LOS SISTEMAS HIDRÁULICOS DE ÉPOCA ROMANA EN HISPANIA
"Los restos mejor conservados de las intervenciones sobre el medio hídrico llevadas a cabo por los romanos en el territo
rio español corresponden en su mayor parte a sistemas de abastecimiento de agua a núcleos urbanos; será de estas obras de las que, fundamentalmente, nos ocuparemos en lo que sigue. No obstante, hay también numerosos vestigios de actuaciones hidráulicas en explotaciones mineras, en general peor conservados que los anteriores y muy modifica
dos con el paso del tiempo. Los mejores ejemplos, quizá, de este tipo de labores son los cientos de kilómetros de gran
des canales construidos por los romanos en el noroeste pe
ninsular, en clara relación con numerosas explotaciones au
ríferas, entre los que destaca la bien conocida de Las Médu
las, en el Bierzo. Con estos canales, a los que se derivaban las escorrentías de numerosos cauces, se concentraba el agua en puntos estratégicos, desde donde se hacía llegar hasta las masas de material que se pretendían movilizar, a través de otros cauces artificiales de mucha pendiente. El proceso, al que denominaron los romanos ruina montium, concluía con el arrastre del material por las aguas y con su posterior retención en depósitos adecuados donde, por de
cantación, se separaba el oro.
Otros sistemas hidráulicos -en general peor conocidos que los anteriores- estaban dirigidos a la atención de zonas regables y también a usos industriales, como los molinos (con escasos restos conservados, quizá por su reutilización y modificación posterior) o, entre otras, las instalaciones para la salazón de pescados y elaboración del garum, citadas, por ejemplo, enAlmuñécar(Sex,), Cádiz o Bolonia.
En algunas ocasiones eran los propios sistemas urbanos los que servían para atender, mediante derivaciones adecua
das, las demandas agrícolas o industriales. En Proserpina, por ejemplo, hay a pie de presa un molino, considerado de origen romano, que pudo explotarse perfectamente a partir de una pequeña derivación desde el canal que llevaba las
aguas a Mérida. La conducción desde la presa deAlmonacid de la Cuba (en el ríoAguasvivas, provincia de Zaragoza) está claramente relacionada -todavía en la actualidad- con la zona regable de Belchite, que quizá fuese, incluso, su destino fi
nal, dada la extensión que cubre la importante y muy antigua red de acequias derivada del mencionado canal ...
Son también interesantes, aunque casi siempre de menor entidad, las infraestructuras asociadas a villae y explotacio
nes rurales, muchas de ellas de época romana tardía, que se suelen caracterizar por fábricas en general menos cuida
das que las que se observan en las grandes intervenciones hidráulicas.
Los sistemas hidráulicos romanos, aunque se ajustan, en sus planteamientos generales, a unos criterios que podría
mos considerar todavía válidos, presentan también una serie de peculiaridades que son las que, en mi opinión, conviene destacar a los efectos que ahora nos ocupan.
Se observa, por ejemplo, que en los abastecimientos urba
nos los romanos optaron con preferencia por las tomas en fuentes o cabeceras fluviales, seleccionado, con ello, aguas de buena calidad aunque estuviesen lejanas al punto desti
no, frente a las más próximas pero de peores característi
cas. En la propia metrópoli los once acueductos principales que se construyeron entre finales del siglo IV a.c. y princi
pios del 111 d.C. suman un total de cerca de 500 km de con
ducciones, con un máximo en el Aqua Marcia, conciuida el año 144 a.c., donde se superaron los 90 km de longitud.
En Hispania esta solución se ha repetido con mucha fre
cuencia, según se deduce de los datos hasta ahora disponi
bles. Lo cual supuso la construcción de largas conduccio
nes, como los 60 km que se mencionan para el abasteci
miento de Cádiz o los más 40 km que se constatan en Toledo.
Ahora bien, en el solar hispano, al igual que en otras zonas
de los vastos territorios ocupados por los romanos, una hidrología poco favorable obligó a buscar soluciones más complejas, que permitiesen disponer de agua suficiente a lo largo de todo el año: por un lado, la explotación de acuíferos someros de fácil acceso, para aprovechar la regulación natu
ral de las aguas subterráneas, y, por otro, la construcción de presas de embalse.
En los acuíferos se recurrió a los pozos, que con los medios entonces disponibles tenían unas claras limitaciones, y a las galerías de captación, mucho más eficaces. En Mérida se conservan muy buenos ejemplos de esta última solución ...
La tipología de estas obras es casi siempre la misma: gale
rías en general abovedadas -o cubiertas con losas-, sin re
vestir o revestidas con fábricas permeables (mampostería en seco, por ejemplo) y con un canal mejor o peor definido en la solera, por el que se transportaba el agua filtrada en la zona de captación. Una vez salvada esta zona, y si el terreno lo exigía, el revestimiento se podía impermeabilizar utilizando mortero de cal en el rejuntado de las piezas de mampostería (o de los ladrillos, en su caso). Las dimensiones de estas galerías varían mucho de unas a otra, pero en el caso de Mérida son estrictas, es decir, las suficientes -pero no más
para permitir el trabajo de una persona en los avances y los revestimientos. Normalmente la construcción se realizaba desde varios frentes que se abrían por medio de numerosos pozos excavados a lo largo de la traza de la conducción y distanciados entre sí algunas decenas de metros, como nor
ma. Una vez concluida la obra, estos pozos, cubiertos por losas o piezas más complejas, se utilizaban como accesos para el mantenimiento o la reparación de la galería ... "
ARENILLAS, Miguel Ponencia presentada y publicada con motivo del Congreso sobre las Obras Públicas Romanas celebrado en Mérida el 15/11/2002.
ACUEDUCTO
DEL MOLINO DE SIERRA PLATA PENDIENTE: 4,5 % LONGITUD APROX.: 1.200 m.
CRONOLOGÍA: primera mitad del siglo II d.C.