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El poblado de Fuente de Isso y el patrón de asentamiento eneolítico en el

I. EL YACIMIENTO DE FUENTE DE ISSO (HELLÍN, ALBACETE)

3. LA EXCAVACIÓN Y LAS ESTRUCTURAS

3.4. El poblado de Fuente de Isso y el patrón de asentamiento eneolítico en el

Las estructuras asociadas a contextos de hábitat y áreas productivas documentadas en el asentamiento hablan de la existencia de zonas de resi- dencia más o menos estables con elementos de carácter doméstico de diver-

so tipo similares a las observadas en el yacimiento de El Prado de Jumilla (Lillo y Walker, 1986) y en diferentes asentamientos de la cuenca del Vina- lopó y Segura. La determinación de varias estructuras negativas de escasa profundidad rellenadas de cenizas y cantos con evidencias de rubefacción permite plantear la existencia de puntos de combustión que podrían estar guardando cierta relación con la cabaña si atendemos a las relaciones estra- tigráficas y a la proximidad entre ellas. Se crearía así un conjunto asocia- do a contextos habitacionales, productivos y de consumo que permitirían plantear la posibilidad de unidades de producción con cierta autonomía y estabilidad, según pone de manifiesto la reestructuración interna de la caba- ña. Por otra parte, la presencia de silos de almacenamiento apoyaría la exis- tencia de una economía agrícola consolidada, así como la estabilización de los lugares de hábitat. La documentación de un foso excavado en el sustrato geológico y amortizado en última instancia como basurero refrenda la idea de estabilidad del patrón de asentamiento. Su funcionalidad original se nos escapa; tal vez pudo actuar como sistema de drenaje, tal y como se plantea para algunas de las estructuras de El Prado (Lillo y Walker, 1986), aunque también parece probable que funcionase como un sistema de delimitación, funcional y/o social, del espacio habitado, según ponen de manifiesto otras estructuras similares conservadas tanto en el Levante como en el Sureste peninsular.

De esta manera, las estructuras documentadas en el asentamiento de Fuente de Isso y su contextualización con otras observadas en el Levante y Sureste permiten aproximarnos a la definición de los patrones de ocupa- ción del espacio y de organización social interna de estas comunidades. La dispersión de materiales y estructuras documentadas en estos yacimientos consiente plantear la existencia de grupos asentados en zonas muy concre- tas, 4 ha en el caso de la Fuente de Isso, pero con una cierta movilidad den- tro de espacios geográficos amplios (valles, cubetas naturales, etc.) donde realizar las distintas actividades reflejadas por el registro arqueológico. Este modelo de ocupación podría extrapolarse a otros yacimientos de la zona como Casas Altas, donde también se documentaron varias concentraciones de materiales, o la Loma de la Alcantarilla, donde se observaron estructuras de habitación similares a la excavada en Fuente de Isso.

Sobre la perduración de esta ocupación, las cronologías del vecino asentamiento de El Prado abarcan una horquilla de unos 400 años (aun- que cabe tener presente la amplitud de las curvas de calibración y el tipo de muestras datadas). Las dos fechas obtenidas para Fuente de Isso sobre muestras de vida corta (restos de bóvido), Beta-221995: 4290±50 BP (UE 3038) y Beta-221996: 4400±50 BP (UE 3015), remiten a contextos de uso

bien diferentes. La primera refiere al nivel de colmatación del foso y, por tanto, al inicio de su proceso de abandono y amortización, mientras que la segunda fecha hace referencia al nivel de relleno existente entre los dos momentos de ocupación de la cabaña, estrato que se asocia con una rees- tructuración interna del espacio y por tanto la fecha debe vincularse al mo- mento de ocupación más reciente. Las curvas de calibración a 2 sigma de estas dos dataciones se solapan durante el primer siglo del III milenio AC, aunque el nivel de reacondicionamiento de la cabaña ofrece una mayor an- tigüedad. Teniendo en cuenta este hecho, resultaría más que probable que ambas estructuras estuviesen en uso durante un mismo periodo de tiempo (sin obviar que la primera fase de la cabaña podría ser más antigua, al igual que alguno de los silos que son recortados durante la construcción del foso), pudiendo coincidir el abandono de la estructura de habitación con el inicio del proceso de colmatación del foso.

