realmente iba dirigida. De acuerdo con esta visión el gobierno no se preocupaba por promover la industria, sino que seguía una estrategia de laissez-faire o de libre mercado (BULMER-THOMAS, 1994,)
La protección a la industria se debía a que el gobierno satisfacía sus requerimientos fiscales mediante la elevación de aranceles, que no tenían un objetivo de promoción industrial. Así como a la política de mantenerse en el patrón plata que obedecía a un objetivo de apoyo al sector minero y de promoción de las exportaciones más que de desarrollo industrial. (Topik, 1988) II. 1.4. México y la economía nacional después de la Revolución.
Al fin de la contienda, los revolucionarios triunfantes reconstruyeron lo que se había destruido, pero de forma totalmente nueva. De un país vendido a los extranjeros México volvió a ser dueño de sus recursos, y los mexicanos se convirtieron en los principales actores de la economía nacional. De un México atrasado y rural se pasó a un México industrial y moderno, gracias a las políticas de fomento a la industria. De un país que había entregado a sus trabajadores a las manos despiadadas del capitalista, México se convertía en pionero en el mundo en velar por los intereses de obreros y campesinos mediante sus políticas laborales y de reforma agraria (Gómez Galvarriato Freer A. 2003)
La primera guerra mundial tuvo importantes efectos tanto temporales como estructurales sobre la economía del país. Durante los años del conflicto bélico internacional se dieron aumentos esenciales en la demanda y el precio de los principales productos mexicanos de exportación como la plata, el henequén y el petróleo. La entrada de Estados Unidos a la guerra en 1917, redujo sustancialmente la cantidad de granos y otros bienes básicos que México podía importar contribuyendo al hambre y a la carestía que se vivió durante ese año.
Resulta difícil, como lo indica (Kuntz Ficker 2001) distinguir en las cifras del comercio exterior, el efecto de la Revolución, del de la primera guerra mundial3. A pesar de estos problemas es posible distinguir dos importantes cambios provocados por la Revolución que afectaron radicalmente a las empresas industriales:
1) una transformación en la relación entre industriales y gobierno y 2) un cambio en la relación entre industriales y trabajadores.
La literatura subraya la creciente importancia de los trabajadores industriales organizados que alcanzaron como actores sociales, así como su mayor influencia sobre la política gubernamental. Por el contrario, resalta la pérdida que sufrieron los empresarios de la relación privilegiada que habían tenido con el gobierno de Díaz. Si hasta aquí la mayor parte de los historiadores estarían de acuerdo, existen diferencias importantes en la profundidad (retoques superficiales de maquillaje, o cambios sustanciales) y la autoría que se les da (generados por los gobiernos revolucionarios, o por los trabajadores organizados). (Gómez Galvarriato Freer. A. 2003).
II.1.5. La Industrialización basada en la sustitución de importaciones Después de la gran depresión de los años veinte e inicio de los treinta, el proceso de industrialización tuvo una expansión sostenida con la estrategia sustitutiva de importaciones, pues el PIB manufacturero nacional registro una tasa de crecimiento medio anual de 5.0 % entre 1930 y 1940 y de 7.1% entre 1940-50, de 7.3 % entre 1950-60 y de 7.8 % entre 1960-70 la expansión de la industria a lo largo de estas cuatro décadas se freno en los setenta ya que el PIB disminuyo su tasa de crecimiento a 6.3 %, marcando así un punto de inflexión en el ciclo de largo plazo, que muchos autores interpretan como el agotamiento del modelo industrial.
En 1930, la región central concentraba 8’ 181, 821, habitantes el 49.46% del total nacional en 275, 180 km2.
3 (Sandra Kuntz Ficker: “The Mexican Revolution Export Boom: Characteristics and Contributing Factors”). Mimeo presentado en el Seminario Desarrollo Económico Comparado. México-España, siglos XIX y XX. México: Centro de Investigación y Docencia Económicas-El Colegio de México (4- 6 de julio de 2001).
La sur pacifico 1’830,730 con el 11.03% en 172 967 km2. La norte y oriente con similares % de población 9.93% y 9.55% respectivamente en superficies bastante diferente 3 67,179km2.y 104,770km2.
Las restantes 5 variaban 6.65% hasta el 2.91% estas regiones según Emilio Alanis Patiño quien se constituyó en un verdadero innovador de los estudios regionales de Ángel Bassols.
En estos datos proporcionados por Ángel Bassols Batalla, se aprecia claramente el fenómeno de la centralidad ya que prácticamente el 50% de la población total se concentraba en la región centro. El proceso de urbanización e industrialización se acelero de 1940-1980.
En el periodo de 1946-1952, que fue gobernado por Miguel Alemán Valdés se siguió impulsando a las empresas privadas, nacionales como extranjeras, en este sexenio se incrementaron las obras de infraestructura en nuestro país sobre todo caminos y puentes
Por parte del Estado se utilizaron mecanismos para impulsar la inversión privada como (Méndez, 1997): Exenciones y disminuciones de impuestos, Aumento y facilidades al crédito privado, Promoción de actividades industriales, Apoyo a la inversión privada en el campo, Incremento de los créditos públicos. Promulgación de la Ley de fomento de industrias de la transformación, Aumento de aranceles y otorgamiento de subsidios. Control de organizaciones obreras y campesinas
Tras elaborar el primer plan nacional de desarrollo urbano se establecieron como objetivos centrales: La descentralización industrial de la ciudad de México y el impulso al crecimiento de las ciudades intermedias del sistema urbano nacional. También, con el fin de reducir la elevada desigualdad regional se proponen una serie de medidas como: Las leyes de exención fiscal estatal para la industria, la ley de industrias nuevas y necesarias, las comisiones de cuencas hidrológicas, crédito a la industria pequeña y mediana, el programa nacional fronterizo, y los parques y ciudades industriales. Estas acciones se fortalecen con una serie de comisiones, programas y comité para el desarrollo nacional; de esta manera surgen las agroindustrias e industrias en algunos
estados dada sus ventajas locaciónales satisfaciendo las necesidades de algunas industrias que sé relocalizaron y otras que se fundaron. (Gustavo Garza 1992).