ASPECTOS TÉORICOS Y METODOLÓGICOS
4. LOS MAYEQUES, TRABAJADORES DE TIERRAS DE DOMINIO PRIVADO
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125 c otas 2400 y 2500 msnm?, ¿qué rest ricciones pudieron t ener los habit antes de Cihuat ecpan para no oc upar los t errenos m ás allá de los 2500 msnm ? La res puest a a estas pregunt as puede busc ars e en la propiedad de es as tierras en apariencia “baldías”, en la calidad de las mismas y en la pres encia de una población migrante flot ant e, c uya f iliación ét nic a fue dif erent e a la de los habit antes de la aldea.
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126 aunque t ambién sus actividades incluyeron la pesc a, la caza, labores art es anales y c on diferent es s ervicios de t ipo c ivil, militar y religioso.
Los mac ehualtin estaban dedicados a las faenas del campo, ‘su modo de vivir es universalment e sembrar un poc o de maíz en unos pedazos de tierra que tienen alrededor de s us cas as y en algunos pueblos apartados’ (Castillo Farreras 1984:109).
Cast illo Farreras (1984 ), menciona que el t rabajo agrícola era realizado por cuat ro t ip os de t rabajadores:
1. Calpuleque (c alpúllec ).
2. Teccaleque (tecc állec ).
3. Renteros.
4. Mayeque o tlalmaque.
Tanto los calpuleque como los tecc aleque eran considerados macehuales, donde los unos cultivaron las calpulalli y los ot ros, las t ecpantalli. Ambos t rabajadores agríc olas cult ivaban estas tierras para su benef icio y para c ubrir los t ribut os, la dif erencia s egún Cast illo Farreras (1984: 85) está en el destino de los f rutos del s uelo que c ultivaban en c omunidad. Los calpuleque t ributaban al huey tlat oani, mient ras que los t eccaleque, al noble que det entaba el derecho de la t ierra.
E ntre la terc era y cuarta c ategoría no pueden est ablecers e dif erencias c onc retas, puesto que la t ercera denominada en c astellano c omo renteros, s e refiere a los indi viduos quienes rent aban tierras ajenas de nobles o de alguna c omunidad por un tiempo det erminado. E n t anto que los mayeques pert enecientes a las c apas inferiores de la soc iedad sin s er tlacoht li (esc lavo), f ueron
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127 def inidos t ambién c omo renteros, que labrab an las tierras no por un tiempo det erminado sino por t oda su vida y pagaban rent a al usuf ructuario en una porc ión del product o c olectado o en el c ult ivo de una superf icie det erminada, mas el s ervicio de leña y agua c orrespondiente. B ajo est e esquema, s e debe cuestionar ¿cuál es la c aracteríst ica que distingue a los mayeques de t odos aquellos individuos dedicados a la producción agrícola? , si los mayeques no eran mac ehualtin pero labraban la tierra y pert enec ían a las c apas inf eriores de la sociedad sin ser considerados tlacohtli; est a marginación s ocial a la que estuvieron s ujet os, puede enc ont rars e en s u filiación ét nic a, los mayeques c onst ituyeron un sect or ét nic amente dif erente al c onglomerado para el que t rabajaron (Castillo Farreras 1984:115).
Hicks (1976: 67) por s u part e, c onsidera que t ant o los mayeques c omo los calpuleque s on macehualt in, pero los mayeques labraban las t ierras particulares de los nobles y a quienes tributaban y los llamados c alpuleque c ultivaban tierras del c alpulli y t ribut aban direct ament e al est ado. La dif erencia para Hic ks (1976) entre uno y otro radica en los t ribut ados mas no en los t ributarios.
