• No se han encontrado resultados

La ruralidad en Atenco dimensionada desde el Postdesarrollo

In document UNIVERSIDAD AUTÓNOMA CHAPINGO (página 58-62)

GENERAL ABSTRACT

Capítulo 3. A LA ORILLA DEL LAGO DE TEXCOCO. UN TERRITORIO ENTRE EL LAGO Y LA MILPA

3.1 La ruralidad en Atenco dimensionada desde el Postdesarrollo

44

Capítulo 3. A LA ORILLA DEL LAGO DE TEXCOCO. UN

45 territorio. No obstante, aspectos como la relación humanidad-naturaleza no representan una interrelación en dicha propuesta.

Por otra parte, en oposición a la nueva ruralidad se ubica la postura del buen vivir y del postdesarrollo, para fines de la tesis me centrare en esta última corriente puesto que retoma a la cultura y a los sujetos (as) como elementos centrales. El postdesarrollo es una propuesta teórica que ha aportado teórica y empíricamente al análisis de la realidad latinoamericana del siglo XXI, puesto que reconoce que el eurocentrismo ha constituido una dominación en el conocimiento para a su vez justificar las crisis civilizatorias.

En México a finales de los años ochenta del siglo pasado, fueron adoptadas políticas estructurales, las cuales originaron un relego en el campo y en la población campesina, además de que se aceleró la explotación y el extractivismo por los recursos naturales (Harvey, 2003), delegando el valor que posee la pluridiversidad de los mundos y sus culturas, por ello, se convierte en una valiosa vertiente de retomar.

Es así como el postdesarrollo figura como una alternativa epistemológica que no compagina con la mirada de modernidad eurocéntrica, colocando en el centro a los sujetos y sujetas sociales, a su cultura y a su territorio como factores que no sólo explican su realidad, sino que la población tiene la capacidad de retomar dicha realidad y reconvertirla con su participación y activismo en la conformación y devenir de proyectos que se gestan de acuerdo con su autonomía e identidad (Escobar, 2014).

Esta propuesta aporta complejidad y multidimensionalidad a los fenómenos rurales del sur, debido a que retoma el componente histórico y social, dando cuenta en la práctica social y empírica de los movimientos sociales, del papel relevante que juega el género, así como de las juventudes, personas adultas mayores y de migrantes en los procesos que afrontan día a día.

Atenco a partir de los conflictos agrarios detonó visibilización por la defensa del territorio, en donde el movimiento social fue la coyuntura histórica, política y cultural para el campesinado y de representatividad para actores como las juventudes y las mujeres, lo cual hizo posible que sus demandas fueran escuchadas, además de la reconstrucción de su historia fuera de parámetros temporales lineales sino más bien

46 dentro de las prácticas de injusticia y despojo que traía consigo una visión de progreso capitalista.

El postdesarrollo también evidenció que los países de América Latina- occidental- fueron considerados como subdesarrollados y, por ende, necesitados de desarrollo, en concordancia con Escobar (2009) esto responde a intereses geopolíticos en donde el poder de ciertas naciones ha legitimado dicha subordinación sobre otras.

En mis recorridos y observaciones, pude reconocer que es común por las mañanas ver salir hacia la ciudad a las personas. La población joven con fines de ir a estudiar la preparatoria o universidad, mientras que los adultos se dirigen a sus centros de trabajo, y algunos habitantes para ir adquirir algunos bienes, la mayoría aborda los camiones de la línea Tepetitlán hacia metro San Lázaro su trayecto tiene una duración entre 45 a 60 minutos, alguien en una entrevista sobre la relación cotidiana hacía la urbe me comentó lo siguiente:

Nos pasamos mucho tiempo viajando, si le sumamos las horas son como cinco o hasta seis, pero nada más bonito que ver tu pueblo por las tardes y dormir con tu familia (Hija de Isaura, septiembre 2021).

Con respecto a este traslado que gran parte de la población realiza y la alimentación en mi estadía en los hogares detecté que las personas obtienen distintos alimentos para ser consumidos con la familia, algunas personas mencionaron lo siguiente:

Trabajo como servidora pública, para cenar traigo que un pollo feliz o paso a veces por una pizza de las que venden en el metro (Himelda, octubre 2021); Vamos adquiriendo cosas que nos gustan ya sea pan, dulces, o hasta comida rápida, pero creo que solo lo hacemos de manera esporádica, casi siempre si compramos comida es aquí mismo en el pueblo (Sandra, septiembre 2021).

