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II. REVISIÓN DE LITERATURA

2.6. Marcos metodológicos para evaluar la sustentabilidad

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definir, jerarquizar y caracterizar indicadores cualitativos y cuantitativos asociados a aspectos económicos, ambientales y sociales, a fin de medir el grado de la producción sustentable de quinua (Pinedo et al. 2017), se han realizado estudios para evaluar la sustentabilidad en fincas productoras de palto y mandarinas en Cañete (Collantes 2015), esparrago y palto en Chavimochic (Apaza 2019), en la Región Arequipa, se evaluó la sustentabilidad de fincas productoras de tuna para la producción de cochinilla del carmín (Anculle et al. 2017) y más recientemente de fincas productoras de palto en la región de Moquegua (Bedoya 2021) y de fincas productoras de naranja Valencia en la selva central del Perú (Ruiz 2022). En otros países de Sudamérica, se conoce de experiencias de estudios para evaluar la sustentabilidad de fincas como el de la provincia de Misiones en Argentina, usando indicadores (Sarandón et al. 2006) y que es muy conocido en nuestro país. En Ecuador, se ha evaluado las fincas productoras de café en la localidad de Jipijapa, provincia de Manabí – Ecuador (Santistevan et al. 2016); en este mismo país, en el Cantón Guachapala, provincia de Azuay, se ha evaluado la sostenibilidad social y la sostenibilidad económica (Díaz et al. 2017) de los subsistemas productivos del tomate de árbol (Solanum betaceum). En Colombia también se han realizado estudios de sustentabilidad usando la metodología MESMIS (Olmos y Gonzáles 2013).

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Según: Kammerbauer (2001), en función del modelo conceptual que se adopte, los marcos metodológicos de evaluación de la sostenibilidad mediante indicadores, pueden ser claificados en tres tipos:

a. Marcos Analíticos. - Basados en modelos causales, es decir, en un proceso analítico que procura identificar las relaciones de causa y efecto del sistema. Este enfoque parte del supuesto de que el sistema ambiental provee los recursos para el proceso de producción y asimila los desechos de la producción y del consumo. Así, el paradigma que debe regir esta interacción es el uso racional de los recursos naturales. Como ejemplos: IICA (De Camino y Muller 1993), PSR (OCD 1993), DPSIR (EEA 1995, y Holten Andersen et al. 1995), el enfoque de sistemas (Muller 1997 a), el marco CIFOR, CIFOR 1999, citado por Sánchez (2009).

b. Marcos Sistémicos. - Basados en modelos sistémicos que propician una interpretación sistémica del sistema. (integra el sistema económico social al ecosistema, por lo que las reglas ecológicas determinan las reglas económicas y sociales). A diferencia de los marcos analíticos que emplean modelos causales, los marcos sistémicos emplean modelos de relaciones sistémicas (Alvares - Arenas 2008). Tenemos: Los índices de impacto ambiental y capacidad de carga (Ehrlich y Holdren 1971), La mochila Ecológica (Schmidt Bleek 2004), los índices del proyecto INSURE Caratti et al. 2005, citados por Sánchez (2009).

c. Marcos Normativos. - Basados en modelos jerárquicos, donde los objetivos para lograr un contenido disciplinario específico se presentan listados de forma jerárquica. Bajo este enfoque, el concepto de sostenibilidad tiene un acercamiento multidimensional, considerando los aspectos ambientales, económicos y sociales (Kammerbauer 2001). Tenemos: el Marco MESMIS (Masera et al. 1999 y López-Ridaura et al. 2005), el Marco SAFE (Sauvenier et al.

2006 y van Cauwenbergh et al. 2007) otros, citados por Sánchez (2009).

El desarrollo de un marco es fundamental puesto que sustenta de manera conceptual la generación del indicador compuesto. Es a partir de ese marco que se justifica la construcción del indicador, dando pertinencia y razón de ser a los valores que posteriormente serán analizados. Dentro de los marcos metodológicos para la evaluación de sustentabilidad de

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sistemas agrícolas, destacan el marco MESMIS (Marco para la Evaluación de Sistemas de Manejo de Recursos Naturales incorporando Indicadores de Sustentabilidad); el Marco SAFE (Sustainability Assessment of Farming and the Environment Framework - SAFE), el método Presión Estado Respuesta (PER); el Marco FESLM (Framework for Evaluating Sustainable Land Managernent - FESLM) y el Método IICA. De los cuales el marco MESMIS y SAFE resultaron ser los de mayor aplicación (Cruz et al. 2018).