Corona Sánc hez (1976) al hablar de la organización del estado Ac olhua destac a la influencia de los f actores ecológic os, ét nic os y d e t radic ión hist órica, en las f ormas de t enencia de la tierra y estratif icac ión s ocial. Habla de c inc o t ipos de tierras labradas por t errazgueros para el pago de t ribut o a los distintos grupos del linaje real, a s aber: tlatoc atlalli, tlat ocamilli, y aotlall i, t ec pantlalli y pillalli; y s ólo un tipo de tierra denominada tequitcamilli para pago de t ributo y para su s ustent o.
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128 El grupo o linaje dominante de los s eñoríos f ue determinado por su vínc ulo c on el linaje de Tez coc o y establecido por la ascendencia y desc endencia de Nezahualco yotl. E n el c aso de los s eñores de Tepetlaozt oc y Teotihuacan, mediant e alianzas mat rimoniales recibieron una dote de t ierras, t errazgueros y tribut o.
Algunas tierras llamadas t lat ocat lalli (sementeras del señor) o it onal intlac a; s e repartieron ent re los desce ndient es de Nezahualpilli y se localizaban entre los pueblos s in señor de las regiones de Ac olhuacan, La Campiña y la sierra. Las t ierras itonal int lac a, pert enec ían t an sólo al linaje de Nezahualc o yot l y podía pas ar a ot ro s eñorío por medio de relaciones mat rimoniales, aunque es pos ible que cada teuhclti las t uviera en su s eñorío o en lugares tribut ar ios rec ién conquistados por el e st ado acolhua o por la Triple Alianza.
Las tlat ocamilli fueron cultivadas por t errazgueros q ue pagaban t ributo a los descendient es del linaje real. A lgunas de estas tierras s e ubicaban en lugares f avorecidos por s istemas de riego27.
Las yaotlalli o t ierras de c onquist a eran tierras t ribut arias que t enían los s eñores de Tepetlaoztoc y Teot ihuacan en Mazahuac an, Caltec oyan, Iec at zinco, Tlac apehuacan y en Chalc o Cauhtlalpan.
Es as tierras c on su derec ho a us uf ructuarlas y legarlas, eran del s eñor, aunque pudieron haber sido repartidas por el e st ado.
Las tec pant lalli, eran t ierras pertenec ient es a la rec ámara de los reyes o s eñores. E ran labradas por terrazgueros conocidos como t ecpanpouhque, que residían en ellas o que las habían pos eído, y al parecer pagaban t ambién t ribut o en servic io o en mano de obra para los t ecpan. Esas tierras, c onsidera Coron a Sánchez (1976: 93), eran
27 T a l c o m o l o s d e H u e x o t l a , T e t z c o t z i n c o y A c a t e t e l c o , l a s d e A t l i z a l i h u i a n e n A t e n c o y l a s d e P a p a l o t l a n .
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129 más bien c asas y s olares con sus t errenos s ituados dentro o f uera de las comunidades28. Est as tierras de los s eñores pas aban t an s ólo al linaje de sus descendientes en el poder pero t ambién podían repart irse ent re s us ot ros hijos y hermanos, ent re los pipiltin c on c argos administrativos . Est as tierras dadas po r el señor o repres entant e del est ado eran las pillalli o s ement eras que pert enec ían a los nobles o s eñores antiguos o benemérit os29, s egún lo refiere Alva I xtlilxo c hit l (1985).
E n cuant o a los macehuales a dif erencia de los t ributados (pipilt in o t lat oque) eran labradores o agricultores, quienes practic aron ot ras act ividades ec onómicas30. Los macehuales pagaba n el t ribut o que obtenían de unas tierras de la c omunidad denominadas t equitc amilli o tierras del barrio, de las que los macehuales obt enían t ambién s u sust ent o (Corona S ánc hez 1976).
El t ribut o en product o agrícola s e pagaba de ac uerdo c on las tierras que c ada mac ehual poseía y s e organizaba por medio de mandones que había en cada barrio, y en los pueblos sin s eñor , el t ributo s e deposit aba en una cas a de la comunidad, en la que había un represent ant e del t lat oani, que podría s er el mismo calpixqui, quien lo administraba (Corona Sánchez 1976:99).
