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MARCO CONCEPTUAL 1. Teoría de recursos

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EL ENFOQUE ESTRATÉGICO (*)

II. MARCO CONCEPTUAL 1. Teoría de recursos

y capacidades y los acuerdos de cooperación Un marco teórico desde el que poder analizar la cooperación es

principalmente a la I+D básica o más genérica y la investigación estratégica a largo plazo, dise- ñada para maximizar la difusión y la transferencia de tecnología (Bayona-Sáez y García-Marco, 2010).

El segundo tipo de compor- tamiento cooperativo se basa en las teorías del posicionamiento competitivo y la economía industrial (Cassiman y Veugelers, 2002). En este caso, si la maximi- zación de las ganancias de una actividad depende de la mejora de la posición competitiva de la empresa con respecto a sus riva- les, y si los recursos o el riesgo exceden sus recursos, la cola- boración cooperativa permitirá realizar economías de escala, la adquisición de experiencia y la diversificación del riesgo, al tiempo que aumenta el poder de las empresas asociadas den- tro del sector (Mytelka, 1991;

Fritsch y Lukas, 2001). Este tipo de cooperación asocia empresas que podrían ser comparables dentro de un determinado sector y con problemas similares, siendo el acuerdo el enlace común para compartir recursos del mismo tipo (tecnológicos, humanos, etc.).

Los competidores pueden po- seer recursos tecnológicos que los hacen atractivos como so- cios para la cooperación, con- tribuyendo a reducir los costes y riesgos asociados a grandes pro- yectos (Branstetter y Sakakibara, 2002). Sin embargo, este tipo de cooperación es potencialmen- te peligrosa porque los com- petidores venden en mercados similares y pueden acceder a los recursos tecnológicos de la propia empresa a través de la cooperación (Hagedoon et al., 2000; Cassiman y Veugelers, 2002; Miotti y Sachwald, 2003.).

Por tanto, este tipo de coopera- ción plantea mayores sospechas 2006). Shaw (1994) resume la

importancia de la cooperación con clientes en que proporcio- na conocimientos complemen- tarios y ayuda a encontrar el equilibrio correcto entre rendi- miento y precio; proporciona una comprensión del compor- tamiento del usuario que puede ser importante para el perfec- cionamiento de la innovación;

y mejora las posibilidades de que la innovación sea aceptada y adoptada por otras empresas.

En la cooperación buscando la complementariedad, también pueden implicarse otros tipos de socios como las universida- des e instituciones de investiga- ción públicas que contribuyen de forma importante a la oferta de nuevos conocimientos cien- tíficos y tecnológicos (Arora y Gambardella, 1990; Archibugi y Coco, 2004; Gutiérrez-García et al., 2010). En los últimos años, por ejemplo, se ha alentado que las universidades e instituciones de investigación públicas euro- peas se acerquen a la industria a través de su participación en redes de investigación patrocina- dos por los Programas Marco de I+D e Innovación (Bayona-Sáez y García-Marco, 2010; Barajas et al., 2012) para ayudar a la mejo- ra de la competitividad europea.

A medida que la investigación se encarece, la industria busca tener acceso al conocimiento a través de la I+D externa. La coo- peración con socios públicos y con empresas –incluyendo riva- les– permiten complementar la I+D interna y acceder a sopor- te técnico especializado (Miotti y Sachwald, 2003; Arranz y Arroyabe, 2008). La cooperación en el marco de las redes euro- peas de I+D+i, por ejemplo, se percibe por parte de las empre- sas como una fuente de cono- cimiento especializado de bajo coste y bajo riesgo, enfocado (Hagedoorn, 1993; Hagedoorn

et al., 2000). Esta combinación de fuerzas permite un uso más completo e intenso de los dis- tintos tipos de activos que po- see cada socio en proporciones diferentes (por ejemplo, la coo- peración entre empresas e ins- titutos de investigación pública, o la cooperación internacional entre un socio local y uno inter- nacional). Uno de los acuerdos complementarios de coopera- ción más destacados es la coo- peración vertical o cooperación en la cadena de suministro, en el que la empresa colabora con sus clientes y/o proveedores (Tether, 2002; Miotti y Sachwald, 2003).

Estos juegan un papel importan- te en el proceso de innovación, ya que contribuyen con informa- ción crucial sobre tecnologías, necesidades de los usuarios y/o de los mercados.

Un caso bien conocido es el de las empresas japonesas, que tradicionalmente cooperan muy activamente en el proceso tec- nológico con los proveedores (Branstetter y Sakakibara, 2002);

o el de las empresas estadouni- denses y británicas que siguiendo la tendencia de reducir su ta- maño y concentrarse en sus competencias básicas, también han fomentado la conducta de cooperar con los proveedores (Miyata 1996; Archibugi y Coco, 2004). Ambos enfoques sugie- ren que la cooperación con los proveedores tiende a comple- mentar los esfuerzos internos de I+D+i en lugar de ser un sus- tituto de ellos. Por otro lado, la importancia de los clientes para ayudar a definir la innovación, con la consecuente reducción de los riesgos asociados a su intro- ducción en el mercado, también ha sido ampliamente reconoci- da en la literatura (Tether, 2002;

quintana-García y Benavides- Velasco, 2004; Chesbrough,

obstáculos que dificultan el es- tablecimiento de acuerdos de cooperación. En el cuestionario PITEC (2012) se identifican tres tipologías de obstáculos: los pri- meros hacen referencia a la fal- ta de financiación para abordar el desarrollo y organización del acuerdo de cooperación. Los se- gundos están relacionados con la falta de personal cualificado para llevar a cabo acuerdos tecnológi- cos. Y los últimos, corresponden a la falta de información, tanto sobre socios, como de mercados y tecnología.