Con estos precedentes no podemos negar que la ciudad también les provee de algunos alimentos, que sí bien no los consumen a diario, han pasado a formar parte de las comidas en los hogares y con ello a modificar una serie de hábitos y preferencias, lo que conlleva a rectificar el carácter dinámico que guarda consigo la esfera alimentaria.

Algunas otras personas, perciben a la ciudad como un espacio que no figura con su modo de vida debido a la infraestructura y alguna serie de características que poseen las personas que habitan en ella, tal como lo resaltaron de la siguiente manera:

Vas a la ciudad y hay tráfico, prisa, estrés y contaminación. Además, la gente no se ayuda entre sí, son muy individualistas, si ven que te asaltan

47 todos se hacen que no vieran nada (Isaura, octubre 2021), Otra destacó:

La ciudad posee ciertos servicios como escuelas y mejores posibilidades de trabajo que aquí, o en Chiconcuac y Texcoco no tendrás, pero también sabemos que no contempla parte de lo que somos, por eso cuando vamos buscamos regresar pronto a casa (Elena, septiembre 2021).

Lo anterior demuestra que la ciudad es percibida como un escenario que irrumpe con los valores, creencias y vida comunitaria que aún pervive entre las comunidades.

Asimismo, notamos que las comunidades se encuentran transitando constantemente en una relación ecológica y cultural revalorizando el territorio histórica y políticamente.

Una práctica amigable que detecte en el trabajo de campo fue el aprovechamiento que se hace del desperdicio de comida de los hogares y en las recauderías, ya que estos se dan a personas que crían porcinos, al respecto una vendedora de frutas y verduras me dijo lo siguiente: Pasa don Mariano en las tardes por el desecho, le guardamos todo lo que sabemos que le será de utilidad, así no lo tiramos, sino que él lo aprovecha (Joana, julio 2021).

Dentro de este entramado puedo sostener que el campesinado dimensiona las tierras agrarias más que un patrimonio sino como un ente en el que hay una territorialidad, con lo cual, a mi manera nos brinda componentes para que podamos empezar a examinar dicha espacialidad como una nueva relación de autonomía y autosuficiencia alimentaria que mantienen con el campo.

Hay también componentes complejos asociados a la desagrarización y a la pluriactividad que viven la mayoría de los espacios rurales en México, que han conllevado a la gente a buscar estrategias de reproducción social, en Atenco se presentan principalmente con el sector terciario, en donde a partir de una década atrás ha habido apertura de negocios, de talleres textiles en los hogares, así como la conservación de elaboración de artesanías y productos locales, que contribuyen a complementar los gastos familiares (Diario de campo 2019-2021).

Para la juventud que habita en las comunidades desde hace años, con la gestación de proyectos colectivos como Manos a la cuenca se ha retomado como parte central su participación, en donde con ayuda de la agroecología han ido recuperando las parcelas salitrosas buscando tener una relación más sustentable con la tierra, así como algunos limites ejidales que habían sido contemplados en el perímetro de lo que sería el nuevo aeropuerto.

48 Parte del desarrollo – no únicamente económico- que hemos venido notando entre la gente de Atenco no corresponde con una concepción lineal del tiempo, ni solamente con una economía capitalista que produce mercancías, sino que prevalecen modos de vida que contemplan saberes y cooperativismo, mismos que han construido un devenir de relación mutua, equilibrada y respetuosa entre el campo y la ciudad, ya que ambos nichos les brindan bienes, servicios y recursos alimentarios.

De acuerdo con lo anterior, podría sostener que el territorio atenquense requiere de una sociología (transdisciplinaria) de las emergencias para poder seguir estimando la pluralidad de posibilidades de su futuro inscrito en el presente a partir de la resistencia y de la esperanza (Sousa, 2014).

No por ello, se pueden dejar de incorporar nuevos análisis a partir de otras vertientes o posturas, considero que el camino ha sido poco explorado y que aún tenemos que seguir reconceptualizando epistemológica y metodológicamente los territorios rurales que conciernen a nuestro país, pero siempre que sea el caso retomando la voz de los y las sujetas, su cultura, así como su contexto.

In document UNIVERSIDAD AUTÓNOMA CHAPINGO (página 58-62)