Los mayeques
Carrasc o (1 989) asient a que los es pañoles implantaron su dominio económico s obre la base de las instituciones indígenas que regulaban
28 C o m o e s e l c a s o d e T e o t i h u a c a n , d o n d e h a b í a s i e t e t e c p a n : H u i t z n a h u a c , S a l p o t i t l a n , A t e m p a n , Z a c a t l a , X o l o l o c , C h i m a l p a n y T e c u i l a n y d o s p a l a c i o s m á s e n l o s p u e b l o s c o n q u i s t a d o s d e T e c p i l p a n y X o h u a c a n .
29 E n T e p e t l a o z t o c e x i s t i e r o n d i e c i n u e v e p r i n c i p a l e s q u e p o s e í a n p o r v í a d e m a y o r a z g o d e d o s a s i e t e c a s i l l a s c o n 5 a 2 2 o 4 0 v e c i n o s , r e n t e r o s s u y o s , l o s c u a l e s l e s e r v í a n y t r i b u t a b a n a d e m á s c o n h u i p i l e s y p a ñ o s p e q u e ñ o s .
30 E n a l g u n o s p u e b l o s d e l s o m o n t a n o y d e l o s v a l l e s d e l a c a m p i ñ a c o m o T e p e x p a n , A c o l m a n y T e o t i h u a c a n , e x p l o t a b a n l a t u n a d e l n o p a l , e l m a g u e y p a r a s u a l i m e n t a c i ó n , v e s t i d o y l e ñ a .
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130 el us o de la tierra y las f ormas de trabajo. Un ejemplo de ello, es el de los c ampesinos al s ervicio de miembros individuales de la n obleza indígena denominados tlalmaitl (nahuatl) o mayeques (cast ellano), equiparados c on los renteros, terrazgueros o solariegos de Es paña.
El t érmino mayeque hac e ref erencia a un tipo de c ampesinos que se asocia c on la obra de Zorit a (1941), siendo él qui en sent ó las bases para todas las interpret aciones que de est a palabra, se derivaron.
Con res pecto a la exist encia de los mayeques s egún la dist ribuc ión geográfic a y el periodo de la hist oria prehis pánic a que anot a Carrasc o (1989), propongo ac otar un poco m ás su plant eamient o, al c onsiderar que los mayeques pudieron surgir a partir de la hegemonía m exic a esto es, en 1430 cuando Nezahualc oyot l se est ablece c omo c hichimeca tec uht li en Tezcoc o y los acolhuas s e c onvirtieron en los aliados más poderos os pero s ubordinados al poder mexica. La conf ederac ión ac olhua al mando de Nezahualc oyot l cont roló de f orma directa ciudades en la porción orient e de la cuenca. Los mexicas por s u lado, al t ener una bas e t erritorial muy pequeña, dominaron el rest o de la cuenca a través de otros mec anismos. C omo s eñores recept ores de t ributos de las c omunidades , instauraron nuevas formas de uso de la tierra, de asentamient o de alguna área o inc aut ación direct ament e de los t errenos que redis tribuyeron a individuos de la nobleza mexi ca, c onvirt iéndolas en dominios privados.
Carrasc o (1989) examina los t ext os en que aparecen l os mayeques o palabras afines para det erminar su papel ec onómico.
P ropone ent onc es analizar la t erminología na huatl de las instit uciones soc iales, en la medida en que ést as expresan los c onc ept os de gente que partic ipaba en la soc iedad . P art e del
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131 ent endido de que los t érminos nahuas no t ienen la precisión s ociológic a nec es aria para t al propósit o, pues s us t raducciones al c astellano inc luyen múlt iples acepciones. De esta manera, si la palabra mayeque hace alusión a una c ategoría social espec ífic a, debe probarse mediant e dat os conc ret os.