4. La cooperación y el desempeño innovador en la empresa

Existen numerosos estudios que abordan el efecto de los acuerdos de cooperación tecno- lógica en el desempeño innova- dor de las empresas (Hagedoorn, 1993; Hagedoorn et al., 2000;

López, 2008; Chun y Mun, 2012;

Triguero y Córcoles, 2013). En ellos se han utilizado diversas variables como medidas del des- empeño, siendo las patentes y la facturación derivada de produc- tos innovadores las más utilizadas.

Otros estudios también consideran como variables moderadoras del efecto de los acuerdos de coope- ración en el desempeño innovador de la firma el tipo de socio (Miotti y Sachwald, 2003), el ámbito geográfico del acuerdo (Arranz y Arroyabe, 2008), o el tipo de sec- tor (Castro et al., 2011).

Siguiendo la filosofía del Manual de Oslo, el panel PITEC (2012) amplía el número de va- riables para medir el desempe- ño innovador en las empresas.

Así, junto a las variables clásicas como el desarrollo de produc- tos y procesos, se incluyen tam- bién el efecto sobre el empleo (aumento y mantenimiento del de innovación. Un primer factor

considerado en la literatura ha sido la financiación pública, tan- to préstamos como subvenciones (por ejemplo, ver Bayona-Sáez y García-Marco, 2010). Así, las diversas instituciones públicas apoyan el desarrollo de proyec- tos colaborativos entre empresas y organismos públicos de inves- tigación (Gutiérrez-García et al., 2010), a través de la financia- ción en la etapa de selección y negociación del acuerdo (Miyata, 1996), y posteriormente, durante el desarrollo del propio acuer- do (Mytelka, 1991; Busom y Fernández-Ribas, 2008; Barajas, et al., 2016). Un segundo fac- tor, considerado como incen- tivador del establecimiento de acuerdos de cooperación son las adquisiciones externas de I+D.

En este sentido, López (2008), y Miotti y Sachwald (2003) seña- lan que la compra de maquina- ria y de patentes, por ejemplo, potencian el establecimiento de relaciones cooperativas entre el proveedor y el cliente. Tal como afirmaban Hitt et al., (1991), la adecuación e implementación de la I+D en las empresas requiere del establecimiento de acuer- dos de cooperación. Un tercer y cuarto factor considerados como incentivadores de los acuerdos de cooperación tecnológica han sido la realización de actividades internas de I+D, y la utilización de fuentes externas de informa- ción para el desarrollo innova- dor (Miotti y Sachwald, 2003).

Estas dos actividades suponen la realización de actividades de prospectiva externa, que, a tra- vés del contacto con agentes e instituciones, pueden conducir al establecimiento de acuerdos de cooperación (Miotti y Sachwald, 2003; López, 2008).

Junto a estos factores incen- tivadores, en la literatura tam- bién se señalan una serie de debido a la posibilidad de un

comportamiento contrario a la competencia, razón por la cual la literatura sobre organiza- ción industrial ha desarrolla- do modelos para analizar tanto los incentivos como los riesgos de la cooperación en I+D+I (Hagedoorn, 1993; Cassiman y Veugelers, 1998; Hagedoorn et al., 2000; Fritsh y Lukas, 2001).

Las conclusiones de estos trabajos sugieren que la cooperación entre competidores se debe limitar a dos casos: (a) cuando se ha iden- tificado un área de interés común (por ejemplo, cuando existen for- talezas que son complementarias para el desarrollo de una nueva gama de productos o servicios); y (b) cuando la cooperación afecta de lejos al área de los mercados y la I+D+i conjunta conduce a resultados genéricos (por ejemplo, cuando mediante la colaboración se puede influir en la naturaleza del entorno normativo). Por su parte, Miotti y Sachwald (2003) han subrayado que en los sectores de alta tecnología, las empresas cooperan con los competidores ya que existen fuertes incentivos para integrarse en redes y/o combinar recursos tecnológicos.

3. Los incentivos y obstáculos a la

cooperación tecnológica Aparte de la búsqueda de complementariedad y de tamaño como razones para el desarrollo de acuerdos de cooperación tec- nológica, en la literatura se han identificado una serie de facto- res que promueven el estable- cimiento de acuerdos con otras empresas. Tal como señalan Gutiérrez-García et al. (2010), estos factores no son causa en sí de la cooperación, sino que son aspectos que incentivan la realización de acuerdos de coo- peración como una estrategia

2009). Además, complemen- tamos el análisis con los datos extraídos del CIS (2012)con el objetivo de contextualizar los resultados en el marco de la Unión Europea. En el cuadro n.º 1 se muestran las variables utilizadas en el estudio. Dichas variables han sido extraídas del cuestionario PITEC (2012) elaborado para España por el Instituto Nacional de Estadística y armonizado para Europa por Eurostat.

Según el CIS (2012) las em- presas innovadoras españolas que introdujeron innovaciones de producto (introducción en el el cuestionario utilizado por el

Community Innovation Survey (CIS) elaborado por Eurostat. De esta forma, las preguntas utili- zadas en el panel coinciden con las de las distintas ediciones del CIS. El periodo de referencia de la investigación es 2009-2011 y toma como unidad de análisis la empresa. El total de las em- presas del panel PITEC (2012) es de 12.838 empresas. En nues- tro trabajo, nos hemos centrado en los sectores de manufactura (4.922 empresas que correspon- den a los códigos 10 al 39 del CNAE-2009) y servicios (4.136 empresas que corresponden a los códigos 45 al 96 del CNAE- empleo) y los efectos medioam-

bientales (impacto ambiental y seguridad en el trabajo). Ello está permitiendo una mejor compren- sión de los efectos de la coopera- ción en los objetivos tecnológicos de la empresa.

III. LA COOPERACIÓN

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