Tabla 1: Marco a escala de análisis a nivel de sistema agrario, explotación y parcela Marco Enfoque Dimensión

Evaluada

Escala de Análisis

Grado de Aplicación Sarandón 2002) Normativo

(objetivos)

Económica Ambiental Social

Sistema Agrario Explotación Agraria Parcela

Alto

Con sistematización

MESMIS (1999)

Normativo (objetivos)

Económica Ambiental Social

Sistema Agrario Explotación Agraria

Muy alto

Con sistematización SAFE (2007) Normativo

(objetivos)

Económica Ambiental Social

Sistema Agrario Explotación Agraria Parcela

Bajo

Por ser nuevo Con sistematización Fuente: Sánchez (2009)

El Marco SAFE (Sustainability Assessment of Farming and the Environment Framework), propone evaluar la sustentabilidad de la actividad agraria mediante el empleo de una estructura jerárquica adaptada de la aplicación de la Teoría PC&I. Dicha estructura está compuesta por una jerarquía que cuenta, por orden decreciente, con los niveles: a) principios; b) criterios y c) indicadores (Lammerts van Bueren y Blom 1997). Para Sánchez (2009), la evaluación de la sustentabilidad de las explotaciones agrarias a través de la metodología del marco SAFE, puede considerarse una herramienta potencialmente útil para los decisores públicos encargados de diseñar y aplicar la política agraria.

Gómez Limón (2010), aplicando el Marco Metodológico (SAFE) para el análisis de la sostenibilidad de las explotaciones de olivar en Andalucía presenta como principales ventajas:

a) su enfoque integrador, incluyendo para el análisis indicadores de las tres componentes básicas asociadas al concepto de sustentabilidad (económica, social y ambiental); b) su especificidad,

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dado que la selección de indicadores se ha realizado teniendo en cuentas las características particulares del cultivo del olivar en esta Comunidad Autónoma; y c) su operatividad, en la medida que los indicadores seleccionados se pueden calcular de forma rápida y económica a partir de información primaria procedente de los olivicultores, lo que potencialmente permite su aplicación a un número amplio de explotaciones.

Se han propuesto diversos métodos de diagnóstico (FESLM, IICA, CIFOR, SAFE), uno que se está empleando en la actualidad en varios países latinoamericanos con bastante éxito es el método MESMIS (Marco para la Evaluación de Sistemas de Manejo de recursos naturales mediante Indicadores de Sustentabilidad) mencionado por Masera et al. (1999).

Yunlong y Smith (1994) han sugerido, que la sostenibilidad de la agricultura y ganadería debe ser evaluada desde la perspectiva de la solidez de los sistemas ecológicos, la aceptación social y la viabilidad económica. La solidez ecológica se refiere a la conservación y mejora del medio ambiente natural. La viabilidad económica apunta al mantenimiento de los rendimientos y la productividad de los cultivos y del ganado, y la aceptabilidad social hace mención a la autonomía, la igualdad y la mejora de la calidad de vida.

Según Ness et al. (2007) el objetivo de la evaluación de sustentabilidad es proporcionar a los encargados de adoptar decisiones, una valoración de ámbito local a global que integre los sistemas de naturaleza y sociedad a corto y largo plazo, a fin de ayudar a determinar qué acciones deben o no deben ser emprendidas para favorecer una sostenible relación entre sistemas.

Bajo el enfoque del SAFE, Soriano (2005), propuso 16 indicadores diferenciados en las 3 dimensiones para evaluar los sistemas agropecuarios urbanos de México. Sánchez (2009) quien ha venido trabajando desde tiempo atrás, propuso 16 indicadores de sostenibilidad agraria mediante indicadores sintéticos para el caso de Castilla y León en España, para lo cual empleó la estructura jerárquica propuesta por el marco SAFE. De la misma forma, Sánchez et al. (2010) realizó el análisis de la sostenibilidad agraria mediante indicadores sintéticos; en este trabajo se proponen 16 indicadores para orientar las políticas agrarias en España. Gómez (2010), también propuso indicadores mediante este marco para el sector de Andalucía en el mismo país.