E n el nahuatl exist en palabras que hac en ref erencia a c ategorías s ociales, que definen un est at us jurídico en el s istema de estratif icac ión soc ial, est as son pipilt in o nobles, macehualt in o plebeyos y tlaco htin o esclavos. Asimismo se c uenta con ot ros t érminos que denot an actividad o prof esión tales c omo los s acerdot es, guerreros o merc aderes, etc. Es dif ícil establecer la c onexión entre las c ategorías sociales y las palabras que denotan una actividad ec onómica, puesto que cuando s e habla de s acerdot es y mercaderes no se sabe si éstos eran nobles o macehuales. “Dentro de un est ament o en una prof esión dada siempre se enc uent ran indi viduos que oc upan distint a posición de clase –es decir posiciones distint as en el proc eso de producción y dist ribución - que no est án rígidament e definidas por el régimen estamental” (Carrasco 1989:125 ).
Los mayeques según los registros escritos
E n cuant o a la c onsiderac ión de Carrasco (1989), que un anális is lingüístic o de las palabras en na huatl por s í mismo, no c ont ribuye a def inir la sit uación soc ial a que se ref ieren . La palabra mayeque aparec e principalment e en t extos redact ados en c ast ellano y en realidad s on poc os los aut ores que hacen ref erencia a dic ho término.
P unt ualiza que no se enc uent ra la form a nahuatl en el voc abulario de Molina (1970) pero S imeón (2010 ), apoyado en la obra de Olmos (1972), hace alusión a las maneras de hablar que t enían l os viejos en
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132 s us antiguas plátic as: temayecauh, temecapalecauh, teteput zt ec auh, t ecac axec auh, t etlalec auh, t equauec auh. S imeón (2010:250) int erpretó mayect li c omo mano derecha.
La inf ormación más completa que Zorita (1941) elabora s obre los mayeques, es cuando aborda los cuat ro géneros de pers onas que pagaban tribut o, según Carrasco (1989):
1) t eccaleque, era parte de la población de los barrios que pagan a un teuctli o s eñor en lugar del tlatoani. La dif erencia entre éstos y los de la c at egoría s iguiente es el dest inat ario de los tribut os;
2) calpuleque, era la gent e de los barrios que t ienen tierra en c omún y pagan t ributo y s ervicios al t lat oani;
3) mercaderes y art esanos, que viven en los distintos barrios y t ributan en product os de s u prof esión pero no ac uden a t rabajar en las sementeras donde s e produc e el t ribut o, y
4) mayeques, que están en las tierras pat rimoniales de los s eñores y de algunos partic ulares.
E xplic a Carrasco (1989) que Zorita (1941) refiere a los mayeques como labradores que est aban en t ierras ajenas y las ot ras maneras de t ribut arios t enían t ierras en partic ular o en c omún en s u barrio o c alpulli. Los mayeques no podían irs e de unas t ierras a otras, ni dejar las que estaban labrando. La propiedad de est as tierras se heredaba de padres a hijos y c on ellas pas aban los mayeques que las t rabajaban, con la c arga y obligación del s ervicio y rent a que pagaban por ellas, sin posibilidad de c ambio.
Los mayeques no t ributaban a ningún s eñor s upremo, sino al dueño de las tierras. No ac udí an a las sementeras que se hac ían en
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133 c omún, porque ellos daban t ribut o al señor de las t ierras que labraban. Los mayeques las t enían y las c onsideraban suyas, porque t enían el dominio útil. Est o estaba dispuesto desde tiempos inmemoriales y c on el c ons ent i mient o de los s eñores s upremos a quienes los mayeques ac udían a servir solo en tiempo de guerra.
