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Los postulados del Interaccionismo simbólico

CAPÍTULO III. VIOLENCIA SIMBÓLICA Y COMUNICACIÓN. UN ACERCAMIENTO TEÓRICO-METODOLÓGICO AL ESTUDIO DE LAS

3.1. En torno a la definición de comunicación

3.1.1. Los postulados del Interaccionismo simbólico

Quien le dio nombre al Interaccionismo Simbólico fue Herbert Blumer en 1938 de esta manera son claras las manifestaciones de considerar a la comunicación como interacción social y según (Marta Rizo2000) se desarrolló durante el siglo XX y hasta por los 80´.

Los principales autores del Interaccionismo Simbólico son: Herbert Blumer, George Herbert Mead, Charles Horton Cooley y Everning Goffman, aunque dentro de ellos los que se consideran fundamentales para la comprensión del interaccionismo simbólico son Mead, Cooley y Goffman.

Cooley se consagró a la etnografía de las interacciones simbólicas de los actores, se interesó en la etnografía por Mead, ya que fue el primero en hacerlo y utilizó la expresión “grupo primario”, para nombrar a los grupos que se determinan por una agrupación y una cooperación íntima cara a cara, de esa manera la opción etnográfica estuvo sujeta a un proceso de individuación para la construcción de “sí mismo”, que explica que el individuo vive una experiencia singular, única en su historia de vida a pesar de que está sumergido al mismo tiempo a las fuerzas de la nivelación y a la homogeneización de los comportamientos.

En cambio la escuela de Chicago con relación a los medios de comunicación fueron previstos como factores de libertad y de ahondamiento en la experiencia individual, también como organizadores de la superficialidad de relaciones sociales como contactos sociales de la desintegración.

Uno de los postulados básicos de la escuela fue que si existe comunicación, es sólo en virtud de las diversidades o diferencias individuales, algo que se contradice si toma en cuenta las teorías que, en esa época, ponían el énfasis en el carácter homogéneo de la “masa” receptora de los medios de comunicación.

Desde el Interaccionismo Simbólico se destaca la naturaleza simbólica de la vida social. La finalidad principal de las investigaciones que se realizaron desde esta perspectiva fue el estudio de la interpretación por parte de los actores de los símbolos nacidos de sus actividades interactivas.

Así que Blumer (1968) establece las tres premisas básicas en este enfoque:

Los humanos actúan respecto de las cosas sobre la base de las significaciones que estas cosas tienen para ellos, o lo que es lo mismo, la gente actúa sobre la base del significado que atribuye a los objetos y situaciones que le rodean.

La significación de estas cosas deriva o surge de la interacción social que un individuo tiene con los demás actores.

Estas significaciones se utilizan como un proceso de interpretación efectuando por la persona en su relación con las cosas que encuentra y se modifican de dicho proceso.

De esta manera las premisas indican que el análisis de interacción entre actor y el mundo se da a partir de una concepción de ambos elementos como procesos dinámicos y no como estructuras estáticas es así que se le da una gran importancia a la capacidad del actor para interpretar el mundo social.

Quienes desarrollaron la investigación de Interaccionismo Simbólico conciben el lenguaje como un vasto sistema de símbolos donde las palabras son símbolos, ya que las palabras se utilizan para dar significado a las cosas lo que hace posible todos los demás signos, de esta forma los actos, objetos y palabras tienen significado por el hecho de que son descritas por medio del uso de las palabras.

Uno de los conceptos de mayor importancia dentro de la corriente del Interaccionismo Simbólico fue el de self, propuesto por George Herbert Mead. En términos generales, el self (‘sí mismo’) se refiere a la capacidad de considerarse a uno mismo como objeto; el self tiene la peculiar capacidad de ser tanto sujeto como objeto, y presupone un proceso social: la comunicación entre los seres humanos.

El mecanismo general para el desarrollo del self es la reflexión, o la capacidad de ponernos conscientemente en el lugar de otros y de actuar como hablarían ellos.

Es mediante la reflexión que el proceso social es interiorizado en la experiencia de los individuos implicados en él. Por tales medios, que permiten al individuo adoptar la actitud del otro hacia él, el individuo está conscientemente capacitado para adaptarse a ese proceso y para modificar la resultante de dicho proceso en cualquier acto social dado. Es así que a través del self se considera a uno mismo como objeto y su particularidad de que puede ser sujeto como objeto donde cumple un proceso social, entre los seres humanos. De esta manera se reflexiona que el proceso social se interioriza en la experiencia del individuo y de las personas que le rodean, también permite al individuo adaptar la actitud del otro

hacia él, el individuo está conscientemente capacitado para que se adapte a ese proceso y que modifique el resultado de este proceso en distintos actos sociales.

Mead (1934) identifica dos aspectos o fases del self: el yo y el mí. El yo es la respuesta inmediata de un individuo a otro; es el aspecto incalculable, imprevisible y creativo del self. Las personas no saben con antelación cómo será la acción del 'yo'. El yo reacciona contra el mí, que es el conjunto organizado de actitudes de los demás que uno asume.

En conclusión, el Interaccionismo Simbólico, partiendo de un método de estudio participante capaz de dar cuenta del sujeto, concibe lo social como el marco de la interacción simbólica de individuos y concibe la comunicación como el proceso social por antonomasia a través del cual se constituyen simultánea y coordinadamente los grupos y los individuos.

En resumen, el Interaccionismo Simbólico es punto de partida para nuestro trabajo sobre violencia simbólica hacia las mujeres en el entorno laboral, pues como lo dicen los autores todo parte desde la experiencia que el sujeto lo ha vivido es así que el Interaccionismo Simbólico es el sustento teórico de el trabajo de investigación, ya que a partir de las experiencias que han vivido los hombres en relación en la violencia hacia las mujeres estos repiten un patrón y lo reproducen así como las mujeres aceptan esta violencia, ya que también la han vivido desde su niñez dentro del seno familiar. Así que para ellas es natural que las traten con violencia, por lo que el Interaccionismo Simbólico nos habla de que a partir de vivir experiencias sabemos cómo vamos a reaccionar pues se tiene un referente del

acontecimiento en el que están viviendo. De esta manera cuando las mujeres son violentadas en el trabajo no lo perciben como una agresión en contra de ellas pues no sólo abarca golpes físicos para hacerse notar que es violencia; hay diversas formas en que sean violentadas un simple gesto, el tono cómo les hablan, la forma de comportarse con ellas, si las excluyen, etc. si estas mujeres han tenido la experiencia anteriormente no percibirán que les están ejerciendo una violencia contra ellas y de igual forma si el hombre lo ha experimentado así no lo ve como una agresión en contra de ellas por la experiencia que ya tienen de que no están actuando violentamente.

El enfoque del Interaccionismo Simbólico nos permitirá analizar esos modos de pensar y los resultados de dichos pensamientos en cuestión que se deben a las experiencias de vida de cada persona.