Figura I.12. Curvas de calibración de las fechas radiocarbónicas de Fuente de Isso.

La lectura de estas dataciones muestra la existencia de un espacio ocupado con estructuras de hábitat, áreas de actividad y un segmento de foso que delimitaría esta zona de actividad humana. El escaso trazado del foso que pudo ser excavado impide establecer su radio y, por tanto, la ex- tensión del área que delimitaba. No obstante, si se toman en consideración los datos obtenidos a partir de los yacimientos de Arenal de la Costa y To- rreta, cuyos fosos delimitan un área de entre 0,25 y 0,4 ha respectivamente, puede establecerse una estimación del área ocupada.

Con estos datos, podría extrapolarse un modelo de asentamiento ba- sado en un número reducido de unidades de habitación complementadas por una serie de estructuras y áreas de actividad (silos, cubetas, fosas, etc.) que quedarían delimitadas o separadas por varios segmentos de fosos. El estado de conservación de la mayoría de estas estructuras, unido a que en muchos casos sólo se conocen excavaciones parciales, impide precisar el número de viviendas y, por lo tanto, el peso demográfico de estos grupos.

Otro hecho sobre el que cabría reflexionar es el modelo de ocupación asociado a estos asentamientos. Su superficie, que supera en algunos casos las 5 ha, podría relacionarse con una cierta movilidad residencial dentro de un espacio natural de alto potencial durante varias generaciones, tal y como ponen de manifiesto las horquillas cronológicas barajadas para los asenta- mientos de las tierras del sur de Valencia, Alicante y norte de Murcia. Este modelo de movimiento residencial, que podríamos clasificar como aldea dispersa y que cabría hacer extensivo para las tierras del Campo de Hellín, difiere del observado en tierras granadinas, almerienses y la zona meridio- nal de Murcia en este mismo momento, pues allí se determina un sistema de poblamiento agregado y delimitado en torno a sistemas defensivos, pero al mismo tiempo también difiere del observado en las comarcas centrales valencianas donde los asentamientos tienden a concentrarse y estabilizarse junto a cauces de río, aunque presentando dispersiones mayores que de- ben ponerse en relación con una mayor demografía y con la existencia de áreas de hábitat rodeadas de campos de cultivo de carácter extenso (García Atiénzar, 2007). Por otro lado, el modelo extrapolado a partir de los datos de Fuente de Isso concuerda con el observado en algunos asentamientos de la cuenca del Júcar (Fuente Flores, Requena) o la comarca del Altiplano Jumilla-Yecla (El Prado, Jumilla), que se vinculan directamente a espacios endorreicos y presentan, al igual que en Isso, un porcentaje de fauna salvaje que ronda la mitad del registro.

Estas diferencias y semejanzas podrían explicarse a causa de los distintos niveles de complejidad social existentes entre las distintas regio- nes. Para las áreas del sureste peninsular se ha explicado la existencia de

estos poblados agregados como el reflejo de una especialización marcada- mente económica, en algunas ocasiones asociada a la explotación de los recursos metalúrgicos, mientras que los asentamientos del área levantina presentarían un modo de vida campesina caracterizada por la agricultu- ra extensiva y con un incipiente nivel de competencia por los recursos.

Para nuestro ámbito de estudio cabría considerar la posibilidad, apuntada anteriormente, de la existencia de comunidades con una base económica agricola-ganadera-cazadora que requeriría de amplios territorios y que se organizarían a partir de un número reducido de unidades domésticas dise- minadas en el entorno de un espacio húmedo conformando una agrupación del tipo aldea dispersa.