Cuando el s eñor, dueño de las tierras que s embraban los mayeques, moría, las heredaba a los hijos que s e quedaban c on t odo y s us mayeques de s ervicio
Con bas e en los dat os de Zorita (1941), Carrasco (1989) c onsidera que s e pueden est ablec er algunas dif erencias entre los mayeques y los ot ros c ampesinos. Los mayeques t rabajan tierras ajenas que s on tierras patrimoniales de s eñores s upremos e inf eriores (t lat oque y t et euctin) y de algunos partic ulares, que aunq ue no s e definen claramente, algunos podían s er nobles (pipilt in) o bien, miembros del barrio. Las tierras pat rimoniales se t ransmitían librement e por herenc ia y con ellas s us mayeques o tlaimates. Los mayequ es fueron considerados como solariegos y pagaban al s eñor de las t ierras donde est aban y labraban. N o tenían la obligación de t ributarle al señor supremo más que en tiempo de guerra o de necesidad, eran obligados a servirle por ‘razón del señorío universal y por la jurisdicción que sobre ellos tenía’ (Carrasco 1989:135).
P ara entender mejor la s ituación de los mayeques, Carrasc o c ompara a los mayeques c on las otras t res maneras de t ributar y c on otros tipos de rent eros o de s ervidores c uya situación ec onómi ca es c ont rastada por Zorita (1941). Habla de rent eros, c uyo nombre en nahuat l no aparece, que t omaban la tierra a c orto plazo y t enían la obligación de pagar tributo. ‘Los renteros que están en tierras ajenas pagan por ellas rent a al S eñor de ellas, c omo se conciert an, y s on dif erentes a los mayeques, porque t oman a renta las t ierras por un
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134 año o dos o más, y no dan ot ra c osa al s eñor de ellas, porque al S eñor universal o s upremo acuden c on el s ervicio que los demás y ayudan a las s ement eras que para ellos se hacen, que es el tributo’
(Carrasc o 1989: 137 -138)31.
Des pués de hac er una revisión det allada de los c ontextos alusivos a los mayeques, Carrasc o (1989: 147) c onc luye que t al c ategoría aparece en t ext os escritos en cast ellano; lo que puede s er c onsiderado como un nahuatlismo incorporado Zorita (1941), de t al manera que c uando us a la palabra en la explicación de los t ributarios, la expres a c omo equivalent e a tlalmait l.
Carrasc o (1989) cit a dos text os más en donde s e us an términos derivados de may e. Uno se enc uent ra en el Mapa Quintat zin (Aubin 2002) y el ot ro, en el Trat ado del Señorí o de Teot ihuac an (Guzmán 1938).
E n la vers ión c astellana del Tratado del Señorí o de Teotihuacan (Guzmán 1938), se enumeran l os lugares y las tierras que Nezahualc oyot l dio a s u yerno, el rey de Teotihuacan. S e omite la t raducción in ichquic h alt epetl ihuan imayec apan, que s egún Carrasco s e ref iere a lo que Nezahualco yotl dio a s u yerno y que pudo significar ‘todos los pueblos y los lugares de braceros’, imayec apan puede ser traducida como ‘lugares de braceros’, i art ículo in, o bien el poses ivo i o im, siendo imayec apan ‘el [o su(s)] lugare(s) de mayeques’ (Carrasco 1989: 155)
31 E n o t r a d e s c r i p c i ó n , s e d i c e q u e l o s t e c c a l l e q u e s y c a l p u l l e q u e s t e n í a n t i e r r a s p r o p i a s e n p a r t i c u l a r o e n c o m ú n ; p e r o l o s q u e n o l a s t e n í a n o n o l a s q u e r í a n d e l c o m ú n y d e s u b a r r i o e r a n r e n t e r o s d e o t r o s s e ñ o r e s , d e p a r t i c u l a r e s o d e o t r o s b a r r i o s . L a s r e n t a b a n p o r u n o o d o s a ñ o s y t r i b u t a b a n a l S e ñ o r s u p r e m o c o m o e l r e s t o d e s u s v a s a l l o s ( C a r r a s c o 1 9 8 9 ) .
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135 El último referente históric o que present a Carrasc o (1989), s e enc uent ra en la lámina 2 del Mapa Quinat zin (Aubin 2002). Como ya s e ha mencionado, en dicha lámina se repres ent a El Palac io de Nezahualc oyot l, rodeado de t odos los s eñores del Acolhuac an. Junt o a los glifos de Teot ihuacan y Ot ompan se distinguen leyendas c on el nombre de tlaht oloyan o tribu nal donde s egún refiere Carrasco (1989), en el pueblo de Teot ihuacan s e despacharían t odos los pleit os y negocios que hubiera ent re caballeros y gent e noble de los pueblos de la provinc ia de La C ampiña. Mient ras al gobernant e de Ot ompan, le encargó que se des pacharan los negocios y demandas que se dieran ent re la gent e c omún y plebeya de las provincias de La Campiña. Después de lo s glif os de Teot ihuacan y Ot ompan , se obs erva una hilera de ocho pueblos más, en cuyo inicio hay ot ra leyenda que s e t ransc ribe como ‘in matlact epetl once… tlaht oloyan y n onoc temayeccan’, frase que Aubin (2002:103) traduce como ‘el tribunal de los once pueblos que está a la mano derecha’. Al res pecto, Carrasco (1989:155) disient e de la interpret ación de A ubin, al c oment ar que en el códic e s e anota clarament e temayec an, escrita con una sola c, “lo que favorece la interpretación ‘lugar de los mayeques o braceros”. Este comentario puede ser válido si se c onsidera que en el Ac olhuac an había mayeques, sujet os a los s eñores t epanec as o t enochcas. A unque en el c ódice no s e hace menc ión de la c ondic ión social de los mayeques ni de las formas de t enencia de la t ierra que permit a ident ific ar los lugares donde s e enc ont raban los mayeques , es neces ario mencionar otro cas o más, analizado por Carr asco (1989:156).
E n el Trat ado del S eñorí o de Teotihuacan (Guzmán 1938) s e nombra Milla a La Milpa en c astellano, -según Carrasco - que A lva I xtlilxo chitl (1985, II: 114) denomina La Campiña donde se enlist an
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136 los pueblos del valle de Otompan -Teot ihuacan q ue coinciden c on los que Motolinía (1971: 3 94) desc ribe c omo sujet os al tlatoni de Texcoc o:
“Estos diez y seis pueblos que aquí están figurados eran s ubjet os a Tezcuc o, y en ellos no había señor sino mayores y principales que los regían. Todos eran rentero s del s eñor de Tezc uco, y además de sus t ribut os tenía en estos pueblos el s eñor de Te zc uc o muchas tierras que le labraban, y por eso están aquellos indios c on sus huictles en las manos, que s on las palas c on que en esta Nueva España labran la tierra”.
Los pueblos representados c on el huict li en la lámina 2 que c onf orman La Campiña, corresponden c on la descripción ya citada de Motolinía (1971). Por ot ro lado, La Campiña era un a región donde predominaban los pueblos de campes inos rent eros pero exist ían dos ciudades c on tlat oque: Teotihuacan y Ot ompan , por l o que la distinción en lengua na huatl ent re ciudad o altepetl y aldea o alt epemaitl, permite a Carrasco (1989: 157), hacer otra lect ura del signific ado de mayeque. Mait l puede referirs e no sólo al brazo humano, s ino en sent ido metafóric o a miembro, es decir a los barrios o aldeas de la c iudad. Alt epemat il puede s er ent endida c omo brazo o miembro de la c iudad, por lo tant o altepemay eque podría signific ar aldeanos y mayeque, una f orma abreviada. E n este c ont e xto es permitido leer y n ichquich alt epetl ihuan imay ecapan como “todos los pueblos y los lugares de aldeanos”, sobre todo si se considera que en las f uent es t ezcoc anas t ales como Motoliní a (1971:394-395) y A lva I xtlilxo chitl (1985 II: 98-91) s e asient a cl arament e que en las aldeas rurales se loc alizaban los renteros. Ent onces c on este argumento, s e puede concluir que “los habitantes de las aldeas administradas por mayordomos [calpixques] del rey eran los ‘renteros’ de Motolinía,